(J. Jesús Esquivel, pág. 6-10)
Washington.- El gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunciará este 20 de junio en Tapachula, Chiapas, la aportación de 2 mil 900 millones de pesos al Plan de Desarrollo Integral de Centroamérica (PDIC), con la intención de reducir el flujo migratorio a México y Estados Unidos. “Conforme a las cifras publicadas en el informe trimestral enero-marzo 2019 emitido por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Fideicomiso de Infraestructura para países de Mesoamérica y el Caribe, mejor conocido como Fondo Yucatán, tiene $2 917 410 872.17 pesos”, dice el documento oficial.
“El anuncio lo hará el presidente López Obrador en Tapachula, contando con la presencia del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, porque será en su país donde se inicie la instrumentación del programa Sembrando Vida, que será financiado con el dinero del Fondo Yucatán”, explica un alto funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
En el acuerdo bilateral firmado el pasado 7 de junio, en el inciso sobre el PDIC, el gobierno de Estados Unidos se compromete a “liderar junto con México” la asistencia para el desarrollo de Centroamérica. Las fuentes consultadas afirman que, durante la tensa semana de negociaciones en Washington entre el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y la representación del gobierno de Trump, ésta manifestó al principio su intención de no participar en el PDIC. “Casi los obligamos a cooperar. Sí firmaron. Eso costó horas de negociación”, señala el alto funcionario de Relaciones Exteriores.
Al arrancar Sembrando Vida en El Salvador sólo con fondos mexicanos se reta a Trump a cumplir lo que firmó e indirectamente se le obliga a participar o bien a exhibir su incumplimiento en uno de sus objetivos políticos y electorales: la contención del flujo de inmigrantes centroamericanos.
Otro programa del PDIC es Albergue para Menores Acompañados y no Acompañados, que por el momento prevé la creación de uno en Tapachula. A su vez, el denominado Mesoamérica sin Hambre prevé crear viveros para producir plantas y semillas. La meta de Centros de Salud es construir al menos uno por país, en tanto que el ya mencionado Sembrando Vida consiste en apoyar a 500 sujetos agrarios de cada país durante un año, lo que beneficiaría a mil 500 familias. Finalmente, con el fin de mejorar la atención a la población en tránsito, el PDIC incluye el programa Rehabilitación de Albergues y Estaciones Migratorias, así como Brigadas de Retorno Asistido
Finalmente, con el fin de mejorar la atención a la población en tránsito, el PDIC incluye el programa Rehabilitación de Albergues y Estaciones Migratorias, así como Brigadas de Retorno Asistido
Detalles de la negociación
La semana pasada el presidente de Esta-dos Unidos insistió en que México firmó un acuerdo paralelo y secreto con su gobierno, pero no reveló su contenido. – ¿Miente Trump con lo del acuerdo paralelo? –se le cuestiona al alto funciona-rio de la SRE. –No miente. Él es el que le dio ese trato y yo no quisiera entrar en controversias con él. Pero todo eso nosotros lo hemos dicho; está en un informe, con detalle, y se ha informado. No hay algo secreto, un compromiso diferente que hayamos hecho. No hemos hecho un trato diferente. En el recuento de las negociaciones en Washington, el funcionario de la cancillería mexicana acepta que Estados Unidos exigió hacer de México un Tercer País Seguro. “Así empezó la junta del miércoles” (5 de junio), comenta.
Respecto al despliegue de los 6 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera de México con Guatemala, el gobierno federal estableció que la medida es para apoyar al Instituto Nacional de Inmigración (INM), que tiene un problema muy serio de personal. En los hechos, a partir del lunes 17 esa ayuda a los agentes migratorios estará a cargo de policías militares de la Secretaría de la Defensa Nacional, marinos y unos 600 agentes de la que fuera Policía Federal con preparación administrativa.
Se respetará derecho de asilo
La semana pasada, mientras Ebrard hacía público el acuerdo migratorio de Washington y negaba que Trump impusiera su voluntad sobre la política migratoria mexicana, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, estimaba que México recibiría de Estados Unidos a unos 50 mil solicitantes de asilo centroamericanos. El entrevistado explica que esa cantidad es incorrecta, pues de enero pasado a la fecha Estados Unidos ha devuelto a México unos 10 mil solicitantes de asilo por tres puntos fronterizos. “Si las medidas que estamos poniendo en práctica tienen efecto, ese flujo tendría que reducirse. No habría por qué suponer que vamos a recibir a muchos más”, sostiene.
