Opinión Migración 041225

A la Sombra

Los mandos operativos de la Guardia Costera, Aduanas y Migración describieron un escenario de crecientes decomisos de cocaína, rutas más sofisticadas y recursos al límite, con flotas envejecidas y falta de personal, mientras la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) advirtió que, sin una mejor coordinación interagencias y sin inversión sostenida en equipos y personal, el mar podría convertirse en el eslabón más débil de la frontera estadounidense. (El Sol de México, Republica, p. 2)

En Privado / Mañana, cara a cara

Mañana, cuando Claudia Sheinbaum esté cumpliendo catorce meses y cinco días de su gobierno, y Donald Trump 10 meses y medio en la Casa Blanca, tendrán su primer cara a cara en Washington, con motivo del sorteo del Mundial de Futbol.

Esa será la foto oficial que quedará para el recuerdo, instante no exento de riesgos por la personalidad del anfitrión pero supongo que se haya negociado para equilibrar su protagonismo.

Quizá lo más equilibrado que pueda darse es la torre de manos al estilo de los Tres Mosqueteros que mandaría el mensaje de fraternidad que favorecería más a Sheinbaum que a Trump.

Es cierto aquello de la sobrevaluación de las imágenes sobre los hechos, pero, en la relación, siempre pesará más lo que hablen uno a uno.

Y debo decir en su abono, que ha sabido manejarlo como nadie se esperaba y ninguno ha podido. A lo largo de catorce conversaciones telefónicas, todas en momentos críticos y plazos fatales, ha salido avante desde la primera, el 7 de noviembre del año pasado, cuando tras su triunfo electoral, lo llamó para felicitarlo y él le respondió, agradecido, con un see you soon.

Los temas de las otras trece llamadas han tenido una constante: migración, seguridad, aranceles, respeto, cooperación y no intervención. En junio hablaron tras el cancelado encuentro en la cumbre del G-20 en Canadá, donde él se fue antes de la foto oficial.

Y así fue a lo largo de esta relación telefónica que ha llevado a Trump a reconocerla como una mujer increíble y encantadora, aunque también se ha referido a su gobierno ante la fuerza del crimen organizado. Pero mañana, en Washington se verán las caras y, en corto, se dirán lo que se tienen que decir y se confía en que se avance en lo que se tiene que avanzar, se acuerde lo que tiene que acordar y la relación sea lo mejor para el país.

Por más imprevisible que sea el anfitrión, los riesgos que se corran en el encuentro y lo que él diga después.

RETALES

  1. VUELO.- La presidenta Sheinbaum volará en un avión de la Fuerza Aérea y regresará mañana mismo a México. El sábado tiene cita en el Zócalo y allí nos contará parte de su encuentro de Washington;
  1. INVITADA.- La FIFA ha invitado al sorteo a los alcaldes de las 16 ciudades sedes del mundial y por eso asistirá la jefa de gobierno, Clara Brugada, quien debe irse hoy para llegar a tiempo; y
  1. BORRACHERA.- En el festejo del día del caminero, 17 de octubre, cuando se fue Delfina Gómez, se abrió la cantina y el lugar se convirtió en un antro que terminó a golpes y gritos protagonizados por su director de la Junta de Caminos, Mario Ariel Gómez, el mismo que con el diputado del PT, Wblester Santiago, ya borrachos, escandalizaron, dañaron y agredieron a elementos de seguridad de un centro comercial y todo en la impunidad por la tolerancia de la gobernadora. (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)

Rayuela

Redadas, redadas, redadas. ¿Hasta dónde será capaz Trump de llegar en su provocación? (Rayuela, La Jornada, Contraportada)

La Aldea / Washington

La visita de mañana viernes de la presidenta Claudia Sheinbaum a la capital de Estados Unidos pudiese revestir una importancia especial, más allá del pretexto futbolístico.

El viernes 5 se realizará el sorteo de los equipos para la conformación de los grupos rumbo a la Copa del Mundo a realizarse en los tres países: Canadá, Estados Unidos y México.

