Salida digital
Una novedad verdaderamente feliz para los mexicanos que salen al extranjero. Uno de los momentos más molestos era el llenado de formatos en papel que, además, nunca estaba claro si se habían llenado bien o no.
A partir de los trabajos de la Agencia de Transformación Digital y como parte del programa de simplificación y digitalización, se creo el Formato Estadístico para Mexicanos (FEM) para el Instituto Nacional de Migración.
De noviembre a inicios de marzo se recabaron un millón 138 mil formatos digitales que agilizaron el trámite a igual número de viajeros.
Se antoja que muchos trámites más se reconviertan, ¿no? (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
1.Bajas sensibles. El gobierno mexicano confirmó la muerte de 13 connacionales bajo custodia migratoria en EU, un dato que golpea más por lo que implica que por lo que explica. Roberto Velasco, subsecretario para América del Norte, colocó el tema en la mañanera, mientras Juan Ramón de la Fuente, secretario de Relaciones Exteriores, defendió la respuesta consular con cifras de visitas, asesorías y litigios en curso. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum fortalece consulados para que brinden certeza a los compatriotas. Cuando la protección consular se mide en defunciones, la diplomacia entra en zona de peligro. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)
Cuarenta años atrás, al recibir el Nobel de la Paz, el escritor Elie Wiesel advirtió que, dondequiera que las personas sean perseguidas por su raza, ese lugar debe convertirse en el centro del universo.
En este espacio he celebrado como una virtud la política de la cabeza fría de la presidenta Sheinbaum y su gobierno frente a las incesantes amenazas e injurias de Trump y su régimen. Pero lo he hecho omitiendo lo esencial: la cacería contra mexicanos en territorio de Estados Unidos desde enero de 2025, cuando Trump regresó a la Casa Blanca.
Fue devastador escuchar ayer, de boca de los propios funcionarios de la administración Sheinbaum, el reporte de que, en estos 14 meses, 177 mil mexicanos han sido detenidos —no siempre conforme a derecho— por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, el ICE; y que casi 14 mil siguen presos, fundamentalmente por su nacionalidad.
Además, 192 mil 500 mexicanos optaron —o no tuvieron otra opción— por repatriarse. Por no hablar de los 13 connacionales muertos bajo custodia del ICE. Es una cacería étnica ante la cual, quizá con el corazón demasiado frío, la Presidenta se limitó a expresar un desacuerdo.
Sus funcionarios detallaron recursos legales y comunicados diplomáticos, procedimientos y gestiones. Es decir, lejos de colocar este prefacio de limpieza racial en el centro del universo, informaron que lo han intentado repeler con gramática y tareas burocráticas elementales.
Con vergonzosa frialdad. (Ciro Gómez Leyva, Excélsior, Nacional, p. 4)
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que 13 mexicanos han muerto bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos desde que se inició el segundo periodo presidencial de Donald Trump, en enero del año pasado. Asimismo, señaló que en dicho lapso 177 mil 192 connacionales han sido detenidos por el ICE, y 13 mil 722 permanecen recluidos en centros de internamiento.
De las víctimas mortales, seis habrían perdido la vida por complicaciones médicas, cuatro por suicidio, dos durante operativos realizados por el ICE y una en un tiroteo de una persona contra una instalación de la agencia. Aunque supuestamente en todos los casos se abrieron investigaciones de la oficina de responsabilidad profesional del organismo, nadie ha sido sancionado por lo ocurrido.
Entre 2021 y 2024, sólo un mexicano murió cada año a manos del ICE, pero en 2025 fueron 10 y en lo que va de 2026 se suma una víctima cada mes. Las explicaciones de las causas de muerte van de lo inverosímil a lo macabro. Royer Pérez Jiménez “fue hallado inconsciente y sin respuesta (a estímulos físicos) en su celda”; Alberto Gutiérrez Reyes “tenía diabetes y colesterol alto; una integrante del ayuntamiento de Los Ángeles sostiene que se le negó atención médica”; a Heber Sánchez Domínguez “se le encontró colgado en su celda”; Leo Cruz Silva “presuntamente cometió suicidio por ahorcamiento”; Óscar Duarte Rascón padecía “enfermedad de Alzheimer en fase avanzada, cáncer de hígado y hepatitis C”; en Lorenzo Antonio Batrez Vargas “se sospecha de complicaciones pulmonares”, y Jesús Molina Veya “fue encontrado inconsciente con una ligadura de tela alrededor del cuello, atada a su litera”.
