La primera víctima visible fue Tonatiuh Guillén, cuya gestión como comisionado del Instituto Nacional de Migración se volvió insostenible. El viernes pasado, de manera escueta, el INAMI informó de la renuncia de Guillén, sin ninguna explicación sobre los motivos de su salida. El final de Guillén y su breve paso por la administración pública es la derrota completa de la Secretaría de Gobernación que encabeza Olga Sánchez Cordero, donde la ingenuidad de sus funcionarios le permitió a Guillén impulsar la política de brazos abiertos a quien quisiera viajar a México rumbo a Estados Unidos, otorgándoles visas humanitarias, techo, comida y protección de la Policía Federal. El excomisionado no actuó de manera unilateral. Dentro de Gobernación existió el consenso de que ese debería de ser el camino, sin alcanzar a ver las consecuencias de su reduccionista visión del fenómeno. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p.44)
Si hace 25 años Manuel Camacho, mentor y amigo del canciller Ebrard, convencía al presidente Salinas de nombrarlo comisionado para pacificar Chiapas y suspender el fuego contra las fuerzas zapatistas, hoy Marcelo emprende otro viaje con un carácter distinto al sur para detener, a como dé lugar, a miles de migrantes que a diario cruzan a México para avanzar hacia Estados Unidos. La decisión de trasladar 6 mil soldados de la Guardia Nacional a la frontera sur modifica de manera drástica ciertas decisiones y orientaciones iniciales del gobierno de AMLO. Si la trayectoria y la tarea de Tonatiuh Guillén como comisionado de Migración era reconocida por organizaciones civiles y de defensa de los derechos de los migrantes, su renuncia y la designación de Francisco Garduño, hasta ahora director de las cárceles federales, no dejan ni una sombra de duda: se viene la línea dura. (Wilbert Torre, El Heraldo de México, p.11)
El ex comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Tonatiuh Guillén, no renunció; lo renunciaron. O si quiere, lo obligaron a renunciar, luego de haberse quejado en voz alta por no haber sido incluido en la nueva estrategia migratoria de la 4T. La renuncia de Guillén estaba tan planchada en el gabinete que fue cuestión de minutos para que, después de conocerse su separación del INM, el propio López Obrador anunció que su sucesor sería Francisco Garduño, quien hasta el viernes pasado se encargaba de la administración de los penales federales. Y Garduño sí estaba contemplado en la estrategia de contención de la nueva política migratoria mexicana. Vamos a ver. (Adrián Trejo, 24 Horas, p. 4)
La solución al conflicto migratorio y evitar caer en el juego electoral de Estados Unidos, requiere de una estrategia general que contemple como objetivo cambiar la postura de sumisión del gobierno mexicano ante Donald Trump, con diversas acciones que van desde buscar consolidar una agenda de política exterior con el respaldo internacional, particularmente de la ONU, la OEA y la comunidad europea, hasta eludir a toda costa etiquetar al país como Tercer País Seguro. La presión del magnate inmobiliario está obligando a que López Obrador ajuste su gabinete con la unción de Marcelo Ebrard como vicepresidente, quien, por cierto, es el único de sus colaboradores que tiene los tamaños para cumplir la encomienda, aunque en ello se requieren funcionarios que estén alineados al plan de trabajo del canciller, y los que no cumplan esta condición, dejen sus cargos, como sucedió con Tonatiuh Guillén, exdirector del Instituto Nacional de Migración, y seguramente vendrán otros, como Olga Sánchez Cordero, titular de Segob. Hay que decirlo, estos cambios de funcionarios y de estrategia no serán suficientes para enfrentar la contingencia, si no se da un golpe de timón en la relación con Donald Trump. Bien dicen que toda crisis abre al mismo tiempo oportunidades; por ello, AMLO debe representar a todos los mexicanos que se sienten agraviados por el trato brindado por Trump, con virar a una postura más enérgica y digna. Si lo hace, entonces podrá revertir el repudio que crece a diario. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, p.37)
En la página del Instituto Nacional de Migración se habla de 30 mil por mes. Es decir, la información no está actualizada. Si sumamos las dos primeras cifras, hablamos de 650 mil migrantes que ya fueron detenidos. Pero el problema logra dimensionarse cuando el dato se compara con el de antes de octubre de 2018. Es decir, hace más de ocho meses, se hablaba de 400 mil. La cifra ya fue superada en 60%. Algunos dicen que por intereses políticos en EU. Pero sea como fuere, el problema está fuera de control en México. Otra vertiente que derivó en problemas domésticos, para ser más específicos, en el gabinete presidencial, es el hecho de que los asuntos migratorios salieron del terreno de la Secretaría de Gobernación y pasaron a la cancha de la cancillería. El cambio derivó en el enojo de Olga Sánchez y la salida de Tonatiuh Guillen, del Instituto Nacional de Migración. Fue reemplazado por Francisco Garduño, pero por cómo están las cosas, no se sabe si un cambio de jugadores será suficiente para frenar un problema que tiene que resolverse en 35 días, si es que queremos ceñirnos a los designios e instrucciones del Tío Sam. (Alfredo González Castro, El Heraldo de México, p.7)
