Opinión Migración 260126

Filtro Solar

Claudia Sheinbaum ha decidido gobernar como filtro solar: amortiguando los rayos del sol para que no queme a los suyos. Protege una y otra vez a quienes cargan acusaciones, expedientes, mala reputación o vínculos incómodos con la narcopolítica. El problema es que el filtro llega demasiado tarde. No previene nada cuando la piel ya está dañada, cuando la quemadura ocurrió hace tiempo y el cáncer ha avanzado hasta hacer metástasis. Aplicarlo ahora no cuida a México: encubre las cicatrices de la impunidad heredada, tapa el daño profundo que dejó un sexenio de tolerancia a la corrupción en Morena y de normalización de los lazos con la narcopolítica. Lo que hace es un intento tardío de disimular una enfermedad que ya se extendió por debajo de la piel.

En los últimos meses, la Presidenta ha aplicado una crema solar conocida cada vez que un político de su partido -o de la famiglia lopezobradorista- queda bajo sospecha: “no linchamientos”, “que actúe la autoridad”, “no vamos a encubrir a nadie… pero tiene que haber pruebas”. La lista de protegidos no es corta ni marginal. Incluye a Adán Augusto López, a Layda Sansores, a Rubén Rocha Moya, a Cuitláhuac García, a Alejandro Gertz Manero, a Francisco Garduño, a Rafael Ojeda, y se extiende conforme aparecen nuevos señalamientos. No hace falta detallar cada expediente para entender el patrón: ante cada sospecha, la respuesta no es la investigación a fondo, sino la desviación del tema. No es la rendición de cuentas, sino la sombra que se extiende.

Todos, beneficiarios de un filtro aplicado cuando el índice de impunidad UV está en rojo. Y con los hijos del expresidente, la protección es aún más constante. Frente a críticas por viajes y privilegios, Sheinbaum zanja: “A nosotros nos juzga el pueblo”. El pueblo, no la ley; la popularidad, no la rendición de cuentas. Es el equivalente a creer que por estar moreno uno ya no se quema.

La misma lógica se reproduce en obras y políticas públicas. En el caso del Tren Interoceánico, incluso después de un accidente que costó vidas humanas, el filtro vuelve a usarse ante la quemazón, ante el daño celular ya hecho. No hay voluntad de abrir una investigación a fondo sobre los malos manejos en su construcción, ni sobre las responsabilidades institucionales. Penumbra, antes que verdad.

Y el sol que hoy quema con más fuerza viene del norte. Donald Trump, con su retórica de narcopolítica ha elevado la presión sobre México. La desconfianza de fuera -e incluye a inversionistas- se alimenta de señales claras: tolerancia a la opacidad, respuestas defensivas ante escándalos y una narrativa que confunde soberanía con impunidad.

El manual del filtro solar es claro: hay que aplicar suficiente cantidad, con anticipación, y reaplicar. En política anticorrupción eso significa investigar de verdad, separar cargos mientras se aclaran hechos, transparentar decisiones y asumir costos. Nada de eso se logra con frases que postergan la responsabilidad. Menos aún cuando el calor arrecia. Cuando Trump, envalentonado por su “éxito” en Venezuela, tiene la mirada puesta en México.

Al proteger solo a los maleantes de Morena, Sheinbaum deja que el país se queme. Cada defensa es un minuto más al sol; cada desvío retórico, una reaplicación que no llega. El resultado no es estabilidad: es fotoenvejecimiento institucional. Manchas de desconfianza. Arrugas de credibilidad. Que “si está nublado no hace falta el filtro” equivale a creer que, mientras no haya sentencia, no hay problema. Que “con una vez al día basta” se parece a anunciar una Fiscalía fuerte y usarla contra los enemigos de Morena pero no contra Morena. Que “FPS 50 es protección total” recuerda la fe en el capital político heredado de AMLO. Ninguno bloquea el 100% del daño.