Es inevitable sospechar que estas versiones encubren episodios de brutalidad policial y ejecuciones extrajudiciales, pero incluso de ser ciertas no resultarían menos indignantes por la negligencia en el manejo de prisioneros y el trato a personas con graves problemas de salud.
Lo cierto es que la inmensa mayoría de las víctimas de la cacería humana del trumpismo son secuestradas y confinadas por el color de su piel y por hablar español, no por haber cometido algún delito y ni siquiera por tener una situación migratoria irregular. La propia Casa Blanca ha confirmado el carácter racista de su política antimigrante, al autorizar e instigar a las agencias involucradas a realizar racial profiling, la detención de personas basada en su aspecto físico.
Apenas el martes se dio una nueva confirmación de que la xenofobia de Estado no tiene nada que ver con el cumplimiento de la ley, pues una jueza federal ordenó a la administración republicana facilitar el regreso de una mujer deportada a México pese a ser beneficiaria del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, es decir, que contaba con protección legal efectiva.
Si a este panorama se agregan las pruebas irrefutables de que bajo el trumpismo las corporaciones policiacas masacran ciudadanos a la luz del día y con decenas de cámaras registrando los hechos, se presenta de inmediato una duda ominosa acerca de la escala de los abusos perpetrados por uniformados racistas cuando nadie los está mirando.
Lo que ocurre dentro de los campos de concentración de migrantes amerita la intervención urgente de las autoridades judiciales estadunidenses, la protesta más firme de México y el repudio unánime de la comunidad internacional.
Por último, debe recordarse que la conducta del ICE no se da en el vacío, sino que se inscribe en un patrón de estrategias trumpianas de absoluto desprecio por la vida humana, sea de extranjeros o de sus propios ciudadanos, como ha quedado claro con las ejecuciones extrajudiciales en el Caribe, los bloqueos homicidas contra Venezuela y Cuba, la complicidad con el genocidio contra el pueblo palestino, los bombardeos indiscriminados en Irán y el desdén por las muertes de sus propios soldados desplegados en Medio Oriente. (La Jornada, Editorial p. 2)
El nuevo rostro de los consulados
El secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, dio a conocer en la mañanera una restructuración profunda en los 53 consulados de México en Estados Unidos para agilizar trámites y fortalecer la defensa de los connacionales mediante un nuevo modelo desarrollado con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, que prioriza la resolución de gestiones directamente en las sedes diplomáticas. Informó que en materia de protección, la red consular mantiene una vigilancia estrecha ante las 177 mil 192 detenciones realizadas por el ICE desde enero, de las cuales 13 mil 722 personas permanecen bajo custodia actualmente. Para enfrentar esta situación, el gobierno mexicano sostiene 5 mil 285 casos en litigio y ha otorgado más de 20 mil asesorías legales por medio de despachos externos contratados. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
RESQUICIOS.
De repente se acordaron de los mexicanos perseguidos, detenidos y muertos por las políticas de Trump. El país se la ha pasado siendo un dique para los migrantes a petición expresa de EU. Los consulados han hecho mucho con lo poco que tienen. Los migrantes son un tema fundamental, deben ser parte de la narrativa cotidiana no del de repente. (Javier Solórzano Zinser, La Razón de México, La Dos, p. 2)
› Sorpresas entre arrestos del ICE
Nos han hecho ver que con la alarmante cifra de 13 mil mexicanos detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, que reportó ayer la Cancillería destacó el arresto de Bertha Gómez Fong, esposa del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, detenido en diciembre pasado por su probable participación en el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Dicen que la defensa de Gómez Fong ya no sabe si es mejor que su clienta permanezca en un centro de procesamiento migratorio estadounidense o en México, pues lo que le esperaría acá no sería tampoco un camino de rosas.
Nos recuerdan que la detenida contaría con una orden de aprehensión vigente desde 2020 relacionada con el presunto desvío de dinero público durante la administración de su esposo. Bertha tramitó un amparo para evitar su extradición, pero no contaba con que últimamente los agentes del ICE no son precisamente los más indulgentes, por lo que un asunto administrativo de carácter migratorio fue suficiente para que esté a nada de ser puesta a disposición de la justicia mexicana. Pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)