Opinión Migración 040226

Mineápolis

Para Renee Good y Alex Pretti, asesinados por defender inmigrantes en Mineápolis.

Mineápolis no es solo un caso de resistencia local, sino un espejo incómodo para México y su política migratoria. En esa ciudad la sociedad se rebeló para proteger a los inmigrantes y la democracia de la brutalidad de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) y otras fuerzas federales. Obtuvo el apoyo de las autoridades locales y de la prensa independiente.

La batalla por Mineápolis está siendo narrada por medios que se inspiran en el “periodismo explicativo” propuesto hace seis décadas por un inmigrante escocés: James Reston del New York Times propuso complementar la cobertura dada a las élites con las noticias sobre las calles y las mentes de quienes protestaban.

Por la prensa conocemos la sofisticada resistencia social y el costo que han pagado. Susan Gzesh, profesora de la Universidad de Chicago y especialista en migración mexicana, me da el contexto: “el enfrentamiento fue por los migrantes” y por la libertad. Ofrece dos cifras reveladoras: Trump envió a “3,000 efectivos federales para apoyar al ICE en una ciudad con solo 600 policías. Es un ejército invasor”. El gobernador local denunció la violación de la soberanía estatal.

La perspectiva desde la trinchera me la dio la pastora luterana Andrea Rotke-Metcalfe en conferencia telefónica. La busqué después de ver una foto donde se le ve hincada rodeada de policías y vestida para resistir la sensación térmica de 43 grados centígrados bajo cero; destaca una estola arcoíris con la cual se reconoce a la comunidad de la diversidad sexual. Aquel 23 de enero fue arrestada y luego liberada.

La reverenda me explica que “las comunidades de fe cristianas nos aliamos con imanes musulmanes y rabinos judíos para enfrentar el horror desplegado por las policías federales. Siempre hemos sido hospitalarios y salimos a defender nuestros derechos y a nuestros inmigrantes hmong, somalíes y mexicanos. Ellos son nuestros vecinos y son parte de nuestras comunidades”.

Los métodos seguidos por la resistencia social de Mineápolis son estudiados por otras comunidades. La fotografía de la pastora hincada la tomó Heidi Torgerson, otra pastora luterana llegada desde Chicago para observar y luego compartir su testimonio en su comunidad. Andrea y Heidi fueron misioneras durante varios años en México lo que influyó en su compromiso con nuestros compatriotas.

El historial de nuestro gobierno federal es de claroscuros. La mayor parte del personal de nuestros 51 consulados en Estados Unidos se la juega con los paisanos acosados; lo mismo hace el personal de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados con quienes emigran a México.

Palacio Nacional optó por doblegarse ante Trump. En sus primeros meses Andrés Manuel López Obrador implementó una política generosa y de brazos abiertos hacia los migrantes llegados a México. Eso terminó en julio de 2019. Trump convocó al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, para informarle que impondría aranceles a menos que México pusiera a 20 mil guardias nacionales a frenar inmigrantes. López Obrador capituló en cinco minutos.

Lo incomprensible es que nombrara a Francisco Garduño comisionado del INM. Es un inepto de mano dura que hizo lo que pudo por transformar a México en un infierno que fue visibilizado por el incendio de un centro de migrantes de Ciudad Juárez. Los guardias de la empresa privada que había contratado salieron corriendo con los candados cerrados; murieron 40 personas en esa ratonera. El Presidente salió a defender a Garduño acusando a los periodistas de “amarillistas”, a sus adversarios de “buitres”, a las OSC de derechos humanos de “falsarias” y a la ONU de hacer “absolutamente nada”. Mantuvo en el cargo a Garduño, que se fue a la banca hasta el 30 de abril de 2025.

Hace poco Garduño atrajo los reflectores cuando Mario Delgado lo nombró alto funcionario de la SEP. La Presidenta lo defendió: Garduño es “polémico”, sí, pero es “doctor en Derecho”, “siguió un proceso y salió en libertad”. Nada dijo sobre su falta de experiencia e ineptitud.

Mineápolis nos invita a defender derechos, libertad y dignidad. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 9)

Itinerarios / Profundizar la transformación, nuestra defensa

¿Tratará Donald Trump de apagar con gasolina el incendio que consume su propia casa?

¿Buscará recuperar la fuerza perdida por la ola creciente de protestas contra su política migratoria y la brutalidad criminal del ICE elevando la apuesta imperial de Estados Unidos en el mundo?

¿Intentará recuperarse del daño catastrófico sufrido por la publicación del expediente Epstein con una acción similar a la de Venezuela o, todavía peor, en cualquier otro país del mundo?

¿Será capaz de recuperarse de los golpes sufridos?

¿Está herido de muerte, políticamente hablando?

¿Y el pueblo estadunidense le dará la espalda o volverá, en las elecciones intermedias que habrán de celebrarse en noviembre, a confiar en su verdugo?

