Opinión Migración 200426

Cuenta hasta 10 / Sergio Salomón Céspedes, cumpleaños, contrapeso y equilibrio

Sergio Salomón Céspedes Peregrina cumplió 57 años el pasado 18 de abril.

Y quienes lo conocemos desde sus días como diputado local —cuando todavía era tricolor y su distrito era un trozo de tierra entre Tepeaca y Acatzingo— difícilmente hubiéramos imaginado que su cumpleaños 57 lo encontraría jugando, simultáneamente, en tres tableros que desbordan Puebla: el migratorio, el electoral del sureste mexicano y el de los trascendidos sobre Bucareli.

Y ninguno de esos tableros es menor.

Vamos por partes.

Primero, el Instituto Nacional de Migración (INM). Desde el 1 de mayo de 2025, Salomón Céspedes despacha como comisionado del Instituto Nacional de Migración. Llegó ahí por decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum, anunciada desde octubre de 2024, cuando todavía era gobernador de Puebla. No fue casualidad.

La apuesta presidencial fue colocar al frente de una dependencia incómoda —porque atiende a la vez presiones del norte y denuncias de organismos humanitarios— a un operador disciplinado, con experiencia legislativa y sin cola que le pisen.

En un año en el que la política antimigratoria de Donald Trump ha marcado la agenda bilateral, el desempeño del INM se mide en milímetros.

Que Salomón haya sorteado ese año —auditado, encima, con cuenta pública aprobada por la ASF sobre más de 34 mil millones de pesos de su gestión poblana— lo colocó en un lugar privilegiado dentro del círculo cercano a Palacio Nacional.

Y ahí entra el segundo tablero:

La probabilidad de la Segob.

El 15 de diciembre pasado, el columnista Mario Maldonado (Historias de NegoCEOs, El Universal) barajeó públicamente su nombre para suceder a Rosa Icela Rodríguez en Gobernación.

Dos meses después, el 18 de febrero, Salvador García Soto lo dio casi por hecho en Serpientes y Escaleras: la salida de Rosa Icela, empujada por su aspiración a la gubernatura de San Luis Potosí, abriría la puerta a Salomón como, en palabras del propio columnista, un “operador más efectivo” en cuestiones políticas.

García Soto incluso apuntó que el movimiento se concretaría antes de que terminara febrero.

Estamos a 19 de abril. No ha ocurrido.

¿Eso entierra la hipótesis? No necesariamente.

La lectura política es que Sheinbaum prefirió no mover Segob en plena activación electoral rumbo al 2027 —sería leído como una sacudida mayúscula—, pero mantuvo a Salomón en reserva estratégica. Y a reservas estratégicas no se les da aire para que se oxiden: se les da otra misión. Esa es, precisamente, la pista más interesante.

Y el tercer tablero es la Tercera Circunscripción.

En marzo, el Consejo Nacional de Morena designó al comisionado del INM como coordinador electoral de la Circunscripción 3, con sede en Xalapa.

Hubo tropiezos en el camino —algunos medios reportaron primero que su nombre había quedado fuera—, pero la ratificación se dio y el 1 de abril ya estaba en Boca del Río reunido con la gobernadora Rocío Nahle.

La Tercera Circunscripción agrupa siete estados: Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Siete entidades que, salvo Yucatán, son territorio guinda sólido. Siete entidades que, además, constituyen el corazón simbólico del obradorismo.

¿Qué significa esto?

Que a Sergio Salomón le encargaron algo más delicado que repartir candidaturas: ordenar la sucesión en la cuna electoral de la 4T sin que explote.

La dirigencia nacional lo dijo con todas sus letras: evitar que los gobernadores locales impongan, frenar las campañas adelantadas, cortar el nepotismo. Traducción política: llegar a 2027 con Morena cohesionada en la región donde más tiene que perder.

Que el encargo haya caído sobre un poblano sin base electoral en esos siete estados no es defecto, es virtud. Precisamente porque no le debe nada a los grupos locales, puede arbitrar.

Y aquí regresamos a casa.

Para Puebla, el cumpleaños 57 de Salomón se lee en clave de equilibrio.

Desde diciembre de 2024, cuando entregó el poder a Alejandro Armenta Mier, la relación entre ambos ha sido cordial —evidentemente no de amistad, pero cordial—.

Comparten año de nacimiento, comparten origen en el grupo político que hace tres décadas sembró un Chucho Morales Flores en el centro del estado. Además, comparten trayecto de presidentes municipales al Congreso local.