Hasta el cierre de esta edición, el INM tenía registrados a unos 50 mil centroamericanos en la frontera norte mexicana, alrededor de 10 mil que ya fueron devueltos de Estados Unidos tras rechazarse sus peticiones de asilo y 15 mil que esperan ingresar para solicitarlo. La crisis migratoria tiene copada a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), que con su presupuesto de 23 millones de pesos no puede solventar ni procesar todas las solicitudes de refugio, pues actualmente hay alrededor 6 mil centroamericanos en el país. Con base en el reporte de la Comar sobre el incremento de esas peticiones, la SRE prevé que para finales del presente año habrá ya un mínimo de 20 mil refugiado
(Mathieu Tourliere, p. 8-9)
En caso de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declare que está insatisfecho con las medidas implementadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para frenar la migración irregular, obligaría a México a recibir a los solicitantes de asilo de Guatemala, mientras que las autoridades del país centroamericano –hundido en la corrupción, la inseguridad y la miseria deberán atender a los hondureños y salvadoreños.
En otras palabras: México y Guatemala tendrían el estatus formal de Tercer País Seguro para Estados Unidos, bajo el cual “cada parte aceptaría el retorno y procesamiento de las solicitudes de asilo de nacionales de terceros países que hayan cruzado por el territorio de una de las partes para llegar al territorio de la otra parte, para solicitar refugio”
La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) está colapsada, con 44 mil casos pendientes. Sólo en los primeros cinco meses del año recibió cerca de 25 mil solicitudes de refugio –195% más que en el mismo periodo del año pasado–, 13 mil de las cuales fueron emitidas por personas de Honduras.
Planteamiento “ridículo”
Ebrard aseveró que México “ganó 45 días” con la negociación y confió en que el “éxito” de sus medidas para frenar la migración –las cuales incluyen el despliegue de 6 mil agentes de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala– convencerán a Trump de renunciar a imponer un TPS a los países de la región. Al mismo tiempo el gobierno estadunidense inició negociaciones con el guatemalteco pese a que éste se encuentra en la recta final de una intensa campaña política que culminará en las elecciones de este domingo 16. Según el medio informativo Voz de América, el gobierno de Trump y el de Jimmy Morales ya tienen un borrador de siete cuartillas sobre un protocolo de TPS para Guatemala.
El ultimátum
El martes 11, Ebrard publicó el informe sobre su viaje a Washington que entregó al Senado. En el documento describe cada paso de las negociaciones que la delegación mexicana emprendió para evitar que el gobierno de Trump impusiera un arancel a las importaciones de los productos mexicanos, pero también para impedir que México se convierta en Tercer País Seguro. Al final del documento el canciller informó que los equipos de los negociadores iniciaron discusiones para hallar un “posible acuerdo bilateral” que “permita responder al reparto de la carga y a la asignación de responsabilidades para el procesamiento de solicitudes de refugio de los migrantes.
(Arturo Rodríguez García, p. 11-15)
Reedición de formas y ambientación, el acto en Tijuana del sábado 8 fue una concentración masiva que convocó a la “unidad nacional” en torno al presidente en turno… pero esta vez la discrepancia surgió desde dentro del partido convocante, cuando el líder camaral, Porfirio Muñoz Ledo, señaló lo que nadie se atrevía a decir desde las fi-las de la Cuarta Transformación: se le está haciendo un favor a Estados Unidos a costa de los migrantes. Una semana después Muñoz Ledo se di-ce satisfecho de la información dada a conocer sobre las negociaciones en Washington que realizó una “misión diplomática” a cargo del canciller Marcelo Ebrard.
Durante una semana las declaraciones de Muñoz Ledo abundaron al respecto, reclamaron invasión de competencias de Relaciones Exteriores sobre Gobernación y la falta de cuidado respecto del papel que debe jugar el Senado en la aprobación de acuerdos internacionales cuya naturaleza jurídica no es clara.
Al finalizar el encuentro Muñoz Ledo se dijo satisfecho, pues consideró que to-do lo acordado fue transparente; aunque reconoce aciertos, esfuerzo y las presiones estadunidenses, es más realista que en la narrativa presidencial que confía en poder concretar el desarrollo de Centroamérica para frenar el flujo migratorio en 45 días. Para Muñoz Ledo esas seis semanas son sólo la oportunidad de “ajustar los to-nos del acuerdo”.