Círculos cercanos a Palacio reconocen una presión significativa para que Claudia Sheinbaum asistiera al evento en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington.

Probablemente lo hubiera evitado, considerando que el evento principal es meramente recreativo, pero parece que la Casa Blanca ha ofrecido un breve encuentro con el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum en una apresurada, efímera reunión bilateral.

Nunca se han visto frente a frente. El mundo entero sabe del temperamento mercurial de Trump y su grosero trato a contrapartes de distintos países. Hacia la presidenta Sheinbaum ha tenido a lo largo de estos 10 meses menciones elogiosas, trato respetuoso y algunos señalamientos de valentía y capacidad.

Hasta ahí en lo personal, pero en lo institucional no han faltado las acusaciones de que México está gobernado y controlado por el narco y el crimen organizado.

Sheinbaum ha tenido la templanza y la mesura para no engancharse con ninguna de esas declaraciones, siempre ofensivas y denigrantes hacia México, pero, sobre todo, hacia su gobierno.

Su constante golpeteo hacia el T-MEC y la relación comercial con México nos ha llevado a una auténtica “montaña rusa” de castigos, amenazas, promesas, retractaciones, felicitaciones por la ayuda y el compromiso en materia migratoria y de seguridad.

En síntesis, nadie sabe cómo le irá en una reunión con Trump.

Es parte de su estilo, un negociador duro, hostil, que enfoca su energía en debilitar a la contraparte para obtener ventajas en la negociación.

La última de ayer consiste en amenazar con “dejar expirar el T-MEC y construir un nuevo acuerdo con México”.

En todo este ciclón de declaraciones, posturas, exigencias, no pocas extorsiones y chantajes, están claras algunas premisas:

  1. Negociará por separado con Canadá y con México. No permitirá por ningún motivo, incluso el descrédito y ofensas repetidas lanzadas a Canadá (con Trudeau, y también con Carney), sentarse los tres países a la mesa.
  1. Otros muchos elementos están en juego para Estados Unidos con México: los arietes son la contención de la migración (trabajo muy eficiente logrado por México) y el combate al narcotráfico y la disminución de sustancias, especialmente el fentanilo. (Ahí sí, seguimos siendo altamente ineficientes, a pesar del cambio de estrategia gubernamental).

Pero sobre todo, está lo que Trump quiere en México y de México: inversiones americanas potentes, protegidas y garantizadas en materia de tecnología, energía e infraestructura. (Analizar en detalle su comportamiento extorsionador con Ucrania con los beneficios personales y familiares en materia de negocios, tierras y minerales, nos da una clara pista). ¿Qué le vamos a dar a cambio de mantener el acuerdo?

  1. Su nivel de exigencia será directamente proporcional a la medida en que nuestros empresarios y cámaras industriales logren acercarse, aliarse y cerrar acuerdos con sus contrapartes americanas. Tanto en materia automotriz como en otras varias.

Si sus empresarios lo presionan, su margen de libertad se verá reducido.

  1. Habrá aranceles. Su propensión a las tarifas arancelarias de comercio internacional es casi una obsesión, pero en el fondo —hoy lo vemos con toda claridad— es un instrumento de control, presión y extorsión. “No me das lo que quiero, te castigo con más aranceles”. Tal vez sean menores, tal vez puedan negociarse de una forma gradual, pero México no se librará de un comercio con Estados Unidos con arancel cero.

Tristemente, nada de esto podrán abordar ambos presidentes en su muy breve encuentro, antes o después del sorteo.

Trump se tomará la foto, su ego descomunal quedará satisfecho con tener a los dos ahí, y probablemente sostenga una reunión privada de generalidades, buenos deseos y sonrisas fingidas entre los jefes de Estado.

¿A qué va Claudia? Se preguntará usted, pues a la foto. A estrechar manos, a intercambiar palabras de buenos vecinos, socios, aliados e intentar conseguir una “buena química” con Donald Trump. ¡Vaya reto difícil!

