Opinión Migración 020226

El tren interoceánico y el funeral

Catorce personas muertas y un centenar de heridos fueron el resultado del accidente del tren interoceánico, el pasado 28 de diciembre. Hay toda una lista que reportan los medios de comunicación y que va desde fallas técnicas hasta deficiencias en los materiales. Once días antes del descarrilamiento, los usuarios ya lo habían advertido, y trabajadores del tren habían denunciado varias de las anomalías.

De acuerdo con los expedientes que obran en la carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República, así como con lo dicho por ingenieros especializados en un foro organizado por la Universidad Iberoamericana, resulta que:

Las cejas de las ruedas del tren accidentado estaban “altamente desgastadas”, tal y como se lee en el informe de inspección, antes del accidente.

No había pedal de hombre muerto en la locomotora, que actúa en caso de emergencia.

No había velocímetro en el puesto del conductor.

No servía el radio de comunicación.

No servían las cámaras de vigilancia.

Trenes obsoletos y durmientes viejos combinados con los nuevos.

No servía el sistema contra incendios.

No había licencias vigentes para la conducción de trenes.

Los nuevos durmientes terminaban donde empezaba la curva y, a partir de ahí, había durmientes viejos.

El diseño de la vía es de hace 30 años.

Los materiales son de mala calidad.

Pero culparon a tres trabajadores.

Casi un mes después, el 18 de enero de 2026, un tren se accidentó en España: fallecieron 45 personas. Es imposible no hacer la comparación.

El gobierno de Pedro Sánchez quería un funeral laico, pero la respuesta de las víctimas fue un funeral religioso con uno de los discursos más conmovedores que podremos escuchar. Fue Liliana Sáenz, hija de la fallecida Natividad de la Torre, quien pronunció un discurso en representación de todas las víctimas, en la ciudad de Huelva. Vale la pena escucharlo: está lleno de dignidad, de identidad, de respeto. En fin.

Por otra parte, el secretario de Transportes en España no solo ha tenido que hablar ante la prensa, sino que también compareció ante el Congreso. Pero en México nadie comparece: no lo hizo la directora del Metro cuando se cayó la Línea 12; no compareció el director de Migración cuando fallecieron 40 migrantes; no lo hace nadie. Tampoco hay responsables.

Para los catorce mexicanos que fallecieron tampoco hubo funeral alguno. Incluso para ellas, ellos y los heridos, hubo una especie de reproche, invitándoles a no demandar porque ya está abierta la carpeta de investigación. Ese es uno de los más graves reproches que se le puede hacer a una víctima: que no demande. Pedirle eso a una víctima es no entender que la demanda penal es un clamor de verdad y de justicia; la demanda que exige responsabilidad es también una forma jurídica del dolor.

Aquí en México: ni funeral, ni demandas, ni responsabilidad, ni comparecencias, ni indemnizaciones; solo dolor, puro dolor, abren su propio paso a la dignidad, pero el Estado no les ofrece ningún trato digno, espera a que se nos olvide. (Margarita Zavala, El Universal, Opinión, p. A18)

Cosío va por recuperar la influencia del CNET

Madrid.– El líder de una cadena de hoteles reflexionó en una plática de sobremesa que la llegada de Antonio Cosío a la presidencia del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) es positiva no sólo por ser miembro de una de las familias empresariales más importantes de México, sino por ser una buena persona.

“A Braulio Arsuaga (su antecesor) ya nadie le hacía caso y, en el último año, quizá por frustración, se volvió más grosero, más prepotente”, añadió.

Recordé eso cuando Cosío paró en seco mi comentario de que esta organización había dejado de tener acceso a la Presidencia de la República y me dijo: “Yo hablo con la presidenta Claudia Sheinbaum porque soy miembro del Consejo Mexicano de Negocios y ella conoce las cifras y la relevancia del turismo”.

Cosío participó por primera vez con un stand de Nizuc, la marca de lujo de Grupo Brisas, en la Feria Internacional de Turismo de España (Fitur) y no sólo pagó una campaña en el Aeropuerto de Barajas-Madrid, sino que sumó a la Marca México.

