Opinión Migración 030726

Trascendió

Que el embajador de México en EU, Roberto Lazzeri, visitó al equipo de la Sección Consular en Washington para conocer la labor que realiza todos los días en favor de los paisanos y aprovechó para revisar los principales programas y seguir fortaleciendo el trabajo en la materia, pues la protección de la comunidad es el primer deber de la representación. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

En El Espejo De Whasington // Trump y las tarjetas rojas

Trump quiere expulsar a millones de los Estados Unidos. Su administración, muchas veces acompañada por la mayoría conservadora de 6-3 en la Suprema Corte, está levantando una arquitectura legal y metalegal para hacer más difícil llegar, entrar, quedarse, estudiar, trabajar, pedir asilo o volverse ciudadano.

Trump siempre estira la liga y muchas veces no le importa que esta se rompa. La Corte Suprema le ha cumplido muchos caprichos; sin embargo, le acaba de marcar un límite al rechazar su intento de eliminar la ciudadanía por nacimiento, reconocida por la Decimocuarta Enmienda desde hace más de 150 años.

Trump quería llevar la expulsión hasta la sala de parto. Su decreto buscaba condicionar la ciudadanía de niños nacidos en Estados Unidos cuando sus padres fueran indocumentados o tuvieran estatus temporal. Así buscaba redefinir quién puede ser considerado parte de la nación desde el primer día de vida.

Este límite no borra el resto de la ofensiva encabezada por Trump y su racista en jefe Stephen Miller. El efecto práctico de muchas medidas se concentra en personas de América Latina, el Caribe, África, Medio Oriente y Asia: migrantes de países mayoritariamente no blancos.

Las tarjetas rojas se buscan por todas partes.

Ataque al derecho de asilo: con el regreso del “metering”, los solicitantes pueden ser bloqueados antes de cruzar formalmente la puerta. El derecho existe en el papel, pero se vuelve casi imposible ejercerlo.

Quienes huyen de violencia, persecución o colapso institucional quedan esperando del lado mexicano, atrapados entre burocracia, miedo y vulnerabilidad.

Desmontaje de protecciones humanitarias: destruye el Estatus de Protección Temporal, que ha permitido a haitianos, sirios y otros grupos vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos mientras sus países enfrentan crisis graves; queda anulado.

Lo mismo ocurre con el parole humanitario para cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos. Personas que entraron por una vía autorizada pueden dejar de estar protegidas y en claro riesgo de deportación.

Deportación rápida: La expansión del expedited removal reduce tiempos, audiencias y oportunidades reales de defensa. Convierte decisiones de enorme impacto humano en procedimientos veloces y opacos.

Para un migrante pobre, sin abogado, sin inglés y sin redes, la diferencia entre justicia y expulsión puede ser cuestión de horas.

Alien Enemies Act: una ley de 1798 pensada para contextos de guerra, como herramienta migratoria. Convertir al migrante en “enemigo” no sólo acelera expulsiones, sino que también cambia la visión.

Ya no se trata de administrar flujos migratorios, sino de tratar por su origen a ciertas personas como amenaza de seguridad nacional.

Dilución del refugio: el programa de admisión de refugiados se suspende, se reduce o se reorienta según criterios políticos.

El mensaje es duro: ya no basta con huir de una guerra, una dictadura o una persecución; también hay que pasar por el filtro ideológico y racial de una administración que sesgadamente decide quién merece compasión.

Restricciones por nacionalidad: nuevas prohibiciones de viaje y filtros de entrada afectan sobre todo a países de mayoría musulmana, africana, árabe o pobre.

Se presentan bajo el disfraz de criterios de seguridad, pero funcionan como un mapa de sospecha: ciertos pasaportes pesan más, ciertos nombres levantan más alertas, ciertos rostros parecen entrar siempre con presunción de culpa.

Revocación de visas a estudiantes y activistas. Quitar visas a estudiantes extranjeros por expresiones políticas —particularmente en torno a Palestina— introduce una advertencia brutal: puedes ir a estudiar, pero no necesariamente decirlo fuerte y claro.

La universidad americana, uno de los grandes imanes del planeta, se vuelve espacio condicionado por vigilancia migratoria e intimidación política.

Medidas tecnológicas: Cuerpos estatales como ICE y CBP amplían reconocimiento facial, drones, bases de datos, inteligencia artificial y herramientas de vigilancia.

La migración deja de ser sólo una fila en la frontera; se convierte en un sistema permanente de rastreo. La persona migrante no sólo debe probar que merece entrar: debe vivir bajo sospecha.

El maltrato como política. Qué malos anfitriones. El Mundial lo mostró con claridad. Mientras México ha recibido visitantes con ruido, caos, fiesta, comida, hospitalidad y abrazos, Estados Unidos convirtió el torneo en extensión de su paranoia problanca.

