La migración entre México y EU dejó de ser solamente un fenómeno social o humanitario. Hoy es también un instrumento de poder, de doble vía, y una variable central de la política exterior de los dos países. En esa transformación se expresa una realidad incómoda pero insoslayable. Las decisiones migratorias no se toman en condiciones de igualdad. México actúa frente a un socio con mayor poder económico, político e institucional, capaz de fijar prioridades, imponer tiempos y elevar costos.
Asimetría estructural y adaptación estratégica. Esa es una de las aportaciones centrales del artículo de Natalia Saltalamacchia Ziccardi, profesora-investigadora del ITAM, publicado en Review of International Studies. Su argumento es claro. La diplomacia migratoria entre México y EU opera dentro de una estructura profundamente asimétrica. EU, como país de destino, dispone de mayores herramientas de presión. México, por su parte, responde con una lógica de adaptación estratégica. No se trata de subordinación automática, sino de cálculo político para evitar costos mayores en otros frentes sensibles de la relación bilateral.
Coerción, cooperación y contención. La gestión migratoria combina presión y acuerdos. Por un lado, aparecen amenazas explícitas o implícitas, ya sean comerciales, diplomáticas o de seguridad. Por otro, se construyen mecanismos de cooperación que formalizan compromisos de contención. El resultado es visible. El control migratorio de EU se desplaza hacia el sur. México absorbe funciones de verificación, control y administración de flujos que, en buena medida, responden a prioridades estratégicas estadounidenses.
México como Estado de contención. En este contexto, México ha transitado de país de origen y tránsito a país de contención. El reforzamiento institucional en la frontera sur, la gestión de retornos y la administración de flujos irregulares muestran ese cambio. La política migratoria deja de ser un asunto estrictamente interno y se incorpora a la arquitectura de seguridad de América del Norte. La migración ya no se discute sólo en clave de derechos, desarrollo o movilidad humana, sino también como tema de estabilidad regional, control territorial y manejo de riesgos.
Soberanía, costos internos y legitimidad. Ahí reside el dilema. Cooperar con EU ayuda a preservar la estabilidad bilateral, pero también reduce márgenes de autonomía. Cada decisión implica costos internos, presión sobre capacidades institucionales, tensiones sociales y cuestionamientos en materia de derechos humanos. La diplomacia migratoria se convierte así en un ejercicio permanente de administración de riesgos bajo condiciones de presión externa. Yo agregaría al argumento de Natalia que se volvió un asunto de seguridad nacional para México por todas las razones que explica la autora.
AGENDA ESTRATÉGICA: Recomiendo la lectura del artículo original Migration Diplomacy in Mexico-United States Relations, Decisionmaking under Asymmetric Structures, publicado en Review of International Studies de Cambridge University Press, disponible en formato open access. Su análisis permite entender con mayor claridad por qué la migración se ha convertido en un asunto de seguridad nacional para México e instrumento de poder de doble vía en la relación México–EU. Aquí está: https://tinyurl.com/mw55ncec (Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, El Heraldo de México, País, p. 7)
Aumenta apoyo a la jornada No Kings
El sábado 28 de marzo se movilizaron 8 millones de personas en Estados Unidos durante la tercera jornada de No Kings (No a los Reyes) en todos y cada uno de los estados del país vecino, donde hubo 3 mil 200 movilizaciones. La participación crece: en la segunda jornada del 18 de octubre de 2025 se realizaron 2 mil 600, con 6 millones de manifestantes. En Estados Unidos y en todo el mundo, los pueblos luchan por hacer valer su poder de decisión.
Trump gobierna de espaldas a las mayorías, que repudian las políticas migratorias y al ICE, el genocidio contra Palestina, el ataque a Venezuela y el bloqueo a Cuba. El 70 por ciento de la población de Estados Unidos rechaza las guerras y ataques de Washington.
La “democracia americana” no es democracia, es el dictado de las corporaciones, del complejo militar industrial, y actúa contra la mayoría que aspira a la paz y a una democracia en la que el pueblo decida. ¡Hay esperanza!
El pueblo mexicano también se moviliza, hoy 30 de marzo, Día de la Tierra Palestina. Partimos a las 16 horas del antimonumento en el Hemiciclo a Juárez al Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. (Pablo Moctezuma Barragán, La Jornada, Editorial, p. 2)
Protestas multitudinarias
Existe alguna semejanza entre las manifestaciones contra la guerra de Vietnam de los años 60-70 del siglo pasado con las de este fin de semana que congregaron a más de 7 millones de personas en ciudades grandes y pequeñas de Estados Unidos por la guerra de Irán. Sin embargo, hay una diferencia importante: la de ahora tuvo una fuerte carga de defensa de los migrantes. Irán fue la divisa, pero el grueso de las marchas estuvo compuesto por gente dolida e inconforme por los crímenes y redadas de la migra, el ICE. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
Ha transcurrido un mes de la agresión estadunidense e israelí a Irán (sin declaración de guerra ni permiso del Congreso, en el caso de Estados Unidos) y, tras iniciarla, los criminales de guerra, el pedófilo Donald Trump y su socio el genocida Benjamin Netanyahu, marcaron una de sus “prioridades”–según sus declaraciones públicas–: “cambiar el régimen” en la nación agredida para que sus habitantes “tomen el control de su gobierno”; la hora de “su libertad está al alcance de la mano”.
