Señaló Marcelo Ebrard en un tuit el pasado sábado 18 de mayo que “Estados Unidos sigue su descenso demográfico, se abre oportunidad para acuerdo sobre migraciones”. Si bien decisiones de este tipo están más relacionadas con la voluntad política y con una amplia gama de coyunturas económicas, políticas, electorales y geoestratégicas, lo cierto es que sí existen razones de corte sociodemográfico con las que apuntalar el beneficio que supone para Estados Unidos la migración desde México. (Aída Díaz-Tendero, El Universal, Opinión, p.A13)
Esta semana que recién concluyó, el gobierno de México logró que su contraparte alemana se sumara a la propuesta para enfrentar el terrible problema que genera la llegada de miles de centroamericanos y personas de otras nacionalidades a Tapachula y otras ciudades de menor tamaño en la frontera con Guatemala. Es un problema artificial, en la medida que el gobierno de Estados Unidos podría modificar sus leyes de modo que las personas que solicitan asilo lo pudieran hacer ante las embajadas o consulados estadunidenses en todo el mundo y no forzarlos a presentarse en persona en los, así llamados, “puertos de entrada” en la frontera común con México o en la que tienen con Canadá, o en cualquier otro puerto de las costas de EU en el Pacífico, el Golfo de México o el Atlántico. (Manuel Gómez Granados, La Crónica, Opinión, p.2)
Impertinencias. Todo ha sido agitación desde que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció sanciones inéditas para resolver un conflicto migratorio, involucrando medidas comerciales. Expresó que se cobrará un 5% de aranceles a los productos provenientes de México. Ante esto, se han contenido los mercados y el canciller Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, se encuentra en Washington para intentar resolver la crisis. La comisión, conformada además por Graciela Márquez, secretaria de Energía; Jesús Seade, subsecretario de Relaciones Exteriores; Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia; y la embajadora Martha Elena Federica Bárcena, no tendrá un día de campo. El presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió que el plan B son los tribunales internacionales. Atolladero a la vista. ¡Fuerza, México! (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p.9)
El número de mexicanos indocumentados en Estados Unidos (EU) es tres veces la población de Tabasco, esos 6 millones de personas vulnerables son del mismo tamaño que todo el sureste mexicano. Ellos son un tema de interés nacional allá y también lo deberían de ser aquí. Urge atenderlos, así como al comercio, a la atracción del turismo y a la distancia cultural con la Unión Americana. Un ejército de paz es la única solución a esta urgencia. Los problemas son demasiado grandes y variados para que los resuelva un pequeño batallón. En EU se cree que México ha abusado en la relación bilateral: se percibe que los migrantes son una carga, que en el comercio sólo los mexicanos ganan y que un muro en la frontera va a mejorar todo. Está en juego que deporten a millones de personas, se impongan tarifas al comercio, se afecte el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y, sobre todo, que la relación se dañe para las siguientes décadas. (Horacio Saavedra, El Universal, Nación, p.A6)
Se han vuelto, esos emigrantes, la moneda de cambio en las negociaciones para evitar que el Gobierno del susodicho Trump aplique devastadores aranceles a los productos que México exporta al mercado norteamericano. Cabe, entonces, preguntarnos qué vamos a hacer. El Gobierno de Obrador ha exhibido cierta templanza en este tema y ha adoptado, hay que decirlo, una política humanista en lo que se refiere al trato que se brinda a esos miles de extraños que pretenden cruzar el territorio nacional. El problema es que terminan por llegar, todos ellos, a las puertas mismas de una nación que está cada vez menos dispuesta a aceptar parecida invasión. Y la factura nos la están endosando, ahora mismo, a nosotros. Lo repito, ¿qué vamos a hacer? La pretensión de imponer aranceles a uno de los principales socios de los Estados Unidos es absurda en sí misma, aparte de dañina a la economía global. Pero, pareciera que no se trata de eso —aunque una medida similar, con China, no haya resultado de ninguna inmigración ilegal ni nada parecido sino de los desequilibrios en la balanza comercial y, ya entrados, en una prohibición formal a los productos de una corporación, Huawei, acusada de “espionaje”— sino de tratar de frenar la entrada de centroamericanos (y, según parece, orientales y africanos) a nuestro vecino país. Por lo tanto, el tema a resolver no sería siquiera lo de los bajos salarios que pagan las maquiladoras, ni lo de la exportación de coches armados en estos pagos, ni lo de fabricar pantallas planas en Tijuana, sino la cuestión de la inmigración ilegal. Eso, ¿lo resolvemos nosotros? ¿Cómo? (Román Revueltas Retes, Milenio, Al Frente, p.2)
¿Cuándo sucederá eso? ¿Cuándo cientos o miles paisanos no tendrán necesidad de arriesgar la vida por buscarse un futuro mejor en Estados Unidos? Es cierto, ha disminuido el paso de mexicanos indocumentados hacia esa nación, pero no es para echar las campanas al vuelo, y en todo caso Trump está en campaña ahora mismo y nadie le supone paciencia para esperar nuestros días felices. Además, ¿alguien en su sano juicio podría llamar “amigo” al psicópata americano, como lo denomina Paul Auster? Así firma López Obrador su carta, ignorada hasta ahora en la Casa Blanca: “su amigo”.