Sí, sí hay celos dentro del gabinete. En varias mesas del equipo presidencial lo ven con resquemor. Nadie como el canciller ha ocupado las mañaneras ni ha recibido el espaldarazo presidencial. Ebrard es el #2. En Gobernación, quienes delineaban -porque ya no- y ejecutaban tampoco ya sucede- la política migratoria, han quedado reducidos a espectadores. Son adorno. Tonatiuh Guillen fue removido aunque se disfrazó de renuncia su salida- del Instituto Nacional de Migración y el subsecretario Alejandro Encinas está rebasado, en gran medida, por su propia estrategia de tejer dentro, pero aislarse hacia fuera. Hay un supersecretario. Se llama Marcelo Ebrard. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, p.10)
Garduño y la Marina, a complacer a Trump; apaciguan antiyanquismo de Yeidckol.- ¡Con razón les estorbaba Tonatiuh Guillén López en el Instituto Nacional de Migración..! Tan pronto tomó el mando Francisco Garduño Yáñez -de corte policiaco, aunque tiene maestría en derechos humanos-, el INM presumió la captura de 791 migrantes en el sur del país. El nerviosismo del gobierno mexicano por cumplirle a POTUS Donald Trump no escatima en cambios, operativos y todo lo que garantice que los otrora “hermanos centroamericanos” se queden del otro lado del Suchiate. Y si para eso es necesario militarizar –oh, la palabra prohibida- la frontera sur, pues también trasladan a elementos de la Secretaría de Marina de Rafael Ojeda Durán a cuidar que ningún indocumentado entre al país con la horribles intenciones de cruzar el Río Bravo. Por supuesto que el comunicado publicado por el INM es con la intención de mostrarle a nuestro amenazante “socio comercial” que hacemos tooodo lo posible por complacerlo en sus demandas del Pacto Migratorio. Y como a esos extraños enjuagues bajo consigna no le quiso entrar Guillén López, ex director del Colegio de la Frontera, para no denigrar la posición de México, pues Garduño Yáñez sí, con la experiencia de operar las cárceles y la Secretaría de Seguridad Pública del DF -policía-. (Impacto Diario, p.3)
Huerfanito.- Tonatiuh Guillén conoce el fenómeno migratorio como pocos funcionarios y profesionistas. Ha estudiado y vivido la realidad de la frontera desde hace años. Es lamentable que, por razones que aún no son claras, haya dejado la titularidad del Instituto Nacional de Migración. (Paola Rojas, El Universal, p. 13)
La caída de Tonatiuh Guillén se produjo unos días después de que el sacerdote Alejandro Solalinde y el doctor Javier Urbano (“migrantólogo”), criticaran “a fondo el funcionamiento de la Secretaría de Gobernación, en especial por cuanto hace al subsecretario Alejandro Encinas, y del Instituto Nacional de Migración, dirigido por un académico que ha sido un fracaso como servidor público, Tonatiuh Guillén. En realidad, señalaron Solalinde y Urbano en un programa de Radio Centro, a cargo de un tecleador astillado (https://bit.ly/2F4flMt), la carencia de una política migratoria sustentada, democráticamente apoyada y eficazmente aplicada ha provocado las condiciones que ha aprovechado la administración Trump para presionar y doblegar a México” (https://bit.ly/2F4m3B2). (Julio Hernández López, La Jornada, p. 8)
A Puerta Cerrada // El tiempo y el orden en el caos
La mejor organización no asegura buenos resultados. Para cumplir los acuerdos negociados en Washington, López Obrador cambió la estrategia para encarar el primer corte de caja; el canciller Ebrard es el responsable de una comisión especial que deberá contener y reducir los flujos migratorios en la frontera sur. Es decir, cualquier incidente, error, traspié o desatino en la entrega de resultados será cargado a la cuenta del titular de Relaciones Exteriores. No sorprende que días después del anuncio rodara la cabeza de Tonatiuh Guillén, titular del Instituto Nacional de Migración, epicentro de la discordia en la relación bilateral. No llamará tampoco la atención que Sánchez Cordero regrese a su curul desde donde podrá sumar más que su paso por Gobernación, desde donde desconocen por dónde cruzaron la frontera sur más de 140 mil personas. A saber. (Marcela Gómez Zalce, Milenio Diario, p.2)
Se les carga la chamba en la SRE.- Cuentan que en donde se les está empezando a cargar la chamba es en las oficinas de Comunicación Social de la Secretaría de Relaciones Exteriores, luego de que ésta quedara a cargo de la estrategia para aminorar las cifras de cruces irregulares de migrantes provenientes de Centroamérica a Estados Unidos. Hoy, por ejemplo, el secretario Marcelo Ebrard, quien la semana pasada estuvo más que exigido por los medios, tendrá una participación principal en el Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el subsecretario para América Latina y el Caribe, Maximilano Reyes, dará una conferencia en Tapachula sobre el Plan de Atención y Desarrollo para Migrantes provenientes de Centroamérica. Y esto sólo es para empezar la semana. (La Razón, p.2)