“Tenemos un potencial enorme, particularmente en turismo; lo que a mí me preocupa un poco es la tramitología y lo complejo que resulta conseguir permisos. Pero de que hay apetito en España por invertir en México, sin duda lo hay”.

Ni en el evento de Santander con inversionistas mexicanos y españoles ni en el de BBVA hubo una crítica explícita a la reciente reforma judicial; aunque el empresario comentó que se deben vigilar las leyes secundarias.

Tras mostrar su optimismo, reconoció que no todo el camino hacia adelante está despejado y ve en la conectividad un área de oportunidad.

“Si queremos llegar al quinto lugar mundial en turismo, necesitamos mayor conectividad aérea. Para lograr el número de turistas adicionales que se requieren, necesitamos más vuelos y mejores conexiones”.

Sobre la promoción, sostuvo que en CNET están dialogando muy de cerca con las autoridades para construir una agenda clara. “El Derecho de No Residente, o una parte del DNR, podría utilizarse para la promoción turística, bajo un esquema que se acuerde con las autoridades”.

Es claro que no regresará el Consejo de Promoción Turística, dijo; pero a nivel local hay estados que lo están haciendo muy bien.

“Lo que necesitamos es que más estados se sumen a estos esquemas, donde los consejos de promoción turística estatales se manejen de forma abierta, transparente y coordinada entre empresarios y gobiernos estatales, municipales y, ojalá, el federal”.

Lo que nos ha dicho la Secretaria de Turismo, precisó, es que el apoyo del gobierno federal se ha enfocado en asegurar que las ferias internacionales estén bien atendidas y financiadas.

“La Federación apoyará a los estados para que asistan a la mayoría de estas ferias, lo cual es una buena forma de promoción. Sin embargo, creo que se necesita un esfuerzo adicional a través de fideicomisos y consejos de promoción estatales”.

Cosío aseguró que los empresarios están dispuestos a apoyar económicamente la Marca México y que el CNET produjo un estudio para que el turismo de todos los estados se beneficie cobrando el impuesto al hospedaje vía las plataformas digitales, pues hay destinos como San Miguel de Allende que todavía no lo están haciendo.

“Lo que claramente necesitamos es que el turismo tenga un lugar más visible en la agenda nacional y que cuente con mayor presupuesto”, resumió. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 5)

Rayuela

Como dijeron ayer en la ceremonia de los Grammy Bad Bunny, Billie Eilish y Olivia Dean: ¡Fuera ICE! Nadie es ilegal en tierra robada y ¡vivan los inmigrantes!  (Redacción, La Jornada, Cp.)

Resistencia

En su novela Yo, el Supremo, Augusto Roa Bastos levanta una arquitectura literaria que va mucho más allá del retrato del poder. La obra es, en el fondo, una exploración profunda sobre la obsesión por fijar la realidad.

El protagonista, José Gaspar Rodríguez de Francia, cree que puede dominarlo todo si controla la palabra: el pasado, el presente y el futuro. Dicta decretos, corrige márgenes, escribe y reescribe como si la historia fuera una hoja en blanco sometida a su voluntad.

En su lógica, el poder no solo gobierna cuerpos, gobierna la memoria. Sin embargo, el transcurrir de la historia deja claro que esa ambición es imposible. Por más férrea que sea la voz del Supremo, en los márgenes del texto aparecen otras voces, como murmullos, glosas, silencios cargados de sentido.

Esa tensión —entre el poder que impone una narrativa única y la sociedad que resiste desde múltiples lugares— convierte a Yo, el Supremo en una metáfora universal de la resistencia civil. No necesariamente una resistencia épica, sino cotidiana, persistente y, a veces, silenciosa.

La lección es clara: ningún poder, por más decidido que esté a endurecer sus decisiones, puede sofocar del todo la pluralidad humana. Esa enseñanza literaria cobra hoy una fuerza particular cuando observamos lo que ocurre fuera de nuestras fronteras.