Pero comparten, sobre todo, un adversario común en la interna morenista: Ignacio Mier Velazco.

La memoria reciente importa.

En 2024, Salomón operó para que la candidatura a la gubernatura no cayera en Nacho Mier. Lo hizo desde la gubernatura sustituta, sumando a Julio Huerta, a Olivia Salomón y a Claudia Rivera a favor de Armenta.

Pero ojo porque en Morena Puebla ya saben de una reunión reciente con Nacho Mier en Ciudad de México, la cual fue tan discreta que aún desconocemos si terminó en reproche, en pacto, en tregua o en generar otro punto de equilibrio rumbo al 2027.

Si en 2027 se reedita la tensión Armenta-Mier por el control de las candidaturas al Congreso federal, local y a las 217 alcaldías poblanas, tener a un exgobernador sentado en el Consejo Nacional de Morena, con línea directa a Palacio Nacional y probablemente en Bucareli, es un contrapeso que Casa Puebla no regatea.

Hablando en prospectiva, a los 57, Salomón juega tres partidas al mismo tiempo: la que ya gana (INM), la que administra (Circunscripción 3) y la que espera (Segob).

Cualquiera de las tres, por sí sola, lo coloca como el poblano con mayor proyección nacional del momento.

Las tres juntas lo convierten en una pieza que Claudia Sheinbaum difícilmente dejará enfriar.

Y si el movimiento a Bucareli se concreta en el segundo semestre de 2026 —cuando las campañas intermedias ya empiecen a calentar—, el exgobernador de Puebla se convertirá en el articulador político de la 4T.

Justo cuando la 4T más lo necesita.

Por lo pronto, Sergio Salomón ya sopló sus velitas en Tepeaca, le rezó al Niño Doctor y seguramente se echó un chicharrón carnudo.

Porque lo que viene, conviene. (Edmundo Velázquez, Central Puebla, Online)

Contracara / Comunicación Social, la eterna manzana de la discordia

Una de las posiciones más complejas y desgastantes dentro de una gubernatura, es la dirección general de Comunicación Social, cartera que por su relevancia ocupa un lugar dentro del gabinete legal del gobierno estatal.

La posición ha provocado rupturas, distanciamientos y hasta enemistades entre el gobernante en turno y sus respectivos comunicadores.

Uno de los gobernadores más sensatos y emocionalmente más ecuánimes, fue sin duda Melquiades Morales. Sin embargo, ni él pudo sustraerse a realizar ajustes en su área de comunicación.

En ese sexenio por esa oficina pasaron comunicadores probados como González Rivera, Felipe Flores Núñez, Cuitláhuac Arroyo y Javier Gutiérrez, los tres primeros ya desaparecidos.

En el caso de Mario Marín llevó primero a su compadre y amigo Valentín Meneses y posteriormente a Javier Sánchez Galicia, quienes tuvieron que sortear uno de los conflictos mediáticos más complejos de la historia política de Puebla, que persiste hasta la fecha.

Rafael Moreno Valle no fue la excepción, iniciando con el experimentado Norberto Tapia a quien simplemente no escuchó y posteriormente trajo a un locuaz personaje de nombre Sergio Ramírez, para dar paso al creador de una de las ideotas más incendiarias de la relación medios-gobierno llamada Tripack a cargo de Marcelo García Almaguer, la cual merece una columna aparte.

Caso especial el de Luis Miguel Barbosa quien en sus 4 años de gobierno mantuvo a Verónica Vélez bajo un clima de tensión con la mayoría de los medios locales y nacionales.

Por obvias razones, en este sube y baja gubernamental, se deben ver con una lente distinta las gubernaturas de Tony Gali, Martha Érica Alonso y Guillermo Pacheco Pulido, quienes mantuvieron a sus tres comunicadores: Ricardo Gutiérrez, Sandra Izcoa y Fernando Crisanto.

Un caso similar es el de Sergio Salomón, quien tras un breve espacio de transición, pasó de Vélez Macuil a Alejandro Suárez, quien hasta la fecha lo acompaña en el Instituto Nacional de Migración.

Así las cosas, no es extraño que la Dirección de Comunicación Social vuelva a ser el epicentro de los ajustes del gabinete estatal.

Primero fue Pepe Tomé, quien —en un enroque— pasó a la dirección de relaciones públicas. El caso de Tomé estatal es de vital atención porque parte de una amistad y compadrazgo entre él y Alejandro Armenta.