La ciencia aclara que el filtro solar bien usado no elimina el daño del sol; permite convivir con él sin producir melanoma. Si la Presidenta insiste en un protector político, aplicado tardía y selectivamente, no sólo nos expone como país a una injerencia estadounidense cada vez más profunda -incluida la amenaza abierta de intervención militar-, sino que también se expone a sí misma. Según las encuestas, la corrupción es un rubro en el que está mal evaluada. Persistir ahí no es un buen cálculo: es autolesión política. Proteger a los suyos no es cuidar al país; es volverlo vulnerable. El sol, implacable, nos agarra expuestos y sin sombrero. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p. 9)

Duda Razonable / Migración, la crueldad de ICE, el futuro de Trump

La más reciente encuesta de The New York Times/Siena evaluando el primer año de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos deja claro que, como explicó en un artículo Nate Cohn, el encargado de esas evaluaciones en el NYT, la coalición que formó el actual residente de la Casa Blanca y que le dio un triunfo contundente en noviembre de 2024 parece estar rompiéndose. Sobre todo entre los más jóvenes y los estadunidenses que no son blancos.

Su aprobación se centra en la población blanca y los estadunidenses de mayor edad. Con resultados, los del jueves, similares a los que tuvo en el primer año de su primer cuatrienio como presidente.

El fin de semana en Minnesota, donde hace unos días un agente de migración mató a una ciudadana estadunidense que protestaba contra las incursiones de ICE en su ciudad buscando migrantes, otros agentes asesinaron a otro estadunidense que hacía algo similar y aunque ahora lo culpan de haberlos amenazado con una pistola, que sí portaba legalmente, los videos muestran que lo que traía era un teléfono.

Frente a la queja de una senadora de Minnesota, Stephen Miller, el autor intelectual y operador de la embestida de ICE escribió: “Un terrorista doméstico intentó asesinar a un agente federal del orden, ¿y esta es su respuesta? Usted y todo el equipo de liderazgo demócrata del estado han estado avivando la insurrección con el único propósito de detener la deportación de inmigrantes ilegales que invadieron el país”. Similar a lo que había hecho antes.

Cuando uno mira los resultados completos de la encuesta del NYT, no son las acciones de ICE, la nueva política migratoria en el interior del país no solo en la frontera, lo que más afecta la popularidad de Trump. La economía en primer lugar y otros temas antes que ese son más dañinos.

Los dos homicidios en Minnesota podrían cambiar la situación y, sobre todo, otra cosa que sí es más importante para el futuro.

El Senado estaba preparándose para votar hacia finales de la semana un paquete de gasto que la Cámara de Representantes ya aprobó que daba mucho dinero tanto a Homeland Security como a ICE. Eso había pasado la Cámara baja con apoyo demócrata después de alguna negociación.

Pero el mismo sábado, algunas figuras clave de la bancada demócrata en el Senado, incluyendo el líder, anunciaron que no votarían a favor si se incluía el dinero para las operaciones migratorias. Lo cual dejaría al gobierno otra vez sin dinero.

Y eso sí podría dañar aún más al trumpismo. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Nuevo intento de militarizar la frontera

El anuncio del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de involucrar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para “proteger” su frontera con México ante lo que él describe como una amenaza migratoria es profundamente polémico, no sólo por su incoherencia jurídica y estratégica, sino por sus profundas implicaciones en materia de derechos humanos y el agravamiento de políticas represivas.

La idea de que la OTAN pueda o deba intervenir militarmente en la frontera sur de los Estados Unidos demuestra una instrumentalización de la migración como amenaza de seguridad que justifica la expansión militar. Esta organización fue concebida durante la Guerra Fría como una alianza de defensa colectiva entre países mayoritariamente europeos y Norteamérica frente a agresiones armadas externas. Su activación en un contexto de flujo migratorio no sólo contradice su propósito fundacional, sino también principios básicos del derecho internacional.

Este anuncio tiene antecedentes. La frontera entre México y los Estados Unidos ha sido objeto de una creciente militarización desde administraciones anteriores, incluyendo el despliegue de miles de efectivos del ejército estadounidense a lo largo de la frontera sur para apoyar labores de seguridad y control migratorio. El propio uso del Ejército y otras fuerzas como soporte a la Patrulla Fronteriza ha ido incrementándose como parte de una narrativa de “seguridad nacional” que busca achacar a los migrantes con amenazas criminales o invasoras.