Podrían tener algunos puntos en común, pero de esos de los que los jefes de Estado no hablan. La presidenta tiene el control del Congreso, domina el Poder Judicial y ha puesto a la nueva fiscal general bajo su influencia. Además, ha eliminado esos organismos autónomos que resultaban molestos e incómodos para el poder.

Muchas de estas medidas políticas activas e implementadas en México podrían ser la delicia y provocar la admiración de Trump.

No creo que se lo diga. Pero eso lo comparten.

Lo que los distancia tiene que ver con el respeto a las inversiones, el marco legal debilitado y la relación con el poder económico. Ahí, son como el agua y el aceite. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p. 35)

Migraciones y su complejidad

Las migraciones son procesos de traslado de seres humanos que dejan sus pueblos y países para buscar trabajo. También lo hacen porque son desplazados por la violencia o por el cambio climático.

Los procesos de migración explican el poblamiento de la tierra.

Mexico ha sido por mucho tiempo un expulsor de mano de obra y esta se ha ido hacia Estados Unidos que ha absorbido a millones de seres humanos de muchos países. EU es un producto histórico de la emigración hacia su territorio de población de Europa, Asia, África, America Latina.

En EU residen 12 millones de personas nacidas en Mexico y 37 millones de personas de origen mexicano.

Recientemente se ha agudizado una actitud antiinmigrante por parte del Partido Republicano que acumula experiencias negativas. En el pasado reciente hubo una iniciativa de reforma migratoria hecha por un grupo bipartidista que buscaba resolver el disfuncional sistema de inmigración en EU. Se buscaba regularizar la estancia legal de los inmigrantes sin documentos y les abría la posibilidad de la ciudadanía. Se dio marcha atrás a tono con la mayoría republicana.

Ahora con Trump la posición antiinmigrante del Partido Republicano se ha consolidado y promete deportar a millones de indocumentados, entre otros a muchos mexicanos. Esto afectaría gravemente a nuestro país que tiene dificultades de ofrecer empleos y también habría un deterioro en la recepción de remesas por parte de muchas familias mexicanas.

Internamente dentro de EU empresarios agrícolas, de la hoteleria y de la industria de la construcción hacen gestiones ante el gobierno para evitar esas deportaciones, entre otras razones porque contratar a población blanca significaría pagar el doble de salarios.

Es evidente que Mexico puede cubrir parte de los huecos en el mercado de trabajo y servicios de EU. Además, el envejecimiento de la población de EU obligará a sus leyes migratorias modificarlas.

Lo que produce un gran daño a la inmigracion es la retórica xenofobica del gobierno de Trump. Tiene respaldo en un público numeroso que aplaude sus posiciones.

Para nuestro país dos temas son prioritarios: el amparo de la comunidad mexicana establecida en EU y el proceso de renegociación del T-MEC.

Apoyar a la comunidad mexicana es fundamental dada la violencia existente. La integracion de los tres países que conforman el T-MEC es reconocer que se trata de una sola región productiva. (Sergio Mota Marín, El Economista, El Foro, p. 46)

¿Invasores extranjeros?

Cuando leí que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había compartido una declaración que equiparaba a los migrantes con “invasores extranjeros”, inmediatamente busqué en sus redes sociales para ver si la información era exacta.

Me pregunté si hablaba de un pequeño grupo de criminales, o de los 52 millones de personas -incluyéndome- nacidos en el extranjero.

No me quedó ninguna duda: esas palabras se referían a todos los migrantes.

Trump compartió una frase del 1 de diciembre de la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien dijo que Estados Unidos no había sido fundada “para que invasores extranjeros masacraran a nuestros héroes, malgastaran nuestros impuestos ganados con tanto esfuerzo o abusaran de los beneficios que les corresponden a los estadounidenses”.

“NO LOS QUEREMOS. A NINGUNO”, añadió en mayúsculas.

Esta declaración es parte de la drástica escalada de la retórica antimigrante del Gobierno de Trump tras el brutal ataque a dos miembros de la Guardia Nacional en Washington por parte de un refugiado afgano.