Comienza la semana número cinco de dicha agresión y, a estas alturas, lo único que Trump y Netanyahu han logrado es el repudio internacional (y nacional en sus respectivos países) por su ilegal decisión, la masacre de inocentes (como las 165 niñas asesinadas en una escuela de Minab, en el sur de Irán), la pérdida prácticamente total de las bases militares estadunidenses instaladas en Medio Oriente y la destrucción de buena parte de las principales ciudades de Israel, más la muerte de altos mandos militares sionistas, a consecuencia de la “inesperada” (para ellos) cuan contundente respuesta militar y social de Teherán.
Entonces, todo apunta a que ese par logrará aquella “prioridad inmediata”, pero en riguroso sentido contrario a lo que originalmente planearon; es decir, el cambio de régimen se daría, pero en Estados Unidos e Israel, pues con el asesinato del ayatollah Alí Jamenei, la masacre de Minab y la agresión misma, sólo consiguieron la unificación del pueblo de Irán, amén de la contundente repuesta militar de la nación persa, mientras sus “aliados” les negaron “ayuda” y voltearon hacia otra parte. Hasta ahora, los únicos derrotados son Trump y Netanyahu.
De nueva cuenta, el sábado la ciudadanía estadunidense salió a la calle y otra vez mostró músculo y reiteró su repudio a ( fuck) Trump en la tercera jornada de protesta (No King , No a los Reyes) advirtiendo que “el cambio de régimen empieza en casa”, al tiempo que reiteró que no tolerarán el autoritarismo del magnate naranja, la agresión y convulsión en Medio Oriente ni a su salvaje pandilla de golpeadores encubiertos (ICE), que impunemente se dedica cazar inmigrantes.
La Jornada (David Brooks y Jim Cason, corresponsales) lo reseñó así: se registró “la magna movilización de protesta nacional No a los Reyes realizada en más de 3 mil actos por todo Estados Unidos, en lo que organizadores esperaban que sería el día de protesta nacional más grande de la historia del país”, pues participaron alrededor de 8 millones de estadunidenses que tomaron las calles de distintas ciudades.
Algo más de lo reseñado por La Jornada: “el gran abanico de mensajes y consignas documentaron un gran coro disperso, pero de repente unido, en este día de la oposición a Trump y su agenda derechista tanto en torno a políticas internas como la exterior. ‘Alto a la guerra contra Irán’, ‘ICE (la agencia de control migratorio) no es bienvenida aquí’, ‘Vota para defender la democracia’, ‘Manos fuera de Cuba’, ‘Manos fuera de Nueva York’ –leyenda que se repetía cambiando el nombre de la localidad en Mineápolis, Chicago, Los Ángeles y más–, en referencia a las invasiones de agentes federales enmascarados desplegados por la Casa Blanca, con otras burlándose del mandatario y subordinados o señalando su vínculo con pederastas y el escándalo del caso Epstein. Las más sencillas: ‘Fuck Trump’ y ‘Aquí no hay reyes’. Las consignas estaban en inglés y español, como también en varios otros idiomas en esta ciudad de inmigrantes” (Nueva York).
Pero Trump sólo tiene oídos para el genocida Bibi Netanyahu, quien lo manipula de forma por demás grotesca. Pero Irán ha dado puntual respuesta al régimen de Tel Aviv, y el par de guerreristas ya no sabe cómo salir del laberinto en el que se metió por sus decisiones autoritarias, anticonstitucionales, contra el derecho internacional y totalmente repudiadas, de tal suerte que es de esperar que en Wa-shington y la capital israelí a la brevedad se den cambios de régimen, con ellos recluidos en una cárcel de máxima seguridad, para la estabilidad del planeta. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 21)
Fue el día de protesta nacional más grande de la historia de Estados Unidos, según los organizadores de la movilización No a los Reyes, con más de 3 mil 300 acciones de protesta en todas las esquinas del país. Se exhibió la rabia frente a la agenda derechista encabezada por el ocupante de la Casa Blanca, pero también la alegría de salir, gritar, bailar y cantar juntos.
