Opinión Migración 090626

Los rugidos del papa León XIV

En la visita de Robert Prevost lamentaré ser aguafiestas, pero son escasas las ideas que, en tanto papa León XIV no las haya escuchado con antelación a sus antecesores. Los fieles, siempre acólitos piensan diferente, tanto que han llegado a señalar que, en sus palabras, Robert Prevost, no defiende ideología alguna. Que su humanidad se refleja en el amor a los pobres, a los migrantes, a los desamparados y quienes sufren el desarraigo. No paran de alabar su crítica a la IA ya expuesta en su encíclica Magnifica Humanitas. En esos términos se mueven los análisis del discurso pronunciado en las Cortes Generales, ante un parlamento que aplaudió durante siete minutos puesto en pie.

Desde la oposición, hasta el gobierno, salvo los cuatro diputados de Podemos y el único del Bloque Nacionalista Galego, que no asistieron, todos pueden sentirse aludidos en lo positivo y negativo. De ahí que su visita y su discurso pueda catalogarse de una neutralidad vergonzante, cuando se trata de no herir sensibilidades o perder fieles. Su rechazo a la guerra, en términos generalistas, no puede pasarse por alto. Dejó sin mencionar el genocidio cometido contra el pueblo palestino. La ambigüedad, cuando no la equidistancia, ha sido su retórica para tratar los problemas actuales. Condenar y apuntar a los responsables, con nombres y apellidos, eso no se pasa por la mente del papa León XIV. Eso sí, su defensa doctrinaria de los dogmas de la Iglesia, los defendió sin rubor.

Son siglos, por no decir milenios, donde los máximos representantes de la Iglesia, han realizado actos de contrición. En el siglo XX renegaron de la inquisición y en el XXI se aventuran a pedir perdón por los abusos de pederastia cometidos por sus sacerdotes. Incluso han tenido palabras de arrepentimiento cuando ayudaron a los nazis a escapar de la justicia internacional. Sus discursos están empapados de buenas intenciones. Puede cambiar el tono. Unos han sido más conservadores, anticomunistas, pro nazis, otros más progresistas, cercanos a los desheredados y a la llamada doctrina social de la Iglesia. Pero todos profesan la misma religión católica, apostólica y romana.

El papa León XIV fue transparente. Sus noes y límites a las reformas de la Iglesia retumban en el parlamento del reino de España. Coinciden, no puede ser de otro modo, con sus antecesores en el cargo Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, por citar los tres últimos. No al aborto, no a la eutanasia, libertad religiosa en la educación, respeto a la familia tradicional, mantenimiento del secreto de confesión y de misa a las monjas ni hablar. Qué más podemos decir.

Vox y el Partido Popular están de enhorabuena. Ni un reproche. Pero pide, tener compasión cristiana. Ser misericordes. Les conmina, a todos, ser generosos con los refugiados y migrantes. Y ellos lo son, señalan, no odian a nadie. Sólo quieren que los sin papeles se vayan. Migración legal sí, los otros, expulsión directa. Ellos aplauden al Papa. En el campo político, pidió moderación y no descalificar al adversario. Ninguno se habrá dado por aludido. Siempre es el otro. De corrupción no dijo nada. Seguramente por respeto.

En un discurso, señalado como histórico, ante el Congreso pleno del reino, Robert Prevost, señaló lo evidente. Vivimos un tiempo de crisis cultural y moral. Bajo el parteaguas de una defensa de la dignidad y el bien común, planteó la necesidad de ayudar al pobre, condenar la guerra, buscar el entendimiento entre adversarios, promover la integración, y construir una sociedad donde se mire primero al ser humano y se legisle en su favor. Pidió ver al migrante como una persona doliente que debe ser atendida. Reivindicó los valores éticos y morales del cristianismo. Puso su atención en la labor civilizatoria de los reyes católicos y reivindicó como suya la escuela defensora de la dignidad y los derechos humanos, nacida en la Universidad de Salamanca de la mano del dominico Francisco de Vitoria. “En aquella sede universitaria hace 500 años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza y el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así, en el discernimiento histórico, la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder”.

