Opinión Migración 050819

Fuera del Aire / Vecinos migrantes (II)

Apenas hace una semana escribía en este espacio sobre lo violentos que se han vuelto los operativos en contra de los migrantes. El director de la Casa del Migrante de Saltillo, Alberto Xicoténcatl, me describió la hostilidad con la que los agentes policiacos verifican el estatus migratorio de quienes buscan llegar a Estados Unidos. Esa violencia ya escaló.

Marcos viajaba con su hija. Planeaba reunirse en la Unión Americana con la madre de la pequeña. Eso ya no va a ocurrir. Luego de pasar unos días en la Casa del Migrante de Saltillo, donde hay revisiones constantes para evitar la presencia de armas, se reunió el jueves pasado con otros centroamericanos para esperar el tren que los llevaría hasta la frontera. Ahí ocurrió el ataque. Las balas alcanzaron a Marco y murió. Todo frente a su hijita de solo ocho años.

Los disparos los hicieron agentes de la Fiscalía Estatal, la cual argumentó inicialmente que los policías habían sido agredidos. Los testimonios de vecinos contradecían esa versión. Aseguraban que los migrantes iban desarmados. Esto se confirmó luego de la primeras investigaciones. La misma fiscalía reconoció que Marco era inocente, que hubo un uso excesivo de la fuerza en su contra y arrestó al policía que le disparó. Informó también que los elementos de su Agencia de Investigación Criminal “participaban en un operativo relacionado con la localización de personas dedicadas a la venta de narcóticos.” (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p.2)

Amarres / La tragedia

Los dos tiroteos o masacres del sábado en El Paso y Dayton, en Estados Unidos, responden a muchos factores que ya han sido expuestos y denunciados desde hace tiempo. Existe un conjunto propio de todos los trágicos y odiosos episodios que se reproducen una y otra vez. Y en el caso de la ciudad texana, se suma un ingrediente nuevo.

The New York Times publica el domingo un largo artículo subrayando lo que ya se ha demostrado, pero que ahora conviene reiterar. La única correlación existente entre masacres de ésta naturaleza y un factor explicativo constante a escala internacional es el número de armas. No hay más locos en Estados Unidos que en otros países; no conforman una sociedad más violenta, medida por asaltos, violaciones, secuestros, etc. Lo que hay son más, muchísimas más, armas en Estados Unidos que en cualquier otro país del mundo. Mientras eso no cambie, o no se impongan controles mucho más rigurosos a su venta, posesión y uso, proseguirán los horrores, y por las mismas razones. (Jorge G. Castañeda, El Financiero, Opinión, p.50)

Uso de Razón / AMLO no puede callar ante Trump

El ataque terrorista en El Paso ameritaba un severo llamado del presidente López Obrador a Donald Trump para que frene su discurso de odio contra los mexicanos, pues los fanáticos pasan de las palabras a los hechos.

Fue un atentado dirigido expresamente contra mexicanos por el sólo hecho de estar en suelo estadounidense.

Esa monstruosidad ocurre luego de un persistente ataque verbal del presidente de Estados Unidos contra los mexicanos en su país, que engendra violencia de racistas que convierten en acciones lo que Trump dice con palabras. (Pablo Hiriart, LEl Financiero, Opinión, p.42)

Quebradero / Niñas y niños, los migrantes más vulnerables

Si bien se ha ido evitando el famoso y amenazante arancel de 5%, no por ello hemos podido evitar la infinidad de problemas que a diario se están presentando con los migrantes.

Se ha creado entre las fuerzas de seguridad la idea de que hay que detener a toda costa a los migrantes.

El asesinato de un padre de familia hondureño, quien llevaba a su hija de 8 años, en Saltillo, se enmarca en el clima que se ha creado en el país sobre los migrantes. Por más que digan que todo se debió a que confundieron a la familia con narcomenudistas, es obvio que lo que prevalece es la forma de cómo se miran las cosas entre quienes instrumentan la seguridad. En muchos casos no sólo no están preparados, sino que andan presionados, tensos. (Javier Solórzano, La razón, Opinión, p.2)

Duda Razonable / Dinero, política y muerte en Texas

En todos los países del mundo hay sicópatas, xenófobos, misóginos, fanáticos, criminales, imbéciles, misóginos… En todos.

En muchos países hay discursos de odio, de parte de líderes o de grupos de fanáticos contra otros.