Con un vecino como él y en una situación tan crítica como la que enfrenta, hemos de estar preparados, pues cualquier cosa puede pasar.

Lo mejor, y como lo está haciendo Claudia Sheinbaum Pardo, es no confiar en que, debido a presiones internas al norte del río Bravo, la amenaza habrá de disminuir.

Lo mejor es no esperar a que allá las cosas cambien, sino acelerar y profundizar la transformación de México.

Para eso es preciso no detenerse ni un instante: recorrer incansablemente el país, escuchar y hablar con su gente, trabajar sin descanso, entregar resultados, cumplir escrupulosamente con el mandato recibido en las urnas.

En eso, convencida de que, como decía Benito Juárez, “solo el pueblo puede salvar al pueblo”, está empeñada la Presidenta, y en eso hemos de acompañarla, con la misma pasión, la misma entrega, la misma terquedad, todas y todos los que queremos un país libre, soberano e independiente.

Así se defiende a México en estos tiempos oscuros: atrincherándonos en los principios, fundiéndonos con el pueblo, generando justicia y bienestar para todas y todos.

Así, respondiéndole a las familias que se vieron obligadas y obligados a dejar atrás, se defiende también a nuestros compatriotas que viven, trabajan y enfrentan la persecución y la amenaza de la deportación en Estados Unidos.

Así, con el ejemplo de una transformación que se produce en libertad, que es pacífica, democrática, plural, y que es inspiración y esperanza para otros países y para los mismos estadunidenses, se defiende también la paz en el mundo. (Epigmenio Ibarra, Milenio, Al Frente, p. 2)

México SA

EL GRITO DE fuck ICE recorre las ciudades de Estados Unidos y su sonoridad se intensifica entre la población como respuesta al salvaje proceder del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, el cual, hasta ahora, impunemente ha asesinado a dos ciudadanos estadunidenses, golpeado y gaseado a miles de ellos, encarcelado a un creciente número de inmigrantes, indocumentados o no, y violado sistemáticamente los derechos humanos de un sinnúmero de personas, nacionales y foráneos, siempre con el ojo punitivo puesto en el color de la piel de los agredidos y detenidos.

DE ACUERDO CON la más reciente encuesta del Pew Research Center (PRC), 72 por ciento de los estadunidenses dice que es inaceptable que los matones de ICE utilicen la apariencia de las personas o el idioma que hablan para verificar su estatus migratorio y 61 por ciento sostiene que es inadmisible que utilicen cubiertas faciales para ocultar su identidad. De aquella se toman los siguientes pasajes.

EN MEDIO DE la intensificación de las medidas de control migratorio en todo el país, la gran mayoría de los estadunidenses afirma que es aceptable que la gente común grabe videos de arrestos migratorios. Una clara mayoría también afirma que es aceptable que la gente comparta información sobre dónde se llevan a cabo las medidas de control. Y por amplios márgenes, el público dice que no es aceptable que los oficiales federales de inmigración usen cubiertas faciales que oculten sus identidades, o que utilicen la apariencia de las personas o el uso del lenguaje como una razón para verificar su estatus migratorio.

LA ENCUESTA (LEVANTADA cuando Alex Pretti fue asesinado a tiros por agentes del ICE en Mineápolis, el segundo asesinato de un manifestante por parte de agentes federales de inmigración en esa ciudad en enero de 2026) revela que 74 por ciento dice que es aceptable que la gente grabe videos de los oficiales de inmigración mientras realizan arrestos. El 59 por ciento que es admisible compartir información sobre dónde los elementos del ICE realizan los arrestos.

LOS ESTADUNIDENSES, DETALLA el PRC, están más divididos en cuanto a los arrestos de ciudadanos por ayudar a otros a evadir las leyes de inmigración: 44 por ciento lo considera aceptable, mientras 54 por ciento dice que es inaceptable. De igual manera, 44 por ciento se pronuncia a favor de que los agentes de ICE aumenten su presencia en barrios con muchos inmigrantes, mientras 54 por ciento se manifiesta totalmente en contra.

LA MAYORÍA DE los republicanos y demócratas afirman que es aceptable grabar videos de agentes de inmigración mientras realizan arrestos. Sin embargo, los demócratas e independientes con inclinaciones demócratas (89 por ciento) son mucho más propensos a afirmar esto que los republicanos y aquellos con inclinaciones republicanas (59 por ciento). La brecha partidista es mayor cuando se trata de compartir información sobre dónde los agentes de inmigración realizan arrestos. Ocho de cada 10 demócratas lo consideran aceptable, en comparación con el 36 por ciento de los republicanos. La mayoría de estos (63 por ciento) lo considera inaceptable. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 18)

Desde el Biopoder / Marca histórica en remesas

Los migrantes lo volvieron a hacer y por décima vez de forma consecutiva establecieron una marcha histórica en el envío de remesas al estado de Puebla durante 2025.