Del tuit a los hechos
La tarde del viernes 14 Muñoz Ledo salía del salón de sesiones del Senado. Momentos antes fue celebrado al finalizar su intervención durante la comparecencia de Ebrard y Márquez. Un enjambre de personas lo rodea por los pasillos. Por estos días, opositor dentro de la oficialidad de la Cuarta Transformación, parece una celebridad. En días previos mantuvo como exigencia que se transparentaran todos los acuerdos y se aclarara aquello que pudiera invadir competencias del Senado. Ahora se dice satisfecho con la explicación del canciller. – ¿Cómo evalúa la misión que encabezó Ebrard? –se le pregunta. –De una sola visita no sé. Ni sé exactamente qué hizo esa vez ni otras veces. En algunas le habrá ido mejor, en otras menos bien. Creo que nuestra embajadora (Martha Bárcena) está muy bien, pero la presión es brutal. Ahora es un chantaje. Yo les decía: “Vayan al G20 y ahí suelten el tema”. Tenemos que ser un poquito más agresivos ahora, porque si no… Ahora sí, no habría qué hacer”.
El desafío
Muñoz Ledo ha transitado seis décadas en el sistema político mexicano. Lo hizo como secretario de Estado en los setenta, como diplomático con tres presidentes y como opositor en el proceso de apertura democrática a partir de 1988. Sus discrepancias con Miguel de la Madrid y luego con Vicente Fox fueron ampliamente documentadas. Hoy discrepa del discurso presidencial: “Tengo mi opinión. Yo traté de dar mis ideas, dije cosas muy fuertes y sí he sido escuchado. Desde el día que hablé en Tijuana han pasado muchas cosas y pienso que sirvió para agilizar la apertura de los acuerdos (de Washington)”.
El peor diferendo
Muñoz Ledo comenta que México tuvo un papel protagónico en el tema migra-torio durante décadas en el ámbito internacional y quizás fue el país más activo al respecto en las Naciones Unidas. “México es un país con un expertise y un conocimiento del tema migratorio des-de hace mucho tiempo. Era absurdo que nos echáramos para atrás (con la presión de Trump)”, dice. Y ante lo que califica como un “chan-taje”, plantea: “¿Qué podemos hacer? ¿Vamos a estar contra la pared toda la vida? ¿Vamos a ser esclavos por generaciones? Yo creo que esto debe orillar al gobierno de México a una nueva política; puede ser costosísimo, pero ¡no vamos a ser esclavos!”
(Mathiue Tourliere, p. 12-13)
La renuncia del académico Tonatiuh Guillén López al frente del Instituto Nacional de Migración (INM), y su sustitución por Francisco Garduño Yáñez, cuyo perfil combina atributos políticos y policiacos, concretan el endurecimiento de la estrategia del gobierno federal para frenar la migración y cumplir su compromiso con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Guillén López nunca fue considerado en este compromiso. Ni él ni ningún funciona-rio de la Secretaría de Gobernación (Segob) acudió a la conferencia matutina del martes 11, cuando el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, presentó al nuevo “equipo especial” encargado de aplicar las medidas migratorias que son exigencia del mandatario estadunidense.
En el tercer mes de la administración de Guillén, el INM echó mano de la maquinaria de detención y deportación heredada del sexenio anterior: sólo en mayo el gobierno mexicano retornó a 532 personas por día, 100% más que en el mismo mes de 2018.Cifras insuficientes para Trump, éste exigió más amenazando con imponer aranceles a los productos mexicanos. El viernes 7, el gobierno de López Obrador aceptó reducir “significativamente” el paso de los indocumentados en un plazo de 45 días, principalmente con el despliegue de 6 mil agentes de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala.
Exclusión paulatina
En las últimas dos semanas, Ebrard acaparó por completo el tema migratorio, convertido en el punto medular de la relación bilateral entre ambos gobiernos: el canciller tiene 45 días para presentar a Trump resultados “satisfactorios”, so pena como “Tercer País Seguro”. Así quedó marcado ante el nuevo equipo especial que el canciller y el presidente conformaron para concretar el acuerdo con Washington. El grupo lo integran Garduño, así como el general brigadier Vicente Antonio Hernández, comandante de la 36 Zona Militar con sede en Tapachula; Horacio Duarte, quien supervisa el programa Jóvenes Construyendo el Futuro; Javier May Rodríguez, subsecretario de Bienestar, y Maximiliano Reyes Zúñiga, subsecretario para América Latina y el Caribe.
