Supuestamente el Aeropuerto de la Ciudad de México quedará presentable para la inauguración del Mundial de futbol de la FIFA, pero mientras eso ocurre, vaya friega la que nos han puesto en el último año a los usuarios.
La semana pasada volé desde la Terminal 1 y regresé a la Terminal 2. Los trabajos de remodelación llevan más de un año. Tuve que ingresar por un filtro de seguridad alterno, caminar por un pasillo oculto y atravesar zonas en obra para llegar a la sala de abordaje. De vuelta, el área de migración de la T2 es caótica, con elevadores en las últimas y filas de mexicanos y extranjeros hasta en las escaleras. Lo de las maletas resulta toda una odisea, solo hay cuatro carruseles disponibles, se aglutinan los pasajeros y los que viajan en conexión son obligados a descargar su equipaje, pasarlo por aduana e intentar alcanzar sus vuelos.
El abandono y falta de mantenimiento del AICM fue una más de las herencias malditas que la administración de Andrés Manuel López Obrador dejó a la de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Este fue un descuido premeditado para obligar a pasajeros y aerolíneas a mudarse al AIFA, un aeropuerto que nunca estuvo planeado para sustituir al AICM, sino para complementarlo. Pero se dejó pudrir. Los pisos, los techos, los baños, los elevadores, la luminaria, el drenaje, pistas de despegue y aterrizaje. Todo necesitaba trabajos de mantenimiento y remodelación profundos.
Si bien los gobiernos anteriores tampoco lo atendieron como debían, el de AMLO lo dejó morir aún teniéndolo en su plan aeroportuario con el que tumbó el proyecto de Texcoco.
Hace un año recorrí la zona de tierra (terminales) y aire (pistas) del AICM. Me explicaron todo lo que le harían. Seguramente quedará bien y lo aprovecharemos. Siempre y cuando le sigan invirtiendo cada año.
Lo del AICM es ejemplo de lo que pasó en otras áreas evidentemente descuidadas por el gobierno anterior y heredadas por Sheinbaum: una estrategia de seguridad en la que no se combatió al narco como se debía o una política educativa que se dejó en manos de Marx Arriaga, un improvisado que cambió los libros de texto por capricho, y que hasta el cierre de esta columna se mantenía atrincherado en una oficina de la SEP “haciendo un reporte” para entregar el puesto que le quitaron por negarse a incluir a las mujeres en la historia de México.
La transformación del AICM costó miles de millones de pesos y tomará año y medio desde que iniciaron los trabajos.
¿Cuál será el costo del resto de herencias malditas? (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)
Hace algunas semanas Mark Carney, primer ministro de Canadá, pronunció un gran discurso durante el Foro de Davos. Muchos se entusiasmaron ante la contundencia de los argumentos del experimentado político del Partido Liberal. Una potencia media se atrevía a marcar un camino distinto al planteado por la mayor potencia de Occidente, generando un cierto fervor y admiración.
Ahora que los discursos se han puesto de moda, no podemos dejar de reflexionar sobre la pieza oratoria de Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, pronunciada en la ciudad alemana de Múnich. El hijo pródigo del exilio cubano pronunció un discurso memorable. Una respuesta bien calibrada a la angustia europea provocada por las pretensiones de Trump sobre Groenlandia.
Con un realismo duro, Rubio recordó que la idea de Fukuyama sobre “el fin de la historia” era una idea “absurda”. Que las ilusiones por un orden mundial basado en normas que sustituiría al interés nacional en un mundo sin fronteras, en el que todos seríamos ciudadanos del mundo, era sólo una quimera inalcanzable.
En un tono comedido, Rubio hace un mea culpa reconociendo que la comisión de esos errores fue una decisión conjunta, entre Estados Unidos y Europa, y que ahora es tiempo de afrontar las consecuencias y de construir una alianza renovada para reconstruir y restaurar.
El compromiso busca calmar los ánimos y restañar las heridas de tantos desencuentros recientes. La idea es muy clara: Estados Unidos y Europa forman parte de una misma formula: la civilización occidental. Los fundamentos son profundos: siglos de historia común, fe cristiana, cultura, patrimonio, lengua, ascendencia y sacrificios heredados.
