Cuando esta mañana en Washington se encuentren Mike Pompeo y Marcelo Ebrard, estarán frente a frente dos visiones encontradas sobre la crisis migratoria: la de Donald Trump con su política de garrote, muro y tema electoral, y la de Andrés Manuel López Obrador de respeto a sus derechos humanos, el ingreso ordenado a México y su apuesta por el desarrollo del Triángulo del Norte y sureste mexicano para fomentar el crecimiento. Estamos en el inicio de lo que será uno de los problemas más graves de México: la migración, porque el mundo que huye ya encontró una vía de ingreso a Estados Unidos: nuestra frontera norte. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario)
Al parecer, al Gobierno federal le urge salir de la crisis que enfrenta nuestro país por las caravanas migrantes, pues a tres días de que el Presidente AMLO presentara el Plan de Desarrollo para Centroamérica, hoy, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se reúne en Washington con el secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, con la intención de que aquella nación invierta en tan cantada estrategia. Ruda tarea que recae en los hombros del canciller. Dicen que hay confianza en concretar acuerdos con Trump, pues recuerdan que desde el pasado 2 de julio, cuando se dio la primera llamada entre ambos mandatarios, el tema de un acuerdo para Centroamérica se puso sobre la mesa. Ya se verá. (La Razón, p.2)
Ebrard va a Washington.- Tras los múltiples mensajes amenazantes de Donald Trump hacia México, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard viaja hoy a Washington para reunirse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo y evidentemente se da en momentos en que la migración se ha convertido en uno de los principales temas en la agenda de ambos países y la preocupación aumenta porque las caravanas de centroamericanos y cubanos siguen y siguen entrando a nuestro país para llegar al norte. (Contra Réplica, p.2)
El canciller mexicano Marcelo Ebrard y el secretario del Departamento de Estado estadunidense, Mike Pompeo, sostendrán una reunión esta tarde en Washington D.C. para hablar principalmente sobre inmigración, el gran irritante de la agenda bilateral en la era Donald Trump. El jefe de la diplomacia mexicana anunció ayer que durante el encuentro con Pompeo buscará sumar recursos estadunidenses a su Plan de Desarrollo Integral en Centroamérica, una estrategia de inversión enfocada en el desarrollo económico de los países del Triángulo del Norte y el sur de México, los principales expulsores de migrantes en la región. Ebrard enfrenta la difícil tarea de asegurar la participación de un gobierno como el de Trump obsesionado con las medidas de seguridad en la frontera y con la ofensiva contra la comunidad indocumentada en Estados Unidos. Una administración profundamente aislacionista, sin apetito para soluciones multilaterales y de largo plazo. (Enrique Acevedo, Milenio Diario, p. 3)
Notas de remolino.- Quizá ahora que el canciller Marcelo Ebrard vaya al Departamento de Estado para hablar con su homólogo estadounidense, Mike Pompeo, es posible que le presenten a Ken Cuccinelli, el nuevo zar de migración designado por Trump en la Secretaría de Seguridad Interior… (José Fonseca, El Economista)
“Nuestra relación con México es única en su impacto directo en la seguridad y la prosperidad del pueblo estadounidense”. La frase de Christopher Landau, embajador nombrado de Estados Unidos en México, ilustra la interdependencia que colorea y califica la relación entre los dos países y los dilemas que enfrentan sus gobiernos. Landau, un abogado sin experiencia diplomática, pero con historia familiar ligada tanto con la diplomacia como con la migración, fue propuesta por Jared Kushner, el asesor y yerno del presidente Donald Trump, y es por tanto una ruta directa entre México y Casa Blanca, al igual que la embajadora Martha Bárcena es entre Washington y Palacio Nacional. Ambos embajadores podrían conmiserarse del problema común: jefes sin interés en lo internacional. Pero EEUU y México ya no son relaciones exteriores, sino intermésticas (internacionales con impacto doméstico): lo que pase en uno afecta al otro. (José Carreño, El Heraldo de México)
La frontera entre Estados Unidos y Canadá goza de una imagen de armonía y seguridad, contraria a la que se percibe con la de México. Sin embargo, en nuestro país pasa desapercibido que el gobierno de Canadá está asumiendo una posición más dura debido al creciente flujo de migrantes indocumentados que solicitan asilo a través de Estados Unidos. Hay un gran retraso en el trámite con los refugiados que hacen solicitudes de asilo en Canadá, reveló hace unos días el auditor general. La afluencia de solicitantes de asilo a Canadá que comenzó a principios de 2017, incluidos más de 42 mil migrantes indocumentados que ingresaron a Canadá a través de puntos de control fronterizos “no oficiales”, ha superado la capacidad del gobierno para procesarlos de manera oportuna. Ante la presión migratoria, se está evaluando modificar el Acuerdo de Tercer País Seguro suscrito entre Canadá y Estados Unidos. El acuerdo de un país seguro obliga a los refugiados a presentar sus solicitudes de asilo en el primer país seguro al que llegan. Si un solicitante intenta ingresar a Canadá desde Estados Unidos o viceversa, son devueltos y se les pide que hagan su petición de asilo en ese país. (Agustín Gutiérrez Canet , Milenio Diario, p.13)