El reporte del Banco de México (Banxico) destaca que, durante 2025, el estado de Puebla recibió 3 mil 426.4 millones de dólares, unos 61 mil 675 millones de pesos por concepto de remesas.

A lo largo del año pasado, la entidad recibió 59.7 millones de dólares más, lo que representa un aumento de 1.8 por ciento más dólares, en comparación con 2024, es decir, que, de forma consecutiva, por una década, se registran envíos históricos.

De la misma forma, los registros reflejan que el monto de dinero por concepto de remesas durante 2025 se coloca en el nivel más alto reportado en los últimos 22 años.

Con los envíos de recursos por parte de los migrantes, el estado de Puebla se colocó en el octavo lugar a nivel nacional. La lista de entidades que más remesas recibió la encabeza Guanajuato, con 5 mil 515 millones de dólares, monto con el que desplazó al segundo lugar a Michoacán, estado que captó 5 mil 394 millones de dólares. Jalisco se ubicó en la tercera posición con la recepción de 5 mil 146 millones de dólares.

Puebla se ubicó entre los estados que registraron un aumento en la recepción de remesas y la tendencia fue diferente a lo que sucedió en el país. En total, la República Mexicana recibió 61 mil 791 millones de dólares en 2025, cantidad que contrasta con los 64 mil 746 millones de dólares reportados en 2024, lo que significa una reducción de 4.56 por ciento.

Para el estado de Puebla se puede apreciar una constante: los envíos de remesas aumentan cuando se presentan problemas o complicaciones. Por ejemplo, en 2017, justo año que pasó a la historia por los daños que generaron los sismos del 7 y del 19 de septiembre, los migrantes mandaron mil 614 millones de dólares, montó con el que se superó lo enviado un año antes.

A la par, en tiempos de la covid-19, los paisanos apresuraron el envío de remesas. En 2020, año en que comenzó la pandemia, los migrantes mandaron mil 872 millones de dólares; mientras que, en 2021, el montó fue de dos mil 138.1 millones de dólares. Poblanos siguen haciendo historia. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

Juegos de poder / ¿Por qué México debe ayudar a Cuba?

Para contestar esta pregunta, parto de una premisa innegable para cualquier ser racional: en Cuba gobierna una de las dictaduras más despreciables del planeta.

Nada queda hoy de las glorias que presumía el régimen revolucionario en materia de salud y educación. Actualmente, Cuba es un desastre por donde se vea.

Por un lado, la economía está en tal situación crítica que la isla está más cercana a prácticas del siglo XIX que del XXI. No hay electricidad ni gas para cocinar ni combustibles para los transportes; las casas se alumbran con velas, la poca comida que se calienta con leña y la gente se traslada a pie.

Por otro lado, Cuba tiene un régimen de partido único donde está prohibido el pluralismo y la formación de partidos de oposición independientes. Las libertades políticas están severamente restringidas. El gobierno reprime formas de disenso. Organizaciones internacionales reportan alrededor de mil 200 presos políticos que viven en condiciones deplorables. Los medios están controlados por el Estado.

En este contexto, no es sorpresa que muchos cubanos hayan emigrado a otros países. Desde la Revolución de 1959 hasta hoy, se calcula que casi tres millones han salido en varias olas migratorias, siendo la última –a partir de 2021 a la fecha– la más abundante, con más de un millón de migrantes, debido al deterioro económico.

Con estos resultados nefastos, sólo los fanáticos más obtusos de una izquierda cavernaria se atreven todavía a defender al régimen revolucionario. Cualquier persona racional, que sabe que dos más dos son cuatro, reconoce que la dictadura castrista ha sido una desgracia para ese país.

¿Por qué, entonces, México debe ayudar a Cuba? Puede argumentarse, y se hace, que se trata de una causa humanitaria. Los cubanos están en una situación de emergencia, padeciendo tanto, incluso para alimentarse, que es urgente salvar vidas y aliviar el sufrimiento por un asunto de dignidad y solidaridad con el prójimo.

Perfecto. Estoy de acuerdo, siempre y cuando esa ayuda efectivamente llegue a los cubanos que están sufriendo.

Me temo, sin embargo, que en un país como Cuba la ayuda (sea petróleo, combustibles refinados, comida o enseres básicos) le llega primero al gobierno de esa nación, que luego la procesa y/o distribuye.

En este sentido, como en medio de la donación mexicana se encuentra el régimen dictatorial, el esfuerzo humanitario de alguna manera acaba fortaleciendo a la despreciable dictadura.

Yo, como mexicano que pago impuestos, no quiero esto. Mi postura es no darle al régimen castrista, que tiene postrado a su pueblo, ni un solo centavo de ayuda de los contribuyentes mexicanos. Si hay una manera de hacer llegar las donaciones directamente a la población cubana, adelante. Pero no a través del gobierno de Díaz-Canel.