Como varios estudios lo han demostrado y The New York Times lo recordó este fin de semana, la única variable que puede explicar el absolutamente desproporcionado y trágico número de eventos como los de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, de los últimos días, es el absurdo número de armas que tienen, y a las que los estadunidenses tienen acceso como si fuera un producto cualquiera. En Texas basta ser mayor de edad, por ejemplo. Para llevarla todo el tiempo con uno, solo hay que hacer un curso bastante sencillo que pruebe que uno sabe tirar. (Carlos Puig, Milenio, Opinión, p.2)

Rozones

  • Ebrard ante crimen en El Paso

Inmediata y frontal fue la respuesta del canciller Marcelo Ebrard tras el tiroteo en el que murieron siete mexicanos en El Paso, Texas, a manos de un sujeto que abrazó el discurso contra la migración tan profusamente diseminado en las últimas fechas. Además del apoyo a los connacionales, que hoy les expresará directamente el secretario en esa ciudad, desde Relaciones Exteriores se abre un frente jurídico y uno diplomático contra las acciones de violencia y crímenes de odio que eventualmente pudiera sufrir la población de origen mexicano o méxico-estadounidense. Un acierto. (La Razón, Opinión, p.2)

American curios / Balas de odio

Otro y otro y otro. Dos tiroteos masivos en menos de 24 horas perpetrados por jóvenes blancos estadunidenses; el saldo de ambos es de por lo menos 29 muertos y decenas de heridos. Esto, después de que hace una semana, otro joven blanco asesinó a tres e hirió a 15 en Gilroy, California. Suman 253 tiroteos masivos (definido como casos en los que cuatro o más personas son heridas o mueren por balas), y 32 matanzas por armas de fuego (definido como tres o más fatalidades en un solo incidente) en los 216 días que van del año.

Pero el ataque en El Paso, según información preliminar, no es un tiroteo más, sino un atentado de terror contra latinos e inmigrantes. Un “manifiesto” que aparentemente dejó el atacante poco antes de salir a realizar su masacre afirma que estaba haciendo esto “en respuesta a la invasión latina”.

El alguacil del condado de El Paso, Richard Wiles, escribió: “Este hombre anglo vino aquí para matar latinos. Estoy indignado… y toda la nación debería estar indignada. Es hora de levantarnos y hacer que nuestros representantes rindan cuentas a todos los niveles”. (David Brooks , La Jornada, Opinión, p.25)

Astillero

AMLO da un paso frente a Trump // Terrorismo, odio, armas // Debate en EU, “desmexicanizado” // Irma Eréndira responde a Calderón

En Estados Unidos se ha “desmexicanizado” de manera sistemática e intencional el debate sobre la migración (su origen, situación y consecuencias), con un manejo que distorsiona el enorme peso de las comunidades provenientes de México y que prefiere asignar representación político-electoral y beneficios presupuestales y legales a comunidades de otros países, en aras de impedir que la fuerza e importancia del flujo llegado de diversas formas desde México altere los equilibrios políticos actuales en Estados Unidos.

Por ello es importante que el gobierno obradorista retome la iniciativa política penosamente perdida ante los embates de Donald Trump y que, a partir de la tragedia de El Paso, Texas, se esfuerce en colocar sobre la mesa de discusiones la defensa real de nuestros paisanos, el peso numérico de la mayoría mexicana de entre las minorías “hispanas” asentadas en Estados Unidos y la importancia de frenar el discurso de odio (sobre todo, el del hipócrita Trump) contra los migrantes mexicanos.

Aun cuando ha fungido como una especie de mayordomo supervisor del cumplimiento de las metas migratorias impuestas por el gerente regional y mundial, Marcelo Ebrard ha hecho un anuncio que, de haber congruencia política, podría dar paso a un reposicionamiento compensatorio del gobierno mexicano. Ebrard ha dicho que suministrará a la Fiscalía General de la República los elementos que podrían sustentar una acusación de terrorismo contra quienes resulten responsables de la masacre que dejó al menos 20 muertos en una plaza comercial de El Paso (hasta ahora, sólo aparece como presunto responsable material un joven que con disparos de un arma automática pretendió frenar la “invasión de mexicanos” a Texas y, en general, a Estados Unidos). (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.8)