Curiosamente, el atacante había recibido asilo de la Administración Trump en abril. Tras el atentado, donde murió una de las víctimas, el Mandatario anunció que suspendería permanentemente la migración de “todos los países del tercer mundo” y prometió deportar a todos los migrantes “que no sean compatibles con la civilización occidental”, incluidos los ciudadanos naturalizados.

Poco después, Trump tachó a los migrantes somalíes de “basura”, y añadió que Somalia “apesta y no los queremos en nuestro país”.

Entre muchos otros indignados por el lenguaje del Presidente el actor Ben Stiller escribió en su cuenta de X: “Los somalíes no son basura. Los migrantes y refugiados de cualquier lugar son personas como tú y como yo. No deberían ser demonizados”.

“Este país se construyó a costa de personas que vinieron de otros lugares. Esa es la esencia de nuestro país”.

En efecto, la última vez que revisé, la Estatua de la Libertad dice: “Dadme a vuestros cansados, a vuestros pobres, a vuestras masas apiñadas que anhelan respirar en libertad”.

Aunque las críticas xenófobas de Trump no son nuevas -durante la campaña afirmó que los migrantes “envenenan la sangre” de Estados Unidos-, sus últimos dichos pueden ser una señal de una mayor ofensiva contra los extranjeros.

Probablemente no sea coincidencia que la nueva ola de retórica xenófoba llegue en un momento en que su base MAGA está más dividida que nunca: quizás el único elemento que la mantiene unida sea su apoyo a endurecer la mano contra los migrantes.

Muchos dentro de la base republicana están furiosos por la negativa del Mandatario a principios de este año a publicar los archivos del caso del difunto financiero Jeffrey Epstein.

La base MAGA también está dividida por la guerra en Ucrania, y por el conflicto de Israel con el grupo terrorista Hamas.

Aparte de la división en su base, el Gobierno se enfrenta a un creciente descontento general por el costo de la vida, y podría tratar de desviar la atención pública de la economía.

El índice de aprobación de Trump cayó del 47 por ciento en febrero a 36 por ciento, según la última encuesta de Gallup.

Los funcionarios federales argumentan que sólo persiguen a los “extranjeros criminales”. Sin embargo, un estudio reciente del Instituto Cato, basado en cifras oficiales, muestra que 95 por ciento de los arrestados por el ICE y la Patrulla Fronteriza no tenían antecedentes penales por cargos de violencia.

En cuanto al argumento de que las personas que se han quedado en Estados Unidos más allá de lo permitido por sus visas violaron la ley, la mayoría de los expertos en migración coinciden en que una violación de ese tipo es un delito civil, no penal.

La jueza Beryl A. Howell, del Distrito de Columbia, señaló en un fallo del 2 de diciembre que “considerar a todos los migrantes potencialmente sujetos a deportación como delincuentes es, legalmente, completamente erróneo”.

Además, la política migratoria “puede afectar el comercio, la inversión, el turismo y las relaciones diplomáticas”.

Bien dicho. Yo agregaría que, más allá de los motivos legales y económicos para desechar la demonización de todos los migrantes, hay razones morales.

La mera caracterización de este grupo como “invasores extranjeros” es legalmente falsa, económicamente disparatada, y moralmente repugnante. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 13)

Kiosko

Desde Chihuahua nos cuentan que el alcalde de la capital, Marco Bonilla Mendoza (PAN), aplicó “pata de perro” y se fue unos días a Washington D.C. -según dijo- “con el objetivo de afianzar lazos en materia comercial, educativa, migratoria, de desarrollo urbano, seguridad y cooperación internacional”. Nos indican que don Marco presumió que el periplo terminó ayer y estaba de regreso, aunque sus detractores se quedaron “con un mar de especulaciones”, pues lo acusaron de irse de vacaciones, y hasta dijeron que la gira fue puro pretexto para quedarse al sorteo del Mundial de Futbol, que será este viernes, pero lo que sí es seguro es que le exigirán que rinda cuentas de los resultados y de los gastos. ¡Qué malpensados! (El Universal, Estados, A16)