Una cosa es segura: Marcelo Ebrard no fue de paseo a Washington, pues a pesar de la premura logró abrir un espacio en la agenda de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes; y consiguió que a la reunión de hoy asista el mismísimo Mike Pence. Si bien la figura del vicepresidente no tiene mucho peso político real, sí resulta simbólico que la Casa Blanca lo incluya en las pláticas que sostendrá la delegación mexicana con el canciller Mike Pompeo y con el encargado de Seguridad Interior, Kevin McAleenan. El encuentro está programado para dos largas e intensas horas de negociaciones y tironeos para tratar de demostrarle a Estados Unidos que México sí está deteniendo a la migración centroamericana y evitar así que comience a aplicar, a partir del lunes, un arancel del 5 por ciento a todos los productos mexicanos. (F. Bartolomé, Reforma, p.10)
El entendimiento se institucionalizó con el Tratado de Libre Comercio y se quedó corto ante los cárteles y la migración. Trump entendió la magnitud de la erosión -y la fuerza del sentimiento antimexicano- y empezó a utilizarlos para su beneficio. México resultó ser un objeto cómodo, porque acepta jugar el papel del vasallo que responde con silencios al desdén y el desprecio. Esta columna aparece horas antes de que se inicie la cumbre de Washington entre Marcelo Ebrard, Mike Pompeo y Jared Kushner. Al parecer, México cederá y modificará su política migratoria, a cambio de lo cual, Trump cancelará o pospondrá los aranceles y permitirá que se cuiden en algo las formas, para salvaguardar un poco la vapuleada dignidad mexicana. El mérito principal de este posible desenlace corresponde a los sectores estadounidenses afectados por los aranceles. (Sergio Aguayo, Reforma, p.11)
Luce probable que, por lo menos en el corto plazo, nos libremos; el Gobierno mexicano -debe reconocérsele- está haciendo todo de su parte para evitar lo que sería una catástrofe para los dos países. Nues tro Gobierno ha realizado lo que en términos del basquetbol llaman un full-court press (presión en toda la cancha pues inteligentemente acaba de agregar a importantes personajes a la delegación qué ya se encuentra en Washington en pláticas preliminares. El Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, es uno de ellos, quien se agregará a miembros del Gabinete ya presentes, como la Sra. Graciela Márquez Colín de la Secretaría de Economía, a quien le toca la nada agradable tarea de enfrentarse a La Momia, el Secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross. Otro importantísimo agregado será el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, con todo su equipo de asesores. (Manuel J. Jauregui, Reforma, p. 11)
En los tres primeros meses de 2016, cuando Barack Obama era todavía Presidente y Donald Trump estaba en campaña pidiendo medidas proteccionistas contra importaciones e inmigrantes, Estados Unidos registró un déficit comercial de 182,685.6 millones de dólares. En el mismo periodo de 2019, con las políticas de Trump en vigor durante dos años, el déficit había crecido 17.3 por ciento para alcanzar 214,219.2 millones de dólares (census.gov). Si Obama hubiera sido Presidente, Trump estaría protestando por este aumento. La economía de Estados Unidos ha alcanzado un alto nivel de desarrollo gracias, en buena medida, a su apertura comercial y migratoria. Esto le ha permitido importar productos e insumos de todo tipo, lo que ha vuelto a su economía más competitiva, y le ha dado gran riqueza de talento en todos los niveles. La inmigración ha llevado a la Unión Americana la mano de obra que ha requerido la industria para ser competitiva, pero también ha permitido que especialistas y científicos de todos los campos, desde técnicos en computación hasta ganadores de los Premios Nobel, Oscar y Grammy, hayan renovado constantemente la investigación y la creatividad del país. (Sergio Sarmiento, Reforma, p.10)
Es una falacia económica que la devaluación del peso corrige el arancel ya que abarata a las exportaciones mexicanas. Es cierto que la imposición de aranceles y su amenaza debilitarán al peso y que esto favorece la exportación de contenido nacional. No obstante, la mayoría de los productos que se exportan tienen contenido extranjero en virtud de la integración de las cadenas o insumos cuyos precios están denominados en dólares. Es decir, la devaluación en realidad significa una depreciación del salario que en ningún caso es positiva. Una fuerte devaluación disminuye, además, el tamaño del mercado y hace inviables muchas importaciones significativas para el bienestar. La pregunta interesante no es qué va a hacer México, es claro que ofrecerá seguir colaborando en materia migratoria y que, si es necesario, tomará represalias para compensar el arancel de Trump, sino cómo va a reac donar el sistema político de Estados Unidos. A unos días de la amenaza, es evidente la clara oposición que ha generado entre empresas, agricultores, gobernadores y alcaldes, representantes y senadores y todo tipo de asociaciones en Estados Unidos. (Luis de la Calle, El Universal, p.27)
