Opinión Migración 160626

Perspectiva Global // T-MEC ¿Qué sigue? (III)

La semana pasada comenté sobre lo que pienso que puede pasar en las próximas semanas en torno a la “primera revisión conjunta” del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), planeada para el 1 de julio (“T-MEC – ¿Qué sigue? (II)”, 9 de junio). Describí cinco escenarios posibles. Asimismo, comenté sobre cómo los cambios unilaterales en la política comercial estadounidense introducen un nivel de incertidumbre que obliga a las empresas a replantear inversiones y cadenas de suministro. No obstante lo anterior, considero que México sigue destacando como plataforma manufacturera debido a la disponibilidad de talento técnico dispuesto a trabajar en planta, la capacidad de mantener la producción sin pausas innecesarias y las menores cargas regulatorias frente a Estados Unidos, factores que, en conjunto, siguen inclinando la balanza a favor del país en un contexto global cada vez más fragmentado.

Ahora bien, otro aspecto muy relevante de esta revisión del T-MEC es que no solo es para temas puramente comerciales. Retomando las prioridades que el propio gobierno de los Estados Unidos ha comentado sobre su relación con México, que claramente incluye la revisión del T-MEC son tres: (1) Desmantelar la producción y tráfico de fentanilo; (2) parar la migración ilegal; y (3) evitar que China use a México para evitar las barreras arancelarias y lleve sus productos a EU. En este sentido, el gobierno de la presidenta Sheinbaum ha mostrado un grado de cooperación con el gobierno de nuestro país vecino del norte sin precedentes, echando por la borda la política de “abrazos, no balazos”, con la entrega de 92 criminales relacionados con el crimen organizado, sin juicio de extradición, incluyendo a Rafael Caro Quintero, que por años y con diferentes administraciones tanto en EU, como en México, nunca se quiso entregar. Asimismo, en los últimos 18 meses el Senado mexicano ha aprobado en más de dos ocasiones la presencia de personal militar de los Estados Unidos en territorio nacional “con fines de entrenamiento”, incluyendo 19 ‘Navy Seals’, a solo unos días de la ejecución del operativo para abatir al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Claramente el tema continúa escalando y ahora el gobierno de los Estados Unidos solicita que México entregue a políticos mexicanos con supuestos nexos con el narcotráfico para ser juzgados en EU. Esto tampoco tiene precedentes. En ocasiones anteriores que el gobierno estadounidense había acusado a funcionarios públicos mexicanos, eran políticos que ya se habían separado de su cargo, como Mario Villanueva, exgobernador de Quintana Roo, en los noventa o Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, en 2012. En esta ocasión las acusaciones han sido a políticos en funciones, como Rubén Rocha Moya, ahora exgobernador de Sinaloa, pero que estaba en funciones cuando Estados Unidos lanzó las acusaciones o el senador Enrique Insunza. Para esta nueva solicitud será necesario que el gobierno estadounidense lleve a cabo la solicitud formal de extradición.

En cuanto a la migración ilegal, la Guardia Nacional en México asigna alrededor de una cuarta parte de sus elementos a parar a los migrantes que desean transitar por nuestro país para alcanzar la frontera sur de los Estados Unidos y cruzar sin documentación apropiada. En este sentido, el número de “encuentros” de oficiales de aduanas y protección fronteriza de los Estados Unidos con personas que desean cruzar la frontera y que no cuenta con ciudadanía estadounidense, ni residencia permanente, ni visa de trabajo ha disminuido significativamente a niveles cercanos a cero desde el segundo trimestre del año pasado. Por último, en materia de evitar que China pueda colocar los productos mayormente hechos en su país en los Estados Unidos, sin enfrentar aranceles u otras restricciones, a principios del año, el gobierno de Sheinbaum impuso aranceles bastante altos a la importación de bienes de países sin tratado comercial, principalmente provenientes de China.

