UNA GOLONDRINA no hace verano… pero cinco ya marcan una tendencia.
EL DESPIDO de Marx Arriaga como director general de Materiales Educativos de la SEP se da en el contexto de la salida de sus cargos de al menos otros cuatro cuadros cercanos al ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
SE TRATA de las “renuncias” de Alejandro Gertz a la FGR y de Adán Augusto López en la coordinación de senadores de Morena, así como las “sustituciones” de Francisco Garduño al frente del INM, y de José Antonio Romero en la dirección del CIDE.
TODO ocurre en el marco del segundo año de Claudia Sheinbaum y deja ver que, aunque parezcan tardíos, estos movimientos marcan una decisión de evitar a funcionarios con 99 por ciento de lealtad… y uno por ciento de capacidad.
ESO SÍ, el caso de Arriaga ya había rebasado todos los límites, pues convirtió los libros de texto en manuales de adoctrinamiento político y dio al traste con la política institucional y la estabilidad en las escuelas.
EL DAÑO a los niños y maestros ya está hecho y pareciera urgente reparar las deficiencias en los planes de estudio y en los propios libros de texto. Pero es de reconocerse la sensatez en la decisión presidencial de dar de baja -al fin- a un funcionario que no respondía a los intereses educativos, sino a propósitos facciosos e ideológicos.
DE PRONÓSTICO reservado pinta la jornada de hoy en la Conferencia de Seguridad en Múnich en la que está programada la participación del secretario de Estado de EU, Marco Rubio.
POR UN LADO, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, sentó ayer la pauta de lo que podría ocurrir hoy al asegurar que el orden internacional basado en derechos y normas se está destruyendo, esto en una clara alusión a la política exterior de Donald Trump.
POR OTRO, en Europa tienen muy fresco que el distanciamiento con el inquilino de la Casa Blanca inició justo hace un año cuando el vicepresidente JD Vance atacó en su discurso en ese mismo foro las políticas de las naciones europeas en materias como la inmigración y la libertad de expresión.
LA DUDA es si Rubio será una figura más conciliadora y logrará distender la relación… o si le echará más sal y hasta chile a la herida. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Raúl trabaja en logística aérea en El Paso. Su jornada depende de rutas, carga y avisos operativos. Cuando la Federal Aviation Administration (FAA) emitió una restricción extraordinaria sobre el espacio aéreo en la región fronteriza, él no necesitó explicaciones extensas para entender que algo serio estaba ocurriendo.
No fue un simple ajuste administrativo. Fue una medida bajo el argumento de “razones especiales de seguridad”, lo que implica que la autoridad consideró que existía un riesgo suficiente como para limitar operaciones civiles en una zona estratégica de la frontera entre México y Estados Unidos.
Horas después, la restricción fue levantada y se aseguró que no había una amenaza activa para la aviación comercial. Pero en ciudades como El Paso, el efecto ya se había sentido. En la frontera, una decisión aérea no se queda en la torre de control. Impacta comercio, contratos, tiempos de entrega y confianza. Y cuando la palabra que se utiliza es “seguridad”, el efecto deja de ser operativo y entra al terreno político.
La medida de la FAA no ocurre en el vacío. Se inserta en un contexto donde el debate sobre migración y seguridad fronteriza vuelve a ocupar el centro de la conversación en Estados Unidos. Se habla de crimen organizado, control territorial y prioridades estratégicas. El Departamento de Defensa ha colocado a América Latina dentro de su marco de seguridad hemisférica. Ese cambio de tono no significa ruptura, pero sí indica que la relación bilateral atraviesa una fase más exigente.
Cuando la agenda de seguridad escala, la percepción pública también cambia. Y esa percepción influye en decisiones políticas, en campañas y en el clima de cooperación entre México y Estados Unidos.
La otra frontera: el voto en el extranjero
Esta semana, en el foro de MexicoEnLaPiel.org, conversamos con Efraín Jiménez, coordinador de Colectivo de Federaciones y Organizaciones Mexicanas Migrantes (Colefom), espacio ciudadano que articula a diversas organizaciones de mexicanos en el exterior y promueve una participación política más amplia y efectiva.
En su posicionamiento sobre la reforma electoral, Colefom propone ir más allá del voto y establecer diputaciones y senadurías electas directamente por la diáspora mexicana, con carácter estructural y no transitorio.
La discusión dejó algo claro: el problema no es la falta de interés de la diáspora. Miles de mexicanos en Estados Unidos quieren votar en México, quieren participar en las elecciones federales y quieren informarse. Pero enfrentan obstáculos reales: procesos de registro que pueden resultar complejos, información que no siempre llega con claridad, plazos poco difundidos y limitaciones para que candidatos presenten directamente sus propuestas fuera del territorio nacional.