Ahora toca el turno a Claudia Hernández, quien tras un breve paso por la dirección que comento, todo indica que se encargará de la comunicación de Morena, en un momento preelectoral determinante para el grupo armentista.

Evidentemente el estilo de Armenta lo lleva a respaldar a quienes lo han acompañado en su carrera política, dándoles posiciones que no los descobijen y que los mantengan vigentes y en áreas de relevancia.

Ahora bien, una vez que se haga oficial el movimiento, la pregunta obligada es: ¿quién irá a comunicación?

Para nadie es un secreto que un influyente asesor de Armenta es Javier Sánchez Galicia. Sin embargo, él mismo ha descartado esa posibilidad, argumentando que sus consultorías y conferencias en otros estados y países lo llevan a declinar esa posibilidad.

Y aunque la baraja es amplia, en la que se han contemplado muchos nombres, todo apunta a un personaje que cumple con características que lo ponen primero en la lista: comunicador, consultor político, académico, investigador y hoy un asesor cercano al equipo del gobernador Armenta.

En breve lo confirmaremos y veremos y diremos. (Enrique Núñez, Intolerancia, Online)

Teléfono Rojo / Canciller nuevo, política exterior nueva

Los primeros pasos están dados.

Uno fundamental:

A partir de ahora habrá mayor empatía y coordinación con las agrupaciones de búsqueda de desaparecidos para mejorar la imagen exterior.

El segundo en importancia:

Por todas las vías, diplomáticas, operativas y económicas si es el caso, se reforzará la estrategia comercial con Estados Unidos y Canadá, los dos principales socios de México.

A estas dos acciones se sumará otra: mayor participación del secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, en actividades y foros internacionales.

Lo primero es entendible.

El Gobierno mexicano se encuentra en vías de juicio por parte de la Organización de las Naciones Unidas, cuyo Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, se encuentra en México.

Pulsa con informes directos de los familiares de desaparecidos el drama de decenas de miles de personas sin destino -más de 130 mil según las autoridades- y los reportes oficiales.

Los deudos le han pedido desconfiar de los informes gubernamentales.

MÁS FUERZA AL T-MEC

Lo segundo también tiene mucha importancia.

Los socios del T-MEC, el tratado entre Estados Unidos, México y Canadá, van hacia caminos abruptos por las amenazas de Washington inclusive de no renovarlo aunque sea benéfico para los tres países.

La delegación mexicana va reforzada por la gran relación existente entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el canciller Roberto Velasco, integración no lograda con Juan Ramón de la Fuente.

A ellos se sumará la designación de un embajador afín a ambos y al ámbito comercial, pues Esteban Moctezuma está a punto de regresar de la capital estadounidense, presumiblemente para continuar su carrera política con un cargo de elección.

El activismo de Velasco es apreciable en otros hechos, como su participación frecuente en las conferencias mañaneras de Claudia Sheinbaum y comunicación constante con cancilleres y mandatarios de distintas naciones.

Lo hace por el oficio aprendido con Ebrard, pues salvo la ratificación del director para América del Sur, Pablo Monroy Conesa, todavía no está integrado el equipo de trabajo de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Los nuevos nombramientos serán aprobados directamente en Palacio Nacional y, ahora y después, Velasco tiene la instrucción de modernizar las representaciones mexicanas en América del Norte, lo cual incluye la Matrícula Consular de Tercera Generación y la atención a migrantes en lenguas indígenas.

En fin, el cambio está destinado a mantener la estabilidad en temas sensibles de migración, seguridad y comercio bajo un perfil más técnico y operativo de la relación internacional.

PRIORIDAD A LA ONU

1.- Nadie lo duda:

El viaje a Barcelona dio ánimos a la presidenta Claudia Sheinbaum, tanto por su alianza con gobiernos de izquierda como por la normalización de relaciones con España.

Lo notaremos en sus actitudes y sin duda desde otros ámbitos se tomará nota sobre el reporte del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk.

La tarea de estos días es detener la petición de ese grupo para llevar el tema de los desaparecidos en México a la agenda de la Asamblea General de la ONU.

Y 2.- El gobierno de Salomón Jara hace cuentas de los dividendos turísticos durante la Semana Santa y la Semana de Pascua.

Más de 132 mil visitantes nacionales extranjeros en Huatulco y Puerto Escondido cuya derrama económica superó los 700 millones de pesos en destinos de costa.

Los hoteleros y demás prestadores de servicios turísticos son los más beneficiados. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 4)