No he mencionado, hasta ahora, a Estados Unidos. Llegó el momento de hacerlo.

Antes de que Trump gobernara ese país, México podía jugar un papel dual con Cuba.

Por un lado, apoyaba económica y políticamente al régimen revolucionario de la isla cuando le convenía. Internamente lo presumía como una manera de demostrar su independencia frente a Estados Unidos.

Por el otro, México realizaba operaciones de inteligencia conjuntas con los estadunidenses espiando a cubanos y soviéticos; no era gratuito, en este sentido, que Estados Unidos tolerara el soporte mexicano a Cuba.

Ese juego se fue desgastando conforme la dictadura castrista comenzó su larga decadencia.

Trump ahora ve la magnífica oportunidad de convertirse en el presidente estadunidense que finalmente logre la caída del régimen comunista. Para ello requiere que ya no llegue ayuda económica alguna a la isla. Ahora sí, a diferencia del pasado, está llevando a cabo un bloqueo (antes era un embargo que, por cierto, no sirvió para nada).

Trump no quiere que ningún país envíe petróleo a Cuba. Firmó un decreto que establece la imposición de aranceles a las naciones que suministren “directa o indirectamente” esta materia prima a la isla. Esto incluye a México.

El gobierno mexicano ya reaccionó: Pemex suspendió la entrega de crudo a Cuba. Más allá de las declaraciones en Estados Unidos y México, el hecho habla por sí mismo: viendo sus intereses amenazados, México optó por cancelar la ayuda petrolera y sustituirla por “alimentos y otros suministros”.

No me gusta que nuestro país envíe ayuda de ningún tipo a Cuba que esté mediada por el gobierno cubano, porque eso apoya la permanencia de una de las peores dictaduras. Pero tampoco me gusta que mi gobierno tome decisiones presionado por las amenazas de Trump.

Una situación calamitosa. Hagamos lo que hagamos, esto acaba mal. Como el cohetero. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)

El imperio del terror (2)

El terror como forma de gobierno no es nuevo en la historia de los imperios en decadencia. Lo que resulta inquietante en el caso de la administración de Donald Trump es la normalización de la crueldad como espectáculo político y del miedo como herramienta sistemática de control social. Desde su regreso al poder, el presidente estadunidense ha consolidado un modelo autoritario donde la persecución, la intimidación y la violencia institucional no son excesos aislados, sino rasgos estructurales de su proyecto político.

La política migratoria se ha convertido en el núcleo de este ejercicio del terror. Bajo el pretexto de la seguridad nacional y la lucha contra el crimen, la corporación del ICE —creada tras los atentados del 11 de septiembre para combatir el terrorismo— ha sido transformada en un instrumento de persecución masiva contra migrantes y grupos vulnerables. Redadas indiscriminadas, detenciones arbitrarias, violaciones a domicilios, centros de trabajo y espacios protegidos por los acuerdos internacionales de derechos humanos, se han vuelto prácticas cotidianas. La cuarta Enmienda Constitucional que prohíbe el allanamiento sin orden judicial ha sido ignorada de facto, mientras comunidades enteras viven bajo un estado permanente de terror.

Las consecuencias no han sido menores. En ciudades como Minneapolis y varias de Europa, consecuencia de los recientes asesinatos detonaron protestas multitudinarias, millones de personas han salido a las calles para rechazar lo que ya se percibe como una política de terror institucionalizado. No se persigue al delincuente: se criminaliza a los pobres por existir, por caminar, por trabajar, por manifestarse. El mensaje es claro: ensañarse con los vulnerables como si fuesen enemigos.

Este clima de intimidación no se limita a las calles. La administración de Trump ha extendido su lógica represiva al ámbito académico, atacando frontalmente a universidades prestigiadas, particularmente aquellas con tradición liberal y pensamiento crítico. El retiro de subsidios federales y apoyos económicos busca disciplinar a las instituciones que defienden la libertad de cátedra, el pluralismo y la autonomía intelectual. Se castiga la idea, se persigue el pensamiento, se sospecha de la educación libre como si fuese una amenaza al poder.

En el fondo, todas estas acciones responden a una misma lógica: el poder entendido como dominación absoluta. El poder para infundir miedo, para exhibir fuerza, para doblegar individuos, comunidades y naciones. Un poder que se ejerce como espectáculo de crueldad, que entretiene a una base política alimentada por la supremacía blanca, la misoginia, la xenofobia y la transfobia. La pobreza se criminaliza, la protesta se reprime, las mujeres son sometidas, las comunidades vulnerables son borradas por decreto, y la violencia se normaliza como práctica cotidiana del Estado.