AMLO ha llamado a la unidad de todos los mexicanos ante las amenazas de Trump; al margen de intereses particulares, económicos y políticos, nadie podrá regateársela si él mismo no se encarga de dinamitar el diálogo con quienes no piensan como él. Ojalá, de verdad, encuentre la manera de hacer entrar en razón a Trump, mientras tanto su asignatura pendiente es dejar de dividir al país. (José Luis Martínez, Milenio, Ciudad y Estados, p.19)
Muy en el fondo de su incomparable talento político, el Señor Presidente debe estarle agradecido a Donald Trump.
Nada en la vida es mejor para un político: ahora tiene una causa nacional para invocarla a cada paso, y si los discursos sobre austeridad, herencia cochina y mugrienta, promesas en el vacío, obras de dudosa viabilidad, crisis en el sector de la salud, prensa hampesca, pérdidas en la CFE y demás problemas cotidianos, ya comenzaban a gastarse, como viento fresco llega la invencible receta de la defensa de la patria, la cual, como todos sabemos, siempre es primero.
El asunto es muy sencillo: la tesis del Señor Presidente es impecable: la migración no se detiene, se evita con el desarrollo económico. El idealismo utópico contra el pragmatismo realista.
Y para eso han presentado los economistas de la CEPAL (con la señora Bárcena al frente), un programa del desarrollo centroamericano (adoptado casi entre aplausos por el gobierno de México), el cual nunca se logrará. Y si se llegara a producir, sería cuando Trump, el Señor Presidente, usted y yo, estemos muertos. (Rafael Cardona, La Crónica, Opinión, p.2)
El Capítulo Mexicano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad expresa su más enérgico rechazo a la decisión de Donald Trump de aplicar medidas coercitivas, unilaterales y antimigrantes contra México. Expresiones de esa naturaleza, abiertamente intervencionistas, constituyen una agresión a la soberanía nacional. Desde la solidaridad arraigada en el sentimiento de nuestros pueblos y convencidos de que la problemática migratoria debe ser resuelta desde sus causas estructurales, nos pronunciamos en contra del lenguaje discriminatorio que acompaña a esta nueva amenaza. Cuestionamos profundamente la invocación de la seguridad nacional cuando proviene de la agresión, toda vez que constituye un reiterado pretexto de la política estadunidense para imponer su voluntad sobre el sentido de independencia que defienden nuestros pueblos. Desde la hermandad con nuestra América, fundada en el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la Red llama en esta hora de amenazas a redoblar la solidaridad con México. (Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, Capitulo Mexicano. Darío Salinas, La Jornada, Política, p.2)
Tras la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 5% a las importaciones provenientes de México a partir del 10 de junio si no se solucionaba la inmigración ilegal hacia Estados Unidos, el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador le envió una carta.
Como suele suceder en todo lo que hace el tabasqueño, su misiva dividió opiniones entre los que pensaron que ante las amenazas y vociferaciones de Trump se había quedado corto y los que pensaron que era una oda a la diplomacia.
Lo que fue un hecho es que mucha gente dio su postura frente a la amenaza. En esta columna se recogieron varias de esas opiniones emitidas por el sector empresarial, social, político e incluso de sus propios funcionarios para crear la carta que muchos hubieran querido leer. (Vianey Esquinca, Excélsior, Nacional, p.11)
Chicago, Illinois. – El proteccionismo y los aranceles no funcionan como estrategia para el crecimiento económico y el tiempo mostrará lo equivocado que está Donald Trump. Luego de lanzar la amenaza de imponer aranceles a todos los productos mexicanos, el pánico se apoderó de los mercados y de los inversionistas ante los dichos del presidente de Estados Unidos. Pese a la retórica sobre la conveniencia de usar este recurso como palanca de negociación, recaudación fiscal y motivación para reubicar inversiones y empleos, los hechos comprueban resultados opuestos. (Antonio Rosas Landa, El Universal, Opinión, p.A12)
Trump vaga por el mundo empuñando su revólver tuitero para lanzar balazos a diestra y siniestra. Además de racista, electorero y distractor del escándalo por el posible juicio político que cobra fuerza en su contra entre los demócratas y otras fuerzas de poder estadunidense, el amenazante Twitter del moderno aspirante a ranger es burdo y torpe.
En términos de cálculo político no quiero vaticinar si resultará efectivo para sus fines: los visibles y los enmascarados. Lo que es un hecho es que la trayectoria de su disparo debe observarse en cámara lenta.
El pretexto de sus amenazas para una escalada en el aumento de aranceles (que amenaza no sólo al sector automotor) es cínico y temerario: responsabilizar a México del flujo migratorio de centroamericanos hacia el país del norte y presionar al gobierno de AMLO para que adopte medidas represivas (que las sigue habiendo en menor escala con respecto al prianato), pero que no forman parte de la política de este gobierno que promueve un desarrollo que incluso tiene oposición en sectores de izquierda. (David Gutiérrez Fuentes, La Crónica, Opinión, p.4)