Por supuesto, la “nueva alianza” tiene condiciones. Se exige seriedad y reciprocidad. Se acabaron los “cheques en blanco”. La seguridad nacional no sólo pasa por la defensa militar. Existen otros asuntos que atender. La migración masiva no es, ni ha sido, una preocupación marginal con pocas consecuencias. Fue y sigue siendo una crisis que está transformando y desestabilizando a las sociedades de todo occidente.
Llegó el momento de reindustrializar las economías y reconstruir la capacidad militar de la OTAN. Pero el trabajo de esta nueva alianza no debe centrarse únicamente en la cooperación militar y en recuperar las industrias del pasado.
Un control más estricto de las fronteras será indispensable en el mundo propuesto por Marco Rubio. Controlar el flujo de personas no es una expresión de xenofobia. No es odio. Es un acto fundamental de soberanía nacional.
Rubio no deja lugar a dudas: “en un mundo perfecto, todos estos problemas y muchos más se resolverían mediante diplomáticos y resoluciones enérgicamente formuladas. Pero no vivimos en un mundo perfecto y no podemos seguir permitiendo que aquellos que amenazan de forma descarada y abierta a nuestros ciudadanos y ponen en peligro nuestra estabilidad global se escuden tras abstracciones del derecho internacional que ellos mismos infringen habitualmente”.
Balance
El discurso de Marco Rubio dibuja el trazo de un camino renovado de alianzas con Europa que pasa también por una visión más conservadora e ideologizada. Al final, para ambas partes, el adversario común sigue siendo China. Sin embargo, como el mismo Rubio reconoce, sería una mala práctica geopolítica no mantener conversaciones con el gigante asiático. La disputa seguirá, los intereses nacionales a menudo no coincidirán.
“Paz a través de la fortaleza” es el eje central en la política exterior que defiende Rubio. México no puede titubear. La debilidad es sinónimo de riesgo. En política exterior ya no podemos juguetear con un pasado que ya se fue. Más vale entenderlo a tiempo, para no sufrir de más. (Francisco Guerrero Aguirre, Excélsior, Editorial, p.10)
El Gabinete de Seguridad y el gobierno de Chiapas investigan la presunta expedición irregular de actas de nacimiento a ciudadanos cubanos por parte de funcionarios del Registro Civil en Tapachula, denunciada en el Consulado de México en Houston, aseguró la Presidenta. (Francisco Cárdenas Cruz. La Razón, México, p. 11)
El viernes pasado se abrieron al público, de manera simultánea, cuatro áreas ya modernizadas y mejoradas del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con miras a que el inicio de la próxima Semana Santa sea la “prueba beta” previo a la inauguración del Mundial de Futbol 2026 y culminar todos los trabajos en el mes de abril, tras un esfuerzo de 9,500 mdp con los propios recursos que genera el hub, a cargo del almirante José Padilla, y reportando hasta ahora un avance de 40% del proyecto como un todo integral de las obras en proceso.
Lo que se abrió al público fueron la salas B Sur, las áreas de migración E-Gates, el ambulatorio de la Terminal 1 de las puertas 1 a 3 así como los filtros de acceso a salas de última espera MP y KP de la Terminal 2. Para ello se realizó una ceremonia sencilla pero altamente simbólica tanto por la asistencia del secretario de Marina, Raymundo Morales, y del titular de infraestructura, comunicaciones y transportes, Jesús Esteva, así como por reflejar el esfuerzo “a puro pulmón” para resucitar y darle viabilidad a una infraestructura vital para la vida económica y social del país.
A la fecha se mantienen en marcha tres turnos de trabajo, tanto en las terminales, en reestructuración y construcción de nuevos estacionamientos, en la construcción de dos nuevas pistas de rodaje con ángulo de 30% de inclinación respecto a las pistas y así mejorar el despacho de aviones en pista —una mayor eficiencia que permitirá levantar la declaratoria de saturación del AICM— así como la renivelación de 240 hectáreas de las zonas verdes que permita la rápida evacuación de aguas pluviales y su expulsión vía drenajes y cárcamos mejorados.