En el plano internacional, el desprecio de Trump por el derecho internacional completa el cuadro. Amenazas de invasión, apropiación de recursos ajenos, secuestros de líderes políticos, imposición unilateral de decisiones y abandono de conflictos estratégicos —como Ucrania— revelan a un gobierno que actúa al margen de cualquier norma global. Gaza, Venezuela, Groenlandia: todos aparecen como escenarios donde el poder se impone sin mediación legal ni ética.

Sin embargo, el terror no es invencible. La respuesta ciudadana comienza a mostrar grietas en este proyecto autoritario. La movilización social, la resistencia comunitaria y la presión interna han obligado al gobierno a replegar fuerzas en algunas ciudades. Las acciones de la segunda gestión de Donald Trump son calificadas como reprobatorias, controversiales o polémicas por organizaciones internacionales de derechos humanos, gobiernos extranjeros y críticos políticos. La casa de su imperio comienza a incendiársele, ¿o no estimado lector? (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, Nacional, p. 10)

Parteaguas / ¡Abajo el Norte, presidenta!

Qué bueno que la presidenta Claudia Sheinbaum sacó un plan ayer 03 de febrero, porque se nos está cayendo el norte. Al motor de la economía nacional —a veces llamado Nuevo León; otras veces, Chihuahua o Coahuila— se le aflojaron las tuercas.

Caída económica de -1.4 para los regios; para los de Chihuahua, de -0.1 por ciento, y a los coahuilenses el INEGI les puso un -3.0 por ciento. Durango, Guanajuato, Querétaro y el Estado de México también enfrentaron caídas económicas en un año contado hasta octubre.

¿Qué está pasando?

El norte va para abajo por asuntos que surgieron hace poco tiempo y otros más de fondo, que van a pegarnos por más tiempo si no tenemos un nuevo plan. Vamos por partes.

Uno. Lo inmediato: ya vieron ustedes que se caen las remesas, cuyos receptores en buena medida viven en el norte del país.

Menos de 62 mil millones de dólares llegaron a México el año pasado provenientes de paisanos en Estados Unidos, una baja desde los 65 mil millones de dólares de 2024.

Aún devaluados, esos 3 mil millones de dólares duelen.

La economía estadounidense no crece en los rubros que más involucran a mexicanos muy vinculados con los estados norteños: la manufactura de equipos de transporte, productos químicos, maquinaria…

A eso sumen el miedo de salir a la calle a trabajar o hacer trámites en días del Immigration and Customs Enforcement (ICE), que amenaza con deportaciones a destinos sorpresa…

Dos. Lo de los coches. ¿Vieron lo que pasó con las exportaciones el año pasado? En general crecieron, pero se nos cayeron las automotrices 4.2 por ciento en 2025. Ese tema no es pasajero: va a agravarse.

Recuerden la ideología del presidente Donald Trump, basada en buena medida en la de Robert Lighthizer, el representante de Comercio de Estados Unidos durante su anterior gobierno.

Lighthizer es un abogado de 78 años que fue responsable de negociar el actual acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.

Se ganó entre los mexicanos la fama de ser un duro negociador que no repara en sentimientos para defender los intereses de su país. Va al punto y no se detiene.

Publicó en 2023 el libro No Trade Is Free, en el que dijo que Estados Unidos sí tiene interés en el éxito de México. Pero en ese mismo texto acusó a los mexicanos de abusar del antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Dijo que engañaron a sus socios comerciales integrando en su producción de coches partes que no tenían origen en esta región.

De ahí que el T-MEC endureciera reglas; además, este año llegaron aranceles fuera de esa negociación.

No fue necesario que Lighthizer se integrara al gabinete de Trump en esta ocasión. Dejó a su pupilo en el cargo: Jamieson Greer, el actual representante de Comercio, fue el jefe de su despacho.

Tres. Los chinos. A ver, los nacidos antes de los ochenta: ¿se acuerdan de que en México no había chocolates M&M’s, sino Lunetas? El mercado estaba cerrado para productos extranjeros.

Adivinen qué sienten los estadounidenses que no pueden comprar coches modernos de la marca BYD o los espectaculares Xiaomi SU7, por los altos aranceles —superiores al 100 por ciento— a su importación.

Trump puede detenerlos a la entrada de su país, pero no en el resto del mundo, en donde los asiáticos ganan mercado a los viejos diseños de Dodge, Ford y GM, golpeando sus ventas y, con ello, las de fábricas instaladas en Nuevo León, Chihuahua o Coahuila.

Por eso es positivo el anuncio que hizo ayer la presidenta de un plan adicional de “Desarrollo Sustentable con Bienestar”.

Útil, aunque incompleto, hasta que no escuchemos a empresas privadas entusiasmadas con complementarlo, como intentan en el gobierno de Sheinbaum. (Jonathan Ruiz Torre, El Economista, Empresas y Negocios, p. 22)

Caja fuerte / Remesas y deportaciones: la caída y el horror en la era Trump

Hablar de las remesas es como entrar en el jardín de los senderos que se bifurcan. Uno de los caminos nos lleva a un terreno conocido y “racional”, los datos económicos. El otro sendero nos conduce al infierno, con toda la irracionalidad que eso implica: la política migratoria de Donald Trump.