El tema migrante no nos va a dejar. No hay manera de que la problemática migratoria se vaya a resolver en 45 o 90 días, como lo está imponiendo y exigiendo Donald Trump. Los esfuerzos del gobierno mexicano están tratando de atemperar los problemas que se han presentado en su relación con su similar de EU. Trump no atiende de razones; señala, acusa e impone condiciones. No le importa lo que pueden provocar sus reacciones y acciones. Lo peor de todo esto es que no ve los problemas de manera integral; los coloca y define en los otros, parece que sólo se mira al espejo para peinarse; no hay un ápice de autocrítica. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, p.00)
La estrategia migratoria puesta en marcha por el Presidente Andrés Manuel López Obrador dio un giro y después de que le abrió la frontera sur a migrantes procedentes de Centroamérica, rumbo al “sueño americano”, a los que ofreció que serían muy bien recibidos en México, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, advirtió que “el Gobierno de México no quiere que atraviesen su territorio para llegar a Estados Unidos”. Aunado a ello, miles de efectivos de la Guardia Nacional, creada para enfrentar la alarmante inseguridad y violencia que se registra en el país, fueron movilizados a Chiapas, en la frontera sur con Guatemala, para a toda costa impedirles el paso, como lo exigió el presidente Donald Trump, bajo amenaza de imponer aranceles a los productos mexicanos que su país importe. (Francisco Cárdenas, La Razón, p. 00)
Históricamente la relación entre Estados Unidos y México ha sido compleja. En estos días en diversas esferas del Estado mexicano se toman decisiones que afectarán el futuro en el marco de los vínculos con nuestros vecinos del norte. El acentuado desequilibrio existente entre los países de esta región nos obliga siempre a recordar que México es un país soberano. Por eso, ante la amenaza unilateral de imponer aranceles, nuestra sociedad demandó a sus gobernantes y representantes la defensa clara del supremo interés nacional. Al lado de una prudente diplomacia debe estar por ello, también, la solidez en la defensa de nuestra sociedad, la consistencia en la defensa de nuestra economía y de nuestro Estado nacional. México se ha negado a reducir el tema migratorio a la visión de la fuerza y la coerción. En cambio, lo ha colocado en su justa dimensión que es, más bien, el del respeto a los derechos humanos y, en su caso, de desarrollo económico y social. Ya el exilio español, que conmemoramos en estos días, ha demostrado cómo una migración puede llegar a ser enriquecedora para una nación en el ámbito cultural, pero también en el económico y el social. (Martí Batres, El Financiero, p.12)
La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo el 12 de junio que no sabe por dónde pasaron 144 mil personas por nuestro país. Al parecer, la secretaria no lee mucho la prensa, ni los reportes de dos instituciones de la secretaría que ella misma dirige. Esta columna tendrá muchos números, queridos lectores, pero esta vez es necesario. Veamos. En los primeros cuatro meses de 2019, el Instituto Nacional de Migración (INM), que pertenece a Gobernación, informó que detuvo a 53 mil 500 personas. Casi 11 mil eran niños que fueron devueltos a sus países; 1,600 viajaban solos. Corrieron la misma suerte 25 mil 600 adultos centroamericanos, la mayoría hondureños. Sólo 2 mil 400 obtuvieron un oficio de regularización migratoria. El INM parece dar al unísono ayuda y garrote. En una revisión de siete meses de sus boletines, anuncian casi en simultáneo expulsiones masivas, visas humanitarias para caravanas y albergues que sirven para esperar deportaciones irreversibles. (Peniley Ramirez, El Heraldo de México, p.11)
La próxima crisis con Estados Unidos será por violencia y narcotráfico, que no se atienden como un asunto de seguridad nacional. El problema de la migración reventó la semana antepasada y estaba más que anunciado. López Obrador no reaccionó ante la ola de cientos de miles de migrantes que usaban el territorio nacional, cada mes, para internarse ilegalmente en Estados Unidos. Hasta que Trump les puso un ultimátum, reaccionaron, y se sometieron a condiciones humillantes para ellos y para la nación que gobiernan. El problema de la migración no es de México, sino de Estados Unidos y América Central, pero lo pagamos nosotros por un mal manejo del gobierno desde que asumió el poder. Según AMLO los costos económicos de la crisis migratoria se van a cubrir con los recursos que deje la venta del avión presidencial. No es verdad. Ese avión se compró con un financiamiento de Banobras y, si se vende, habrá que pagarle al banco. (Pablo Hiriart, El Financiero, p.42)