Lo más crítico de estas políticas es su impacto directo sobre los derechos humanos de las personas que migran, especialmente de niños, niñas y adolescentes. Tan sólo en 2025, siete mil cuatrocientos sesenta y tres niñas, niños y adolescentes mexicanos fueron deportados por autoridades estadounidenses en menos de un año. Más del sesenta y ocho por ciento regresaron solos. Sin que nadie los protegiera. De ellos, ciento cincuenta y cuatro niñas y niños zacatecanos fueron deportados. Algunos regresaron sin madre, sin padre. La infancia no puede ser deportada como si fuera un trámite administrativo. Estas prácticas ponen en riesgo el derecho fundamental de los menores a la unidad familiar, a la protección y al asilo, reconocidos tanto en normas internacionales como en principios de derechos humanos.

Frente a la crisis migratoria en la frontera, la verdadera respuesta debe incluir medidas que garanticen procedimientos justos de solicitud de asilo, protección efectiva para menores y familias en riesgo, y cooperación internacional para abordar las causas profundas de la migración en lugar de reforzar narrativas de miedo y exclusión. (Geovanna Bañuelos, El Sol de México, Análisis, p. 22)

Desde Afuera / El ICE, la política y la imagen

“¿A quién le vas a creer, a mí o a tus propios ojos?”. Esa es la pregunta que el cómico Chico Marx planteaba a sus interlocutores al ser sorprendido en una mentira y parece cada vez más la fórmula operativa de las autoridades migratorias estadounidenses, especialmente en lo que se refiere a las formas y tácticas usadas por la policía de Migración y Aduanas (ICE) para cumplir la tarea que le fue asignada: el arresto y deportación masiva de millones de inmigrantes indocumentados.

Las imágenes del trabajo del ICE son divisivas, tanto que una mayoría de los estadounidenses, incluso una minoría de los seguidores de Trump, las rechaza. Y las consecuencias políticas parecen crecientes. El problema es tanto mayor por cuanto, a los maltratos y abusos documentados contra migrantes y peticionarios de asilo, los agentes del ICE y sus superiores no discriminan cuando se trata de mantener su impunidad. El sábado, un enfermero blanco de 37 años, llamado Alex Jeffrey Pretti, murió en Minneápolis durante un incidente con agentes del ICE, cuando, según las autoridades, trató de agredir armado a agentes que realizaban un operativo contra migrantes indocumentados.

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el episodio comenzó cuando el hombre se acercó a los agentes de la Patrulla Fronteriza de EU con una pistola semiautomática de 9 milímetros y estos intentaron desarmarlo. “El comunicado no especificó si el arma estaba en las manos del hombre o simplemente sobre su cuerpo”, consignó The New York Times.

Pero tal como ocurrió hace tres semanas en el caso de la enfermera Renee Nicole Good, también de raza blanca, muerta también en Minneápolis en otro incidente con el ICE, el relato de las autoridades y lo que muestran videos divulgados después, son cosas diferentes. Las imágenes muestran que Pretti “claramente sostenía un teléfono, no un arma, antes de que los agentes lo derribaran y le dispararan”. Good trataba de dar marcha atrás en su vehículo cuando otro agente del ICE le disparó en la cara. Los agentes del ICE, enmascarados y armados, emplean tácticas que han sido cuestionadas legalmente por ser violatorias de derechos.

En ambos casos, el gobierno Trump culpó a los ahora muertos antes de que hubiera investigación alguna y mientras impedía el acceso de la Policía local y las excluía de las indagaciones. La manera en que las autoridades migratorias desarrollan sus tácticas lleva incluso a comparaciones con un ejército de ocupación: en Minneápolis, por ejemplo, la ciudad tiene 600 agentes de Policía; el ICE desplegó tres mil agentes y miembros de la Guardia Nacional.