Las estadísticas del Banco de México nos llevan por el sendero económico. Nuestro país recibió 61,791 millones de dólares en remesas en 2025. Esto es 4.6% menos que en 2024. La primera caída en 11 años. A pesar de la baja, las remesas representan entre 3.5 y 4% del PIB y son casi 50% mayores que la inversión extranjera directa. Generan más ingresos que el petróleo, el turismo, la minería o las exportaciones agropecuarias.

Para el que no quiere abandonar este sendero, hay una explicación económica a la caída de las remesas: el mercado laboral se complicó para los migrantes mexicanos, a pesar de que la economía estadounidense habría crecido alrededor de 2%. Valga decir que las remesas a El Salvador, Honduras y Guatemala se incrementaron más de 15 por ciento.

El otro sendero también tiene estadísticas oficiales, pero ofrece además imágenes tremendas. Incluye mensajes de estrellas de la música y películas galardonadas; si ven Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, notarán que el personaje de Sean Penn está modelado en el agente del ICE, Greg Bovino.

El año que acaba de terminar ha sido el peor para los migrantes en más de medio siglo. Hubo 2,200 deportaciones “voluntarias” y 675,000 deportaciones forzadas. 32 personas murieron en los centros de detención. Donald Trump se había fijado como objetivo llegar a un millón de deportaciones anuales y romper el récord de Barack Obama. Esto permite pronosticar que los próximos tres años serán igual o más complicados para los mexicanos que viven en situación irregular en Estados Unidos, cuyo número se estima entre 4 y 5.6 millones. El total de personas sin papeles asciende a 14 millones e incluye personas de más de 100 nacionalidades.

ICE Out, fue una de las frases más escuchadas en la ceremonia de los Grammys. Con menos frecuencia, pero más rabia, se oyó también Fuck ICE. En la cabeza de muchos estadounidenses están los dos asesinatos de Minnesota, pero hay que recordar que los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas se han convertido en una presencia que inspira miedo en muchas ciudades: Los Ángeles, Chicago, Washington, Nueva Orleans, San Diego…

La ICE ha recibido un presupuesto multianual de 100,000 millones de dólares, que es mayor al que tienen el FBI y la CIA. De estos recursos, 30,000 millones de dólares se dedicarán a contratar y capacitar agentes para localizar, detener y deportar migrantes. La agencia ya cuenta con 22,000 agentes y contrató a 12,000 en el segundo semestre del 2025. Del presupuesto del ICE, alrededor de 45,000 millones de dólares están programados para la operación de los centros de detención de migrantes. El más famoso de ellos es el Alligator Alcatraz, que se encuentra en el sur de Florida y fue inaugurado por Donald Trump en julio de 2025.

La caída de 4.6% en el envío de remesas es un número que expresa de manera muy pálida y fría la pesadilla que están viviendo los migrantes. El horror no cabe en ese número. La administración Trump ha puesto fin a una “tradición” en la que no había detenciones en lugares sensibles para las comunidades de migrantes: iglesias, escuelas y hospitales, por ejemplo. Los agentes del ICE van armados, enmascarados y no necesitan papeles para irrumpir en una casa o romper los cristales de los vehículos donde circulan los sospechosos.

Para el 2026, ICE contará con más agentes y la agencia estará más embalada. Esto significa que habrá condiciones más difíciles para los migrantes que viven en Estados Unidos, especialmente para los que no tienen documentos migratorios en regla.

Hay “optimistas” que creen que podría venir una moderación, porque las encuestas indican un rechazo creciente a la política migratoria de Trump y, además, hay una lógica económica que justifica la presencia de millones de indocumentados en Estados Unidos. Son necesarios para el funcionamiento de sectores como la construcción, la hotelería, la industria restaurantera y la agricultura. Su ausencia implicaría mayores costos y menor calidad en el servicio.

Ojalá estos “optimistas” tuvieran razón. Es difícil creer en un final feliz para esta historia tan complicada. En ese círculo del infierno, hay racismo, indiferencia al dolor, polarización e irracionalidad. La persecución y criminalización de los migrantes es parte de la normalidad en este sendero. Aquí, el 4.6% de caída en las remesas es un dato tan lejano como los economistas que lo procesan. Los números más relevantes son 2’875 mil deportados; 22,000 agentes del ICE y 14 millones sin papeles. In Guad we Trust. (Luis Miguel González, El Economista, El Foro, p.39)