En cuanto a los funcionarios públicos del gobierno mexicano que tienen estrecha relación con los Estados Unidos, ha habido tres cambios muy relevantes. Por un lado, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cuyo cambio fue detonado por las acusaciones del gobierno de EU a dos bancos (CIBanco e Intercam) y una casa de bolsa (Vector). Sin embargo, más recientemente los cambios han sido a un mucho mayor nivel, con los nombramientos de Roberto Velasco como secretario de Relaciones Exteriores (SRE) y a Roberto Lazzeri, como embajador de México en los Estados Unidos. Considero que, aunque los titulares de la SRE y la Embajada tenían experiencia y el prestigio, los relevos llevan nueva energía, otro tipo de experiencia y una relación más directa con el liderazgo actual en México que puede continuar apoyando el mejoramiento de las relaciones México-Estados Unidos.

Hace una semana falleció mi tío Rubén De la Torre Martín. En este mismo espacio envié mi más sentido pésame a su esposa, mi tía Lety Casillas de De la Torre y a mis primos. En su fiesta de 25 años de casados, hace ya muchos años, mi tía Lety me dijo al felicitarla “No podría vivir sin tu tío”. El viernes pasado, mi tía falleció repentinamente, a tan solo una semana después del fallecimiento de mi tío. Un beso y un gran abrazo al cielo tíos. Envío de nuevo mi más sentido pésame y un fuerte abrazo con mucho cariño a mis primos Lety, Lorena, Gaby, Ivonne y Rubén, haciéndolo extensivo a mis tíos. Mi papá decía que los fallecimientos nunca vienen solos, pero nunca me imaginé algo así y en este sentido le envío también un fuerte abrazo con cariño a Juan José Rodríguez Márquez y familia. Hay un angelito más cuidando de ustedes. (Gabriel Casillas, El Financiero, Economía, p. 8)

Gran Bretaña tuvo costos elevados por salir de la Unión Europea

Londres, Inglaterra.- En los últimos siglos se ha tenido el consenso de que el comercio internacional es una fuente importante de beneficios y del crecimiento de las naciones, ya que permite el acceso a mayores mercados, mejores y más baratos productos, menores costos y más ingresos para el comercio y para los productores. Destaca el poder aprovechar las economías de escala (es decir, al tener mayores volúmenes de producción reducen los costos unitarios de producción) y se tiene una mayor variedad de productos y otros beneficios.

Esto ha llevado a la creación de zonas extensas de libre comercio e incluye a diversas naciones, destacando la Unión Europea, en la cual se ha permitido la libre circulación de productos, servicios e incluso de personas entre determinados países, lo que supone la coordinación entre los diferentes gobiernos para igualar trámites oficiales e incluso su eliminación para facilitar las actividades empresariales. Un principio que era fundamental entre esos países es que existieran objetivos y reglas oficiales parecidos, así como un sistema de mercado basado en la competencia entre las empresas.

Este fue el criterio que dio inicio a la creación del Tratado de Libre Comercio que se firmó hace tres décadas entre México, Canadá y los Estados Unidos. Incluso se llegó a considerar la existencia de una moneda única en esta zona, para evitar presiones inflacionarias en nuestro país, como sucede en la actualidad en Europa con el euro. Además, en varias ocasiones se discutió la posibilidad de tener una unión aduanera, es decir, no habría aduanas entre nuestros países, solo para regular la entrada de otras zonas del mundo.

Por su parte, Gran Bretaña tuvo un largo proceso para incorporarse a la Unión Europea e incluso no se integró al sistema del euro, sino que mantuvo su propia moneda, que es la libra inglesa. Finalmente, en 1973, se unió a la llamada Comunidad Económica Europea. Sin embargo, dos años después se tuvo una primera consulta entre la población para retirarse de la misma, ya que diversos grupos sociales y políticos consideraban que eran mayores los costos que los beneficios de estar en la misma. El 67% votó por seguir en la Comunidad.

En 2013 el primer ministro David Cameron, presionado por su Partido Conservador, convocó a un nuevo referéndum, el cual se tuvo el 23 de junio de 2016, donde el 51.9% votó por salirse de la Unión Europea, lo que ocurrió al inicio de 2021 después de varios años de cambios y ajustes a las diferentes instituciones y leyes. Este proceso es el denominado “Brexit” y entre los argumentos que se hicieron para convencer a la población de votar así estaban el recuperar la soberanía del país, la reducción de los gastos del gobierno y el control de la inmigración, argumentos que se usan en la actualidad en nuestro país.