Trump quiere que México acepte de inmediato ser tercer país seguro, estatuto mediante el cual los migrantes que pretenden ingresar a determinado país (en este caso EU) permanecen en otro (en este caso el nuestro mientras decide si los acepta. Trump se sacudiría así los múltiples problemas políticos que trae al interior y de cara a su pretendida reelección, enarbolaría dos causas amadas por su electorado: la del freno a la invasión migrante y la de la guerra, en este caso comercial. México ha rechazado ser tercer país seguro. Eso implicaría contener y absorber la avalancha migrante entre la frontera con Guatemala y el Istmo de Tehuantepec, lo que se asemeja, en los hechos, a una especie de cesión de territorio. Inaceptable, como es, AMLO le apuesta a la cooperación con EU para invertir en él desarrollo de Centroamérica y frenar la migración. Trump no las trae todas consigo. También lo presiona el tiempo. El plazo es agosto, cuando inicia formalmente su proceso de reelección. Sin arreglo migratorio y cobrando para entonces un arancel de 15% que inevitablemente encarecerá muchos productos que le vende a EU nuestro país podría enfrentar el rechazo de su electorado. (Raúl Rodríguez Cortés, El Universal, p.11)
Dice Donald Trump que los mexicanos podemos, pero no queremos. Dice a la letra, en un tuitazo, que “como señal de buena fe, México debe detener inmediatamente el flujo de personas y drogas a través de su país y de nuestra frontera sur. ¡Pueden hacerlo si quieren!” Inmediatamente. No en unos años o meses. Ya, ahora, sin excusas ni retrasos. Y no reducir, limitar o contener: detener. Eso o vienen los aranceles. Eso o queda demostrado que México es gobernado por los cárteles y los coyotes. Porque, miren, es bien fácil detener el flujo de migrantes y drogas. En seis meses, las autoridades mexicanas han detenido y repatriado a más de 80 mil centroamericanos que habían ingresado ilegalmente a territorio nacional. Solo es cosa de multiplicar ese número por cinco o seis. Digo, no tiene mayor dificultad ampliar por un orden de magnitud la capacidad de las estaciones migratorias y el personal del INM y los policías para los retenes y los vehículos para la repatriación. Inmediatamente, claro está. (Alejandro Hope, El Universal, p.2)
Como si se tratara de detener a un ejército invasor, el gobierno mexicano ha destacamentado a una de las más grandes comitivas oficiales de las que yo tenga memoria para intentar evitar algo que, en tiempos de paz, es una de las mayores agresiones imaginables: la imposición a rajatabla (y probablemente contraria a derecho) de aranceles a todos los productos que México exporta a los Estados Unidos de América. La hostilidad de Donald Trump para con México y los mexicanos ya no nos puede sorprender, pero todavía alcanza a escandalizar. Su retórica y sus actos parecen dedicados a entorpecer cualquier avance en la relación bilateral, a torpedear los esfuerzos mexicanos por descontaminarla. Trátese de migración, de comercio, de seguridad, el presidente estadounidense privilegia la rudeza sobre el diálogo, la confrontación sobre la conciliación, la suma cero sobre la construcción de acuerdos mutuamente beneficiosos. (Gabriel Guerra, El Universal, p.13)
Marcelo Ebrard, canciller mexicano, salió a Washington encabezando una delegación mexicana integrada por los secretarios de Economía, Graciela Márquez, y Agricultura, Víctor Villalobos, donde resolverán el tema arancelario con el vicepresidente Mike Pence y otros secretarios de Estados Unidos. Con la efigie de Benito Juárez y la máxima “El respeto al derecho ajeno es la paz” detrás de sí, Ebrard Casaubon anunció: “es tiempo de conocer a los aliados de México”. Cierto que al compartir la línea fronteriza más extensa entre ambos países a diario se dan paso millones de personas y mercancías, y también migrantes y drogas; temas inconexos por su origen, pues mientras los migrantes y sus éxodos son originados por la pobreza y la violencia de los países centroamericanos que buscan “el sueño americano”, las drogas, su producción, traslado y comercialización vienen desde Colombia y, sin duda, en México este asunto ha crecido exponencialmente. (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, p.14)
Por lo que se ha escuchado decir al propio presidente Trump –ayer tocó el tema durante su visita de Estado a Reino Unido–, podemos estar casi seguros de que su decisión está tomada: castigará a México con un arancel de 5% a todas sus exportaciones para ver si el vecino comienza a colaborar con EU en materia migratoria. La advertencia original de Trump es que, cada día 1 de mes, aumentará el arancel en 5% adicional –hasta llegar a 25%– en tanto México no frene el tránsito de migrantes que buscan llegar a su país. Si el 5% crearía una situación gravísima, pensar en un arancel de 10% sería una catástrofe. Por supuesto, México tendrá que prepararse para recorrer el camino legal para impugnar la medida ante paneles internacionales si ésta se materializara. Asimismo, contemplar sanciones recíprocas contra exportaciones estadunidenses. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, p.2)