Hace pocos meses, muchos creían que México se convertiría en la tierra de las oportunidades de la noche a la mañana, así como por voluntad divina; así, nomás queriendo, incluso se fomentó a los migrantes a vivir esta nueva patria. Creyeron que, con la sola llegada de un nuevo gobierno, el país se convertiría en tierra próspera y abundante, idea que se reforzó al pensar que todos los problemas nacionales son culpa del gobierno, esta visión de país, donde el pueblo no tiene responsabilidad alguna por su situación, ha sido alentada una y otra vez por los políticos. En este contexto, con la realidad golpeándonos la cara, la nueva política migratoria del gobierno: “Mira, no queremos que pases por nuestro territorio”, no es la que nos gusta, pero parece no existir ninguna otra opción para nuestro país en este momento. (Héctor Serrano, El Heraldo de México, p. 18, 19)
Francisco Garduño, un defensor de la dignidad del ser humano ¿Qué necesitaba el Presidente en esta crisis de migrantes? Cuando las negociaciones en Washington lo colocaron en un disyuntiva gravísima entre su convicción a favor de los grupos vulnerables, de los paupérrimos que llegan a nuestras fronteras con las manos vacías, y la obligación pactada de frenar su llegada a la frontera norte. Alguien en quien confiar, pero sobre todo alguien en quien confiar que conozca y comparta sus axiomas esenciales. Por eso nombró a Francisco Garduño Yañez. Un hombre, lo sabe, que no va a traicionar las ideas que ambos comparten. Que no va a permitir ninguna acción contra los empobrecidos de la tierra, los que han perdido todo y llegan cargando una esperanza a nuestro país. Que, además, va a trabajar sin descanso, va a estar a cargo, va a meter las manos en el miasma de la corrupción en Migración. (Isabel Arvide, El Sol de México, p.36)
Los mexicanos sabemos del sufrimiento de la migración indocumentada por nuestra propia experiencia como pueblo y porque conocemos el dolor que padecen los migrantes centroamericanos, del que incluso hemos sido parte responsable. Durante 60 años, millones de mexicanos salieron hacia Estados Unidos, cada vez en mayor número y cada vez con mayores adversidades. Los muros que empezaron a construirse en los 90 orillaron a nuestros migrantes a buscar nuevas rutas en zonas de alto riesgo, lo que llevó a dos décadas de muerte diaria en la frontera por ahogamiento, hipotermia y deshidratación, además de otros padecimientos como el rechazo, la exclusión, la discriminación, a cambio de trabajo y de la satisfacción de enviar dinero a casa. Sabemos de muros, de agentes fronterizos, de tecnología de contención, de maltrato, de luto y de esperanza. De eso nadie nos cuenta porque en cada familia, en su concepto más amplio, hay un migrante. Asimismo, fuimos testigos del incremento de la transmigración centroamericana hasta llegar, en 2005, a 200 mil migrantes asegurados (así se decía antes) por el Instituto Nacional de Migración, y no fueron más porque el huracán Stan reventó la infraestructura ferroviaria en Tapachula. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, p. 19)
el caso de los temas de migración y derechos humanos donde se imponen enfoques que ninguna izquierda democrática en el mundo habría adoptado: militarización de fronteras, segregación o expulsión de migrantes, y para colmo, sometimiento a políticas xenófobas de otros gobiernos. El ejemplo de los derechos humanos evidencia políticas erráticas y desconocimiento del tema, existe un menosprecio nunca visto a las instituciones y organizaciones que los defienden. Además de los amagos al Poder Judicial, órganos autónomos y periodistas, unos incómodos por ejercer su función de garantes del Estado de Derecho, otros por defender la libertad de expresión e información. Y qué decir de los recortes presupuestarios, los despidos en la administración pública, la falta de insumos hospitalarios y el desprecio al medio ambiente. Todo esto mientras aumenta desproporcionadamente una inseguridad pública que lleva a la descomposición social. (Isidro H. Cisneros, La Crónica de Hoy, p.2)
Los 90 días negociados entre los gobiernos de Estados Unidos y México para paliar la migración de Centroamérica, con los 45 intermedios, representan, en el mejor de los casos, un poco de oxígeno para tratar de generar una estrategia razonablemente efectiva para sortear las presiones del vecino del norte, en una relación que se sabe históricamente asimétrica. Bien se entiende que la solución al fenómeno migratorio es de carácter global y multifactorial, que demanda no sólo de la voluntad de un gobierno, sino de colaboración internacional y el desarrollo de capacidades locales de carácter político, social y económico, que son, por su naturaleza, de largo plazo. (Gerardo René Herrera Huizar, El Financiero, p.38)
No cesan las medias- verdades, distorsiones y evasiones del gobierno en materia del acuerdo con Trump sobre migración y aranceles. Tampoco deja de aumentar el número de opositores, disidentes y hasta simpatizantes honestos que detectan las deformaciones recurrentes de las autoridades al respecto. Más que criticar, entonces, prefiero tratar de compartir información pública y privada con la que cuento, por una razón u otra, y que puede ser pertinente para quienes desean formarse una opinión desapasionada del convenio entre López Obrador y Washington. Tanto funcionarios mexicanos como estadounidenses se han referido en sus conversaciones y en público al precedente turco. Pompeo y los abogados del Departamento de Estado lo citaron como algo deseable en el caso de México; la parte mexicana, sobre todo la embajadora de México ante la Casa Blanca, lo ha invocado también. Pero ni unos ni otras han buscado explicarlo en detalle, ya que compromete las posiciones de ambos. (Jorge G. Castañeda, El Financiero, p.50)