Al equipo de Irán le complicó la vida sacándolo a Tijuana, entrada con retrasos y bloqueos de visas para miembros de su delegación. Y a un árbitro somalí se le impidió entrar por razones de “seguridad nacional”. La FIFA decía que todos serían bienvenidos. La realidad no fue así.

Lo absurdo es que, mientras Trump cierra puertas, empresas, fabricantes, agricultores y empleadores advierten que necesitan más migración, no menos. Estados Unidos rechaza migrantes con una mano y los necesita con la otra.

La actuación arbitral es clara: convertir la llegada y permanencia de extranjeros en un sistema de filtros, sospechas, castigos y expulsiones. Si Trump fuera árbitro, no tendría manos suficientes para sacar todas las tarjetas rojas que su proyecto implica. (Guido Lara, El Financiero, Opinión, p. 32)

Desde el biopoder // Migrantes en verano

Los migrantes de origen poblano, que viven en diferentes puntos de Estados Unidos, aprovecharán las vacaciones de verano para regresar a sus comunidades y visitar a sus familias.

A pesar de que los meses de julio y agosto no se colocan como el principal periodo para viajar, al menos, 15 mil poblanos estarán con sus seres queridos durante algunos días con el objetivo de descansar y reencontrarse con sus raíces.

Del total de paisanos que regresan a Puebla, más de 85 por ciento lo realiza a través de líneas aéreas, por ello, ya se están aprovechando las conexiones directas desde la terminal de Huejotzingo hacia Los Ángeles, Nueva York, y Houston que ofrecen las aerolíneas Volaris, Viva Aerobus y United Airlines.

Por cierto, a lo largo del año, el Día de la Madre; así como la Navidad y el Año Nuevo, se colocan como las fechas con mayor afluencia de connacionales que regresan a zonas expulsoras de la Sierra Mixteca, la Sierra Norte y la zona central del estado de Puebla.

De acuerdo con la Fundación Pies Secos, una de las razones por las que migrantes prefieren quedarse en la presente temporada de verano en sus lugares de trabajo en territorio norteamericano, se relaciona con que aumentan las actividades en las empresas, en el sector de servicios y en el campo.

A la par, en los restaurantes de ciudades norteamericanas, uno de los principales sectores laborales para los migrantes, registran una mayor demanda por parte de los habitantes y de los visitantes y turistas.

Un tercer factor, no menos importante, es que para algunos migrantes poblanos aumentó el trabajo ante el Mundial de Futbol 2026. La justa deportiva se desarrolla en 11 ciudades, entre ellas, Nueva York, Nueva Jersey, Dallas, Los Ángeles, Kansas City, Houston, Atlanta, Miami, San Francisco, Seattle, Filadelfia y Boston. Las urbes norteamericanas registran una mayor actividad y los migrantes están cumpliendo con funciones clave en el sector servicios.

Al final, los poblanos que regresan a pasar vacaciones con sus familias en la presente temporada, podrán recargar sus baterías, retomar proyectos y hasta disfrutar de platillos emblemáticos como el mole y los chiles en nogada ante diferentes ferias patronales. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

Nudo gordiano // Mientras el balón rueda

El planeta entero está viendo lo mismo. México venció a Ecuador en el Azteca, viene Inglaterra en octavos, y la conversación pública se ha reducido a un marcador. Es comprensible. Hasta es sano, a ratos. Pero mientras 90 minutos de futbol organizan nuestras emociones, el mundo sigue girando en direcciones que nos van a alcanzar mucho después de que se apague el último reflector del estadio. Aquí, seis noticias que pasaron casi de puntitas.

  1. EU, anfitrión mundialista, redibuja quién puede quedarse. Mientras los estadios de Dallas y Nueva Jersey se llenan de banderas de todos los países, la Corte Suprema resolvió sobre el TPS y dejó a más de un millón de migrantes peleando por permanecer en el país. El contraste es brutal: un torneo que celebra el movimiento de los pueblos, organizado por un gobierno que lo restringe. Para México, que comparte frontera, remesas y esta Copa con EU, eso debería ser el tema central de la conversación, no una nota al pie. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)

El Mundial de los migrantes

Leí por allí que 198 de los más o menos mil jugadores que compiten por la Copa de futbol profesional varonil nacieron en un país distinto a aquel cuyo escudo y camiseta portan.

La mayoría –casi cien– son africanos que nacieron en la Francia continental. El propio equipo mexicano tiene entre sus goleadores a Quiñones, nacido en Colombia, y a Fidalgo, oriundo de Asturias (El País, de España, ya le dedicó una entrevista a página entera).

Los 198 con dos países en el corazón representan aproximadamente un 20% de quienes han saltado a las canchas en México, Estados Unidos y Canadá. Según mis infatigables algoritmos, actualmente hay unos “304 millones de migrantes internacionales, lo que representa casi el 3.7 % de la población global”. Han de sumarse “cerca de 117 millones de personas desplazadas por la fuerza debido a conflictos, violencia o persecución, incluyendo refugiados y solicitantes de asilo”.