Activistas que fueron entrevistados en Chiapas la semana pasada dijeron que tenían la esperanza en el nuevo gobierno federal en materia de derechos y migración; explicaron que su confianza estaba basada en que el perfil de la delegada del INM en ese estado, Carmen Yadira de los Santos Robledo, contrastaba con el de los delega-dos anteriores, pues la nueva reflejaba una apertura al diálogo y a la colaboración con las organizaciones sociales
Prueba no superada
La dimisión de Guillén pone un punto final al experimento de la llamada Cuarta Transformación que consistió en confiar el INM a un académico abiertamente opuesto a la política de contención migratoria y a las medidas represivas instrumentadas durante el gobierno de Peña Nieto. En la administración del priista, el INM estuvo a cargo de Gerardo Elías García Benavente y de Ardelio Vargas Fosado, dos ex policías del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), quienes abordaron el problema migratorio desde un enfoque represivo.
En la práctica eso no ocurrió. Desde febrero último, el INM –apoyado por la Policía Federal y fuerzas militares– desmanteló las ocho caravanas migrantes que pretendieron cruzar México, dejó de entregar tarjetas de visitante por razones humanitarias, rebasó (a veces hasta lo doble) las capacidades de los centros de detención migratoria y regresó a una política de detención y de-portación sistemática. En noviembre último, Proceso preguntó a Guillén sobre la estrategia que se emplearía para que Trump aceptara la nueva política migratoria mexicana. El académico llamó a que Estados Unidos reconociera su responsabilidad por los desmanes que causó en Centroamérica y en el aspecto migratorio. “Ojalá y el cambio político en Estados Unidos revierta estas posiciones imperialistas…”. – ¿Y si no? –Y si no, seguiremos en problemas
(José Gil Olmos, p. 16-19)
La relación entre México y Esta-dos Unidos ha sido complica-da y eso no va a cambiar ahora, asegura Lorenzo Meyer. Al hacer un repaso de los conflictos entre ambos países desde el siglo XIX, el historiador señala que la historia está marcada por la lucha mexicana para mantener la soberanía, que está limitada ante el poderío estadunidense. Entrevistado en estos días en que Esta-dos Unidos y México se han confrontado por la creciente migración centroamericana, precisó que éste no es el peor momento para el gobierno mexicano y que el presidente Andrés Manuel López Obrador poco puede hacer ante las ambiciones personales de Donald Trump. “Se viene el problema centroamericano como al final de Macbeth, cuando los árboles vienen caminando para derribar-lo; así se nos vino ese bosque encima y entonces Trump, que ya nos traía entre ceja y ceja, nos golpea de una manera tan fácil, porque nos hizo dependientes del Tratado de Libre Comercio. Las relaciones con Estados Unidos siempre han sido con problemas, pero no tan duros como ahora.
Repaso histórico
Para entender la relación asimétrica entre ambos países Meyer se remonta a la rivalidad que había entre Inglaterra y España cuando colonizaron el continente americano. “Una rivalidad de poderes políticos, religiosa y cultural, la cual fue heredada por Estados Unidos y México. Una herencia de rivalidad y de desprecio mutuo”. Luego apunta que en la formación que tuvo como Estado nación, mientras a Estados Unidos la independencia no le afectó la economía, en México fue completamente al contrario. “La guerra de independencia en Esta-dos Unidos no destruyó su economía; la de México sí la destruyó, sobre todo la mineral. El producto interno bruto mexicano bajó los primeros años del siglo XIX y el de Estados Unidos subió”, indica.
“Cachetadas”
El investigador emérito de El Colegio de México señala que, paradójicamente, la di-visión interna en Estados Unidos entre demócratas y republicanos, así como las dos guerras mundiales y la Guerra Fría han generado circunstancias favorables para México en la defensa de su soberanía. Asegura que el tratado McLane-Ocampo, firmado el 14 de diciembre de 1859 entre Robert McLane, enviado especial del presidente Buchanan, y Melchor Ocampo, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno mexicano, iba a dividir al país al concederle a los ciudadanos y bienes de los Estados Unidos derecho de tránsito a perpetuidad por el Istmo de Tehuantepec y por el norte, de Tamaulipas a Sinaloa.