Como resultado del Brexit se ha tenido una gran volatilidad en el gobierno, con la renuncia de varios primeros ministros y diversos integrantes del gabinete, un incremento en los costos para las empresas y aumento significativo en trámites y procesos legales. Además, se estima que en estos años se ha reducido el PIB entre 4% y 8% como resultado del Brexit y hay un incremento relevante en el déficit fiscal, el cual es superior al 6% del PIB. Destaca el problema para encontrar personal capacitado en varios sectores de la economía, siendo más evidente en el transporte. Pero otro de los temas que se quería evitar era el de la inmigración, pero el mismo se ha incrementado, como es visible en todo el reino, sobre todo de inmigración ilegal. Esto ha propiciado distintos problemas sociales en los últimos días en algunas partes.

Varios de estos temas pueden servir de referencia para México en el caso de que se modifique o se termine el T-MEC con los Estados Unidos y Canadá. Uno de los principales motores que tiene la economía mexicana es el de las exportaciones, que genera ingresos relevantes para la manufactura del país, así como empleo. En el caso de que se impongan aranceles a nuestros productos se reduciría el ingreso de este sector, bajarían la recaudación del gobierno, lo que elevaría el déficit fiscal presionando la inflación, las tasas de interés y la cotización del peso.

“En el caso de que se impongan aranceles a nuestros productos (manufactureros) se reduciría el ingreso de este sector, bajarían la recaudación del gobierno” (Benito Solís Mendoza, El Financiero, Economía, p. 10)

Comando Y Control // El dilema triangular y la diplomacia militar

La semana pasada se llevó a cabo la doceava edición de la conferencia Construyendo una Frontera Competitiva entre Estados Unidos y México, organizada por el programa México que nació en el Wilson Center y migró al Diálogo Interamericano tras los profundos recortes del gobierno de EU a principios de 2025. En la conferencia se trataron una variedad de temas relevantes, y participé en el panel titulado El Dilema Triangular, en donde se discutió sobre cómo interactúan las distintas presiones sobre comercio, migración y seguridad en la frontera de ambos países.

El panel destacó cómo, en tiempos de presión, el trasiego de fentanilo fluye para transportarse dentro de los flujos del comercio legal, amenazando, desde luego, el rebote económico. Aparte de todos los métodos tradicionales de tráfico, incluyendo el uso de túneles, drones, aviones y humanos, una de las innovaciones en el trasiego de droga consiste en establecer o adquirir compañías legítimas, con prácticas formales, para mimetizar sus actividades criminales y convertirse en una aguja en un pajar.

Este tipo de actividades requiere desarrollar capacidades avanzadas de investigación, que fusionan grandes bases de datos, sistematizan y analizan la información para detectar anomalías estadísticas mínimas, algo sumamente complejo. Esta acción mimetiza estas tres grandes aristas de la relación, transformando cómo los expertos analizan la relación binacional entre México y EU. Hace unos 20 años, uno de los mexicanólogos más respetados del mundo, el Dr. John Bailey de la Universidad de Georgetown, describió la relación como una serie de cubetas que se negociaban de manera independiente y rara vez se cruzaban: una cubeta para la relación comercial, una cubeta para la migración y otra para la seguridad. Una relación fundamentalmente constructivista. Tanto la realidad que impera en la frontera, como la teoría realista que ahora domina los pasillos en Washington, han transformado la estructura de esta relación internacional hacia una significativamente transaccional, en que el contenido de todas esta “todo o nada”. El panel determinó que la cooperación en seguridad fronteriza ha evolucionado en los últimos 20 años hacia un enramado inter-agencial en ambos lados de la frontera que se coordinan en diferentes niveles. Hubo preguntas sobre la enorme desproporcionalidad en inversión hacia las fuerzas de seguridad de ambos países. Una muy específica fue:

¿Por qué México históricamente sólo invierte 0.5% del PIB en sus fuerzas armadas? Para contexto, el resto del mundo invierte entre 2.5% y EU 3.1%. Pese a la enorme desproporción en capacidad militar, la estrecha relación del Comando Norte con Defensa y Marina es aparentemente la más eficiente y madura entre ambos países, llevando a las patrullas terrestres coordinadas y operaciones aéreas y marítimas coincidentes. La fragata Álvaro de Bazán de la Armada Española realizó una visita al puerto de Acapulco, con una resonancia significativa en tres aristas: promover la diplomacia binacional, realizar ejercicios navales combinados y promover la cooperación institucional para ayudar a reconstruir la relación entre México y España. Un excelente paso adelante para ambos países. (Iñigo Guevara Moyano, El Heraldo de México Orbe, p. 35)

Los dos Robertos frente al equipo de Trump

En una reunión privada entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Roberto Velasco, cuando ya se perfilaban los cambios en la Cancillería, la mandataria le comentó en tono de broma que ojalá tuviera “otro Roberto” en quien confiar para otra de las posiciones más relevantes del servicio exterior. Velasco respondió que sí existía otro Roberto y que estaba en la banca de desarrollo. Se refería a Roberto Lazzeri, entonces director de Nafin y Bancomext, quien había logrado construir una interlocución efectiva con el Departamento del Tesoro y la Red de Control de Delitos Financieros de Estados Unidos (FinCEN), durante la crisis que enfrentó el sistema financiero mexicano en junio del 2025, tras los señalamientos a tres instituciones del país.

La anécdota ayuda a explicar una de las decisiones más relevantes de Sheinbaum en materia de política exterior. El 1 de abril, la presidenta anunció el nombramiento de Roberto Velasco como secretario de Relaciones Exteriores en sustitución de Juan Ramón de la Fuente, designación que fue ratificada por el Senado el 8 de abril. Tres semanas después, el 23 de abril, la Presidenta reveló que propondría a Roberto Lazzeri como embajador de México en Estados Unidos; el nombramiento fue enviado al Senado el 27 de mayo y posteriormente ratificado. Ambos llegan a posiciones estratégicas sin pertenecer al Servicio Exterior Mexicano, pero con una trayectoria que los ha llevado a construir relaciones directas con algunos de los principales centros de poder de Washington.

Velasco ha dedicado buena parte de su carrera reciente a la agenda norteamericana. Desde 2020 encabezó la Unidad para América del Norte de la Cancillería durante la gestión de Marcelo Ebrard y más adelante fue promovido como subsecretario para la región. En esos años participó en prácticamente todas las negociaciones relevantes entre México y Estados Unidos. Migración, seguridad, comercio, cadenas de suministro, energía, agua y consultas derivadas del T-MEC pasaron por su oficina. También desarrolló vínculos con legisladores, funcionarios, empresarios y centros de pensamiento especializados en la relación bilateral.

Esa experiencia le permitió establecer comunicación con figuras que hoy ocupan posiciones clave en la administración de Donald Trump, entre ellas Marco Rubio, actual secretario de Estado, así como integrantes de los equipos económico y comercial encargados de la revisión del acuerdo comercial de Norteamérica. Hace unos días se reunió con el embajador Ronald Johnson y otros funcionarios con quienes ya tenía contacto previo. La llamada con Rubio, apenas unos días después de asumir el cargo, confirmó que habría buena interlocución.

Lazzeri, por su parte, aporta una especialización distinta pero igualmente relevante. Su experiencia en Hacienda y en el sector financiero lo llevó a convertirse en uno de los interlocutores mexicanos más conocidos por las autoridades regulatorias estadounidenses. El economista tuvo un rol importante en mantener abiertos los canales de comunicación con Estados Unidos y contener riesgos que pudieran extenderse al resto del sistema financiero. Esa capacidad para dialogar con el Tesoro, el FinCEN y otros organismos pesó en la decisión de Sheinbaum para enviarlo a Washington.

En su reciente comparecencia ante el Senado, Lazzeri delineó las prioridades de su gestión. La revisión del T-MEC, la cooperación en materia de seguridad, el combate al narcotráfico, la migración y la defensa de los intereses de los mexicanos que viven en Estados Unidos dominarán una agenda bilateral cada vez más compleja. También reconoció la necesidad de fortalecer la interlocución política con una administración que ha endurecido el tono en temas comerciales y de seguridad y que mantiene abiertos diversos frentes de presión hacia México.