Estado Fallido / Migrantes, creación y tragedia

Este fin de semana las noticias internacionales se volvieron a pintar de rojo con los tres tiroteos que ocurrieron en EU. Esta vez fueron Chicago, Ohio y Texas, y como suele ser en estos casos, la conversación se tornó política casi de inmediato. Un trágico sinsentido recurrente, siempre es una buena razón, sobre todo en un año electoral, para recargas los exaltados ánimos que saben que mucha gente no sale a votar en ese país por convicciones humanistas, sino por miedo. En este caso, miedo a cosas como a que “les quiten sus armas” o que los migrantes “les quiten sus trabajos”. Esa es la plataforma republicana que, junto con temas de espejismos económicos, tienen y probablemente mantengan a Trump en la presidencia. Así que cuando alguien de alto perfil ve estas tragedias y grita que por favor se haga algo respecto al control de armas, la respuesta siempre es descalificar y decir que “las armas son un derecho constitucional“ y que “las armas no matan a la gente. La gente mata a la gente”. Así se perpetúa una discusión que nadie gana, pero que si afecta a quienes no quieren perder su derecho constitucional de tener revólveres, rifles y similares en casa, voten por el más feo. En números realmente alarmantes, estas son las mismas personas que piensan que los migrantes son el mayor peligro, cuando está más que comprobado que la gente indocumentada es la que mejor se comporta al estar en ese país. Aunque sea solo por motivos de supervivencia. No quieren encuentros con la policía. (Susana Moscatel, Milenio, Opinión, p.31)

El Correo Ilustrado

Exacerbación de la xenofobia

La matanza de El Paso, Texas, es un paso más a la exacerbación, hasta la locura, de la xenofobia inoculada incesantemente por el presidente Donald Trump hacia sus gobernados.

El odio que manifiesta en sus políticas migratorias y se ha traducido en muertes y desolación en los seres humanos que tratan de alcanzar el llamado sueño americano, tiene evidentemente reflejo en quienes, como el desequilibrado asesino de El Paso, con libertad absoluta para la posesión de armas, lo desencadenan de forma similar para “contribuir” a lo que su presidente considera su más ingente tarea, y tanto, que la ha constituido en su principal bandera en busca de su repetición en el cargo.

Nuestros paisanos, los que hoy por hoy con sus remesas se han convertido en gran beneficio de nuestra economía, deberán permanecer atentos ante estas lamentables manifestaciones de odio. Benjamín Cortés Valadez (La Jornada, Opinión, p.2)

El Asalto a la Razón / Mortífera cosecha de tempestades

La masacre de antier en un Walmart de El Paso, Texas (como con alta probabilidad la ocurrida en un bar de Dayton, Ohio), fue un abominable crimen de odio en que la inquina de Donald Trump contra los migrantes ha servido de catalizador.

El presidente de Estados Unidos se muerde la lengua cuando, al pretender curarse en salud, niega una realidad que atiza cotidianamente: “El odio no tiene cabida”, quiere hacer creer y, como si fuese un sano sujeto, diagnostica que tales matanzas expresan “un problema de salud mental…”.

A él aludió (al fin diplomática, explicablemente sin decir su nombre) la embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, en un tuit: “El discurso xenófobo y racista conduce a los crímenes de odio. Indispensable construir un discurso de tolerancia, respeto y compasión. La comunidad hispana contribuye de manera fundamental a la sociedad estadunidense. Necesitamos trabajar por la paz en comunidad ambos países”. (Carlos Marín, Milenio, Opinión, P.p.)

Elementos para el odio

La mayor masacre de personas de origen mexicano en Estados Unidos tuvo lugar en un centro comercial la mañana de este sábado en El Paso, Texas, que comparte frontera con Ciudad Juárez, Chihuahua. ¿Por qué específicamente contra la comunidad mexicanoamericana? No es difícil señalar que el francotirador sentía un odio contra los originarios de México o descendientes de mexicanos. Un documento encontrado en sus redes sociales, cuya autoría se le atribuye, menciona como razón de su ataque una “invasión hispana en Texas”.

En la historia estadounidense hay ejemplos de odio al diferente: la esclavitud y la existencia durante décadas de leyes racistas son algunos ejemplos. La presencia destacada de personas de origen afroamericano, asiático e hispano en distintos sectores de la vida estadounidense dio lugar a pensar que los tiempos de discriminación se habían superado. (El Universal, Editorial, p.12)

Política Zoom / Verdad inconveniente de un joven asesino

Durante la madrugada del sábado pasado, Patrick Wood Crusius condujo un automóvil más de 700 kilómetros, desde un vecindario en las afueras de Dallas, hasta la ciudad de El Paso, Texas.

Este estudiante universitario de 21 años llevó legalmente consigo una AK47 WASR 10, según sus propias palabras, por su capacidad para herir letalmente.

Eligió la ciudad de El Paso, por su población mayoritariamente hispana, 8 de cada 10 personas ahí tienen ascendencia mexicana. (Ricardo Raphael, El Universal, Opinión, p.2)

La Divisa del Poder / El discurso del odio en México

Los tiroteos del fin de semana ocurridos en territorio estadounidense no deben ser ajenos a este Gobierno.