Palabras de profeta. Trece años después —ya con AMLO en Palacio Nacional—, tenemos Santa Lucía, la cancelación del NAIM, Dos Bocas, el Tren Maya… En la mañanera de ayer confirmó que no va a la reunión del G20, en Osaka, Japón, 28 y 29 de junio próximos. Es hombre de ideas fijas. Pero, eso sí, va a dirigir una carta con un mensaje que refleja su espíritu redentor. Les dirá que “los problemas de desigualdad en el mundo originan el deterioro del medio ambiente, la migración, la inseguridad y la violencia”. ¡Ni hablar! Mientras le hace antesala a Mike Pompeo, en Washington, Marcelo Ebrard tuiteó que hay un 80% de posibilidades de llegar a un acuerdo con el gobierno gringo para que no se apliquen los anunciados aranceles a todas las importaciones mexicanas. Trump anunció que, a partir del 10 de junio, se aplicarían tarifas del 5% a las citadas importaciones, como castigo por lo que considera “esfuerzos insuficientes” para controlar la migración centroamericana hacia EU. (Francisco Garfias, Excélsior, p.4)
Está por verse cómo el gobierno de Trump argumentará jurídicamente la imposición de los aranceles a México. Diversas publicaciones han especulado que utilizará una serie de normas que le dan atribuciones al presidente en casos de emergencia nacional. Bueno, pues lo mismo podría hacer Trump con los aranceles a México. Bajo una ley oscura aprobada en 1977, la International Emergency Economic Powers Act, que efectivamente le otorga atribuciones al presidente para regular el comercio si Estados Unidos es objeto de una “amenaza inusual y extraordinaria”, argumentar que existe una emergencia con México que nuestro país debe resolver. Se referirá, desde luego, al creciente flujo migratorio de centroamericanos, cubanos y africanos que están tratando de llegar a Estados Unidos vía México. Es, como sabemos, una crisis real. Pero no tiene nada que ver con otro flujo: el comercial. Y ahí estará la litis con el Congreso: si el presidente está o no extralimitándose en poderes que le corresponden al Legislativo. (Leo Zuckerman, Excélsior, p.13)
Hoy, con Mike Pence; Trump insiste en aranceles.- Y hoy será un día clave por otra entrevista. Ebrard se reunirá en la Casa Blanca con Mike Pence, vicepresidente, quien a nombre de Trump le pedirá a México medidas más fuertes en migración. La delegación mexicana insistirá en su planteamiento de tener más inversiones en el sur de México y países centroamericanos, como Guatemala, El Salvador y Honduras, con la finalidad de crear empleos e impedir la migración. Sólo que Trump quiere medidas rápidas y vistosas (ya sabe, quiere presumir con su electorado que está imponiendo condiciones migratorias a México), y quiere dichas medidas para antes del 18 de junio, cuando presente su candidatura presidencial a la reelección 2020. Trump es capaz de imponer los aranceles a México, aun cuando dañe a sus propios consumidores, a las cadenas de valor con el principal socio comercial de EU, y tenga hasta a sus propios legisladores en contra. (José Yuste, Excélsior, p. 2)
Básicamente, hay tres opciones en torno a lo que sucederá hoy en la reunión entre los representantes de México y Estados Unidos. 1 El equipo de Trump se convence casi mágicamente de los argumentos de la delegación mexicana y se elimina la amenaza de aranceles. 2 Las negociaciones se rompen y EU avanza hacia la imposición de aranceles e inicia una guerra comercial contra México. 3 Comienza un proceso de negociación en el que EU pospone la aplicación de aranceles siempre y cuando México dé muestras del cumplimiento. La primera posibilidad es casi imposible; la segunda es la que EU ha querido que se vea como la más probable, como una medida intimidatoria. Si usted sigue las sabias directrices del Padre del Análisis Superior, seguramente se inclinará por la tercera alternativa. El costo para Estados Unidos es tan alto o más que para México, por lo que sí buscarán avanzar en su petición, razonable, de que el gobierno de López Obrador tome acciones determinadas en contra de la migración ilegal. El asunto no pasa por los migrantes mexicanos, ya que la tasa de reposición es negativa, sino por la manera en que México sigue dejando pasar oleadas de ilegales de otras naciones sin que, a decir del gobierno de Estados Unidos, se haga lo suficiente. (David Páramo, Excélsior, p. 3)
No sólo hay un problema con los migrantes, también se ha vuelto una tortura el paso de mercancías en las ciudades fronterizas. Aunque el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, confía en alcanzar un acuerdo en materia de seguridad y migratorio con el vicepresidente Mike Pence (cambiado en último momento como cabeza negociadora con México por Donald Trump), el presidente López Obrador requiere modificar su política de austeridad republicana para facilitar el permanente contacto, no sólo esta semana, sino continuo, del personal que requiere mantener un permanente diálogo y negociación con “los aliados de México”, para contener el posible daño económico de la decisión de Trump de elevar en 5.0% los aranceles a México a partir del martes 10 de junio. (Alicia Salgado, Excélsior, p.5)
En lo táctico y estratégico, México tiene un margen de maniobra muy acotado. En lo táctico, las declaraciones de Donald Trump en Londres anticipan que el presidente de Estados Unidos da por descontado que comenzarán a aplicarse los aranceles del 5 por ciento. En lo estratégico, México no tiene ningún incentivo para llegar a un acuerdo con el secretario de Estado, Mike Pompeo, o Robert Lighthizer, representante Comercial, o incluso con el mismo Donald Trump. El presidente de nuestro vecino del norte no tiene palabra, actúa de manera esquizofrénica y fácilmente puede echar por la borda cualquier entendimiento pactado. Además, hay que considerar los recortes, Nacha Cattan, de Bloomberg, reportó que el Instituto Nacional de Migración (INM) ha gastado en el primer trimestre del año menos de la mitad del presupuesto erogado en el mismo periodo del año pasado, por lo que se encuentra rebasado. No únicamente es un tema de presupuesto, el nivel de corrupción en el INM ha sido ampliamente El canciller reportado y limpiarlo no será fácil y, mucho menos, rápido. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, p.7)