(Mathieu Tourliere, p. 18-19)
El miércoles 12 por la noche, Héctor Manuel Cervantes Martínez, el juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio que opera en la cárcel de Tapachula, en Chiapas, asestó un revés a la Fiscalía General de la República (FGR): determinó la presunción de inocencia de los activistas Cristóbal Sánchez e Irineo Mujica Arzate y negó que se les vinculara a proceso por el delito de tráfico de personas. En el caso de Sánchez, su defensa mostró que su cliente se encontraba en la Ciudad de México la noche del 29 de marzo último, con lo cual derrumbó la versión de la FGR según la cual ese día estaba en Tapachula –a mil 200 kilómetros de distancia de la capital–, donde supuestamente traficaba a costa de cinco personas de origen hondureño por 8 mil dólares.
“Una fabricación muy pobre
”En su primera aparición en público, los activistas denunciaron la “fabricación de delitos” por parte de la FGR; estratagema que resultó “muy pobre”, dijo Sánchez, quien empezó su activismo en 1999 durante la huelga de la Universidad Nacional Autónoma de México de ese año y posteriormente se dedicó a la atención de los migrantes. Egresado del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Sánchez condenó las “viejas prácticas de parte de unos fiscales” y celebró que “esta fabricación de delitos” se haya derrumbado. “Si hicimos algo malo, que se nos juzgue para alguna cuestión de este tipo, pero no por un invento”, declaró Mujica, quien al frente de Pueblo Sin Fronteras acompañó varias caravanas, entre ellas el Viacrucis del Migrante y el “éxodo centroamericano” en octubre pasado.
Incoherencias
La denuncia contra Sánchez se basa en los testimonios de cuatro integrantes de una familia hondureña, quienes comparecieron ante la autoridad el pasado 16 de abril, de acuerdo con la carpeta de investigación FED/CHIS/TAP/0000729/2019.Los testigos –una pareja y dos primos originarios de San Pedro Sula– sostuvieron que tomaron la decisión de salir rumbo a Estados Unidos días después que pandilleros de la Mara trataran de reclutar a los tres varones. La mujer, de 28 años, llamada Nancy aseguró que se comunicó con la organización Pueblo Sin Fronteras el pasado 22 marzo y que habló con Mujica, quien ofreció moverlos desde Guatemala hasta Tijuana por 2 mil dólares por persona. Según las mismas declaraciones, no hubo cobro por la niña de 8 años, quien viajó con ellos.
Según las declaraciones, “Cristóbal” ayudó a los familiares a cruzar el río Suchiate en balsa, y del lado mexicano tomaron una combi rumbo a Tapachula. En la carretera, abundaron, se toparon con un retén del Instituto Nacional de Migración (INM) y tres agentes los obligaron a bajar; aseguran que éstos les robaron sus pertenencias –celulares y dinero en efectivo–, hablaron con el tal “Cristóbal” y los dejaron seguir caminando, tras decirles que “ahí no había pasado nada”
Según el relato, la pareja conoció a Mujica en el mismo parque; lo identificó como el líder de la caravana que partió de Tapa-chula en la madrugada del 23 de febrero. No existen registros de una caravana que haya salido ese día del municipio chiapaneco, por una simple razón: nunca existió esa carava-na, declaró Mujica. Los mismos relatos refieren que la caravana caminó durante cuatro días, con pausas de 20 minutos, pasó retenes del INM y del Ejército y, en la mañana del 27 de febrero, se acercó a Mapastepec. Alrededor de las nueve de la mañana, Mujica presunta-mente dijo a la pareja “que era el momento de que le diéramos el dinero que hacía falta; es decir, 7 mil pesos. Acto seguido, guardó el dinero en una bolsa tipo mariconera que siempre llevaba colgada”.
(Ricardo Raphael, p. 42-43)
México no es un país seguro para los migrantes centroamericanos. Por décadas han sufrido lo indecible al cruzar con rumbo a los Estados Unidos. No es anecdótico que las mujeres atraviesen con píldoras anticonceptivas del día después, en el bolso, porque la probabilidad de violación es muy alta. Organizaciones criminales, como Los Zetas o La Familia Michoacana, los han utilizado como “burros”, para que carguen droga, de sur a norte. También está documentado el secuestro y la extorsión, como prácticas recurrentes, desde hace al menos 20 años.