Puso énfasis en una verdad de Perogrullo “todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes” Construyó su argumentación defendiendo la dignidad y el bien común, el cual adjetivó cómo la forma social de la dignidad humana. En esa lógica se acercó a los problemas que iba enumerando. Desde el derecho internacional, la paz, la justicia social, la igualdad, la libertad, la guerra, los refugiados y migrantes. Subrayó que la dignidad humana no es una abstracción cuando tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo “para buscar paz, seguridad y futuro”. Calificó de drama sus circunstancias. Un trato no discriminatorio. Recomendó acoger a los refugiados y migrantes, brindando posibilidades reales de integración, sin discriminar por origen étnico, religioso o de identidad nacional. ¿Y la Paz? Ahí ni con unos ni con otros. La catalogó de un acto que nace en la conciencia, donde no hay espacio para el odio o el rencor. Lugares comunes, buenas intenciones, palabras amables. En tiempos difíciles, la neutralidad no es una opción. El papa León XIV rugió, pero poquito. (Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada, Opinión, p. 14)

Political Triage / El Papa incómodo

Si bien el Papa León XIV tiene una retórica menos confrontante que la de su predecesor, su mensaje no deja de ser igualmente revolucionario. Luego de un año en el que poco supimos de él, su reciente encíclica sigue dando de qué hablar y se perfila para ser uno de los documentos que definan el rumbo de nuestra época. Centrada en la dignidad humana y en los peligros de deshumanizar la tecnología, su mensaje manda ondas de choque a todas las instancias de la vida política y social de nuestro mundo.

Su voz reclamando el trato justo a los inmigrantes resonó primero en EU y ahora lo hace en su reciente visita a España. Oponiéndose primero a un sector importante del cristianismo (y catolicismo) estadounidense que se hinca ante la cruz, pero humilla al desvalido, provocó, cimbró conciencias y atemorizó a los políticos conservadores que enfrentan el conflicto de oponerse a las claras palabras de un líder moral internacional por favorecer a un caudillo sectario que tiene todo menos calidad moral para hablar de justicia.

Ahora en tierras españolas, el Papa ha vuelto al tema del trato humano a los migrantes. En su llamado a abandonar los discursos polarizantes y a acoger la realidad compleja de nuestras sociedades, ha ido en contra de los enfoques nacionalistas identitarios que simplifican el discurso haciendo al “otro” enemigo mientras se proclama el fantasma de lo propio como un esquema inamovible y, por lo demás, irreal. Justificar con la protección de la identidad el desprecio a otras culturas, violando los derechos humanos, es un abuso que rompe el entramado social y atenta contra la esperanza de una vida en común pacífica.

La realidad mundial es compleja, plural y siempre cambiante. El reto es mayúsculo, pero ignorarlo y tratar artificiosamente de volver al pasado, justificando atropellos deshumanizantes, es un camino condenado a la derrota. Este mensaje de apertura y concordia ha resonado tanto con comunidades religiosas como con los más diversos grupos sociales y políticos que ven en el mensaje de León XIV un reclamo social vivo y dignificante que apuesta por el diálogo y la esperanza de la conciliación.

Sin quedarse en un mero llamado a acción moral de unos cuantos, las acciones tomadas por el pontífice encarnan reclamos sociales y políticos concretos y ponen en evidencia lógicas perversas que disfrazan intereses privados de ideología política y que ponen en jaque el futuro de la humanidad. El cuidado al desvalido, la lucha climática, el desenmascarar las falsas “guerras justas”, el trato digno al migrante, son banderas que aglutinan a gran parte de la población mundial y que ahora han encontrado en León XIV un líder moral que no teme ser censurado por los grandes poderes fácticos de nuestros días. (Montserrat Salomón, La Razón, Mundo, p. 31)

Café Político / Comicios coahuilenses y las golondrinas

Agenda papal, como la de León XIII

“León XIV no es un Papa cómodo”, escribe Marisa Cruz Madrid en el diario español online “El Mundo”; “defendió el humanismo cristiano, la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte, pues la defensa de la vida humana no es cuestión confesional, es una meta de civilización”.

