Opinión Migración 260226

Tiraditos

Honoris Causa

El Doctorado Honoris Causa que recibirá Sergio Salomón Céspedes, exgobernador de Puebla y actual comisionado del Instituto Nacional de Migración, se sustenta principalmente en la consolidación del campus del Instituto Politécnico Nacional en la entidad. (Grupo Oro, Contra Réplica, Online)

Desde Afuera / Trump, hacia las elecciones de noviembre

En vez de presentar un reporte a la Nación y delinear su programa de gobierno para el futuro inmediato, el presidente Donald Trump aprovechó el primer Mensaje sobre el Estado de la Unión de su segundo mandato para ofrecer un gran espectáculo en el que se presentó como el salvador de Estados Unidos y atacó a los demócratas como protectores de indocumentados responsables de (casi) todos los problemas del país.

Trump habló mucho y dijo poco. Pero sea lo que sea, no fue un discurso de unidad: fue un mitin político electoral. Y la verdad, quién sabe si será suficiente para enfrentar el desplome en la aprobación a su gobierno, cuestionado por su manejo de la economía, las tácticas usadas por las autoridades migratorias para llevar adelante una campaña de deportación de residentes indocumentados, y una serie de escándalos que afectan a su administración, de obsequios recibidos al presunto encubrimiento de las revelaciones contenidas en los documentos del financiero Jeffrey Epstein, que se suicidó en una cárcel de Nueva York en 2019 acusado de tráfico sexual de menores.

A cambio, habló de corruptelas en el gobierno y anunció que el vicepresidente J.D. Vance encabezará un grupo para enfrentar los fraudes que asegura se cometen, con participación de inmigrantes indocumentados, en estados gobernados por demócratas. Y por supuesto, no mencionó los ya frecuentes cuestionamientos sobre el enriquecimiento de su familia y sus amigos al abrigo de su Presidencia.

Lo cierto es que se ubicó en el centro de las campañas de la elección de medio término, en noviembre de 2026, cuando hoy parece posible que su partido pierda las mayorías en ambas cámaras del Congreso federal en lo que es un referendo sobre su gobierno.

Trump aseguró que logró compromisos de inversión hasta por 18 mil millones de dólares y reducir a cero la entrada de inmigrantes indocumentados, así como una sensible baja en delitos. Y en ese sentido puede decirse que esbozó la campaña republicana para las próximas elecciones.

El mandatario ofreció carne a sus seguidores, condecoró a militares que realizaron actos heroicos o fueron heridos en el curso de sus tareas, presentó a familiares de víctimas de criminales –indocumentados o liberados prematuramente por el sistema judicial–, y por supuesto, alardeó de éxitos en la lucha contra el narcotráfico como el arresto/secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y la reciente muerte de Nemesio Oseguera El Mencho, jefe del Cártel Jalisco, abatido por militares mexicanos.

Citó, por cierto, sus esfuerzos de mediación en conflictos, pero no mencionó el tema de Ucrania y se acreditó el éxito en negociaciones para el rescate de rehenes en Gaza, amén de advertir que no permitirá que Irán acceda a armas nucleares. Fue un gran espectáculo y uno que probablemente continuará durante tres años más.

De hecho, Trump pasó a ocupar formalmente el papel que ya tenía: Maestro de Ceremonias de los comicios de noviembre.

Pero si bien, probablemente tuvo un eco positivo entre sus seguidores, está por verse cuál haya sido su impacto entre un público que parece cada vez más escéptico y preocupado. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 39)

Antes del fin / Trump y los migrantes: el relato que desordena a México

Mientras en Washington se habló esta semana de “frontera cerrada”, los registros administrativos muestran máximos históricos de detención migratoria.

Esa brecha entre relato y realidad explica por qué la migración volvió a ser el eje del discurso de Donald Trump: la frontera como válvula para concentrar tensiones que el sistema no está resolviendo en otros frentes.