Estados Unidos -que quizá aún es el país más poderoso del mundo- puede hacer aspavientos de independencia y ponerle aranceles a China; construir un muro a México y amedrentar con salirse de la OTAN, y abandonar tratados internacionales. Todo eso. Sólo que cada una de esas medidas sirve, cuando mucho, para ensanchar un poco los márgenes de negociación de la sociedad estadunidense. Y no consigue encarar problemas globales que afectan también a Estados Unidos, como el cambio climático, la migración internacional, la sobrepoblación, etcétera. En México sucede lo mismo. López Obrador vive obsesionado por conseguir la autosuficiencia en gasolinas y quiere también seguridad alimentaria, cosa que está muy bien. (Claudio Lomnitz, La Jornada, p.16)
El imperio es el comercio. El gobierno de Donald Trump ha estado presionando a esta 4T sobre el desorden que impera en la frontera sur. Esta argumentación es muy difícil de contrarrestar cuando las cifras apuntan que la ola migratoria se ha disparado de manera alarmante. No hay justificación alguna por parte de México para defender el caos y desorden que, gracias a la supina ignorancia de la Secretaría de Gobernación y del INM, es actualmente el ingreso de migrantes que cambiarán el paradigma de seguridad, identidad y población de lo que es nuestro país. La política de brazos abiertos a los migrantes es un mosaico de hipocresía a sabiendas de que México es un país de tránsito hacia el sueño americano. Pocos quieren establecerse en zonas de un país azotado por la violencia, la impunidad, el desempleo, la inseguridad y la pobreza. El anhelo de miles de personas forzadas a emigrar de sus países de origen que se encuentran con una pesadilla en suelo mexicano y otra más entrando a suelo estadunidense. (Marcela Gómez Zalce, Milenio Diario, p.2)
Hoy es un día clave para México, cuando en Washington se sienten los integrantes de las misiones que encabezan el canciller Marcelo Ebrard y el vicepresidente Mike Pence para hablar de la decisión de Donald Trump de iniciar a partir del lunes la imposición de una tarifa arancelaria progresiva de 5 a 25 por ciento a todas las exportaciones mexicanas, que el año pasado alcanzaron 340 mil millones de dólares que colocan a nuestro país como su principal socio comercial, ya por encima de China. Todo esto viene del jueves pasado cuando los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá enviaban a sus respectivos legislativos, el T-MEC y, más tarde, Trump anunciara los aranceles a nuestras exportaciones hasta que aquí se detuviera de inmediato el flujo, por millones, dijo ayer, de migrantes y drogas. A eso siguió, aquella misma noche, una carta de Andrés Manuel López Obrador a Trump en un tono diferente, no soy cobarde ni timorato, le decía, apelaba a la razón y le pedía que recibieran una misión encabezada por Ebrard que llegó a Washington el viernes. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario)
La favorita de Trump. Que México se declare país seguro, de manera que Estados Unidos pueda negarse a recibir a los migrantes que hasta ahora se entregan en la frontera de ese país para solicitar asilo, pues su ley lo obliga a hacerlo. Así, México se quedaría con todos los migrantes. ¿Se imaginan las dimensiones del problema social, humanitario, económico y laboral de esos cientos de miles de migrantes de cada año instalados permanentemente en México? Imposible. Además, ¿a cambio de qué? ¿de que Trump vuelva a ganar la Presidencia? Cuarta. Incrementar la capacidad de detener en los estados del sureste a los migrantes y repatriarlos. Eso costaría entre mil y 2 mil dólares por migrante, si es que se les halla a todos. Multiplique por 500 mil y sabrá que no tenemos ese presupuesto, ya que en tiempos de la 4T solo hay dinero para los programas y obras prioritarias de AMLO. (Guillermo Valdés Castellanos, Milenio Diario, p.15)
surge un nuevo reto que estaba fuera de la ecuación de todo este ambiente global adverso y que nos sorprende al estilo del presidente Trump: la imposición de tarifas de 5% a todos los productos mexicanos, mismas que pueden llegar a 25% si México no hace algo con respecto al problema migratorio; en este caso le doy la razón al presidente de EU, que nos exige controlar y detener un flujo desmedido de inmigrantes que pasan a México “como Pedro por su casa”. Mi reflexión en este sentido es que “la caridad empieza por la casa”, y antes de atender a Centro y Sudamérica debemos ver por los 60 millones de mexicanos pobres. El flujo desmedido de estas personas, con el presupuesto de nuestro país ajustado, implica un costo de manutención a nosotros como contribuyentes, por lo que estos migrantes que eventualmente pueden cruzar la frontera con EU, ya tienen que ser detenidos; nos lo habían solicitado por la buena en más de dos ocasiones, ahora desafortunadamente nos plantean un problema a la mala mezclando asuntos comerciales con temas migratorios. (Juan S. Musi, Milenio Diario)