El rechazo a los programas de López Obrador no sólo provienen de la oposición partidaria, muy disminuida por cierto, sino de opositores con el poder económico y mediático suficiente para hacer mucho ruido, para desplegar amplias campañas de desprestigio contra todo lo que el gobierno plantea, ya sean obras o en el ámbito de seguridad, como el rechazo al despliegue de la Guardia Nacional, recortes presupuéstales y en el rubro asistencial, como las ayudas a ancianos, discapacitados, estudiantes y para capacitación a jóvenes, etcétera. Por si eso no fuera suficiente, también han brotado opositores al interior del grupo que apoya a López Obrador, lo cual complica aún más el accionar del gobierno. Estas voces se han manifestado en contra de lo que califican de criminalización de la migración y el refuerzo policiaco y militar de la frontera sur y de quien encabeza esas tareas. (Francisco Santiago, Contra Réplica, p. 8)
La crisis migratoria que tiene en jaque a nuestro país ha escalado otras áreas y a otros personajes de la propia Cuarta Transformación que no están nada contentos con los resultado que ha dado el canciller Marcelo Ebrard al Gobierno mexicano con respecto al acuerdo migratorio con el presidente Donald Trump. Porfirio Muñoz Ledo levantó la mano para decir que no deben crear un “Súper Marcelo” porque corre el riesgo de convertirse en un terrorífico secretario de Estado. El presidente de la Cámara de Diputados, con amplia trayectoria en política exterior, no ha tenido empacho ni miedo en declarar que Ebrard, con todo y la anuencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador, está impedido constitucionalmente para dirigir y ordenar al mismo tiempo en varias secretarías que tienen que ver con la migración de personas, especialmente de centroamericanos. (Elena Chávez González, Contra Réplica, p. 9)
Corre el tiempo y en verdad no sé cómo logrará el Gobierno mexicano detener el ingreso de migrantes por el sur del país, los casi mil 200 kilómetros que lo limitan con Guatemala y Belice, son una verdadera puerta abierta. Un millón y medio de personas habitan esta región, tienen en común la pobreza y el subdesarrollo y, claro la vista puesta en Estados Unidos. Agricultura, pesca y prestación de servicios son las actividades que más se practican. Cómo hará México para impedir que estos flujos humanos se detengan y, no ingresen más por Chiapas, Tabasco, Campeche y, Quintana Roo. La solución a la inmigración no es sólo un problema de voluntad política o de buena vecindad, es mucho más amplia y compleja, la vida misma de cada migrante está en juego durante este viaje que emprende. (Alma Rosa Nuñez, Contra Réplica, p. 18)
El conflicto migratorio recientemente ocurrido entre México y Estados Unidos también ha sido una muestra de cómo salir de la adversidad fortalecidos; a pesar de que el contexto en el que nos dejaron este país los anteriores gobiernos daba pie a que, con un tuit, la economía de México pudiera haber entrado en un potencial de grave crisis económica, con lo que las calificadoras —alegremente— parecían aprestarse a escribir las esquelas. Por mucho tiempo, el modelo económico —tejido desde Miguel de la Madrid— estuvo enfocado en beneficiar a los Estados Unidos. Hicimos que nuestro desarrollo económico estuviera ligado a los deseos de Washington, que 80% de nuestro comercio dependiera de ellos. Se infravaloró el mercado interno, y mientras los estadounidenses lograban su seguridad energética, en México se desmantelaba nuestra soberanía. Ellos lograron que su lucha contra la drogadicción fuera un asunto donde nosotros poníamos a los muertos. Impulsaron políticas de migración ilegal para aumentar su producción y beneficiarse con mano de obra más barata: todo esto con plena aceptación de los que decían que nos gobernaban. (Ma. de los Ángeles Huerta del Río, El Sol de México, p.18)
México está ahora en el ojo del huracán por su cambio de 180 grados en su política migratoria. Todavía el 23 de enero la Secretaria de Gobernación dijo en Chiapas, “que el Presidente había aceptado el ingreso ordenado, seguro, regular de miles de hermanos centroamericanos”. En un evento realizado en Suchiate, acompañada por el gobernador de Chiapas y el hasta hace unos días director del Instituto Nacional de Migración mencionó a cada grupo extranjero destacando con algarabía que la mayoría fuese de Honduras; y desde la cuenta de Twitter de @SEGOB_ mx escriben “El gobierno del Presidente López Obrador ha extendido una mano generosa a esta emergencia y ha aceptado el ingreso ordenado, seguro y regular de miles de migrantes”. Hoy en un discurso diametralmente opuesto la Secretaria se pregunta ¿cómo es que pudieron entrar sólo en mayo 144 mil migrantes? (Angélica de la Peña Gómez, El Sol de México, p.18)