El guion es eficaz y reconocible: migrantes “ilegales” como origen del desorden; asociación con crimen; salto al fraude electoral; elevación del tema a seguridad nacional y, finalmente, democracia en riesgo.

Esta arquitectura narrativa permite explicar múltiples ansiedades con una sola causa visible. El problema no es el tono duro; es la promesa implícita de que el control fronterizo puede recomponer un tejido social que se está rasgando por otros lados.

Los datos incomodan esa promesa: al cierre del año fiscal 2025, había más de 68 mil personas simultáneamente bajo custodia migratoria, el nivel más alto registrado; en un año se contabilizaron más de 328 mil arrestos y casi 327 mil deportaciones, y el promedio mensual de personas detenidas saltó de 48.7 mil a 67.6 mil en doce meses.

No hay cierre del fenómeno; hay administración por saturación: contener sin resolver la causa.

La narrativa de ir “por los peores criminales” tampoco resiste el contraste: más de la mitad de las personas detenidas no tiene antecedentes penales; estar indocumentado es una falta civil.

El endurecimiento amplía la red y congestiona tribunales con impugnaciones a la custodia que, en la enorme mayoría de los casos, obligan a revisar detenciones o conceder fianza.

El pegamento político del guion es el fraude electoral; vincular migración con “elecciones en riesgo” desplaza el debate de la integridad democrática hacia la frontera, pero la evidencia es terca: los intentos probados de voto de no ciudadanos son excepcionales en padrones de decenas de millones de votantes, a menudo bloqueados por controles administrativos y castigados por la ley.

El fraude “rampante” no aparece en los números; aparece como atmósfera para legitimar el cierre del campo político.

Sin embargo, para México, esta válvula no es retórica; en 2024, las remesas superaron los 64,700 millones de dólares y ya explican alrededor del 44% de las divisas del país; casi la mitad de esos envíos proviene de California y Texas, donde se concentra buena parte del empleo migrante.

El crecimiento reciente vino de más transacciones, no de envíos más grandes: cuando se estrecha la válvula —más detención, más deportación, más miedo a circular—, lo primero que cae es el número de envíos.

En Jalisco, Michoacán, Guanajuato o Zacatecas, la política migratoria de Washington se traduce en volatilidad del ingreso familiar y presión sobre economías locales.

La contención dura no elimina el mercado del cruce: lo reconfigura y lo encarece de forma estructural. En poco más de una década, el precio típico para cruzar se duplicó: pasó de rangos cercanos a tres mil dólares a montos que hoy, en corredores de mayor riesgo, se mueven en cinco cifras.

Cada ciclo de endurecimiento eleva la prima de riesgo y desplaza el negocio hacia rutas más peligrosas, donde la renta se concentra en intermediarios y grupos criminales. La política que promete orden redistribuye ingresos hacia el mercado ilegal y traslada el costo al migrante. El cruce no desaparece: se vuelve más caro y más peligroso.

La pregunta incómoda no es si hay que gestionar la frontera —por supuesto que sí—, sino qué se intenta resolver con ella. Cuando un país deposita en la frontera la tarea de recomponer su seguridad, su confianza democrática y su cohesión social, le pide a un instrumento que haga el trabajo de instituciones que están fallando en casa.

El patrón es nítido: se usa a los migrantes para ordenar el relato del desorden interno; se promete “control total” en la frontera; la contención desplaza rutas; el cruce se encarece; la renta se concentra en intermediarios y grupos criminales; y el costo se externaliza a la región.

Para México, esto no es una discusión abstracta: significa remesas más volátiles, mayor captura criminal de corredores fronterizos, riesgos crecientes para sus connacionales y presión económica sobre estados altamente dependientes del ingreso migrante.

Cuando la frontera se vuelve explicación total, deja de ser herramienta de gestión y se convierte en coartada del poder: ordena el relato en Washington y desordena la realidad del otro lado. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 48)