Redes de Poder

Nunca mejor dicho: el exilio dorado

El hoy excónsul de Protección a mexicanos en Miami, Florida, Juan Manuel Murillo, exhibió al cónsul General y exgobernador de Chiapas, Rutilio Escandon, afirmando que, durante el último año, este no mostró el menor interés en desempeñar realmente su cargo. Ni procuró reuniones estratégicas, ni mostró interés en el funcionamien to del consulado, mucho menos se preocupó por la situación de los migrantes mexicanos. Lo cierto es que era un secreto a voces la incapacidad y el desinterés de Rutilio, cuyo nombramiento fue seriamente cuestio nado desde que fue propuesto, no solo por su inexperiencia diplomática sino por su pobre desempeño como gobernador en Chiapas, donde, por cierto, siguen saliendo irregularidades de su gestión. ¿Se seguirá ignorando la situación en un consulado clave? (Redes de Poder, Reporte Índigo, Reporte, p. 3)

Red compartida / Los manotazos en la mesa

El regaño de la presidenta Claudia Sheinbaum a diputados en Baja California al parecer no será un hecho aislado. En Palacio Nacional han tomado nota de la postura que han asumido un grupo de diputados de Campeche contra Morena impulsando agendas personales, generando divisiones internas y pensando más en el 2027 que en el trabajo de territorio.

La situación ha llegado a tal nivel que no sólo se oponen políticamente a trabajar en las propuestas de Morena, sino que han llegado al extremo de restituir el fuero, reviviendo privilegios que el movimiento ha combatido históricamente. La situación es que incluso hay diputados que han dejado de caminar por las colonias y de escuchar a la gente para concentrarse en disputas internas, protagonismos y cálculos adelantados. Así que a nadie extrañe que el próximo regaño presidencial sea en Campeche.

Tensión en torno a Layda Sansores y gobernabilidad en Campeche. Por cierto, en Campeche siguen los problemas. La gobernadora Layda Sansores cada vez se encuentra más sola. Algunos dicen que se debe a que la mandataria se encuentra cada vez más distante de su partido, otros, a las presiones que ella hace para que le aprueben un préstamo que quiere por mil millones de pesos, pero la bronca es que quiere conseguirlo sin hablar con los legisladores y a éstos les parece imposición y, pues, a nadie le gusta recibir órdenes. Nos dicen que la cautela traerá mayor luz sobre el caso, lo cierto es que la gobernadora quiere que en el proceso de elección en 2027, tener mano, algo que varios gobernadores quieren también tener, pero que en Palacio Nacional y en el partido, pues quieren dar la oportunidad a otros cuadros.

Vigilancia de remesas y finanzas desde Estados Unidos. El Departamento del Tesoro de EU, mediante su Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN), mantiene bajo creciente escrutinio los flujos de remesas desde Estados Unidos hacia México ante señales de posible lavado de dinero, hay además una atención especial también a envíos atípicos provenientes de Ecuador y Colombia, cuyos montos promedio superan ampliamente lo que un migrante podría justificar, lo que ha detonado alertas regulatorias a transmisores financieros y revisiones sobre posibles incumplimientos en controles contra financiamiento ilícito; en este contexto, Ronald D. Johnson, actual embajador de Estados Unidos en México, se perfila como una pieza clave en la coordinación bilateral para desmantelar eventuales circuitos financieros criminales y habrá que estar atentos porque antes de junio podrían registrarse movimientos relevantes en investigaciones o acciones conjuntas.

Parentescos y aspiraciones políticas en Puebla. Ojo con este dato a tomar en cuenta. Resulta que tras la toma de posesión de Ignacio Mier como el nuevo presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado los malosos se pusieron a hacer cuentas de su árbol genealógico y se dieron cuenta de algo: Es primo en cuarto grado del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, y de acuerdo con las nuevas reglas de la ley electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde una de las cosas más fuertes que hay es que se impida el nepotismo, resulta y resalta que este parentesco le impediría para el 2030 su participación por la gubernatura de Puebla. Pura mala suerte. Pero los amigos del senador respondieron rápidamente que son primos en octavo grado, o sea, prácticamente que son vecinos. La cosa es que son familiares más bien cercanos. Como ancestro común tienen a Ignacio Mier. De él vienen la mamá del actual gobernador, la señora Cristina Mier y el papá de Ignacio, Moisés Mier.

Carreras políticas en la CDMX y operativos antidrogas en Baja California. Y ya empezaron las carreras de caballos en la CDMX y Morena tiene tres candidatos interesantes: Omar García Harfuch, Luisa María Alcalde y –es neta– en un empate con Adrián Rubalcava. García Harfuch tiene el doble de intención de voto que los otros dos, y atrás de ellos está el secretario de Gobierno, César Cravioto y luego Andy López Beltrán. Esas son las cartas con las que va a tener que jugar Clara Brugada, lo interesante es que el que va más adelante de todos va a meterse en la jugada presidencial y entonces ¿Quién queda?