En lo que va de este año, las autoridades de Estados Unidos de América han realizado 572,782 detenciones de migrantes irregulares. Al mismo tiempo, nuestro país está experimentando un incremento en el flujo de migración irregular, originado especialmente en Centroamérica. Cada una de las personas detenidas en la Unión Americana y en México, así como los miles de migrantes que logran cruzar la frontera estuvieron dispuestos a poner su vida en riesgo para lograrlo. Esta travesía no solamente es cada vez más cara, económicamente hablando, sino que las probabilidades de que quienes buscan cruzar la frontera sufran son extremadamente altas. Bajo estas condiciones, es muy difícil pensar que las y los migrantes irregulares deciden abandonar sus hogares por gusto. De hecho, la mayoría, que proviene de Centroamérica, declara que la necesidad de escapar de la violencia y la pobreza es infinitamente mayor que el costo de oportunidad que enfrenta al emprender la marcha hacia Estados Unidos. (Ricardo Monreal, El Universal, p. 15)
¿Por qué se dio un flujo extraordinario de 44,000 migrantes en menos de un mes? Por muchos años nuestro país había mantenido una política migratoria responsable; concentrada principalmente en el pleno respeto de los derechos humanos de los migrantes, pero asegurando flujos regulares hacia la frontera norte. Más en un cambio de timón a la llegada de esta nueva administración, se aumentaron ilimitadamente las visas humanitarias y de trabajo incluso a Nicaragua, El Salvador y Honduras, con quienes no compartimos frontera, además del anuncio de programas especiales a nuestros hermanos de Centroamérica. No tengo duda que esto, más la precaria situación que viven en sus respectivas naciones, alentó de forma alarmante los flujos migratorios, incluyendo a miles de menores no acompañados. (Soraya Pérez, El Economista, p.24)
AMLO usa policía y política contra la migración.- Y mientras miles de elementos de la Guardia Nacional se despliegan en la frontera sur para impedir el paso de migrantes, el presidente Andrés Manuel López Obrador busca complementar la estrategia policial, con la negociación política y diplomática con los gobiernos de Centroamérica. Esta semana el mandatario mexicano se reunirá con su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, así como con otras autoridades de Honduras y Guatemala, para echar a andar el plan que busca disminuir la migración de esas naciones hacia a Estados Unidos. Nos aseguran que el encuentro se llevará a cabo el próximo jueves en Tapachula, Chiapas, donde el presidente recibirá a las delegaciones de los países centroamericanos. (El Universal, p. 2)
Yo, o el diluvio.- La más reciente amenaza de Trump es en contra de sus conciudadanos, en vísperas de que comience la campaña presidencial. Les advirtió el sábado que si no gana las elecciones, habrá un desplome en los mercados financieros. “La ‘economía Trump’ está marcando récords y tiene un largo camino por recorrer… Sin embargo, si alguien que no sea yo se hace cargo (de la Presidencia) en 2020 (conozco muy bien a la competencia), habrá un desplome del mercado como no se ha visto antes. Sigan haciendo grande a Estados Unidos”, publicó en su cuenta de Twitter. Trump iniciará oficialmente su campaña mañana martes (18 de junio) en Orlando, Florida. Tema de la campaña indudablemente será la migración centroamericana y el papel que está esperando que juegue el gobierno mexicano. Es decir, que se quede con los migrantes que rechace en sus fronteras. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, p.6)
Cualquiera que haya pensado, reporteado, visto el fenómeno migratorio en nuestra parte del continente desde hace tiempo lo sabe. Los dos gobiernos que firmaron el acuerdo que nos salvó, momentáneamente, de los aranceles que Trump quería imponer lo saben tal vez mejor que los primeros. Lo sabe Trump, aunque diga lo contrario. Lo sabe Marcelo Ebrard, aunque diga cosas que uno nunca pensó escuchar de su boca hace unos años. Lo saben los migrantes. El fenómeno migratorio debido a la crisis centroamericana, crisis multifactorial, gravísima, difícil de solucionar en el corto o mediano plazo, es imparable. (Carlos Puig, Milenio Diario, p. 2)
Todos los días presenciamos un acto de demolición. Todos los días padecemos una pulsión destructiva. El nuevo gobierno dinamita las viejas instituciones, en nombre de la transformación, en aras del cambio. El IMSS, Prospera, la Conadis, la CRE, la Semarnat, el Instituto Nacional de Migración, las estancias infantiles, eliminadas o vaciadas o estranguladas u obligadas a seguir reglas dictadas desde arriba que minan su capacidad de actuar hacia abajo. Instituciones imperfectas, corrompidas, politizadas, repletas de cuates que llegaron ahí por cuotas. Instituciones que con frecuencia traicionaban su misión fundacional para cumplir con cualquier capricho presidencial u algún objetivo partidista. Pero instituciones al fin, con normas que tenían razón de ser, reglas que tenían motivos para existir. Habría que limpiarlas y profesionalizarlas y refundarlas y reforzar su autonomía. Pero el Presidente prefiere desechar en vez de remodelar; prefiere usar la bola de demolición aunque deje montañas de cascajo tras de sí. (Denise Dresser, Reforma, p. 11)