Defendió la pluralidad política: “No debe degenerar en descalificación permanente del adversario” al recordar que “las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos”. Se dirigió “a quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social”.

Habló a favor de los migrantes, contra el rearme y, al afirmar que “la verdadera seguridad nace de la justicia”, como hace más de un siglo lo hiciera el Papa León XIII, presentó una adelantada agenda social de la Iglesia. (José Fonseca, el Economista, Política y Sociedad, p. 39)

Segundo piso / El evangelio según Pedro y el León

La visita del Papa León XIV a España ocurre en un momento que nos interpela a todos, más allá de nuestras creencias religiosas, nacionalidades y adscripciones políticas.

Prevost pisa suelo español en un contexto de pérdida de confianza en las instituciones, de creciente belicismo, de consolidación de la ultraderecha y de agonía del multilateralismo en el nivel global.

En Occidente, los representantes religiosos pierden influencia en la sociedad y nuevas figuras —artistas, gurús, influencers, magnates tecnológicos— asumen el rol de guiar moral y políticamente a las nuevas generaciones. León XIV es consciente de esto y apuesta por una visita que conecte de nuevo con la sociedad.

Madrid, Barcelona, Montserrat, Gran Canaria y Tenerife acogen al jefe del Estado Vaticano. Las dos primeras se encuentran en completa ebullición: coinciden la Feria del Libro de Madrid y los multitudinarios conciertos de Bad Bunny en ambas ciudades.

Los editores españoles se muerden las uñas porque temen que el caos vial y las altas temperaturas de junio desincentiven la compra de libros; escuelas públicas madrileñas protestan porque a 18 de ellas la ya famosa en México, Isabel Díaz Ayuso, les ha impuesto hospedar a peregrinos nacionales y extranjeros en sus patios y gimnasios.

Con el elevado número de propiedades y de escuelas religiosas privadas que tiene la Iglesia en Madrid, padres y madres cuestionan por qué el presupuesto público debe soportar el cuidado de los peregrinos, al tiempo que partidos como Unidas Podemos y el Bloque Nacionalista Gallego se opusieron a la intervención del pontífice en el Congreso, al considerar que supone privilegiar una religión sobre todas las demás en un Estado constitucionalmente aconfesional (mas no laico).

León XIV viaja con su primera encíclica bajo el brazo, Magnifica Humanitas, que busca ser para la inteligencia artificial, la biotecnología y el poder digital lo que Rerum novarum fue para la revolución industrial y la cuestión obrera. Su tesis central es que ninguna tecnología es neutral, incluida la inteligencia artificial, y la innovación debe estar subordinada a la libertad, la conciencia y la dignidad humanas.

La encíclica sorprende con profundos análisis de la coyuntura política mundial que combinan citas a los textos sagrados y a filósofos como Hannah Arendt o Jürgen Habermas.

Magnífica Humanitas parece más un texto de un teórico político progresista que del líder de la Iglesia católica. Llama a “desarmar la IA” para que una minoría económica no controle nuestras vidas, a redistribuir la riqueza y a ser compasivos con los migrantes. También apela a la necesidad de superar “los extremismos religiosos y el fanatismo identitario” y reconoce los errores históricos de la Iglesia ante la esclavitud.

Pedro Sánchez encuentra en el viaje papal un paréntesis diplomático que oxigena un entorno de acoso judicial. La foto junto al líder espiritual del Vaticano proyecta estabilidad, centralidad internacional y sintonía moral con una figura global. Ambos comparten, además, una crítica a la política bélica de Trump y a la deshumanización de los migrantes. Pero esa cercanía es ambigua.

Ante el Congreso, el Papa planteó que los derechos humanos fundamentales preceden al Estado y no dependen de mayorías parlamentarias, consensos sociales cambiantes ni concesiones gubernamentales, en un discurso con dos guiños a la derecha: la defensa de la vida “desde su concepción hasta su ocaso natural” y una llamada a respetar el derecho de los progenitores a elegir la educación de sus hijos.