La estrella del día fue la gente, aunque también estaban El Jefe Springsteen y Robert De Niro, así como las legendarias Jane Fonda y Joan Baez y figuras políticas. Pero la noticia no fueron ellos, sino la expresión masiva de repudio y furia ante las asaltos contra comunidades inmigrantes, a libertades y derechos civiles, el medio ambiente y ante guerras.
Pero después de un día de actos masivos y chiquitos en grandes urbes y pueblitos en todos los 50 estados, el ocupante de la Casa Blanca y su alianza derechista continuaron en el poder ignorando –y hasta burlándose– del gran llamado en las calles el sábado por un cambio de régimen en Estados Unidos. Por lo tanto, la pregunta es: ¿qué sigue?
Algunos organizadores hablan de mayores acciones de desobediencia civil, ensayos para una huelga general el primero de mayo, ampliar la resistencia constante y aprender las lecciones del gran ejemplo de Mineápolis, cuya continua oposición al asalto de la ciudad por miles de agentes federales antimigrantes logró la primera derrota de la Casa Blanca en el campo de la batalla social. Otros plantean que por ahora el objetivo central es organizarse para las elecciones intermedias de noviembre y lograr que los demócratas retomen el control por mayoría de por lo menos una de las dos Cámaras del Congreso, aunque algunos bromean –o no tanto– que aún está por verse si habrá comicios. Otros ofrecen conferencias, foros, talleres y más para organizar a escala local, estatal y federal en torno a temas como inmigración, defensa del derecho al voto, cómo elevar la oposición a las guerras y expresar solidaridad con otros pueblos.
Si, como dicen los organizadores de No Kings, salieron más de 8 millones a las calles, superando las dos jornadas de protestas del año pasado y con ello lograr algo sin precedente, muchos se atreven a sugerir que está naciendo un movimiento de resistencia capaz de promover un cambio real en este país en varios rubros. Esa expresión de oposición coincide con el desplome de tasas de aprobación de este presidente en los sondeos (36 por ciento Reuters/Ipsos), donde incluso su manejo de algunos de los temas claves de su campaña –migración y economía– son reprobados por amplias mayorías. Vale recordar en este contexto que ganó su retorno a la Casa Blanca con sólo un tercio del electorado total, una minoría del pueblo estadunidense.
El senador socialista demócrata Bernie Sanders, tal vez el político nacional más popular del país, capturó la coyuntura en su discurso ante el mitin de No Kings en Mineápolis: “estamos viviendo en un momento sin precedente y más peligroso en la historia estadunidense”, advirtió. Pero expresó que el momento no se trata de un solo hombre en el poder, sino “sobre unos cuantas de las personas más ricas del mundo quienes, en su avaricia insaciable, han tomado a nuestra economía…Nuestro sistema político… Nuestros medios… Nunca antes en la historia estadunidense unos pocos han tenido tanta riqueza y poder… con el uno por ciento más rico con más riqueza que el 93 por ciento de abajo”. Agregó que además de luchar contra el autoritarismo y los oligarcas, se tiene que frenar el “militarismo fuera de control tanto en casa… como en el extranjero”. Las movilizaciones del sábado no marcan “el fin de nuestra lucha. Es sólo el inicio”.
O sea, se podría decir que lo que sigue es la lucha por la redemocratización de Estados Unidos. Para eso, tendrán que invitar también a los inmigrantes que saben de estas batallas en sus países y que siempre han estado en la trincheras de ese tema en Estados Unidos (no por nada fueron el primer blanco de la derecha). (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 27)
Lo más lamentable de la guerra en Irán son los muertos, la migración masiva de personas, la destrucción de espacios históricos, así como la infraestructura productiva. George Marshall, que fue secretario de Estado del presidente, Harry S. Truman, en Estados Unidos (EU) y operador de la reconstrucción europea después de la Segunda Guerra Mundial dijo: “La mejor guerra es la que se evita”.
3.La inflación. El incremento de precios del petróleo y gas afecta el costo de transporte, los ciclos de almacenamiento, las cadenas de suministro industriales y agrícolas, los precios de los combustibles en todo el mundo. En la medida en que la guerra se prolongue se agudizarán las diversas crisis, creando inflación en todo el mundo.
4.Crecimiento económico. Lo que está produciendo la guerra es un estancamiento económico con inflación. Los más perjudicados son los países europeos que dejaron de consumir petróleo ruso para comprarle a los países árabes. Para nuestro país, según recientes estimaciones de la OCDE la inflación se elevará más y se frenará el PIB. Los incrementos de precios de los energéticos y las interrupciones en las cadenas de suministro son las causas principales.