La Presidenta parece haber privilegiado la confianza y la juventud, pero también el conocimiento técnico y la capacidad de negociación sobre la experiencia diplomática tradicional. Del lado de sus contrapartes tampoco predominan los diplomáticos de carrera. Buena parte del equipo de Trump está integrado por empresarios, abogados, negociadores comerciales y operadores políticos como Howard Lutnick, en Comercio, o Jamieson Greer, en la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.

No obstante, los desafíos que enfrentarán Velasco y Lazzeri son enormes. La revisión del T-MEC ya está en marcha y con constantes presiones directas de Trump, quien ha dicho invariablemente que no le interesa el tratado. La agenda migratoria también sigue siendo un punto de conflicto y no se diga los temas de seguridad y combate al crimen organizado, junto con las investigaciones y la cancelación de visas contra actores políticos y empresariales mexicanos.

Los dos Robertos serán unos de los rostros más visibles de México frente al gobierno de Trump en los próximos años. Es mucho trabajo y mucha responsabilidad.

Posdata 1

Hablando de la relación bilateral, sigue pendiente la reunión de alto nivel entre Sheinbaum y Trump o la visita formal de la presidenta a Washington. Una de las posibilidades es en la cumbre del G20 en Miami. La reunión, programada para el 14 y 15 de diciembre, podría convertirse en el escenario natural para una conversación de fondo entre ambos mandatarios sobre seguridad, migración y la revisión del T-MEC.

Sheinbaum y Trump ya coincidieron en diciembre pasado durante el sorteo del Mundial 2026 en Washington, pero no fue propiamente una reunión formal como la que se requiere. Y, además, hoy el contexto es distinto.

Trump llegará al G20 de Miami después de las elecciones intermedias estadounidenses, que serán una prueba de fuego para la segunda etapa de su gobierno y para el control del Congreso. Para entonces también habrán avanzado las negociaciones del T-MEC, las discusiones sobre seguridad y las presiones políticas hacia México.

Si el encuentro se concreta, será también una prueba para la nueva arquitectura diplomática construida por Sheinbaum. Roberto Velasco desde la Cancillería y Roberto Lazzeri desde la embajada en Washington llegan precisamente para preparar el terreno de una relación bilateral que atraviesa uno de sus periodos más complicados.

Posdata 2

El relevo de Andrés Manuel López Beltrán en la Secretaría de Organización de Morena terminó por confirmar hacia dónde se mueve el poder del partido rumbo a las elecciones de 2027. Este lunes, el Comité Ejecutivo Nacional designó a Manuel Jesús Zavala Salazar como delegado en funciones de secretario de Organización, uno de los cargos con mayor influencia dentro de la estructura territorial y electoral del movimiento. La posición quedó vacante tras la salida de “Andy”, quien dejó el cargo para buscar una diputación federal en Tabasco.

Zavala fue dirigente de Morena en Campeche, delegado de los Programas de Bienestar y hasta ahora se desempeñaba como secretario de Movimientos Sociales del partido. Su cercanía con la nueva dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel lo convierte en una pieza estratégica para la operación territorial y la construcción de candidaturas en el proceso intermedio del próximo año. Morena también lo incorporó a la Comisión Nacional de Elecciones, el órgano que tendrá en sus manos la definición de cientos de candidaturas federales, locales y de las 17 gubernaturas que estarán en disputa. Quien lleva mano en esa área es Citlalli Hernández.

La salida de López Beltrán y la llegada de Zavala forman parte de la reconfiguración interna que impulsan Ariadna Montiel y Sheinbaum para consolidar el control del partido después del cambio de dirigencia.

Posdata 3

Durante una reunión de trabajo celebrada en la sede de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), la titular de la dependencia, Rosaura Ruiz, y el presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara de Diputados, Eruviel Ávila Villegas, revisaron el estado de los principales proyectos tecnológicos impulsados por el gobierno federal. Sobre la mesa estuvieron Olinia, el vehículo eléctrico mexicano; la Misión Ixtli, enfocada en el desarrollo de una constelación de satélites de observación terrestre; y Kutsari, la estrategia para establecer capacidades nacionales de diseño y fabricación de semiconductores.