En este contexto, cuán ridículo debió haber sonado para la representación mexicana que acudió a la Casa Blanca cuando aquella se volvió la principal exigencia de los Estados Unidos. Tanto más absurdo se habrá escuchado en el salón Roosevelt la expectativa de que tal exigencia se cumpliera de inmediato. Lo que tendría que hacer México para volverse seguro para los solicitantes de asilo implica un esfuerzo institucional inalcanzable en el corto plazo.
La otra dependencia es el Instituto Nacional de Migración (INM), una de las estructuras más corruptas y violentas de la administración pública. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, el INM es tuvo a cargo de Ardelio Vargas, un sujeto con formación policial que coleccionó, durante su larga carrera, innumerables acusaciones por represión y violación de derechos humanos
Guillén recibió la instrucción de transformar este instituto para que dejara de concebirse como una policía impune y ajena a los derechos humanos. Esta es la razón por la cual el INM se halla experimentando una cirugía mayor. Cientos de sus agentes han sido o serán despedidos, mientras se busca un nuevo perfil de funcionario para cumplir con el mandato. Bajo estas circunstancias, el INM no está en capacidad real de ofrecerle seguridad a nadie.
(Olga Pellicer, p. 38-39)
Duró muy poco la sensación de alivio producida por la declaración conjunta México-Estados Unidos que alejó, temporalmente, la amenaza de imposición progresiva de aranceles a las exportaciones mexicanas. Dos días después de la celebración en Tijuana, rompieron todo viso de tranquilidad los tuits de Trump que revelaban entendimientos secretos con México en materia de asilo, el plazo perentorio de 45 días para decidir –de manera totalmente unilateral– si se cumple el objetivo de reducir la cifra de migrantes que llegan por la frontera sur de Estados Unidos y la amenaza reiterada de aplicar aranceles. Incertidumbre, polarización, desconfianza y temor siguen siendo la nota dominante de la vida política nacional.
(Luis Raúl González Pérez, p. 40-41)
Una de las aportaciones más importantes de la larga reflexión de Giorgio Agamben en su monumental obra Homo sacer, es mostrarnos que el Estado tiene un doble rostro: el de la inclusión de sus ciudadanos dentro del sistema que custodia y el de la exclusión de aquellos que no caben en él: desechos humanos, dice Zygmund Bauman; zoe, dice Agam-ben: una especie de presencia animal. El Estado, sea totalitario o no, funciona así como una especie de Big Brother orwelia-no que tiene también otro rostro: el de la exclusión. Al mismo tiempo que integra segrega. En el mundo líquido, el mundo moderno del Progreso y del consumo, los seres excluidos tienen muchos rostros –víctimas de la violencia, negros, musulmanes, ninis, indígenas… El que recientemente tomó preeminencia en los medios de comunicación es el de los migrantes.
(Agustín Basave, p. 41-42)
Empiezo por dos perogrulladas. 1) No hay frontera en el mundo que una y se-pare a dos países más asimétricos, ni existe una relación bilateral más difícil de manejar que la de México con Estados Unidos (una que salvaguarde nuestra soberanía y dignidad, porque una de postración es relativamente fácil). 2) La superpotencia mi-litar y económica junto a la cual vivimos es presidida por un bully, un narcisista con método en su locura (en los exabruptos e insensateces de Donald Trump subyace un patrón conductual que retuerce la racionalidad a fin de que su temperamento mercurial se vuelva rentable). Esta desventura geopolítica, motivo de nuestro muñón fronterizo, nos tiene en uno de los momentos más críticos de nuestra diplomacia. Si negociar con otros presidentes de Estados Unidos ha sido dolorosamente complicado para México, con Trump lo es aún más, no sólo porque es beligerante sino particular-mente porque nos ha convertido en el blanco predilecto de su beligerancia. Su retórica antimexicana, con el inefable muro como emblema, fue clave en su triunfo electoral, y sus acciones antiinmigrantes son la argamasa que solidifica su base social. Hoy se puede evitar la sangre más no el sudor ni las lágrimas.