El pasado 7 de junio, el gobierno de México llegó a dos acuerdos con el de Estados Unidos. Por un lado, nos comprometimos a incrementar significativamente el esfuerzo de aplicación de la ley mexicana a fin de reducir la migración irregular. Así señala la declaración conjunta dada a conocer públicamente por ambos países en esa fecha. El contenido de la declaración conjunta es perfectamente aceptable, ya que no implica intromisión alguna en la soberanía nacional. Nuestra ley de migración (LM) ya establece un sano equilibrio entre la protección absoluta de los derechos humanos de los migrantes y la necesidad del Estado mexicano de cuidar sus fronteras y combatir el crimen organizado. (John M. Ackermann, La Jornada, p.16)
El sábado 15 se reunieron en el parque comunal de San Ysidro, California, Estados Unidos, artistas, activistas sociales, académicos, defensores de derechos humanos, científicos y otras muchas personas, algunas de las cuales portaban representaciones de especies migratorias. Poco después empezó una caminata silenciosa que invocaba la tradición de Gandhi y la necesidad de la no violencia. En la garita del cruce internacional los recibieron integrantes de pueblos originarios con una ceremonia que recibía simbólicamente, en forma hospitalaria, a las especies migratorias. Es una ofrenda a lo sagrado de la migración porque todos somos migrantes. Todas las especies y todos nosotros tenemos nuestro corazón unido por reconocernos como una familia de la tierra, explicó Sonia de Otto, quien representa a la Universidad Gujarat Vidyapith, fundada en 1920 por Mahatma Gandhi. (Gustavo Esteva, La Jornada, p.16)
Una guerra sin misiles, con aranceles punitivos virtuales, pero que de concretarse podrían destruir industrias y puestos de trabajo del lado mexicano. En rigor, la guerra de migrantes por aranceles fue política: el energúmeno de la Oficina Oval necesitaba consolidar su imagen de supremacista blanco, xenófobo, para movilizar a sus bases electorales. Como en su campaña de 2015-16, México y los centroamericanos que huyen del horror vuelven a ser parte de la estrategia de la presidencia imperial y la extrema derecha neonazi en el poder. En el corto plazo, Trump −a la cabeza de un Estado canalla que viola las leyes internacionales− coaccionó a México para que hiciera el trabajo sucio en sus fronteras norte y sur. Y así sea para ganar tiempo, AMLO lo sigue considerando su amigo. Mientras, intenta readecuar su política migratoria a los nuevos modos y tiempos de la asimétrica relación bilateral. La migración es un derecho humano reconocido en el derecho internacional. López Obrador considera que el fenómeno migratorio responde a carencias materiales y a la inseguridad en regiones marginadas de México y Centroamérica. (Carlos Fazio, La Jornada, p. 17)
En febrero de 2002, el entonces Presidente Vicente Fox rechazó a Francisco Garduño como secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México. Garduño fue propuesto para el cargo en sustitución de Leonel Godoy, quien renunció para irse al gabinete del gobernador Lázaro Cárdenas Batel. Así se acabó el sueño de Garduño Yáñez para encabezar a la policía capitalina, en una grave crisis de inseguridad del entonces Distrito Federal. Al arribo del político de Tabasco a la Presidencia, lo designó responsable del sistema penitenciario nacional. Pero la actual crisis migratoria, llevó a que el Presidente lo nombrara director del Instituto Nacional de Migración (INM). Así. Garduño se encuentra de nuevo con Marcelo Ebrard, quien fue su compañero de gabinete como secretario de Seguridad Pública. (Joel Saucedo, La Prensa, p. 6)
Alguien debería decirle a Marcelo Ebrard que no se confíe ni se crea que es el nuevo favorito de Andrés Manuel López Obrador. Fiel a su estilo, el tabasqueño le dio al canciller el encargo, pero no los poderes, pues le puso varias cuñas alrededor. Es decir, en el “equipo” de Ebrard hay varios incondicionales del Presidente que ponen su fidelidad al caudillo por encima de cualquier interés, por muy patrio que sea. Por eso lo acompañan figuras de tooodas las confianzas de AMLO como Francisco Garduño y Horacio Duarte, lo que le garantiza control remoto del proceso… y tener bajo lupa al canciller por si empieza a soñar demasiado con el 2024. (Reforma, p. 10)
Los olvidados. Dice la diputada Frida Alejandra Esparza Márquez, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que el envío de seis mil elementos de la Guardia Nacional para detener, encarcelar y deportar a migrantes en Chiapas y otros estados es “un error histórico” porque se responde a los mandatos y acuerdos firmados con Estados Unidos y se olvida la tradición del país en materia de asilo, refugio y protección a extranjeros. Urgió a la intervención del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de otras instancias internacionales para que verifiquen qué es lo que está ocurriendo en la frontera sur de nuestro país. Todavía no pasa nada y los del sol azteca ya están en alerta máxima. (Excélsior, p.13)