Los acontecimientos recientes en Minneapolis, derivados del endurecimiento de la política migratoria del gobierno estadounidense, obligan a una lectura que va más allá de la coyuntura. No se trata únicamente de medidas restrictivas contra migrantes, sino de la reacción social que estas han provocado.

Tras la muerte de una ciudadana y un ciudadano estadounidenses a manos del uso excesivo de la fuerza por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), numerosos sectores de la sociedad han salido a las calles para cuestionar al poder.

Lo verdaderamente significativo es que, si bien esta resistencia proviene de las comunidades migrantes, surge también, con fuerza, desde la propia ciudadanía estadounidense. Vecinas, estudiantes, organizaciones civiles, iglesias, trabajadores…, personas que no necesariamente están en riesgo de deportación, pero que reconocen una línea ética que no debe cruzarse.

La memoria histórica nos lleva a 1965, a Selma, Alabama, donde manifestantes intentaron cruzar el puente Edmund Pettus y fueron brutalmente reprimidos en el llamado Domingo Sangriento, que evidenció ante el mundo la violencia estructural del Estado y aceleró transformaciones profundas en la legislación estadounidense.

Hoy, las imágenes que llegan desde Minneapolis evocan esa misma lógica de resistencia civil. No son contextos idénticos, pero sí comparten una convicción: cuando la ley se divorcia de la justicia, la sociedad tiene el derecho y la obligación de responder.

Para México, estos hechos no son ajenos. Nuestra historia, nuestra economía y nuestra vida cotidiana están profundamente entrelazadas con la migración hacia Estados Unidos (EE. UU.). Millones de mexicanas y mexicanos viven, trabajan y forman familias allá.

Cada decisión tomada en Washington impacta directamente en comunidades de Zacatecas, Michoacán, Oaxaca, Puebla o Guerrero, donde la migración no es un dato estadístico, sino una experiencia familiar.

Por eso, la resistencia civil que hoy emerge en EE. UU. tiene gran valor simbólico para nuestra población migrante. Ver a ciudadanas y ciudadanos estadounidenses defender la dignidad de las y los migrantes envía un mensaje poderoso: la defensa de los derechos humanos deja de ser una causa sectorial y se convierte en un asunto de conciencia colectiva.

En este contexto, la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum adquiere particular relevancia. Al activar a los consulados y mantenerlos en alerta permanente para brindar apoyo a la población migrante, el Estado mexicano cumple con una de sus responsabilidades fundamentales: proteger a su ciudadanía va más allá de las fronteras.

Esta acción es una forma de resistencia diplomática basada en la solidaridad y el cuidado. La tradición mexicana de no intervención se combina aquí con la convicción clara de que defender los derechos de nuestras y nuestros connacionales es también defender a la nación.

Lo que ocurre en Minneapolis no es un episodio aislado. Es parte de un proceso más amplio en el que sociedades enteras comienzan a cuestionar políticas que endurecen fronteras pero erosionan valores. La historia enseña que los grandes cambios rara vez nacen en los despachos; más bien suelen gestarse en las calles, en la conciencia colectiva, en la resistencia persistente.

Hoy, cuando el pueblo estadounidense alza la voz, cuando México observa con atención y cuando el Gobierno activa mecanismos de protección, estamos frente a un momento que merece ser nombrado con claridad: resistencia. Una resistencia que no busca destruir, sino dignificar; que no pretende imponer, sino recordar que los derechos humanos no tienen nacionalidad.

Como en Selma, como en las páginas de Yo, el Supremo, la historia vuelve a escribirse desde abajo. Y México, con millones de hijas e hijos del otro lado de la frontera, no permanece indiferente, porque cada acto de resistencia en defensa de la dignidad humana es una victoria compartida. (Ricardo Monreal Ávila, El Universal, Opinión, p. A19)