No es apatía. Es diseño institucional.
Raúl vota en elecciones locales en Texas. Paga impuestos. Envía remesas. Sigue el debate político en ambos países. Pero cuando cambian las reglas operativas en la frontera o se redefine la estrategia de seguridad bilateral, su capacidad de influir en la política mexicana sigue siendo limitada. Y ahí aparece la contradicción.
La relación México–Estados Unidos no está rota. Pero sí se está moviendo hacia una etapa donde seguridad, migración y política interna se entrelazan con mayor intensidad. Las decisiones sobre espacio aéreo en El Paso, el endurecimiento del discurso migratorio, la inclusión de América Latina en el marco estratégico del Departamento de Defensa y las conversaciones bilaterales de alto nivel ocurren en paralelo.
Mientras tanto, la comunidad mexicana en el exterior —clave en la economía, en las remesas y en el vínculo social entre ambos países— sigue enfrentando barreras para ejercer plenamente su ciudadanía política.
Si la relación bilateral escala en materia de seguridad, también debe escalar en representación democrática. No basta con que la ley reconozca el voto en el extranjero. Hay que simplificarlo, hacerlo accesible y garantizar que la información llegue con claridad. Hay que permitir que el debate político cruce la frontera con la misma fuerza con la que cruzan las preocupaciones de seguridad.
Porque la frontera no es solo territorio ni infraestructura. Es comunidad, es economía y es ciudadanía. Si millones de mexicanos viven, trabajan y sostienen una relación binacional todos los días, su voz no puede seguir siendo secundaria cuando esa relación entra en tensión. Sin representación plena, la frontera seguirá siendo un espacio donde se toman decisiones sobre personas que no siempre participan en ellas.
Ese es el desafío que viene. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 12)
La reunión de los dos conejos hubiera sido épica. Imagínatelo: el cantante Bad Bunny, en medio del espectáculo del Super Bowl, reunido con Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años que fue detenido por los abusivos agentes de ICE en Minneapolis. Pero no. El niño que apareció en el show, que recibió el Grammy de Bad Bunny y que fue visto por millones en el planeta, no era Liam. Era un actor -Lincoln Fox Ramadan- muy parecido al niño ecuatoriano. Por eso la confusión.
Pero el simple hecho de que Liam sea conocido en todo el mundo ya dice mucho. Su fotografía, con un gorro azul con orejas de conejo y una mochila de Spider-Man, siendo detenido por agentes encapuchados el pasado 20 de enero y subido a una camioneta negra, se ha convertido en un simbolismo de la brutalidad y abuso de poder de las políticas migratorias del presidente Donald Trump.
El gobierno sigue insistiendo en que su padre lo abandonó sobre la nieve y que por eso lo salvaron los agentes de ICE. La realidad es muy distinta. “Como padre puedo decir que nunca haría eso con mi hijo”, me dijo en una entrevista Adrián Conejo, el papá de Liam. Me explicó que ese día, luego de recoger a Liam de la escuela, una camioneta se paró detrás de la suya y los agentes lo detuvieron y esposaron. Liam, asustado, se escondió en el asiento trasero después de ver cómo inmovilizaban a su padre.
Luego los agentes sacaron al niño del auto y lo hicieron “caminar por la nieve hasta llegar a la puerta” de la casa. La intención de los agentes era que la madre embarazada, que estaba dentro junto con su otro hijo, abriera la puerta y fuera detenida. Pero no cayó en la trampa y no lo hizo. “Sí”, me confirmó Adrián, “usaron como carnada a mi hijo”.
Adrián y Liam fueron rápidamente trasladados desde Minnesota hacia una cárcel para familias en Dilley, Texas, donde pasaron 10 días. Más de 3,800 niños han estado en las cárceles migratorias de Trump. Con la ayuda del congresista de Texas Joaquín Castro, Adrián y Liam fueron liberados y regresados a Minneapolis. Pero aún corren el riesgo de ser deportados.
La familia Conejo Ramos entró legalmente a Estados Unidos. Hicieron una solicitud de asilo a través de la aplicación CBP1 y cruzaron la frontera de México a Brownsville, Texas, a finales del 2024. Pero el camino no fue fácil. Salieron de Ecuador a El Salvador y, desde ahí, por tierra, llegaron a México, sufriendo robos y hasta un secuestro. Cuatro meses duró su travesía hasta llegar a Estados Unidos. Todo lo hicieron correctamente y jamás se imaginaron que, más de un año después de su entrada legal, podrían ser deportados.