El verbo “recular” se oye muy feo, y más en la primera persona del singular del presente de indicativo. Eso fue lo que hizo López Obrador en la cuestión de los migrantes: recular. En un principio les ofreció frontera abierta y libre paso por nuestro territorio para llegar a los Estados Unidos. Su ofrecimiento, a tono con la tradición hospitalaria de nuestro país y con los principios del humanitarismo, hizo que decenas de miles de centroamericanos, a los que luego se sumaron caribeños, asiáticos y hasta africanos, ingresaran a México. Generosa la decisión del Presidente, fue sin embargo irreflexiva como casi todas las suyas. Una de sus más nocivas consecuencias fue dar pretexto a Trump para otra de sus andanadas contra México, a cuya representación puso de rodillas con la amenaza de los aranceles. Ahora la política migratoria de nuestra nación es dictada por el presidente yanqui. La flamante Guardia Nacional de AMLO está convertida en “border patrol” al servicio de los Estados Unidos, y los asuntos migratorios mexicanos se han vuelto un almodrote al que no se le pueden ver pies ni cabeza, con renuncia de su anterior encargado y encomienda de su manejo a Relaciones Exteriores, ya no a Gobernación. En este tema, y en otros más, se le está enredando la pita al presidente López. Ojalá logre desenredarla pero, para decirlo con un eufemismo, Estaca Brown. (Catón, Reforma, p.11)
Que Andrés Manuel López Obrador comenzará a reunirse personalmente con los presidentes centroamericanos esta misma semana y espera comenzar el próximo jueves con el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele. Bajo la idea de que el titular del Ejecutivo no quiere salir del país, se prevé que la reunión sea en Tapachula, Chiapas, para revisar el Plan Integral de Desarrollo para la región que le ha propuesto a EU para reducir los flujos migratorios. Este sería el primer encuentro formal de AMLO con sus homólogos centroamericanos para pedirles su ayuda en este ambicioso plan, ya que con Bukele se reunió apenas en marzo cuando éste aún no tomaba posesión, y como presidente electo, en agosto del año pasado, se entrevistó con el mandatario de Guatemala, Jimmy Morales, en la Universidad Autónoma de Chiapas, por lo que el único pendiente sería el mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández, a quien espera ver en los próximos días. (Milenio Diario, p. 2)
La decisión de Estados Unidos de dar un plazo de un año para resolver solicitudes de visas a migrantes, es una mala noticia para la frontera mexicana, en especial para Sonora, donde se tendrán que realizar operativos emergentes para atender necesidades de miles de ilegales, en tanto les deciden la suerte en el vecino país del norte. Ya éramos muchos y parió la abuela, dirán los nogalenses. La avalancha de migrantes cambiará el rostro de Nogales, Sonora y de otras ciudades fronterizas sonorenses por la presencia de hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses, cubanos, etc., quienes se convertirán un problema social al no contar el gobierno estatal ni municipal con recursos financieros para este problema migratorio. (Gaspar Navarro Ruiz, Critica on line)
El gobierno mexicano realizará esfuerzos extraordinarios y dedicará una importante cantidad de recursos económicos, físicos y humanos para tratar de reducir el flujo migratorio hacia Estados Unidos y así evitar que Donald Trump le imponga un arancel de 5% o más a nuestras exportaciones. Esta vez el presidente gringo utilizó el fenómeno migratorio para amenazar con sanciones a México, y pronto, tal vez, recurrirá a otro pretexto para presentar a nuestro país como el causante de otro mal que padece su país: el elevado número de muertes que causa el consumo de drogas. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EU, se estima que 69,096 personas murieron por una sobredosis de drogas durante el periodo de 12 meses que concluyó el 30 de noviembre del 2018. Este número es 4.4% menor que los 72,287 que hubo en el mismo periodo del año anterior, pero 8.2% superior a los 63,888 que fallecieron por la misma causa en el periodo anual que concluyó en noviembre del 2016. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, p. 41)
Prevé crisis humanitaria por éxodo desde CA.- El grave problema migratorio que ya padecía México desde el sexenio anterior se ha agudizado en la administración de Andrés Manuel López Obrador, precisamente por la acción punitiva del gobierno de Donald Trump de amenazar con imponer un arancel de 5 por ciento a las exportaciones mexicanas. La situación no deja de ser preocupante para la soberanía nacional, pues el gobierno mexicano ha impuesto un plan migratorio emergente con el despliegue de la Guardia Nacional (GN) –6 mil efectivos– y las acciones del Instituto Nacional de Migración (INM) para frenar la internación masiva de niños, adolescentes y adultos centroamericanos y cubanos por 28 puntos fronterizos en las rutas Chiapas, Oaxaca y Tabasco. (Correspondencia, La Jornada, p.2)