DESDE EL OTRO LADO /Punto de inflexión

Es muy pronto para decir que Donald Trump ha entendido que su política migratoria excedió los límites de sus atribuciones constitucionales. La forma brutal en que los agentes federales del ICE y la patrulla fronteriza concretaron el guion de Stephen Miller, asesor presidencial y arquitecto de la política migratoria, llegó a su límite con el impune asesinato de dos ciudadanos estadunidenses a manos de dichos agentes. El guion está diseñado para que sus ejecutores cometan todo tipo de atrocidades y violaciones a los derechos humanos. El apoyo que los sufragantes dieron a Trump para resolver la crisis migratoria se convirtió en condena por los excesos de sus subordinados y acabó por generar la repulsa de muchos de sus votantes. En principio se negó a reconocer los excesos de los agentes, pero ante la magnitud de las protestas, dentro y fuera de su administración, admitió revisar los procedimientos de las autoridades migratorias. En primer término, destituyó al comandante de operaciones de la patrulla fronteriza, cuyas prácticas se equiparaban con las de los mercenarios paramilitares kaibiles. Después accedió a dialogar con el gobernador de Minesota y el alcalde de Mineápolis y a autorizar la investigación sobre lo sucedido en esa ciudad. No es extraño un cambio en la actitud del presidente, pero aquí obedece a la pérdida de popularidad que, por añadidura, está arrastrando también la de los candidatos de su partido a varios puestos de elección popular. Resolver el problema migratorio, como prometió en su discurso de inauguración, parecía haber dado resultados a la luz de sus partisanos; sin embargo, los excesos y la violación de los derechos humanos de autoridades migratorias han creado alarma, molestia e indignación, por lo que el reconocimiento a esa política se convirtió en repulsa generalizada. La inminencia de las elecciones de noviembre podría ocasionar un punto de inflexión en la política migratoria para detener su caída de popularidad. Habrá que ver si el cambio no es sólo cosmético. Hay que añadir que esta pérdida en su popularidad también tiene que ver con la desazón en millones de hogares por el alza del costo de la vida. La bonanza que Trump prometió se ha convertido en angustia para millones que ven cómo su salario se esfuma. Para colmo, sus declaraciones, los exabruptos en el marco de su política exterior y arancelaria, así como sus ataques contra Canadá y países europeos han ocasionado un realineamiento inesperado en la comunidad internacional. Los efectos podrían ocasionar una disrupción en el mundo, con consecuencias que serían impredecibles. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 14)

Voces desde las calles de Mineápolis

En el verano del orwelliano 1984, un pequeño grupo de estudiantes universitarios dedicamos varias semanas a seguir de cerca a lo que entonces era conocida como la foot patrol, un esquema de patrullaje establecido para vigilar las calles del centro de El Paso, Texas. Involucraba a elementos de la policía local y agentes de la Patrulla Fronteriza que iban en pareja. Nuestro trabajo consistía en observar su interacción con las personas a quienes detenían debido a su aspecto o la manera en que se conducían en el espacio público. Evidentemente, las personas objeto de este perfilamiento racial ( racial profiling) eran de origen mexicano en una ciudad donde 80 por ciento de los habitantes son latinos. A través de breves entrevistas intentábamos probar que ese patrullaje mixto era ilegal, ya que la policía local no tenía facultades para preguntar sobre el estatus migratorio de las personas, y los agentes de inmigración no podían abordar a nadie, a menos que tuvieran una causa razonable para pensar que la persona interrogada no contaba con los documentos que acreditaran su estancia en Estados Unidos. Nuestro objetivo era documentar estas interacciones con el propósito de que los abogados que nos habían encomendado esa misión pudieran documentar sus argumentos al momento de entablar una demanda colectiva ( class action lawsuit) a nombre de toda la población potencialmente afectada.

