Al que siempre no le quitan las medidas de protección es al padre Solalinde, luego de que la semana pasada le avisaran en Segob que terminaba el programa cautelar hacia su persona; sin embargo, fue la misma dependencia la que dijo que es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la única que puede retirar el apoyo. Incluso Solalinde ya se había resignado a andar solo y ser a últimas fechas un férreo crítico del Instituto Nacional de Migración. Veremos si sólo a él le brindan esta protección. (La Razón, Opinión, p.2)
El martes el presidente Donald Trump restringió el derecho al asilo a quienes crucen la frontera con México, con el fin de poner un dique adicional a los migrantes centroamericanos.
¿Por qué Trump adoptó esta medida tan drástica cuando México asumió el compromiso, sin precedente, de contener a los migrantes con el uso de la fuerza y dar resultados en 45 días?
La respuesta la sabremos el domingo en la reunión entre los secretarios Marcelo Ebrard y Mike Pompeo, un día antes de que se venza el plazo, el 22 de julio. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Opinión, p.11)
El presidente de Estados Unidos Donald Trump, volvió a sorprender a rivales y aliados por igual, al subir a Twitter comentarios racistas contra cuatro mujeres congresistas de color. Trump escribió que, en su opinión, las cuatro odian a EU, y que si no les gusta, deberían regresar al lugar de donde vinieron. El comentario es especialmente delicado en el contexto cultural del racismo estadunidense. Fue, durante años, la frase favorita que se aplicaba a los afroamericanos que luchaban por sus derechos civiles. Uno de los insultos clásicos era “si no les gusta, regrésense a África”. Cualquiera que haya crecido y vivido en Estados Unidos sin pertenecer al segmento blanco anglo-sajón de la población, lo ha padecido. Por ello, el escándalo. (Jorge Berry, El Financiero, Opinión, p.25)
De una vida como la de Porfirio Muñoz Ledo se ha dicho de todo. Muchos años después, por ejemplo, de haber sido representante de México ante las Naciones Unidas (allá en los 80), en los pasillos neoyorquinos de la sede del máximo organismo multilateral todavía lo recordaban como el “sparkling” embajador, homenaje a su inteligencia pero también a su irredenta personalidad, que le acarreó en aquella ciudad una de sus más famosas polémicas.
Habrá quién no le perdone su defensa a impresentables presidentes en la era priista, pero con 85 años a cuestas hoy la de Muñoz Ledo se ha convertido en una voz que llama con prontitud a las cosas por su nombre, toda una rareza en estos tiempos donde abundan políticos, del oficialismo y de la oposición, de ratonero comportamiento.
En medio de la sumisión del gobierno de López Obrador ante Estados Unidos, y del silencio de tantos que en ese gabinete o en Morena antes presumían de patriotas, Porfirio lleva meses denunciando que Marcelo Ebrard y el presidente de la República nos han convertido en el muro de Trump. (Salvador Camarena, El Financiero, Opinión, p.34)
Benjamin Rush aseguró que ser negro era una enfermedad de la piel y que podía ser curada. Christoph Meiners consideraba que las razas oscuras eran “tristes, faltos de virtud y con terribles vicios”, aseguraba también que no tenían sentimientos humanos.
Otros “sesudos” eugenistas como Harry H. Laughlin y Madison Grant buscaban probar la insuficiencia mental de algunos grupos raciales para justificar esterilizaciones forzadas e inmigración restrictiva.
En tiempos de la colonia, el fraile dominico Francisco de Vitoria decía que los indígenas americanos eran similares a retrasados mentales. En tanto, Tomás Ortiz afirmaba que los indígenas eran “brutos animales (…) gente cocida en vicios y bestialidades, sin mezcla de bondad o cortesía”. (Kimberly Armengol Jenser, Excélsior, Opinión, p.29)