También se considera como venganza política: Minnesota y su capital, Minneápolis, son gobernados por demócratas. Hace algunas décadas, Pat Moynihan afirmaba que toda persona “tiene derecho a sus propias opiniones, pero no a sus propios hechos”. Trump y los republicanos parecen pensar distinto. El problema crece y ahora puede provocar un cierre del gobierno federal porque la minoría demócrata en el Senado amenaza con bloquear el gasto público si el presupuesto del DHS no es separado y se incluyen condiciones para el ICE. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 34)

Desde las cloacas / ICE y el terror de sus operativos

Otra vez el miedo, otra vez la represión, otra vez la violencia, otra vez el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EU (ICE, por sus siglas en inglés).

En las últimas semanas le he estado documentando varios casos de abuso policial y uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes del ICE en Estados Unidos al realizar sus operativos migratorios.

Redadas, amenazas, golpes y hasta disparos de los agentes, son algunas de las acciones emprendidas por el Gobierno estadounidense para frenar —al costo que sea— la migración ilegal.

Lo mismo detienen a un residente que a un ciudadano, lo mismo a un padre de familia que a una mujer o a un niño, les da igual si cuenta con permiso provisional de estadía o si sus papeles están en trámite para obtener la residencia.

Las autoridades migratorias tienen instrucciones claras, acabar con todo lo que huela a estar de manera irregular en la Unión Americana.

Ya no hay ciudades santuario, ya nadie puede sentirse seguro en el país y, lo peor, si alguna protesta o manifestación entorpece u obstaculiza el trabajo de los agentes, pagará un costo muy alto, incluso con su propia vida.

Aquí mismo le conté de Renee Nicole Good, la ciudadana norteamericana de 37 años y madre de tres hijos, quien murió en Minneapolis por varios disparos a su camioneta perpetrados por un agente de ICE.

Le tengo uno más, el caso más reciente.

Alex Pretti, un enfermero estadounidense, también de 37 años, fue asesinado el sábado pasado por agentes de ICE después de un forcejeo en el piso donde fue inmovilizado y posteriormente baleado, igual en Minneapolis (macabra coincidencia).

Al igual que en el caso de Renee Good, los videos del asesinato de Pretti contradicen la versión del Gobierno norteamericano que asegura que los disparos al joven se realizaron “en defensa propia” y porque éste se había acercado a los agentes armado.

En las imágenes se puede observar el operativo en donde se ve al joven con un teléfono en la mano y no con un arma.

Durante el forcejeo con los oficiales de ICE, pudieron constatar que Alex llevaba consigo una pistola 9 mm. Pretti contaba con permiso de portación de armas.

A pesar de la evidencia y, por si fuera poco, el comandante de Aduanas y Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, declaró que Pretti “quería causar mucho daño y abatir a las fuerzas del orden”, lo que generó aún más polémica.

La realidad, querido lector, es que semana a semana sabemos de nuevos casos donde estos operativos terminan en tragedia por el uso excesivo de la fuerza.

Si bien las detenciones por parte de los elementos de ICE están escalando a niveles insospechados, lo peor podría estar por venir.

Me cuentan mis fuentes en estas cloacas que ya hay versiones que apuntan a que en los próximos meses apretarán todavía más sus políticas migratorias con arrestos en domicilios y lugares de trabajo.

Diría mi querido Charly: “Así las cosas”.

Basta por hoy, pero el próximo lunes… regresaréeeeeeeee!!! (El Duende, La Razón, México, p. 4)

Fuera del Aire / Apaciguamiento

Una sola palabra bastó al primer ministro polaco, Donald Tusk, para describir la debilidad europea ante un apabullante Donald Trump que los amenaza con aranceles, los desconoce como aliados y los sacude con controlar Groenlandia: apaciguamiento. El polaco reclamó la pasividad en su continente, destacó los riegos que eso genera y pidió construir una Europa más asertiva y segura.

Fueron muchas las voces las que desde el Foro Económico de Davos, reaccionaron a la presión que el presidente estadounidense ejerce al usar a los aranceles como herramienta política.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, planteó que entre aliados no se deben cometer “errores”. Reconoció también que Europa debe transformarse y ganar independencia.