Un día avistamos una situación inusual. Dos agentes de la Patrulla Fronteriza y uno de la policía forcejeaban con un hombre a media calle. Se trataba de un africano-descendiente que suplicaba no ser deportado. Me acerqué y le pregunté cómo se llamaba. “Me llamo Troy Watson y soy americano”, me respondió. Apunté su nombre en una libreta y le aseguré que iba a dar seguimiento a su caso y que no lo deportarían. Me agradeció y me miró con ojos confiados antes de que los agentes cerraran de un portazo la camioneta en que se lo llevaron a toda velocidad. Unos minutos más tarde, mientras caminaba con mis compañeros por un callejón aledaño, apareció nuevamente la van de la migra. De ella bajaron tres agentes corpulentos y uno de ellos pidió que me identificara. Cuando me rehusé, argüyendo mis derechos, uno de ellos me empujó por la espalda y entre los tres me sometieron y esposaron. En un abrir y cerrar de ojos terminé al lado de Troy Watson. Nos remitieron a la cárcel, a Troy por beber en la vía pública y a mí por “payaso”. Esa fue la explicación que me dieron los agentes que me detuvieron. Los cargos formales fueron obstrucción al trabajo de la autoridad, pero salí con fianza y sólo pasé unas horas en la cárcel. Eventualmente, los cargos fueron retirados. Un tiempo más tarde desactivaron los operativos de la foot patrol y nosotros dejamos de monitorear a la migra en las calles de El Paso.

En estas semanas recientes han regresado con insistencia los recuerdos de aquella experiencia de monitoreo ciudadano, al ver a través de los medios la disidencia en las calles de Minéapolis. El ICE se ha convertido en una fuerza de ocupación (4 mil 500 agentes) que no solamente busca deportar migrantes indocumentados, sino que ha emprendido una guerra contra un enemigo interno compuesto por ciudadanos estadunidenses empáticos y solidarios que en gran parte se han dedicado a documentar los abusos dirigidos por Greg Bovino, el infame comandante de ICE, conocido por sus eslóganes y tácticas crueles e incendiarias.

Hace unos días, uno grupo de agentes de esa corporación ejecutó a Alex Pretti, un enfermero de 37 años que grababa con su celular los movimientos de la migra en la ahora tristemente célebre Nicollete Avenue (“ What the fuck did you just do?”, gritó una voz en off en uno de los videos). Las escenas de su asesinato, captadas desde diferentes ángulos –también documentadas por teléfonos móviles–, muestran el modus operandi de esta fuerza policiaca que aparentemente está fuera de control, pero que en realidad se articula con una estrategia general de amedrentamiento a los medios comunicación, los bufetes jurídicos, las universidades y las acciones ciudadanas disidentes. Las declaraciones de Kristi Noem, uno de los personajes orwellianos del amplio elenco de Trump, y titular del Departamento de Seguridad Nacional, después de los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti son ilustrativas del afán retórico del gobierno actual por descalificar a la disidencia y configurar el fantasma de una amenaza interior. Se pretende presentar a Estados Unidos como un país resquebrajado por la presencia de intrusos solapados por la debilidad de los liberales y las fuerzas progresistas.

En estos tiempos trumpianos, Troy Watson pudo haber sufrido el mismo destino de George Floyd, el africano-descendiente asfixiado por la policía en una calle de Mineápolis en mayo de 2020. Y es muy probable que mis compañeros (David, Andrés, Jesús, Joe, Inés) y yo hubiéramos sido calificados de terroristas domésticos. No se trata de aducir que los tiempos pasados fueron mejores, sino que todo escenario presente empezó a construirse en el pasado, y es preciso no olvidar los referentes. Como ha proclamado Bruce Springsteen en su reciente oda a la resistencia en las nevadas calles del norte, “ Oh,Minneapolis I hear your voice singing through the bloody mist… ICE out, right now”.

*Profesor de la Universidad de Texas. Novelista, ensayista y traductor. Su libro más reciente es Fabular Juárez: marcos de guerra, memoria y los foros por venir. Premio Chihuahua 1995 (Willivaldo Delgadillo, La Jornada, Opinión, p. 15)

AMERICAN CURIOS/De lo que se trata

Son versos contemporáneos e historias de luchas y resistencia; son expresiones de ira, condena y dignidad en música, en pancartas y en el rescate de literatura, discursos y declaraciones de hace décadas y hasta siglos que, de repente, son muy urgentes otra vez, mezclado con expresiones que nacen en esta coyuntura. Versos y prosa, gráficas, ecos y ritmos que dejan claro de lo que se trata.