En redes sociales, los políticos españoles de todo el espectro compartían selfies con León XIV y reinterpretaban sus declaraciones a modo de sus propias convicciones políticas. Santiago Abascal, de Vox, argumentó que una cosa es un discurso de un líder religioso y otra cosa la política real.

Miriam Nogueras, independentista catalana, se acercó al Sumo Pontífice para pedirle que hablara catalán en su visita a Barcelona. El Papa quiere apelar a todos y todos quieren extraer rédito político de su presencia, comulguen o no con sus valores.

Para Prevost, “las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro”, reflexiona así sobre la dificultad de hacer política cuando la posverdad se impone y los hechos dejan de importar.

Ante este escenario, ateos, agnósticos y religiosos podemos reconocer la importancia de la espiritualidad, o al menos, de una forma intensificada de empatía y compasión para enfrentar el presente.

Al final, Sánchez obtiene una fotografía útil; la Iglesia española intenta recomponer su lugar en una sociedad que ya no le concede obediencia automática; la derecha puede beneficiarse de la movilización católica; y el Papa utiliza España para proyectar un mensaje global contra la guerra, la xenofobia, la tecnocracia y la mentira digital.

Lectura recomendada: “Cristianismo radical” de Juan José Tamayo (Trotta). (Luis Castro Obregón, El Financiero, Opinión, p. 27)

Dinero

Política y futbol: lejos de la paz

a Copa Mundial de Futbol 2026 ni remotamente será recordada como la fiesta de la paz. Hay dos grandes conflictos armados: Estados Unidos e Israel contra Irán, y Rusia contra Ucrania y aliados. Además, se cuentan alrededor de 100 conflictos bélicos en distintas partes del mundo. Por otro lado, el presidente Trump ha declarado una guerra económica al resto del mundo. Los tres países sedes de las competencias están bajo asedio. Trump quiere convertir a Canadá en el estado número 51 de su país y amenaza con enviar fuerzas armadas a México a combatir presuntamente a narcoterroristas. Canadienses y mexicanos se sienten agraviados, defienden resueltamente su soberanía, no es el tipo de relación esperada cuando tienen un tratado de libre comercio, cuya renovación está en marcha. Tijuana ha dado albergue al equipo iraní porque las autoridades migratorias estadunidenses le han escatimado las visas para entrar a Estados Unidos. No valió el sonado Premio de la Paz que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, regaló a Trump como promotor de la paz mundial. La Copa 2026 será la de Messi, Ronaldo, Mbappé, Lamine Yamal y Endrick pero, no de la concordia.

La inauguración va

Hasta anoche no había señales de que la inauguración de la Copa, programada para el jueves de esta semana, pudiera ser suspendida. No obstante, la CNTE y otras organizaciones que se han sumado amagan con bloquear el Estadio Azteca. ¿No tiene opciones la presidenta Sheinbaum? Sí, por supuesto. No está cercada en Palacio Nacional, ni atemorizada, ni achicopalada. Claudia se formó en movimientos sociales de millones de personas; fue la vocera inclusive. Su instrucción es negociar hasta más allá de los límites. Sabe bien que hay manos meciendo la cuna, no todos son auténticos maestros, campesinos o jubilados. En Francia hay un proverbio que dice: ‘si quieres hacer reír a Dios, haz un gran plan’. Falta que el Dios Tláloc abra las fuentes del cielo y una tormenta apague los ánimos. Eso sí movería la inauguración a otra hora o día. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

Ventana a Europa / Jugar en equipo nos hace más fuertes

Hay pocos acontecimientos capaces de reunir a tantas personas alrededor de una misma emoción como el Mundial de futbol. Durante unas semanas, las diferencias parecen quedar en segundo plano y millones de personas comparten conversaciones, celebraciones e ilusiones. El futbol tiene esa capacidad única de derribar barreras, conectar comunidades y recordarnos todo aquello que tenemos en común.

Por eso, para la Unión Europea (UE), el Mundial que acoge México representa mucho más que un gran evento deportivo. Es también una oportunidad para fortalecer nuestros lazos de amistad, acercar nuestras sociedades y promover valores que compartimos profundamente: la inclusión, el respeto, la diversidad, la cooperación y el trabajo en equipo.