Las dos cantidades apenas rebasan el 5% de una población mundial que hace meses alcanzó y superó los ocho mil millones: el 95% de los seres humanos vive en su país de nacimiento.

Una primera conclusión: ninguna identidad patria parece realmente amenazada con semejantes promedios: 95% frente a un 5% del que todavía habría que descontar a las “personas desplazadas por la fuerza” y seguramente deseosas de volver cuanto antes a su terruño, si termina el respectivo conflicto.

El nacionalismo populista, chauvinista y excluyente se las arregla para buscar culpables donde no los hay; además, ignora (a propósito) que los migrantes llevan riqueza neta, contante y sonante (y constante) a los países a los que llegan.

Hace ya casi cien años Simone Weil nos alertaba contra la presunta utopía de un mundo en el que nadie tendrá que laborar: es inviable y casi indeseable, pues el trabajo contribuye al sentido de la vida. Hoy desde Estados Unidos se repite esta utopía, cuyo efecto es amedrentador contra quienes nos ganamos el día con nuestra fuerza de trabajo.

Ganamos. Ganamos. Ganamos. Ganamos. La selección mexicana ya rompió el traumático techo de cristal de los cuatro partidos como tope. De los ocho goles hasta ahora, cuatro los han anotado Quiñones (tres) y Fidalgo (uno). No es malo el balance: cuatro por nacidos en México; cuatro por nacidos en otro país, pero ya integrados a una nación históricamente generosa y abierta, aunque sin duda con muy serios problemas de saturación en fronteras y de burocracia en temas migratorios.

Recuerdo qué importantes eran en nuestra niñez los modelos transmitidos por el futbol. Una selección que se ve segura, creativa, solvente, puede aportarnos ejemplos positivos en un país más que nunca necesitado de ellos, sobre todo para las edades tempranas.

Las sociedades se mueven por modelos; al menos, los necesitan como parte de su imaginario social o colectivo. Ojalá, cualesquiera que sean los resultados en las fechas futbolísticas futuras, el equipo del experimentado Javier Aguirre deje “el alma en la cancha”, desde luego con “juego limpio” y con “pundonor”.

En el otro extremo de la construcción de modelos energéticos se encuentra la película Dreams (2026), de un director y guionista de apellido Franco. A título muy personal, juzgo inverosímil la trama en un par de escenas, secuencias y actitudes psicológicas. El filme presenta a un joven bailarín indocumentado que cruza en un tráiler por Texas y llega “en aventón” hasta San Francisco. Allí vive una mujer riquísima, menos joven que él, y enamoradísima.

Ella lo recibe encantada en su casa con vista a la legendaria bahía. Pero surgen los desencuentros porque ella no se anima a presentarlo formalmente al muy poderoso padre y al muy clasista hermano. Entonces la mujer denuncia al joven ante la policía migratoria y luego va a México a confesarle su hecho y a proponerle que él se quede en la capital azteca, donde ella lo visitará muy seguido. Sin embargo, él ya estaba iniciando una carrera como bailarín en San Francisco, y la carrera prometía ser exitosa. Se enfurece con ella. La maltrata.

El futbol y el cine, junto con la música masiva, se han vuelto los máximos constructores de modelos para los imaginarios locales, regionales, nacionales, continentales, mundiales.

Segunda conclusión: estas tres actividades humanas tienden a convertir tipos en arquetipos. Personas comunes se vuelven paradigmas por la fuerza misma de la actividad respectiva, que goza de una difusión muy superior a otras actividades, como la literatura o la propia danza. Luego entonces, una persona en la cancha, en la pantalla, en el escenario representa a toda una comunidad, aunque no lo quiera.

Esta película hace que el joven bailarín migrante, deseoso de una legalización a la que por lo demás tiene derecho, termine representando muy mal a los jóvenes, a los bailarines, a los migrantes y de paso a México. Propongo que el director Franco despida al guionista Franco y busque apoyo para sus próximas películas en espacios tales como la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas o el Centro de Capacitación Cinematográfica o bien entreviste a miles de migrantes con historias profundas, matizadas, auténticas, dignas de tomarse en cuenta y difundirse: tendrá mejor materia prima para aprovechar los abundantes recursos de los que a todas luces dispone para la producción.

Tercera conclusión: urge una política cultural que fomente el inmenso talento que hay en México (o viene a México) en áreas tan estratégicas como el cine y, en general, las artes.

Por lo pronto, estamos asistiendo al Mundial de los migrantes, con fenómenos tales como una selección brasileña a la que dirige un astuto entrenador italiano. Y nuestro futbol, ahora sí, da muestras de mejoría como válvula de escape y de movilidad social. (Alberto Vital Díaz, El Universal, Opinión, Online)