La organización de las obras y la disciplina del equipo aeroportuario, junto con la colaboración de las aerolíneas, ha permitido que pese al cierre de áreas de tránsito de personas y automóviles, “el decano de los aeropuertos de México” se haya mantenido como el tercero más puntual del mundo por segundo año consecutivo, conforme las mediciones de la consultoría Cirium que dirige Jeremy Bowen… y todo ello aún con “la hipoteca” de 14 mil millones de pesos anuales de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) dados en garantía para el pago de los Bonos Mexcat contratados para una infraestructura aérea cancelada por un berrinche tropical. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p. 21)
Con el cese de Marx Arriaga como director general de Materiales Educativos de la SEP, suman ya cinco funcionarios y/o políticos cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador, que dejan de tener cargos relevantes o de influencia en el segundo piso de la 4T.
El despido de Arriaga fue precedido de la salida de Alejandro Gertz, de la Fiscalía General de la República (FGR); de Adán Augusto López, de la coordinación de los senadores de Morena; de Francisco Garduño al frente del Instituto Nacional de Migración (INM), y de José Antonio Romero Tellaeche, como director general del CIDE; los cinco movimientos, nos dicen, forman parte de una estrategia de la actual administración para sacudirse las cuñas que dejó el obradorismo y que, de una u otra forma, impedían el pleno ejercicio del poder a la presidenta Claudia Sheinbaum.
La pregunta no es si habrá nuevos despidos, sino, ¿quién será el próximo? ¿Quién estará poniendo sus barbas a remojar? (Juan M. De Anda, 24 Horas, Estados, p. 13)
La violencia armada llegará a 2026 más inestable que en cualquier otro momento de las últimas décadas. Así lo advierten el International Institute for Strategic Studies (IISS), en su Armed Conflict Survey 2025, y el International Crisis Group (ICG), cuyos análisis se han convertido en referencia obligada para anticipar los focos rojos del sistema internacional. Sólo entre julio de 2024 y junio de 2025, de acuerdo con el IISS, se registraron casi 240,000 muertes vinculadas a la violencia, un 23% más que el periodo anterior.
Los conflictos que exigirán máxima atención el próximo año son, ante todo, guerras entre Estados o con fuerte dimensión interestatal: La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania; los conflictos en Medio Oriente; el pulso nuclear entre India y Pakistán reactivado por los combates en Cachemira; las tensiones en Venezuela; y el aumento de la retórica militarista de Washington hacia México, Panamá y el Caribe, que ya ha tenido consecuencias fatídicas. A ello se suman guerras internas internacionalizadas en Sudán, Myanmar, la República Democrática del Congo y el colapso de Haití, donde grupos armados actúan ya como poderes de facto.
Entre las múltiples lecciones que nos deja el 2025, destacaría que el respeto al derecho internacional ya no es la norma, sino la excepción, pues su incumplimiento sistemático es cada vez más evidente. Los bombardeos indiscriminados, los asedios que provocan hambrunas y el uso de la migración como arma política ilustran una brecha creciente entre las obligaciones jurídicas de los Estados y su conducta real.
Al mismo tiempo, las instituciones creadas para garantizar la paz y contener la violencia se encuentran limitadas. La ONU se ve bloqueada por los vetos cruzados de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad; la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional enfrentan el hecho incómodo de que varios de los Estados que más violan el derecho internacional no aceptan su jurisdicción o simplemente desoyen sus sentencias. Y qué decir de los organismos regionales de derechos humanos, cuyas decisiones, jurídicamente vinculantes en numerosos casos, siguen siendo ignoradas o cumplidas de manera selectiva por los Estados.
En este contexto internacional crecientemente volátil irrumpen, además, movimientos populistas de extrema derecha –y, en menor medida, de extrema izquierda– que capitalizan el malestar social, profundizan la polarización y erosionan la confianza en cualquier solución negociada. Su agenda nacionalista agrava la incapacidad de los gobiernos para coordinar respuestas a conflictos armados y a desafíos transnacionales de igual o mayor gravedad, como la crisis climática, las pandemias, la desigualdad o las nuevas olas migratorias.
Si algo muestran los datos del IISS y las alertas tempranas del ICG es que 2026 no sólo será un año de conflictos más intensos, sino de un orden internacional “basado en reglas” cada vez más incapaz de frenarlos, siendo las personas civiles quienes más sufren las consecuencias.
Internacionalista y doctor en Derecho y en Administración Pública. Investigador adscrito al Centro de Investigaciones Globales Anáhuac y profesor de la FES Acatlán-UNAM. (José Joel Peña Llanes, EL Sol de México, Mundo, p. 24)

(Jabaz, Milenio, Al Frente, p.3)