El presidente francés, Emmanuel Macron, habló de un mundo sin reglas y con ambiciones imperialistas. Se refirió a una especie de colonialismo moderno en el que los acuerdos y los aranceles se usan para tocar la soberanía territorial.

Bart De Wever, primer ministro de Bélgica, fue aún más crudo en su diagnóstico: dijo que se cruzaron líneas rojas y que hay una diferencia entre ser “vasallo” y ser “esclavo”. Enfatizó que la unidad es la única forma de evitar la fractura del atlantismo.

Sin embargo, fueron las declaraciones del primer ministro canadiense, Mark Carney, las que generaron la reacción más furibunda de Donald Trump. Carney dijo que la integración económica dejó de ser sinónimo de beneficio mutuo y se convirtió en presión. Criticó que los aranceles, la infraestructura financiera y las cadenas de suministro se usen como armas y fue contundente al señalar que no se puede sostener la “mentira” del beneficio compartido cuando la integración sirve para subordinar.

Trump, que ya había hablado alguna vez de anexarse Canadá, compartió una imagen en la que ese país aparece como parte de los Estados Unidos. Dijo además que Canadá simplemente no existiría sin la Unión Americana.

Pero de todas las críticas a las medidas impulsadas por Estados Unidos, la más fuerte vino de su propio país. El gobernador de California, Gavin Newsom, llamó cómplices, patéticos y vergonzosos a aquellos que no hacen nada para frenar los abusos de Trump. No le permitieron hablar en el escenario oficial de Davos, pero encontró las vías para criticar con fuerza a la diplomacia tibia. Pidió a los líderes del mundo ser firmes y no rendirse.

Mientras eso ocurría en Suiza, en Estados Unidos la resistencia en contra de las redadas antiinmigrantes iba en aumento. El asedio a ciudadanos por parte de los agentes de ICE, llevó a miles de personas a manifestarse en las calles de Minnesota. Se han ido sumando sindicatos, organizaciones no gubernamentales y líderes religiosos. Algunos llaman a cerrar negocios en solidaridad con los migrantes.

Las movilizaciones se hicieron más masivas luego de la muerte del enfermero Alex Pretti durante un operativo de ICE en Minneapolis. Los agentes de Inmigración y Control de Aduanas responsables fueron inmediatamente defendidos por el gobierno federal y repudiados por buena parte de la población que reclama justicia y denuncia abuso en el uso de la fuerza.

Si los mandatarios y líderes globales no han estado a la altura de las circunstancias, los ciudadanos indignados y organizados son los que pueden hacer la diferencia. La sociedad civil no parece dispuesta a perder más libertades. No puede, por lo tanto, optar también por el apaciguamiento. (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p. A14)

Política Zoom / ¿Insurrección!

“La libertad no es la libertad, tenemos que trabajar por ella. Alimentarla, protegerla e incluso sacrificarse por ella”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el enfermero de nacionalidad estadunidense Alex Pretti, meses antes de ser ejecutado a plena luz del día, con 10 tiros por la espalda, a manos de agentes de la policía migratoria (ICE).

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional en el gobierno de Donald Trump, mintió descaradamente cuando afirmó que los agentes reaccionaron en legítima defensa porque Pretti los amenazó con un arma, ya que buscaba impedir el cumplimiento de sus responsabilidades.

Desmienten a Noem al menos tres videos que han circulado profusamente en las redes sociales: en la realidad, Pretti apuntó con la lente de un dispositivo celular y no con una pistola.

Luego fue sometido por los salvajes que lo golpearon y ultimaron con rabia. Las imágenes son indignantes y son también la confirmación de que el régimen de terror instaurado por el millonario habitante de la Casa Blanca puede seguir escalando sin contención.

A pesar de que este fin de semana se impuso una temperatura en torno a -32 grados centígrados, después del homicidio cometido contra Pretti, miles de personas volvieron a tomar las calles de Minneapolis y Saint Paul.

La trágica muerte de este enfermero de 37 años, el asesinato el 7 de enero de Nicole Good, la detención de un niño de cinco años por los mismos agentes migratorios y una larga lista de agravios resentidos por la población están alimentando ánimos de abierta insurrección en contra del gobierno federal estadunidense.