5.Perspectivas. En las relaciones de alianzas, en el contexto de la actual guerra, tanto la OTAN a como la Unión Europea se han deslindado de EU que iniciaron una guerra que no se justificaba, como también lo han expresado importantes miembros de la administración Trump. Por otro lado, tanto Rusia como China mantienen una estrecha relación con Irán.
Trump quisiera que la guerra se terminara para ocultar sus errores ficcionales e individualistas. También ha propuesto al gobierno de Irán, a través de Pakistán, una serie de propuestas de paz. Irán condiciona su participación a la propuesta norteamericana a cambio de realizar reparaciones financieras y el mantenimiento del control del Estrecho de Ormuz. Para Israel, el conflicto podría prolongarse por varias semanas y ya vio que su enemigo no es pequeño. Guerra y amenazas. El mundo contempla con impaciencia. (Sergio Mota Marín, el Economista, Finanzas y Dinero, p. 11)
Royer Pérez Jiménez tenía 19 años cuando murió en el Glades County Detention Center, en Florida, bajo custodia del ICE. La primera versión que llegó fue la de un posible suicidio y el gobierno de México respondió que esa explicación no bastaba, que quería saber qué había ocurrido antes de que las circunstancias de la muerte se convirtieran en un dato administrativo. Es la respuesta correcta, y hay que decirlo con precisión porque es también la única respuesta disponible cuando otro Estado tiene el cuerpo, controla el expediente y produce la versión.
La investigadora Aviva Chomsky, en su libro Indocumentados. Cómo la inmigración se volvió ilegal (2014), ha documentado con minuciosidad histórica que la categoría de “ilegalidad” migratoria no describe una condición natural, sino que la fabrica. Fue construida, argumenta, para producir una clase de trabajadores sin acceso pleno a los derechos que el sistema garantiza a quienes sí cuentan, porque una fuerza de trabajo que no puede reclamar protecciones es, por diseño, más controlable y más barata. En ese marco, la palabra “alien”, que Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, usa con total naturalidad en sus conferencias al punto de haber declarado que todos los migrantes indocumentados son criminales por definición, tiene una función jurídica muy precisa. Se trata de colocar a ciertas personas fuera del alcance de las protecciones ordinarias, determinar quién merece atención médica en una celda, quién puede reclamar un salario y quién puede ser hallado muerto sin que nadie tenga acceso al expediente.
Esa última consecuencia no es hipotética. Hay casos documentados, entre ellos uno adjudicado por un jurado en Massachusetts, en que empresas contrataron trabajadores migrantes indocumentados y luego, cuando uno de ellos se lesionó y buscó compensación, llamaron al ICE para evitar pagar. La “ilegalidad” funciona en ese momento como instrumento, como una palanca que el empleador puede activar para librarse de sus obligaciones, porque quien no tiene estatus no tiene fácil acceso a los mecanismos que podrían protegerlo. Chomsky señala con precisión que la utilidad económica de la ilegalidad no es un efecto secundario del sistema, sino parte consecuencial de su lógica.
Desde que Trump regresó a la Casa Blanca, catorce mexicanos han muerto en operativos migratorios o bajo custodia del ICE, con edades entre los 19 y los 69 años, y México ha enviado catorce cartas diplomáticas que corresponden a cada fatalidad, exigiendo investigaciones. Más de 177 mil connacionales han sido detenidos desde enero de 2025 y cerca de 14 mil permanecen bajo esa condición al tiempo que escribo esta columna. Las cartas son necesarias y hay que seguir haciendo manifiesto el descontento y exigiendo transparencia en los procesos judiciales, de lo contrario, la muerte de Royer ni siquiera alcanza el rango de protesta visible. Lo que las cartas no pueden hacer es transformar la lógica del sistema al que se le dirigen, un sistema que incorpora la protesta al procedimiento y continúa funcionando igual, porque está haciendo exactamente lo que fue diseñado para hacer.
Y, naturalmente, emergen preguntas que deben formularse para desenmascarar la conveniencia del retrato, por más que desemboquen en discusiones incómodas: ¿qué ocurre cuando la justicia que se exige tiene que tramitarse a través del mismo aparato jurídico que fabricó la condición de posibilidad de la muerte? ¿Qué significa investigar cuando quien investiga y quien clasificó al muerto como “alien” antes de que muriera son la misma entidad?
Queda, también, la pregunta sobre qué significa exigir justicia cuando el marco jurídico dentro del cual ocurrió la muerte fue construido para que esas muertes no requieran explicación suficiente. La respuesta más honesta es que hay que exigirla de todas formas, con más insistencia y con mayor precisión sobre lo que se está denunciando, que no es solamente la muerte de un joven, sino la arquitectura, cimentada quizá en las palabras exactas, que la hace posible y repetible. Ya van catorce. (Marcela Vázquez Garza, Excélsior, Nacional, p. 5)