No es casual que a partir del discurso xenofóbico de Donald Trump, el supremacista blanco que llevan los estadounidenses en su ADN haya despertado.

Cada día son más los actos violentos en contra de migrantes o de ciudadanos de otros países que han obtenido legalmente la residencia, incluso la ciudadanía.

El discurso de Trump ha dividido a una nación que parecía haber superado su xenofobia. (Adrián Trejo 24 Horas, Opinión, p.3)

“Oye, Trump”

Ante los insultos y descalificaciones contra los migrantes de parte del Presidente de EU sólo había silencio. Nadie salía a emitir un posicionamiento, lo que dejaba la impresión entre los fanáticos estadounidenses de que los migrantes estaban solos. Que nadie meterá las manos por ellos. Que son un blanco fácil.

De ahí la importancia de defender a nuestros paisanos. De responder cada insulto de Donald Trump con posturas firmes. A cada descalificación, una respuesta. A cada anuncio de redadas, un extrañamiento y el refuerzo de las medidas legales para defenderlos.

El silencio y la inacción ante los discursos de odio sólo envalentonan a los fanáticos antimigrantes. ¿Qué mensaje se da a esos individuos cuando no sólo no se le reclama con firmeza a su líder por los insultos y acciones que violan los derechos humanos, sino que se le complace en casi todo lo que pide? (Alberto González, 24 Horas, Opinión, p.6)

Tolvanera / El Paso

La matanza de El Paso duele a México. Es propia. Punto crítico de cruce de migrantes y nervio de la estrategia disuasiva que los gobiernos de Estados Unidos y México comparten para disminuir el tráfico hacia el norte, El Paso es un suburbio mexicano.

La matanza es ratificación. Del odio al matón solo hay un rifle. Y en el blanco están los latinos, los morenos, los distintos, los migrantes. El discurso ofensivo, discriminador, del presidente Donald Trump que toma cuerpo en sus millones de seguidores, encarama como acto supremo de exclusión con la violencia armada. La permisividad legal e institucional para cargar y usar armas como si fueran juguetes es el lubricante de la narrativa de exclusión. La matanza de El Paso es corolario de las cárceles infames de comida podrida y trato inhumano; la separación de hijos, las agresiones físicas y sexuales a mujeres migrantes, el azote y la persecución de quienes intentan cruzar como puedan y como sea.

El asunto no es ajeno. Afecta a compatriotas y a centroamericanos. Murieron 7 mexicanos en el ataque en el supermercado de El Paso en un ataque cobijado por una cortina hostil, agraviante, criminal. (Roberto Zamarripa, Reforma, Opinión, p.9)

Odiar al ‘otro’

Donald Trump se dedica a denostar a los mexicanos y luego un hombre armado con una AK 47 mata a cuantos puede. El presidente estadounidense usa su cuenta de Twitter para identificar enemigos y después un seguidor suyo los asesina. Sin duda hay lecciones importantes que aprender de lo ocurrido en El Paso, sobre el acceso estúpidamente fácil a las armas en Estados Unidos y el racismo y la discriminación y la criminalización étnica. Pero ojalá que el aprendizaje más importante fuera moral. Ojalá echara un poco de luz sobre comportamientos y formas de hablar y actuar que trascienden lo ocurrido en Texas. Lo más fácil sería embestir a Trump por las implicaciones de su retórica rabiosa, sin mirarnos críticamente y ver cómo la emulamos. Lo más sencillo sería ver al trumpismo xenófobo y polarizante como algo aislado, sin precedentes. Como algo excepcional e irreproducible, cuando no es así. Condenamos la violencia verbal y física al norte de la frontera, como si eso permitiera absolvernos de la autocrítica acá. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p.9)

Bitácora del director / El odio mata

“Diecinueve minutos antes de la primera llamada al 911 que alertó a las autoridades sobre un tiroteo masivo en un Walmart de El Paso, Texas, un manifiesto antiinmigrante lleno de odio apareció en un foro ultraderechista de internet”.

Así inicia una de las crónicas que publicó The New York Times sobre el ataque del sábado a mediodía contra personas que se aprovisionaban en el supermercado de la ciudad fronteriza con México y que había provocado una veintena de muertes al momento de escribir esto.

Patrick Crusius, de 21 años de edad, manejó diez horas desde un suburbio de Dallas para atentar contra personas de origen latino, en un intento de frenar la “invasión hispana de Texas”, según se desprende de un texto que apareció en 8chan, un foro que también sirvió para difundir un mensaje antisemita poco antes de otra masacre, ocurrida en abril en la sinagoga de Poway, California. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Opinión, p.2)