Desde la madrugada de ayer, centenares de elementos de la Policía Federal (PF) iniciaron un movimiento de protesta en contra de lo que consideran violaciones a sus derechos laborales por la extinción de esa corporación y las condiciones para que sus miembros se integren a la naciente Guardia Nacional. Las acciones de los uniformados incluyeron un paro de labores en todas las sedes de la corporación en la Ciudad de México, el cierre de vialidades como el Periférico capitalino o la autopista México-Pachuca y la presentación de demandas de amparo ante juzgados federales.
La primera consideración ante las muestras de descontento es la necesidad de separar lo que pudieran ser preocupaciones legítimas de los uniformados por la preservación de sus derechos laborales –como los referentes a ingresos y antigüedad– de los afanes por conservar privilegios como bonos y otras prebendas y de exigencias a todas luces improcedentes, como la de ser incorporados al nuevo organismo de seguridad pública aunque no cumplan con el mínimo requisito de encontrarse en forma física para ello. (Editorial, La Jornada, p.2)
Anoche en Tercer Grado, que dirige y conduce Leopoldo Gómez, planteó el tema de la oposición en estos tiempos de la 4T.
En mi turno, dije ¿Cuál oposición? La de los partidos no existe.
Y los recorrí tan brevemente como los espacios que hoy ocupan: el PAN, descabezado, dividido, devaluado; el PRI, en su mínima expresión histórica con su ADN de alinearse con el presidente en turno y los mismos viejos vicios para hacerse de lo que hoy es un cascarón; el PRD, en estado terminal; Movimiento Ciudadano, con el oxígeno que le da el gobernador de Jalisco, y el Verde, siendo esa franquicia amorfa que se mueve entre el eclipse y la noche. (Joaquín López Dóriga, Milenio, Opinión, p.3)
Paro de la PF; hay mano negra, dice AMLO // Christine Lagarde, a la presidencia del Banco Central Europeo // Jóvenes construyendo burocracia
No tienen buena imagen las corporaciones policiacas. La gente menciona con frecuencia que es muy fina la línea que separa a algunos de sus elementos –no a todos, hay que decirlo categóricamente– de la delincuencia. Miembros de la Policía Federal hicieron ayer un paro y bloquearon calles, entre ellas la avenida Constituyentes de la capital del país, que es de tráfico pesado, la salida a Santa Fe y Toluca. Crearon una situación de caos. No fueron reprimidos, los manifestantes se retiraron cuando quisieron, pero perjudicaron a millares de automovilistas. No están de acuerdo con ser incorporados a la Guardia Nacional, sus razones tienen que ver, dicen, con ingresos y prestaciones. El presidente López Obrador rechazó que sean presionados para sumarse a la nueva fuerza de seguridad. Tienen su derecho. Quiero decir a los de la Policía Federal que no se va a despedir a nadie y que van a tener sus mismos sueldos y prestaciones. En un mensaje grabado y difundido en redes sociales por la tarde, agregó que si los elementos de la PF saben que van a ser respetadas sus condiciones laborales, y aún insisten en el plantón, es que hay mano negra. Es una corporación que no se consolidó, se echó a perder. Recordó que en administraciones anteriores, la PF dependía de la Secretaría de Gobernación. Hace falta una buena dosis de comunicación para remontar el problema. El caso se asemeja a la desaparición del Estado Mayor Presidencial. Al principio hubo resistencia e inconformidad, pero finalmente el problema se solventó. Por su lado, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, dijo que no habrá castigos, todo se resolverá mediante el diálogo. Lo que hace falta es que se pongan de acuerdo en los puntos finos del nuevo esquema de operación. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Opinión, p.6)
En las pasadas dos semanas se han dado acontecimientos relevantes vinculados con las fuerzas armadas. Uno de ellos, por supuesto, es el lanzamiento de la Guardia Nacional como una de las máximas apuestas del gobierno de la 4T, que pone en el centro al Ejército y la Marina como los pilares de la nueva corporación que tiene como principal mandato pacificar el país.
Junto con ello, el 30 junio se cumplió el quinto aniversario de una de las vergüenzas más emblemáticas del gobierno de Enrique Peña Nieto: la denominada masacre de Tlatlaya, cuando una patrulla militar hizo justicia por propia mano y por lo menos de 12 a 15 personas que ya se encontraban bajo su disposición fueron ejecutadas. (Mario Patrón, La Jornada, Opinión, p.20)
El lunes pasado se cumplió un año de una jornada electoral en el cual la voluntad popular se expresó en las urnas, de manera apabullante, por el cambio.
Aquel voto por el cambio se manifestó principalmente contra la corrupción y la impunidad, contra los excesos del poder y de los privilegios; se pronunció por una mayor seguridad, por la no violencia, pero también fue un voto contra la desigualdad y por una mejor distribución de la riqueza.
La desigualdad en México se hace presente no sólo en lo económico y lo social. Se hace visible en sus múltiples formas y facetas, como en el racismo y el clasismo de nuestra sociedad, y se vuelve más palpable en el origen de las personas, en los rasgos físicos o en el color de la piel. (Néstor Martínez Cristo, La Jornada, Opinión, p.20)
La crisis de la Policía Federal estaba anunciada desde hace semanas, pero nadie escuchó, se subestimaron las señales del profundo descontento en el principal cuerpo policial del país. No es verdad que la Policía Federal se está manifestando ahora porque “se descompuso” durante el sexenio pasado. Más allá de errores e insuficiencias, incluyendo medidas tan controvertidas como el desmantelamiento de Plataforma México, lo cierto es que en la PF, como en casi todas las instituciones, coexisten áreas de gran calidad profesional con ramas corrompidas. El error, que es preocupante porque se repite una y otra vez, es que, en lugar de depurar las instituciones, fortaleciéndolas, se opta por erradicarlas, por desaparecerlas. (Jorge Fernández Meléndez, Excélsior, Opinión, p.14)
Todo gobierno, sin excepción, ha tenido y tiene sus incondicionales, sus críticos y sus malquerientes. Es inevitable que así sea. Veamos cómo ha sido y es esta una hipótesis de hierro en México.