En el encuentro también se analizaron proyectos de infraestructura científica vinculados al cómputo de alto rendimiento, entre ellos la supercomputadora Coatlicue, concebida para fortalecer las capacidades nacionales de procesamiento de datos e inteligencia artificial. Ávila sostuvo que la meta es vincular la investigación científica con la formación de capital humano especializado, de manera que universidades, centros de investigación y estudiantes participen en sectores estratégicos para la economía del conocimiento.

El componente legislativo ocupó un lugar central en la conversación. El diputado adelantó que la Cámara de Diputados y el Senado trabajarán en la construcción de un marco regulatorio para la inteligencia artificial, un proceso que será coordinado con la senadora Susana Harp y que buscará acompañar la estrategia tecnológica impulsada por la administración de Claudia Sheinbaum. El objetivo es dotar de certidumbre jurídica a proyectos que abarcan desde electromovilidad y semiconductores hasta satélites, centros de datos e inteligencia artificial. (Mario Maldonado, El Universal, Nación, A5)

¡Que le vaya bien a México!

No me voy a referir a la jornada mundialista que se vive en México, pero sí a la declaración de la Presidenta sobre quienes desean o no que le vaya bien a México, al referirse a las manifestaciones y protestas que se han dado en torno al Mundial para visibilizar las otras realidades que nuestro país enfrenta, particularmente las desapariciones y la lucha de las madres buscadoras. Pero vale la pena preguntarnos: ¿qué significa realmente que le vaya bien a México?

El problema de esa narrativa es que reduce al país a una sola visión política. Como si querer que le vaya bien a México fuera sinónimo de respaldar al gobierno y señalar problemas fuera una forma de estar en contra del país. La polarización se ha convertido en el lenguaje dominante de la política mexicana.

Los avances democráticos y de derechos en México no surgieron de esa lógica. La reforma constitucional en materia de derechos humanos, la construcción de instituciones electorales, la ampliación de derechos para grupos históricamente discriminados y los avances en materia de paridad fueron posibles porque existió la capacidad de construir acuerdos, dialogar y reconocer que algunos temas deben estar por encima de las diferencias partidistas.

Sin embargo, mientras los discursos se endurecen y las trincheras se profundizan, millones de personas siguen esperando respuestas a problemas que no admiten consignas ni soluciones simples.

Las manifestaciones de madres buscadoras durante el Mundial pueden incomodar a quienes quisieran proyectar una imagen impecable del país. Pero visibilizar una realidad dolorosa no significa desearle mal a México; significa negarse a normalizarla.

Porque, si queremos saber si le va bien a México, habría que mirar primero cómo les va a las personas. La violencia que enfrentan las mujeres, la crisis de cuidados, la falta de acceso oportuno a servicios de salud, la precariedad laboral, los rezagos educativos o las dificultades que enfrentan las juventudes.

Frente a la polarización surgen riesgos autoritarios y posiciones extremas. Cuando las personas sienten que nadie escucha sus problemas, que las instituciones no funcionan y que la política se ha alejado de su realidad, aparecen quienes ofrecen respuestas fáciles para problemas complejos, como prometer orden sacrificando derechos y libertades. El riesgo es que esas respuestas suelen venir acompañadas de menos derechos, menos pluralismo y menos democracia. Las primeras personas afectadas suelen ser las mujeres, las personas de la diversidad sexual, las personas migrantes, quienes viven con alguna discapacidad o quienes históricamente han enfrentado discriminación y exclusión.

Por eso, México necesita apostar por una alternativa capaz de salir de la polarización: una opción democrática y ciudadana que vuelva a poner en el centro a las personas, sus derechos y sus necesidades; un proyecto que ofrezca construir un futuro compartido. Frente a la polarización y a quienes buscan convertir el enojo, el miedo o la exclusión en programa político, una alternativa democrática debe demostrar que es posible resolver problemas sin cancelar derechos, construir seguridad con justicia y generar bienestar con libertad e igualdad.

Quizá la verdadera discusión no sea quién quiere o no que le vaya bien a México. La pregunta es qué estamos dispuestas y dispuestos a hacer para que les vaya bien a las personas que viven en él. Porque cuando hay seguridad, derechos, oportunidades, igualdad y democracia, entonces sí: le va bien a México. (Martha Tagle, El Sol de México, Análisis, p. 18)