Hay que reconocerlo, no tenemos política migratoria, y ahí también se observan choques en el equipo gobernante. Desde hace algunos años México ha bajado considerablemente su flujo de ilegales hacia Estados Unidos, pero a cambio nos hemos convertido en país de un voluminoso tránsito hacia el norte. Hay ocasiones en que los inmigrantes centroamericanos ingresan a patadas y en caravana por los pasos fronterizos del sur. Ni siquiera quieren quedarse en México, ni nos respetan, sino que su objetivo es ir a Estados Unidos. México, para muchos de ellos, es tierra de nadie. Recientemente las autoridades migratorias mexicanas han hecho esfuerzos por mitigar el ingreso al país de personas ilegales, pero se hace de una manera emergente y no como una política migratoria con reglas establecidas. (Pablo Hiriart, El Financiero, p.36)
El presidente Donald Trump lo ha dejado muy claro con gritos, ataques, mentiras, amenazas y actos despóticos en una serie de tuits que escribió viernes, sábado, domingo y lunes, en los que volvió a hablar de que México está gobernado por los jefes de los cárteles de las drogas y los coyotes, que “invaden” a Estados Unidos con sus productos y con inmigrantes y criminales. El elefante en la sala es la seguridad, señalado por Trump desde hace al menos dos años, y centrado por su primer secretario de Seguridad Interior y luego jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, quien hablaba de la seguridad integral regional entre Estados Unidos, México y Centroamérica. Trump se siente agraviado porque ve retrocesos. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p. 38)
La intención de Donald Trump de imponer un arancel progresivo a todos los productos importados desde México empezando con 5 por ciento el 10 de junio para llegar a 25 por ciento el 1 de octubre, es un revés a la relación comercial bilateral, que había dado muestras de recomponerse con la decisión de Estados Unidos de levantar el 17 de mayo los aranceles a sus importaciones de acero y aluminio mexicanos y canadienses. Peor aún, es una violación al TLCAN y un golpe a la viabilidad del TMEC, que literalmente está en la cuerda floja y que, como acuerdo regional, quedaría rebasado al no haber comercio limpio ni libre de aranceles entre México y EU. Claramente es una medida político-electoral de Trump para presionar al gobierno mexicano a detener la migración ilegal a EU, como amagó antes con imponer un arancel de 25 por ciento a las importaciones de autos armados en México, que el año pasado fueron de casi 93 mil millones de dólares. (Víctor Piz, El Financiero, p.8)
La idea de imponer tarifas a las importaciones mexicanas, para presionar a nuestro gobierno a contener el flujo de migrantes centroamericanos, no es algo que se le ocurriera recientemente a Donald Trump. Hace por lo menos tres décadas que él ha venido planteando la teoría de que Estados Unidos es un país del que han abusado sus aliados, compitiendo deslealmente con sus productos o incumpliendo sus leyes migratorias. Y desde entonces ha sugerido que para defenderse, habría que cerrar las fronteras al comercio y a la inmigración. Aunque no todos en su gabinete están de acuerdo en los detalles, existe la convicción entre sus miembros de que es una estrategia adecuada para impulsar la economía y reordenar la migración. Desde luego también para ganar la elección presidencial del año próximo, en vista de la incapacidad de los demócratas para ofrecerle a los votantes algo mejor. (Alejandro Gil Recasens, El Financiero, p.29)
La intersección entre migración, frontera y aranceles le ofrece a Trump una combinación perfecta para reescenificar su cuento populista básico. También, para subirle el volumen a ese cuento e intentar, con ello, lidiar con varios flancos vulnerables que enfrenta en la coyuntura presente de cara a un posible desafuero y a las elecciones presidenciales de 2020. La incapacidad reiterada de Trump para efectivamente controlar, ya no digamos detener el influjo de migrantes ilegales provenientes (fundamentalmente) de Centroamérica, es patente. Ello le plantea problemas, pues cerrar la frontera y ponerle un alto a la migración ilegal fue una de sus promesas de campaña más importantes y una de sus líneas simbólico-estratégicas nodales. Un segundo flanco débil (quizá más importante) tiene que ver con su incapacidad para lograr que la vulnerabilidad política y electoral que le plantea la investigación del fiscal especial Robert S. Mueller, en torno a la colusión con los rusos durante su campaña presidencial, desaparezca de una vez por todas. (Blanca Heredia, El Financiero, p.31)
Hay una regla universal para todo negociador: entre más transparente es una negociación, más se dificulta llegar un acuerdo. Y cuando tiene que ver con negociaciones con Donald Trump hay otras dos reglas fundamentales que todo buen gobernante tiene que respectar para sobrevivir el embate: no negociar por Twitter. No engancharse a sus Twitter-locuras. Ante la amenaza que lanzó Donald Trump por Twitter, de imponer aranceles a todas las exportaciones de productos mexicanos a Estados Unidos, AMLO envió, horas después, una larga carta. AMLO cuestionó su lema de campaña, Make America Great Again, que lo llevó a la victoria y lo hizo presidente de Estados Unidos. También pone la posición de México ante los migrantes en blanco y negro, reduciendo su espacio de negociación tremendamente. Y luego hace referencia a los chimuelos y a los tuertos Hubiera sido mucho más eficaz que el canciller Marcelo Ebrard enviara un tuit respondiendo al amago de Trump, de que el gobierno no negocia a tuitazos, no responde a amenazas y que se buscará el dialogo. (Ana María Salazar, El Financiero, p.32)