Fue desmantelado en Baja California, el laboratorio clandestino más grande para la producción de metanfetamina en el país, con un potencial de fabricación de hasta 100 kilos por semana, resultado de un operativo conjunto entre autoridades federales y estatales. El aseguramiento fue en el Valle de la Trinidad, en Ensenada, y es parte de una ofensiva que ya suma nueve instalaciones destruidas en el último año, confirmando que la entidad gobernada por Marina del Pilar se mantiene como uno de los principales focos de producción de drogas sintéticas. El golpe forma parte de la estrategia que ha privilegiado la inteligencia, la acción interinstitucional y el golpe a las finanzas criminales. Sin erradicar de fondo el problema, la ofensiva muestra que cuando hay alineación real entre niveles de gobierno, los operativos, más allá de ser golpes mediáticos, pueden comenzar a tener efectos concretos en la capacidad operativa del crimen organizado. (Red Compartida, La Prensa, Lo de Hoy, p.2)

Cuando el silencio también es violencia

En la última edición de los Premios Grammy, algo quedó claro: cuando las personas con mayor alcance deciden usar su voz, el eco puede atravesar fronteras. Artistas hablaron de migración, de miedo, de políticas inhumanas, de un Estado que ha normalizado la crueldad bajo el lenguaje de la legalidad. No fue un gesto menor ni un acto de moda. Fue una toma de postura.

Porque hoy, en Estados Unidos, los actos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ya no son solo un tema de política pública: son un problema de derechos humanos. Centros de detención con niñas y niños privados de la libertad, redadas violentas, separaciones familiares y muertes que no pueden seguir explicándose como “daños colaterales”.

Casos simbólicos, como el de Liam, han puesto luz sobre una realidad incómoda: miles de menores permanecen en centros de detención migratoria. Niños que no cometieron delito alguno, pero que cargan con el peso de decisiones políticas que los tratan como cifras, no como personas. La infancia detenida debería ser, en cualquier país que se diga democrático, una línea roja infranqueable.

En este contexto, vale la pena hacerse una pregunta incómoda pero necesaria: ¿el movimiento político impulsado por Donald Trump es, en el fondo, un movimiento racista? No hablo solo del discurso, sino de los resultados. Las deportaciones masivas, el endurecimiento de los procesos, la creación de espacios como el llamado Alligator Prison —una cárcel improvisada para migrantes— revelan una política que deshumaniza sistemáticamente a ciertos cuerpos: los pobres, los racializados, los indocumentados.

Las cifras acompañan esta preocupación. Durante los periodos de mayor endurecimiento migratorio, las deportaciones se contaron por cientos de miles al año. A eso se suman operativos cada vez más agresivos, detenciones sin el debido proceso y una narrativa que equipara migración con criminalidad. Todo bajo la bandera de la ley y el orden.

Aquí es donde las redes sociales juegan un papel ambivalente. Por un lado, permiten visibilizar actos de brutalidad que antes quedaban ocultos. Por otro, el algoritmo premia lo escandaloso, lo violento, lo inmediato. La viralización de abusos no siempre viene acompañada de contexto, legalidad o reflexión profunda sobre el debido proceso. Y eso puede jugar en contra: se discute el golpe, pero no la estructura que lo permite.

Sin embargo, algo está cambiando. Las muertes recientes de ciudadanos estadounidenses a manos de ICE —una mujer y un hombre— marcaron un punto de inflexión. La indignación dejó de ser solo de las comunidades migrantes. La comunidad blanca norteamericana empezó a alzar la voz. En marchas como las de Minnesota, la mayoría de quienes salieron a protestar eran personas blancas, estadounidenses, que marchaban por quienes no podían hacerlo por miedo: los indocumentados.

Este ya no es un movimiento de una sola piel, una sola orientación sexual o un solo estatus legal. Es un movimiento que entiende que la deshumanización, cuando se normaliza, termina alcanzándonos a todos.

Y entonces la pregunta inevitable es hacia nosotros: ¿en México hemos perdido esa capacidad de protesta colectiva? ¿Hemos dejado de pensarnos como sociedad, de mirar al otro, de salir a defender causas que no nos afectan directamente?

Tal vez sí. Tal vez es consecuencia de la violencia sostenida que hemos vivido durante años. De la corrupción impune. De la ausencia de consecuencias. De esa sensación de desesperanza que va apagando la indignación y nos encierra en la supervivencia individual.

Pero si algo nos enseñan estos movimientos es que el silencio también es una forma de violencia. Y que alzar la voz —desde un escenario, una marcha o una columna— sigue siendo una de las pocas herramientas que tenemos para no normalizar lo inhumano.

Porque cuando dejamos de indignarnos, no solo perdemos derechos: perdemos humanidad. (Saskia Niño de Rivera Cover, El Universal, Opinión, A 12)

Cartones

Tal Cual

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(Alarcón, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)