Las caravanas han permitido ver el tamaño del problema migratorio y también el de la pobreza. La solidaridad en muchas ciudades mexicanas es algo así como una solidaridad entre iguales. La ayuda que ofrece mucha gente tiene que ver con su sentido de la vida y con saber lo que es no tener; en algún sentido, es verse en su espejo cuando están con los migrantes. Donald Trump sabe muy bien de qué lado cojeamos, lo que aprovecha con su habitual soberbia. Al día siguiente de la presentación del plan de la Cepal, lo primero que hizo fue lanzar tuits arremetiendo, una vez más contra México. Desde acá lo que se lanzó fue un nuevo “amor y paz” y si no me peleo con Trump, menos me voy a pelear con Germán Martínez. El desplante de Trump fue rudo. En medio de intentos serios y con convicción para darle otro tipo de salidas a la migración, no hace referencia alguna a la propuesta, no se da por aludido, siendo que el proyecto de la Cepal lo incluye, y se mete en los terrenos que conoce y domina, pasar por alto lo que no quiere atender, y agrede, lo cual, por lo general, le sale. (Javier Solórzano, La Razón, p. 2)
En Suiza algo salió mal a la comitiva del gobierno mexicano que viajó a Ginebra ante el Comité contraía Tortura de Naciones Unidas, para sustentar el séptimo informe periódico de México, no le fue muy bien. El grupo lo encabezó Martha Delgado, subsecretaría para Asuntos Multilaterales, y la embajadora Socorro Flores, ambas con dominio del tema y del escenario, y que fueron acompañadas por representantes de las secretarías de Gobernación, de la Defensa y de Seguridad y Protección Ciudadana, del Instituto Nacional de Migración, de la Comisión de Atención a Víctimas, y de la Fiscalía General de la República. Al verlas transmisiones de las sesiones, varios de ellos se notaban visiblemente nerviosos, respondiendo poco preparados, trastabillaban y estaban muy poco coordinados. Si bien tenían que responder cómo resolverían casi 50 observaciones hechas al gobierno de Enrique Peña Nieto, el problema es que, tan mal les fue, que ahora les sumaron más y tienen 97 recomendaciones por atender, y algunas de ellas ya son responsabilidad de esta administración, como es el caso de migración. Hasta ahora, dicen los que saben, ya hubo algunos regaños, especialmente en la Fiscalía, pero pareciera que todavía no dimensionan la magnitud del problema. (Eje Central, p.2)
Los financieros no se meten a estos detalles, nada más cuidan el nivel de riesgo de las finanzas públicas. Y ahí, aunque en este momento no se vean problemas, las decisiones van encaminadas a dificultades serias. Invertir en proyectos sin sentido, y desarrollar sistemas de reparto de efectivo a cambio de apoyo clientelar no puede sino reducir la capacidad de pago del país. Por un lado, porque los programas clientelares nunca dejan de crecer; por otro, porque se está acabando con la capacidad de gestión de muchas áreas; finalmente, porque una economía que no crece, no recauda. Se va reduciendo la estimación de crecimiento para 2019 y 2020, se mantienen inversiones absurdas, y las calificadoras se preparan para bajar la calificación de México. Finalmente, en el tema de migración, no se puede dejar de ver la agresividad de Trump, el crecimiento en las deportaciones desde México, y las tragedias de muertes infantiles en ambos países. Y si bien el gobierno de Peña Nieto se ganó a pulso el desprestigio en su relación con Trump, el de López Obrador no parece moverse en dirección distinta. (Macario Schettino, El Financiero, p.35)
Desde Milán, la capital del norte italiano, alojado en la residencia de la Universidad de Milán Bicocca para un seminario sobre desarrollo humano, me entero de la presentación de la propuesta de la CEPAL de un plan de Desarrollo Integral El Salvador-Honduras-Guatemala y México, hecha por la secretaria ejecutiva de la Comisión Alicia Bárcena. Se trata de una encomienda que los gobiernos de esas naciones hicieron a la CEPAL a fines del año pasado y tiene como motivación urgente la crisis humanitaria desatada por las caravanas masivas de migración del sur mexicano hacia el norte cada vez más lejano y hostil de Donald Trump. Nada más lejos de la perspectiva abierta por el gobierno mexicano que la visión siempre punitiva, a pesar de tanto cambio, de los gobiernos estadounidenses, hasta la cumbre actual de agresión y amenaza a la que convoca cotidianamente el empresario convertido en presidente en una cínica combi nación de bajeza político-electoral, racismo y xenofobia. (Rolando Cordera Campos, El Financiero, p.12)
La vida de Belisario Domínguez, el parlamentario mártir de la libertad de expresión y de la autonomía política, estaría en peligro, pues sin duda él ya habría denunciado la tala furibunda de miles de árboles que tiene lugar en Comitán, Chiapas, su terruño, el estado que provee al país de la mayor diversidad natural y la masa de oxígeno más considerable de que disponemos los mexicanos. ¿Cuántos aserraderos existen como el que está matando especies y eliminando grandes superficies de bosque en la serranía comiteca? No deben ser pocos y están fuera de control. La tala priva de salud al suelo, a la biodiversidad, al ecosistema que hace posible el aprovechamiento del agua de lluvia y, finalmente, a la agricultura de temporal y a los campesinos que aún no renuncian a la tierra para sumarse a la migración rumbo al norte. ¿Cuánto tardarán en desarrollarse y en dar frutos el millón de árboles frutales y maderables del programa iniciado por el gobierno federal en varios entidades del sur? (Abraham Nuncio, La Jornada, p.16)