Opinión Migración 260519

Encrucijada migratoria (IV) La ola centroamericana

A Tonatiuh Guillen.-  En México estamos viviendo un momento sin precedente por las llamadas caravanas de migrantes centroamericanos ¿Qué consecuencias de corto y mediano plazo tendrán tanto en el ámbito nacional como en el regional, en especial con Estados Unidos? Durante décadas hemos sido el paso de tránsito para migrantes, que se internan en nuestro país por la frontera con Guatemala, con el propósito de llegar a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos, eran como invisibles hasta la tragedia ocurrida en 2010 en San Fernando, Tamaulipas, cuando sicarios de los Zetas masacraron a 73 migrantes centroamericanos. Después vino la Bestia, el tren que parte de Tabasco y Chiapas al cual se suben miles de personas para atravesar el territorio nacional. Los abusos, accidentes, muertes y terribles mutilaciones que sufren los migrantes han ocupado la atención de medios nacionales e internacionales. Hoy tenemos grupos formados por miles de personas para viajar juntos desde Centroamérica, cruzar la frontera con Guatemala, transitar por el territorio nacional y presentarse ante las autoridades de EU para solicitar asilo. (Gustavo Mohar, Excélsior, p. 10)

De plan en plan

El 20 de mayo se presentó un nuevo Plan de Desarrollo Integral, para la región, en este caso elaborado por la Cepal, que tiene como objetivo fundamental paliar el flujo migratorio de tres países centroamericanos: El Salvador, Guatemala y Honduras. Otros planes han sido barridos por la historia, como el Plan Puebla Panamá, la Iniciativa Mérida, el Plan Frontera Sur y el Plan Alianza para la Prosperidad. Encontrar la solución al desarrollo, que propicie mejores condiciones de vida y mitigue la pobreza, violencia y migración, parece ser un objetivo difícil de alcanzar. (Jorge Durand, La Jornada, p. 16)

Asimetría despótica: ganso vs. genio estable

La debilidad originaria de Donald Trump y el aún más profundo resquebrajamiento que enfrenta su presidencia lo convierten en un sujeto muy peligroso. Sus aptitudes para la negociación son mínimas comparadas con su poder de coerción. Utiliza a quien se lo permite y lo demostró en 2016 cuando se impuso y logró que el gobierno de Enrique Peña Nieto lo invitara a Los Pinos, en el mayor fiasco que se conozca en la historia de la relación bilateral y de la diplomacia mexicana. A partir del fin de la guerra fría, las condiciones de la realidad global cambiaron. Todos los países se adaptaron a las nuevas circunstancias de un nuevo multipolarismo complejo, que produjo diversos y novedosos cambios en temas como migración, derechos humanos, integración comercial, soberanía, fronteras, democracia política. (José Luis Valdés Ugalde, Excélsior, p.11)

Pueblo, datos, plan (II)

Si el pueblo es la prioridad, el plan para los siguientes años debería ser orientado sobre todo por su demografía, lo que quiere decir, por los problemas de la población. Estrictamente hablando, los más grandes y más graves son estos seis: que los pobres siguen teniendo más hijos que el resto porque no cuentan con educación sexual y están fuera de los programas de planificación familiar y del uso de anticonceptivos; la dispersión poblacional en cientos de miles de aldeas que dificultan la provisión de casi todos los servicio, y ya no somos un país expulsor, sino una nación de tránsito, destino y de refugio de migrantes. Ahora bien, el Plan Nacional de Desarrollo (que se discute ahora mismo en la Cámara de Diputados) alude a algunos de estos asuntos, pero la verdad es que ni el principio por el bien de todos, primero los pobres, ni el apartado no más migración por hambre o por violencia ofrecen acciones para los problemas modernos que desde el año pasado advirtió con muchos datos el Consejo nacional de Población (https tinyurl. com/y4 sq8m6b). (Ricardo Becerra, La Crónica de Hoy, p.2)