“Que nuestro país nos dispare en la espalda no sólo es brutal / sino ejecución… La mayor amenaza no son los de afuera entre nosotros… No temas a esos sin papeles, sino a aquellos sin conciencia… Lo único que no muere es la misericordia, la valentía de abrirnos como puertas, abrazar a nuestro vecinos y salvar una brillante, imposible vida más”. Fragmento del poema de Amanda Gorman “para Alex Jeffrey Pretti, asesinado por ICE el 24 de enero de 2026”. La autora es la más reconocida poeta joven de Estados Unidos (https://www.instagram.com/reel/DULiNUBE4T3/?igsh=bDh0eDQyY21paXN2).

“Si se ve como fascismo, suena como fascismo, actúa como fascismo, se viste como fascismo, habla como fascismo, mata como fascismo y miente como fascismo, hermanos y hermanas, es el chingado fascismo. Está aquí, es ahora, está en mi ciudad, está en la tuya, y tiene que ser resistido, protestado… tiene que ser expulsado. ¿Por quién? Por ti y por mí. Mineápolis es una inspiración para toda la nación… No hay nadie que venga a salvarnos más que nosotros mismos”, expresó el músico Tom Morello en un concierto en Mineápolis la semana pasada.

En un acto organizado por el gran centro cultural neoyorquino The Public Theater, sobre sus escalinatas de entrada, decenas de artistas famosos y otros novatos, políticos locales, escritores, dramaturgos y poetas dieron lectura durante ocho horas a fragmentos de discursos famosos, de novelas (incluyendo la inevitable 1984, de Orwell), poemas y hasta partes de la Constitución y la Declaración de Independencia en un acto de denuncia, protesta y solidaridad. Susan Sarandon al gran Peter Dinklage (https://www.instagram.com/reel/DUMWBh5kVjC/?igsh=MXF2YXFzeGl5bnR1bA==), Christine Baranski, John Leguizamo, Oscar Isaac, Lin-Manuel Miranda y Tony Kushner, entre otros, participaron en el evento local que también fue trasmitido en vivo por internet a todo el país. Entre las lecturas, un fragmento del discurso de Martin Luther King Jr al recibir el Premio Nobel de la Paz: “la no violencia es la respuesta a la pregunta política y moral crucial de nuestros tiempos, la necesidad del hombre de superar la opresión y la violencia sin recurrir a la violencia y la opresión… Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrá la palabra final en la realidad”. De vez en cuando las lecturas fueron interrumpidas por choferes que pasaban y gritaban “fuck ICE” y el público respondía con lo mismo.

En los Premios Grammy trasmitidos a escala mundial este domingo, varios de los músicos llevaban puestos botones que decían “ICE Out”. Ahí estaba Bad Bunny, quien será la estrella de medio tiempo del Supertazón el próximo domingo y que ha prometido hacerlo casi todo en español. Green Day, que será el acto de apertura de ese mismo evento deportivo, rockeros que en todos sus conciertos recientes han invitado a sus públicos a corear “Fuck ICE” y “Fuck Trump”. De hecho, el presidente estadunidense expresó irritación con la selección de ambos y decidió que no acudirá a lo que es el espectáculo televisado más visto del año a nivel nacional, o sea, le dio miedo.

“Una ciudad incendiada lucha contra fuego y hielo / Debajo de las botas del ocupante… En la primera luz del amanecer / Ciudadanos se levantaron por la justicia / Sus voces sonando a lo largo de la noche… Y dos muertos, en las calles de nieve / Alex Pretti y Renee Good. Oh, nuestra Mineápolis, escucho tu voz / Cantando a través de la neblina ensangrentada / Aquí estaremos defendiendo nuestra tierra / Y al extranjero entre nosotros… / Recordaremos los nombres de aquellos que murieron / En las calles de Mineápolis… Fuera ICE”. Fragmento de la nueva canción de Bruce Springsteen Calles de Mineápolis (https://brucespringsteen.net/news/2026/ streets-of-minneapolis-lyric-video/), que ya está en primer lugar en varios países.

Son sólo algunos vistazos de lo que se trata este momento en Estados Unidos. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 22)