Trump y Noem culpan al gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, de instigar la rebelión. Podría ser el paso previo a que el presidente de Estados Unidos ordene el ingreso extraordinario de las fuerzas armadas federales para tomar el control de la situación.

Hay algo en lo que están de acuerdo todas las partes: lo que se está jugando en Estados Unidos es una guerra cultural, cuyo escalamiento ha causado ya varias bajas civiles.

Zoom: La cuestión no es conocer la fecha en que esta guerra cultural encontrará su punto final, sino cuánto daño más podría provocar de aquí a que tal cosa ocurra. En palabras de Aelx Pretti, ¿cuántos sacrificados más a favor de la libertad?  (Ricardo Raphael, Milenio, Al Frente, p. 3)

No es normal / EU se está rompiendo

Este fin de semana comenzamos a observar un punto de inflexión para la administración de Trump que, en el corto plazo, traerá una enorme inestabilidad para México, pero en el mediano plazo será positivo. Me explico.

El punto de inflexión es bastante concreto: los estadunidenses ya no toleran a Trump. No por las intimidaciones, agresiones y mentiras que ha esparcido en el mundo, sino por lo que está haciendo dentro de su propio territorio.

El problema es tan sencillo como escalofriante: El Servicio de Inmigración (ICE, por su sigla en inglés) ha comenzado a asesinar a ciudadanos americanos. El sábado la víctima fue Alex Pretti, un enfermero estadunidense que protestaba contra las redadas migratorias. Hace poco más de dos semanas fue Renée Good, una poeta que también protestaba.

Ambos eventos suponen un hito para Trump, pues han detonado un rápido desgaste en su popularidad.

Las últimas encuestas muestran que la mayoría de los estadunidenses desaprueban las políticas de ICE (63%), piensan que se ha pasado de la raya (61%) y en general desaprueban la forma en la que el presidente ha manejado la migración (58%) (Siena Poll, 17/01/26). Solo 41% de los estadunidenses piensa que ICE debe continuar existiendo (Yougob, 24/01/26).

Por su parte, la aprobación de Trump ha caído a 41% (Siena Poll, 17/01/26), once puntos por debajo de cuando tomó posesión. Y peor aún: la mayoría de los americanos piensa que el país no va en la dirección correcta (56%).

El asesinato de Pretti también ha detonado condenas políticas de alto calado. El ex presidente Obama, que hasta ahora se había mantenido al margen de criticar a Trump, emitió un comunicado rechazando lo ocurrido.

Voces dentro del propio partido republicano ya han comenzado a criticar a Trump, diciendo que este está afectando al partido al no enfocarse en lo que importa para ganar elecciones: el rumbo de la economía. Las encuestas muestran que los demócratas tienen una ventaja de 5 puntos por encima de los republicanos para la elección intermedia de noviembre de este año.

Las acciones de ICE están dándole aire a la oposición demócrata, alejando a los votantes independientes del republicanismo y ocasionando una ruptura interna de la coalición trumpista.

El debilitamiento de Trump parecería ser un buen escenario para México y lo será si los demócratas logran ganar el congreso, pero también traerá consigo un periodo temporal de inestabilidad, pues creará un Trump desesperado que intentará utilizar a México para aumentar su popularidad.

Una de las pocas áreas en las que Trump continúa siendo popular es en su control de la frontera y las presiones que ha generado contra México para controlar al crimen organizado. Un Trump desesperado llevará la discusión hacia esa arena, generando aún más presión contra nuestro país.

Así que, si bien todo indica que la peor parte del trumpismo podría terminar tan pronto como noviembre de este año, los próximos meses serán una montaña rusa aún más empinada para nuestro país. Abróchense los cinturones.  (Viri Ríos, Milenio, Justicia, p. 13)

Dinero

Sheinbaum en la frontera: independencia y soberanía

¡Asústame, panteón!