En Washington, desde donde escribo esta columna, todos los personajes con los que hablo: migrantes mexicanos, especialistas en temas bilaterales, académicos, políticos en retiro, periodistas con experiencia en la fuente diplomática, todos, dan por hecho que Donald Trump seguirá otros cuatro años en la Casa Blanca. Dicen que “tendría que pasar algo desastroso” para que esto no sucediera. La razón de su victoria en el bolsillo, dicen, es la maravillosa situación económica de Estados Unidos, varios me repiten las mismas frases: “la menor tasa de desempleo en 50 años”, “está cosechando políticas públicas exitosas de administraciones anteriores”, “su apuesta por la disminución de impuestos le ha gustado a todo el país”, en fin, algunos veían en el caso Mueller, ese desastre que lo tumbaría, pero hoy lo ven afianzado en la reelección. Ayer, el canciller, Marcelo Ebrard, ha dicho a ojo de buen cubero –porque no sé de qué otra forma habrá llegado a esa cifra- que el equipo mexicano tiene “80% de posibilidades de obtener buenos resultados” después de la negociación de esta mañana en Washington. Minutos después ha llegado el revés de Trump al decir que él ve “probable” que empiece el arancel anunciado a partir del 10 de junio. Hoy mismo se sabrá, quién tenía razón, y si ese porcentaje se reduce a cero o Trump se sale con la suya ante la cara de incredulidad de todos. (Javier Risco, El Financiero)
Error de dedo de Ebrard rompe las redes.- Vaya chacota que se desató luego del tuit de Marcelo Ebrard en el que escribió “think thanks” en vez de think tanks (centros o gabinetes de estudio privados). Al dar un reporte sobre su labor en Washington, el canciller comentó que “hemos avanzado en reuniones con miembros del gabinete, Think thanks, sector privado, especialistas…”. Pero el agasajo de los tuiteros vino con el cable de Notimex, en el que la agencia informa que “el canciller mexicano precisó con palabras en inglés ‘think thanks’ (piensa, gracias), refiriéndose a que las autoridades estadounidenses piensen bien lo que más convenga para ambos países. Lo de “piensa, gracias” se volvió viral. Al secretario no le quedó más que postear: “Error de dedo: think tanks. Gracias a tod@s por alertarme”. *** AMLO va a la frontera.- Se espera que Andrés Manuel López Obrador recorra durante las próximas semanas los municipios fronterizos, entre ellos Tijuana, y después se prevé que vaya a Chihuahua. Aunque la idea es visitar estados a los que no había ido porque se avecinaban elecciones, desde la Presidencia de la República nos dicen que ahora el mensaje también será político. Un llamado para la unión entre las dos naciones, tal vez. (El Financiero)
No faltan los opositores extraviados que señalan la paradoja de que Andrés Manuel López Obrador salga a la defensa del tratado comercial con Estados Unidos (EU), cuando este instrumento, dicen, es la obra principal del villano Carlos Salinas, enemigo político del actual Presidente. Olvidan, en su evocación del villano favorito, que uno de los principales errores estratégicos de la negociación del TLC fue precisamente haber dejado fuera el tránsito de personas. En ese escenario heredado, Trump pretende atar el futuro del T-MEC, cuya negociación ya concluyó pero que está a la espera de la aprobación parlamentaria en los tres países, a la seguridad fronteriza y la crisis migratoria. (Dolores Padierna, El Financiero)
Cuando en enero pasado entraron las primeras caravanas de migrantes centroamericanos, bajo la nueva política de puertas abiertas, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no imaginó que esos primeros cientos de personas que avanzaban libremente por el territorio nacional, habrían de convertirse en decenas de miles de seres humanos que traspasarían la frontera del sur con el visto bueno de la 4T. Ahí, donde el gobierno anterior mantenía elementos de la Policía Federal para impedir los flujos ilegales de migrantes, en ese mismo sitio donde volaban piedras y gases lacrimógenos, justo ahí, este gobierno daba todas las facilidades para penetrar con total libertad. La pobreza, la violencia y la falta de estados eficientes en los países centroamericanos no es una responsabilidad de la 4T, las facilidades para que grupos de traficantes movilicen enormes caravanas sin oposición de la autoridad mexicana, sí fue responsabilidad del actual gobierno. Para cuando esta administración se dio cuenta de la llave migratoria que había abierto, ya era demasiado tarde. (Enrique Campos, El Economista, p.8)