La masa de los incondicionales se halla formada por aquellos que se ven beneficiados en lo material, que se sienten reafirmados en su credo o bien que la corriente en el poder les asegura, cuando menos, la permanencia en su trabajo. (Abraham Nuncio, La Jornada, Opinión, p.19)
AMLO dice que su mejor política exterior es la interior, Trump dice con acierto que su mejor política interior es la exterior. El desempeño del estadounidense en el G-20 confirma que, odioso como es, fue la figura en la reunión internacional. Trump es el odioso ganador. El presidente mexicano ausente, regresó a la figura del mexicano taimado, inseguro, escondido del mundo. Una especie de Jamaicón Villegas o Chango Casanova de la política que les entra la nostalgia al estar fuera del confort de su entorno.
En México no hay conexión con la reelección. Desde la Revolución es un tema constitucionalmente vedado para el nivel presidencial. Inició apenas con la reelección de ayuntamientos y en los poderes legislativos. En la UNAM por el contrario existe la reelección desde 1945. Salvo Jorge Carpizo que siempre estuvo en contra de ser reelecto y Rivero Serrano tan deficiente que perdió su reelección ante Carpizo, los rectores recientes se han reelegido debido a una exitosa primera gestión. Pronto se hablará de la reelección universitaria al concluir primer periodo del Rector Enrique Graue. (Mario Melgar Adalid, El Universal, Opinión, p.12)
Seamos francos, el proyecto de Guardia Nacional que hoy marcha sobre el país es una militarización de facto de la seguridad, algo impensable durante el régimen de Peña Nieto o de Felipe Calderón.
Hoy, en la 4T, soldados y marinos lo controlan todo, hacen más de lo que ya hacían y tienen más poder del que ya tenían, ahora, incluso, con un marco jurídico que les permite actuar sin temor a represalias legales. (Luis Cárdenas, El Universal, Opinión, p.11)
Amigos que votaron por Morena:
Este lunes pasado hubo un bailon-go-Informe de Gobierno, el cual nuestro presidente lideró.
En este bailongo-Informe, nuestro presidente se echó un discursito de una hora y media alabándose de todos sus logros en este año-semestre. Según nuestro presidente, se han cumplido 78 de sus 100 promesas de campaña. Y que él esperaba cumplir las últimas 22 promesas entre este domingo y diciembre de este año.
Supongo, que ustedes salieron muy contentos después de su bailongo y con la moral en alto. (Carlos Alazraki, El Universal, Opinión, p.9)
En febrero de 2018, Andrés Manuel López Obrador había emprendido ya la campaña de demolición de la Policía Federal (PF). “Se echó a perder”, dijo en un mitin en la Plaza de las Tres Culturas. Ese mismo día anunció que su gobierno no podría prescindir del Ejército ni de la Marina en las tareas de seguridad.
López Obrador se dedicó desde entonces a dinamitar el prestigio del cuerpo policial más profesional y confiable que existía en el país —con las limitaciones, claro, y los claroscuros inevitables—: un cuerpo cuya construcción le había costado al Estado mexicano años de aprendizaje, montañas de dinero y más de un millar de vidas. (Héctor de Mauleón, el Universal, Opinión, p.2)
La defensa del narcotraficante más famoso del mundo lanzó en los últimos días peticiones casi desesperadas: que le den más agua, que le apaguen la luz de noche, que le compren tapones para los oídos…
Si Joaquín El Chapo Guzmán Loera se quejaba de las condiciones en el penal de máxima seguridad del Altiplano en el Estado de México, no sabía lo que sería su futuro con la extradición: el aislamiento total, brutal, del Centro Correccional Metropolitano al sur de Manhattan. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Opinión, p.2)
El costo del bailongo de AMLO
La celebración del presidente Andrés Manuel López Obrador del 1 de julio, a un año del triunfo electoral de 2018, tuvo un costo para el erario de tres millones 200 mil pesos. Nos recuerdan que aunque el gobierno federal no desembolsó un centavo para los artistas que participaron en el bailongo, sí hubo un gasto para la renta de sillas, lonas, baños, templete y el sonido para amenizar el evento que se realizó el lunes en el Zócalo de la Ciudad de México y donde asistieron unas 80 mil personas para acompañar al mandatario y recordar el resultado electoral de hace un año. Como usted sabe, en el jolgorio participaron Margarita La Diosa de la Cumbia, el flautista Horacio Franco, la Orquesta Sinfónica de Tlaxiaco y el mariachi de la Secretaría de la Defensa Nacional, con la participación de Alejandra Díaz, “la primera voz femenina” del grupo musical. Bueno, nos comentan que la Presidencia de la República está por transparentar todo el costo del evento. Pero lo bailado en los últimos 12 meses, ¿quién se lo quita al tabasqueño? (El Universal, Opinión, p.2)
En México, nunca un gobierno se había atrevido a atacar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) como lo está haciendo el actual gobierno federal.
Como es sabido, la CNDH emitió una recomendación solicitando que se les reintegre el apoyo financiero a las estancias infantiles, gracias a las cuales decenas de miles de mujeres y hombres pobres han podido trabajar o estudiar dejando a sus hijos pequeños en lugares seguros en los que, además de ser cuidados, se les educa y se les da ocasión de jugar con niños de su edad. (Luis de la Barrera Solórzano, Excélsior, Opinión, p.17)