El diario El País dice que “medios y personalidades alineados con Trump (el movimiento MAGA) acusan al gobierno de Sheinbaum de querer influir en sus elecciones. Menciona que creó un canal de televisión, TvMigrante, “para difamar las políticas del presidente”. La realidad es que el canal –una ocurrencia de #LordAlambres– hizo su debut hace casi un año, pero prácticamente es invisible en Estados Unidos. En YouTube sólo tiene mil 760 seguidores. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

Sangre inocente en Minneapolis

Desde el principio de su segunda presidencia, el presidente Trump se ha dedicado a poner a prueba la paciencia de los estadounidenses. Sin ningún sentido de mesura, ha gobernado como si el electorado le hubiera otorgado en 2024 un mandato absoluto. Gobierna como si el marco legal, la división de poderes y el disenso legítimo no existieran. Peor todavía: ejerce el poder como si nunca fuera a perderlo.

Ese afán autoritario ha tenido consecuencias alarmantes dentro y fuera de Estados Unidos. Ninguna manifestación ha sido tan siniestra como el despliegue de fuerza cuasi-paramilitar en que se ha convertido la presencia de ICE —la policía migratoria estadounidense— y otras fuerzas federales en diversas ciudades del país, todas ellas gobernadas por el Partido Demócrata. En el episodio más reciente, en la ciudad de Minneapolis, Minnesota, el “ejército interior” de Trump estuvo cerca de provocar un estallido social de consecuencias imprevisibles.

El viernes pasado, agentes federales desplegados en Minneapolis asesinaron a tiros a Alex Pretti, de 37 años, un ciudadano estadounidense y enfermero de cuidados intensivos. Después de intentar ayudar a una mujer desarmada que había sido empujada al suelo por un agente federal enmascarado, Pretti (afectado por gas pimienta y con un teléfono celular en la mano) fue derribado y sometido. Aunque ya estaba inmovilizado y desarmado, los agentes abrieron fuego y le dispararon una decena de veces, a quemarropa.

Pretti llevaba un arma con permiso legal, pero, según testigos y familiares, no la usó como amenaza ni participó en un enfrentamiento armado activo. Su asesinato es uno más a manos del Estado, uno más producto de la campaña de terror del gobierno en sus propias calles.

Es injustificable.

El clima de violencia creado directamente por las fuerzas federales probablemente le abrirá la puerta a Trump para recurrir, de manera igualmente injustificada, al Acta de Insurrección. Es algo que ha buscado desde hace tiempo. Pero la crisis es su culpa. Son las fuerzas federales las que han traído el terror y la violencia a las calles de Minneapolis. Los asesinatos de Alex Pretti y de Renée Good, además de detenciones de menores con fines de deportación y otros actos de crueldad radical, están llevando a la ciudad al límite de la tolerancia.

Es una desgracia en ciernes.

La tragedia es aún mayor porque, quizá, ese estallido definitivo es justamente lo que anhelan Trump y su círculo de autoritarios con aspiraciones dictatoriales. Saben que un incremento real del descontento público puede derivar en actos de violencia que abrirían la puerta a medidas coercitivas de otra índole desde el gobierno. Eso es, quizá, a lo que aspiran.

Al final de cuentas, el único límite real lo puede imponer la sociedad estadounidense. Después de la muerte de Pretti en Minneapolis, un colega estadounidense me planteó una hipótesis inquietante: el futuro de Estados Unidos podría decidirse mediante una ecuación terrible: ¿cuántos ciudadanos estadounidenses inocentes asesinados en las calles por las fuerzas federales serán “demasiados”? ¿En qué momento una mayoría de votantes en Estados Unidos le pondrá un alto a las aspiraciones fascistas de Donald Trump? ¿Cuándo dirá “basta” la sociedad que luchó por los derechos civiles en los años sesenta y que, dos siglos antes, expulsó al poder monárquico, sentando un precedente de libertad que terminó por contagiar a buena parte del mundo a finales del siglo XVIII? (León Krauze, El Universal, Nación, p. A5)

CARTONES

Justificación

Justificación

(Obi, Reforma, Opinión, p. 8)

Autolisis

Autolisis

(Xolo, 24 Horas, pág. 2)

Tal cual

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(Alarcón, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

Tiempos violentos

Tiempos violentos

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)