La tensión entre los gobiernos de México y EU tiende a escalar por la personalidad de los dos presidentes. La decisión desafortunada .4 del presidente Trump de imponer aranceles a todos los productos mexicanos hasta que se resuelva el problema migratorio es una bomba de tiempo. Esta medida irracional, que viola el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (vigente confunde una decisión comercial con un problema profundo y complejo como es la migración. Para AMLO y Trump, cualquier pretexto o enredo es válido con tal de mantener contentos a sus votantes. No importa que haya consecuencias cuyo impacto resulte desastroso. Todo indica que estamos ante el dilema del prisionero, definido como un problema fundamental (de la teoría de juegos) que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas. (Armando Regil Velasco, El Economista, p.54)
La operación de Ebrard.- Quienes cuestionan que el canciller haya acudido a Estados Unidos para negociar con los representantes del gobierno de Trump sobre la imposición de aranceles a los productos mexicanos, en represalia por permitir que los migrantes centroamericanos atraviesen el país, no han tomado en cuenta que Marcelo Ebrard mantiene en la opinión pública de ese país la postura mexicana, además de que en su estancia ha tejido alianzas contra esta embestida del magnate-presidente; prueba de ello, la reunión con la demócrata Nancy Pelosi… *** La hora de la verdad.- Hoy es el momento en que se verá si las alianzas con los amigos en EU funcionó. De entrada, las decisiones de Trump siempre se basan en consideraciones personales, y no se puede esperar que se le haga entender y cambiar de opinión, pues a lo que está respondiendo es a los resultados de las encuestas, en donde ha perdido distancia, principalmente ante Bernie Sanders. Pero la respuesta de los aliados será determinante para enfrentar al mandatario estadounidense que ya está en plena campaña. Sólo una duda, si se trata de migración, ¿por qué no acudió la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero? ¿O los va a alcanzar allá? ¿Será? (24 Horas, p.2)
El uso de la diplomacia como arma de negociación es lo único con lo que cuenta el gobierno mexicano, ya que los condicionamientos que se le ponen de frenar a los migrantes y detener el narcotráfico se advierten como un imposible y más de la forma en que pretende el presidente Donald Trump de acabar con ello en un solo día. La tarea que tiene encima el canciller mexicano y el equipo que le acompaña en Washington, lleva una losa pesada que deberá franquear las barreras que el propio Presidente estadounidense se ha encargado de repetir. Y es que con todo y la confianza depositada en Ebrard y las dotes de negociador con que cuenta, el asunto es sumamente difícil y más si se toma en cuenta que el presidente Trump se encuentra a punto de abrir lo que todo mundo sabe, su propósito de competir por la reelección. Para el gobierno del presidente de Estados Unidos uno de sus grandes retos ha sido detener el flujo migratorio de su frontera del sur, por lo que constantemente ha pedido al gobierno mexicano detenga esa corriente que en gran afluencia se sitúa en los límites entre ambas naciones. Incluso mantiene abierto su anuncio de amurallar la frontera, aunque su Congreso no le autoriza los recursos necesarios para ello, pero tiene como política prioritaria que le abona muchos puntos el freno de los migrantes, especialmente mexicanos y de Centroamérica. (Ramón Zurita Sahagún, Diario Imagen, p.11)
La delegación mexicana, encabezada precisamente por Ebrard, llegó a Washington y, como no tiene interlocutor, convocó a los medios de comunicación del vecino país, buena parte de los cuales han advertido que las sanciones anunciadas por Trump se puede revertir en detrimento de sus propios conciudadanos. Ebrard repitió que ni la migración ni mucho menos el narcotráfico son problemas de México y con el mismo propósito de llevar la relación por las buenas manifestó que existe 80 por ciento de probabilidad de éxito en la negociación con Estados Unidos. Buscamos dignidad con eficacia, dijo Ebrard al tiempo que confirmó un nuevo encuentro entre Jesús Seade, subsecretario mexicano para América del Norte, y el representante comercial estadunidense Robert Lighthizer. La reunión de Ebrard con Pompeo está prevista para hoy, miércoles. En la conferencia de la delegación mexicana, la única que salió un poco de tono lúe la secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín, quien reveló que México evalúa imponer también aranceles u otra represalia para responder a la amenaza de Trump. De cualquier manera, la funcionaría hizo votos por lograr una solución negociada. La actitud mexicana no tiene nada de agresiva, pues es práctica común en todos los rumbos del planeta responder en igual proporción cuando un país impone gravámenes a las exportaciones de otra nación. (Miguel Ángel Rivera, Diario Imagen, p.12)
El asunto migratorio no se resolverá con la imposición de aranceles, señala el canciller Marcelo Ebrard. Y es cierto, pero tampoco hay para cuando. Si en temporadas normales el flujo de ilegales centroamericanos es creciente, desde hace décadas, ahora, estimulados por la política humanitaria de nuestro país que ofrece empleos y salvoconductos para ir al otro lado, la marcha de indocumentados es incontenible. Y a las miles de familias que huyen de sus respectivas naciones, no les interesa la suerte que corre México frente a su poderoso vecino del norte. Lo que buscan es un nivel de vida decorosa y abandonar el hambre, la represión y la violencia en sus lugares de origen. El estímulo es tal a la migración, que cada vez aumenta el número de africanos y cubanos que se embarcan rumbo a México en tránsito a EU. Trump, a su vez, está dispuesto a ejercer presión para cerrar la puerta. Afirma que aplicará el 5% a las importaciones de México aun cuando se lleven a cabo las negociaciones. Esta medida, de acuerdo a los expertos, afectará a ambas economías. (Ángel Soriano, Diario Imagen, p.13)