Actualmente la vida de los Conejo Ramos transcurre lentamente, con temperaturas congelantes en Minnesota, y a la espera. Todo es espera. Adrián espera que su proceso migratorio avance sin que el gobierno de Trump interfiera. Érika espera el nacimiento de su tercer hijo. Y Liam y su hermano mayor, de 13 años, esperan regresar pronto a la escuela.
La atención mundial que ha recibido Liam, y una falsa amenaza de bomba en la escuela a la que asistía, ha retrasado su regreso a clases. “Estamos preocupados por lo que pueda pasar si (Liam) llega a la escuela”, me contó Adrián. “Apareció en las noticias que iba a haber un atentado en la escuela, que habían puesto una bomba y se habían suspendido las clases”. Nada fue cierto. Pero Liam y su hermano, por ahora, no pueden continuar con sus estudios. Adrián, el sostén económico de la familia y el único que habla con la prensa, tampoco puede salir a trabajar y ahora los cuatro dependen de la comida y la ayuda que les llevan los voluntarios.
Liam se ha convertido en el símbolo de la resistencia a los brutales abusos de poder y de la separación de familias que han caracterizado el segundo mandato de Donald Trump. Y Adrián lo sabe: “Mi hijo se ha convertido en un símbolo mundial… y yo también a mi hijo le he dicho que lo admiro mucho, porque fue muy fuerte y valiente al enfrentar todo eso”. Al final de cuentas, es solo un niño de cinco años que quiere jugar, no enfrentarse al gobierno de la principal potencia de la historia. Pero hay destinos que no se pueden evitar.
Liam y Bad Bunny, los dos conejos juntos, son la resistencia al nuevo autoritarismo americano. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p. 8)
No hay manera de que la política no forme parte del Mundial 2026. La FIFA se encarga de la institucional. Son capaces de cualquier cosa, incluso inventarse un premio por la paz para entregárselo a Donald Trump.
El galardón se creó para el presidente, más que para crear un antecedente para que a partir de ahora, año con año, se entregue un reconocimiento a quienes luchan por la paz, se hizo para echarle una mano a Donald Trump porque no ganó el Premio Nobel de La Paz.
La galardonada fue la venezolana María Corina Machado. Que después de manera inopinada haya decidido cederlo a Trump, es otra cosa. Su decisión fue controvertida y vino a evidenciar el proceso de deterioro por el cual pasa el Nobel de la Paz.
La política, en todas sus dimensiones, es una de las formas en que actúa la FIFA. Hay muchos pasajes que todos recordamos en diferentes momentos que evidencian cómo se hace política, y quizá, para decirlo de manera más precisa, la grilla.
En el Mundial 2026 se van a presentar muchas otras formas de hacer política. Seguro habrá momentos en que la FIFA se encargará de ello, nadie se dirá sorprendido y seremos testigos de un nuevo capítulo de lo que sucede cada cuatro años.
Es un enigma lo que pueda pasar también con los equipos que participen en el Mundial, sobre todo aquéllos que representan naciones con quien Trump ha tenido entre enfrentamientos y amenazas. Algunas selecciones “incómodas” podrían jugar en las rondas posteriores en EU, donde se celebrará la parte final del Mundial.
Es un enigma cómo pudiera reaccionar Donald Trump, y más cuando aseguró, más bien amenazó, con aquello de que “el boleto no es la visa”.
La imagen de EU ante el mundo está siendo severamente cuestionada. No es casual que, en la inauguración de los Juegos de Invierno de Milán Cortina, al momento en que apareció el vicepresidente de EU en la pantalla del estadio, fuera severamente abucheado, lo que llevó a opacar el paso de la delegación de su país.
Buena parte de las protestas en EU van a estar dirigidas a Trump y a su política migratoria. En Minneapolis, y en todo el país, no se olvida lo que sucedió con las acciones del ICE que no sólo fue en esta ciudad, sino que es en todo el país. Hay un encono que no cede y no deja de estar presente, vaya usted a saber qué puede pasar en las calles y en la tribuna.
Es cuestión de ver lo que ha pasado en eventos recientes como para presumir que algo inevitablemente va a acabar pasando. Ya veremos cómo reaccionan en todo este contexto los afamados personajes de pantalón largo.
Bajo las condiciones que se viven en nuestro país, los escenarios pueden ser explosivos. La CNTE ha anunciado que si no resuelven sus demandas protestarán en pleno Mundial, no han dicho cómo pero ya la amenaza está en la mesa. Con la Coordinadora es muy difícil saber por dónde irán las cosas, así que algo tendrán que hacer antes de que impidan el paso al otrora Estadio Azteca el día de la inauguración.