Con ese espíritu, hemos preparado una amplia agenda cultural y social que busca acercar la UE al público mexicano a través de actividades abiertas, participativas y pensadas para todas las edades.

Una de ellas será nuestra participación en la Aldea Global 2026, que se llevará a cabo desde hoy y hasta el 21 de junio en el Bosque de Chapultepec, donde presentaremos una propuesta interactiva inspirada en una idea sencilla, pero poderosa: “Jugar en equipo nos hace más fuertes”.

A través de un recorrido denominado Ruta por la Unión Europea, las y los visitantes podrán participar en distintas actividades. “El viaje del balón por Europa” invitará a realizar un recorrido inmersivo por algunos de los países de la UE para descubrir su cultura, gastronomía, historia y tradiciones futbolísticas. “Pedaleando hacia un futuro verde” es una experiencia en bicicleta que invita a reflexionar sobre la importancia de la energía limpia, la movilidad sostenible y la acción colectiva frente a los desafíos ambientales. En “Tira el penal de la inclusión”, las y los participantes podrán desafiar a un portero robot mientras reflexionan sobre la igualdad de oportunidades y el valor de construir sociedades más inclusivas.

En cada actividad, las y los visitantes acumularán un sello en una especie de pasaporte que se les entregará y, una vez completada la ruta, podrán recoger un premio. Pero, más allá de la diversión, cada estación permitirá conocer más sobre la UE y la estrategia de inversiones Global Gateway, que impulsa proyectos de infraestructura sostenible en todo el mundo, incluido México, en áreas prioritarias como la transición verde y la movilidad sostenible.

La UE también tendrá presencia en el escenario principal de la Aldea Global con un espectáculo musical que recorrerá Europa y México a través de canciones emblemáticas de ambos lados del Atlántico.

Nuestra agenda mundialista se complementará con la exposición fotográfica La Unión Europea en la cancha: reflejos de una pasión compartida, que exhibiremos simultáneamente en las tres ciudades mexicanas anfitrionas del Mundial: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Esta muestra reúne imágenes provenientes de los 27 Estados miembros de la Unión Europea para explorar los valores que el deporte expresa dentro y fuera del terreno de juego: igualdad, respeto, juego limpio, convivencia pacífica y diversidad. Las fotografías nos recuerdan que el futbol no es solamente una competencia, sino también una forma de encuentro entre personas y culturas, un lenguaje universal capaz de generar empatía y construir puentes entre sociedades.

El poder integrador del deporte también quedó reflejado recientemente en Goles por la Inclusión, proyecto impulsado y financiado por la UE en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México, la Agencia de la ONU para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones, que se desarrolló entre febrero y abril y que culminó con un Gran Torneo en el que participaron más de 120 niñas, niños y adolescentes migrantes, refugiados y mexicanos. 

Con Goles por la Inclusión no sólo se trabajó la parte deportiva, sino también la integración, el bienestar emocional y la promoción de los derechos humanos. Las y los participantes desarrollaron habilidades, fortalecieron la confianza mutua, construyeron amistades y demostraron que la diversidad es una fortaleza.

En tiempos de tensiones e incertidumbre, el deporte tiene la capacidad de inspirar, unir y generar oportunidades. Nos enseña que la diversidad y la cooperación nos fortalecen, y nos permiten alcanzar mejores resultados.

México y la UE compartimos esa visión. Somos socios, amigos y aliados que creen en la cooperación, el diálogo y el respeto mutuo como herramientas para construir sociedades más prósperas e inclusivas.

Hoy que el mundo mira hacia México para celebrar el futbol, la UE se suma a esta fiesta con una agenda que busca acercar aún más a nuestras sociedades y reforzar los vínculos existentes. Porque, dentro y fuera de la cancha, seguimos convencidos de que jugar en equipo nos hace más fuertes. (Francisco André, Embajador de la Unión Europea en México, Excélsior, Global, p. 23)