La misión es de pasada una prueba de fuego para el canciller, cuya delegación que encabeza, se reunió ayer con la legendaria legisladora Nancy Pelosi, que es la enemiga número uno del presidente Trump, quien desde Inglaterra, designó al vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence para que atienda a la delegación mexicana. Sin embargo, el encuentro con la presidenta de la Cámara de Representantes de EU tuvo limitaciones, pues solo se analizó la ratificación del TMEC, por lo que Ebrard, sigue tronándose los dedos, a la espera de la reunión que se supone, sostendrá hoy con el poderoso secretario de Estado, Mike Pompeo. Y se subraya, se supone, porque habrá que estar atentos a si Pompeo no sale con algún, digamos, imprevisto ordenado por el delirante Trump, que retrase aún más la reunión con la delegación mexicana y acerque peligrosamente a los aranceles que, hay que recordar, irían aumentando conforme pase el tiempo y a los ojos del presidente norteamericano, que lamenta que México no haga nada por solucionar el problema de la migración. Por eso, en la conferencia de prensa que el titular de Relaciones Exteriores ofreció desde Washington, ante la reiterada pregunta de cómo piensa solucionar esta bomba de tiempo y de cara a la reunión con Pompeo, respondió: Vamos a hacer todo nuestro esfuerzo para evitar la aplicación de los aranceles, puedo contestarte esta pregunta el jueves o viernes. Apenas la semana pasada comenzamos el proceso de ratificación del T-MEC en el Senado, ahora se está discutiendo. Entonces, ¿cuál será el as que el canciller guarda bajo la manga ¿en realidad existirá? (Adriana Moreno Cordero, Diario Imagen, p.15)
Antes el magnate republicano calificó a los mexicanos de violadores y narcos. Esta estrategia descalificadora le dio buenos resultados. También prometió la construcción de un muro fronterizo para evitar el paso de indocumentados y el trasiego de drogas. Esto último le agradó a sus seguidores, aunque la promesa se realiza con un sinnúmero de trompicones. La semana pasada, el funcionario estadounidense anunció aranceles del 5 por ciento a todos los productos mexicanos enviados a ese país y los cuales subirán gradualmente hasta 25 por ciento en octubre, hasta que México no cierre el paso de migrantes hacia la frontera binacional. Ayer miércoles dijo que lo más probable es que el próximo lunes entren en vigor las citadas tarifas. Se trata, pues, de intimidar a nuestro país con declaraciones irresponsables, de un dizque político que buscará la reelección en el 2020. Y como ya tiene probado que sus amenazas y mentiras sí le funcionan quiere repetir la dosis de abusos. Una comisión de México se encuentra en Washington en espera de dialogar con los funcionarios estadounidenses encargados del caso. Hoy miércoles será un día importante, porque en la capital de EU podría empezar a conocerse la dimensión del empeño de perjudicar a México. Mientras, Trump repite que no quiere diálogo, sino acción de México. (Augusto Corro, Diario Imagen, p.8)
La diputada Karla Fiesco organizó una serie de conferencias para hablar del tema de La Migración de Retorno, de connacionales que deben ser atendidos en asuntos de salud, educativos y empleo. Karla Fiesco habló de ser agradecidos con los connacionales, que mucho se esforzaron por trabajar y enviar sus dólares a nuestro país y ahora regresan por diversas circunstancias. (Luis Manuel Novelo, Diario de México, p.7)
A partir de este mes, los formularios para solicitar visas en Estados Unidos incluirán nuevas preguntas acerca del uso de redes sociales, y quienes aspiren a tener el permiso migratorio tendrán que facilitar su nombre de usuario en todas estas plataformas utilizadas en los últimos cinco años, así como sus direcciones de correo electrónico y números telefónicos. La medida, que aplicará tanto para mexicanos como para ciudadanos de otros países, busca reducir los sesgos de seguridad nacional, pero como cualquier crítica al presidente estadounidense puede ser tomada en cuenta como una amenaza, más vale que alguien le diga a Félix Salgado Macedonio que borre su tuit de “Trump pelos de elote”, así como cualquier contenido que pueda ser considerado una ofensa. (Sopitas, Más por Más, p.4)
Espera Ebrard evitar aranceles con EU Aunque nos duela reconocerlo, Trump tiene razón y nos estamos convirtiendo en cómplices de delincuentes desde el momento en que, no solo les estamos abriendo las puertas sino que además, les ofrecemos visas de trabajo, (como si aquí no hubiera desempleo) los apapachamos, los alimentamos, les damos dinero y aparte los subimos a camiones para que vayan cómodamente a violar las leyes de nuestro vecino. Alberto Ambe *** Trump está en campaña, haciendo ruido y mucho. Quiere tirar el TLC o cómo se llame ahora, con su campaña de regresar empresas a EU. Los migrantes es su bandera, pide imposibles. Jorge De León. (Correspondencia, Reforma, p. 4)