Los colectivos de madres buscadoras también han adelantado que van a protestar. Sus razones son de peso, porque a pesar de que en los últimos meses han establecido diálogo con la Secretaría de Gobernación, no significa que les estén resolviendo sus problemas. A esto sumemos que no hay día que no nos aparezca una fosa clandestina, como sucedió con el caso de los mineros.
Resulta paradójico que con la enorme afición que hay por el futbol en México, organizaciones sociales busquen la manera de protestar en medio de la fiesta. Es muy probable que muchos de las y los hijos desaparecidos de las madres buscadoras tengan en el futbol uno de sus mayores gustos, paradójicamente, será también una forma de recordarlos.
El futbol será el espacio para buscar la manera de hacer ver la injusticia que han vivido durante mucho tiempo.
Se va construyendo la otra cara del Mundial. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, Informativa, p. 18)
IV y último
El pirómano. Trump va a bombardear el territorio mexicano. No hay cálculo racional. No beneficia en nada ni a nadie en Estados Unidos (ni siquiera a la banda de estafadores que están en su círculo íntimo), y sí va a generar una mayor inestabilidad en México e impulsará mayor migración a Estado Unidos. Atizará un golpe mortal a la economía estadunidense y llevará al patán a perder las elecciones de medio término de manera aplastante.
El cuckoo.¿Por qué lo hará entonces? Porque es un desequilibrado que no tiene contrapesos. Los republicanos, los mayores empresarios billonarios y trillonarios, bastantes medios de comunicación y una parte decisiva de los gobernadores y de la Suprema Corte le entregaron por pavor, las nalgas (perdón por mi francés).
La guerra injusta. Está amenazando con bombardear nuestro territorio, atizando el odio para legitimarlo. Tal como lo hizo Andrew Jackson, el presidente expansionista, racista y esclavista en su tiempo. Fundó un nuevo partido, el Demócrata, para garantizar la incorporación de Texas a Estados Unidos. En el último momento le quitó el apoyo al representante Van Beuren de Nueva York como candidato presidencial e impulsó a su protegido y títere como presidente, Andrew Polk, quien engañando al Congreso de Estados Unidos consiguió que se aceptara la anexión de Texas. Eso y la provocación que ordenó hiciera el general Taylor en la frontera sureste con México, desató la guerra injusta como la denominó el general Ulysses Grant, militar ganador de la guerra civil en Estados Unidos y presidente de Estados Unidos por dos mandatos.
La banda diabólica. El trumpismo es la fuerza como el único fundamento del derecho. Los valores universales y los derechos humanos carecen de significado. Promueve el conflicto, la rapiña y el despojo a favor de su familia y allegados de manera grotesca. El servicio civil de carrera es sustituido por clanes familiares, amigos y socios, cohesionados por intereses criminales. Se oponen a cualquier freno moral o político a los cambios que produce la tecnología impulsada por sus socios: la enloquecida banda de los cuatro, donde brillan Musk y Thiel, antiguos fundadores de PayPal.
Darth (Dark) Vader. Esta ideología tiene un nombre. Es la Ilustración Oscura, promovida por Nick Land y Curtis Yarvin como los fundadores de una secta surgida en el mundo digital, eficaz ideología para los multimillonarios tecnológicos en su pugna contra cualquier control legal, el desbordamiento del poder de los gobiernos, la elusión de toda fiscalidad e incluso las distopías tecnológicas.
Michael Sandel, un pensador político asociado a Harvard ha sido un crítico del liberalismo politico y se volvió un rockstar por un programa que empezó impartiendo en Harvard y luego se trasmite en las redes sociales con el título de Justicia. Desde los ochentas advirtió que el pensamiento liberal no ponía suficiente atención al papel de las comunidades en el autogobierno de los pueblos. Muchas de sus ideas las tomé del texto publicado por Martín Sandhu en el Financial Times.
El ascenso del populismo sólo intensificó las falencias del liberalismo que vislumbró Sandel: la polarización de las sociedades, la mercantilización de todo y las falsas promesas de la meritocracia; en síntesis la corrupción de la esfera pública.
Consenso de papel maché. Sandel enfatiza lo que llama la tolerancia del liberalismo a evitar controversias. Expresó su mayor reclamo a los liberales centristas (como Clinton, Blair, y Felipe González, entre otros) que no sólo pensaban que los mercados entregan mercancías y bienes, sino que el endiosamiento del mercado de los neoliberales, les ahorraba controversias complicadas sobre lo que Octavio Paz señaló con tino como las diferencias entre valores y precios.
Que el mercado decida fue la consigna cobarde. Como sabemos, el mercado nunca decide sobre los valores y de manera muy tangencial sobre los precios. (Gustavo Gordillo, La Jornada, Economía, p. 15)