Uno de los derechos fundamentales, pendiente en la agenda de derechos humanos en nuestro país, es la obligación del Estado de garantizar el derecho que establece nuestra Constitución Política para que todas las personas gocen de una identidad desde su nacimiento.
El derecho a la identidad implica el reconocimiento a su personalidad jurídica, a una nacionalidad, a su derecho a ser ciudadanos, a la pertenencia a una familia y a una comunidad, el derecho a ser sujeto de todos los derechos.
Se trata de un derecho universal, que el Estado debe garantizar a la población migrante. El fenómeno migratorio que vive México, va a representar un cambio estructural, ya que México ha dejado de ser un país de tránsito y de expulsión, para convertirse en un país de retorno y de destino. Más aún cuando la población migrante se ha diversificado a decenas de nacionalidades transcontinentales las que, al no contar con reconocimiento consular en México, se convierten en ciudadanos apátridas, lo que obliga a generar las condiciones para su integración en un país donde los migrantes representan apenas 1% de la población. (Alejandro Encinas Rodríguez, El Universal, Opinión, p. 15)
Uno de los factores que está generando incertidumbre sobre la economía mexicana es la elección presidencial en Estados Unidos. Explico por qué.
El presidente Donald Trump no tiene, hoy, asegurada su reelección. De acuerdo al sitio de apuestas de predictit.org, existe un 55% de probabilidades de que los demócratas ganen la Presidencia en las elecciones de noviembre de 2020 y un 45% de que los republicanos se queden en la Casa Blanca. Es, prácticamente, un volado.
En cuanto a la política, pues Trump no es un presidente tradicional. Por el contrario, ha roto los paradigmas de cómo hacer campaña en su país. Típicamente, una vez que un candidato ganaba la Casa Blanca, procedía a ampliar su coalición electoral para asegurar su reelección.
El tema es que, hoy, Trump no la tiene fácil para reelegirse. Recordemos que es un hombre de un narcisismo exacerbado que no está acostumbrado a perder. En este sentido, hará todo lo posible por ganar la elección de 2020. No se va a tentar el corazón para nada. Y México, como en 2016, será una de sus piñatas favoritas, porque pegarle a nuestro país le encanta a su base electoral. Nos va a golpear en tres temas: migración, comercio y drogas. (Leo Zuckermann, Excélsior, p. 17)
La masacre de El Paso fue llevada a cabo por un supremacista blanco, que minutos antes del ataque publicó en sus redes sociales un manifiesto en el que explicó sus motivos racistas. El documento hace eco de un discurso que ha venido ganando terreno en Estados Unidos, alentado porlos medios de comunicación conservadores y legitimado desde el poder: la idea de que los inmigrantes mexicanos y centroamericanos están llevando a cabo una verdadera invasión a la que es legítimo poner alto, pues de lo contrario habrá un gran reemplazo étnico y cultural en ese país.
Lo sucedido en El Paso es un atroz ejemplo de lo que pasa cuando a través del lenguaje se difama y se denigra a colectivos históricamente discriminados; cuando se incita al odio contra las personas en función de su pertenencia grupal, de su identidad social o de sus características personales.
El lenguaje homófobo, misógino, racista, xenófobo, antiinmigrante, etc contribuye a crear un clima general de intolerancia que está al origen de delitos atroces. Cuando en las redes sociales se llama a violar y matar mujeres, cuando se culpa a la comunidad LGBT+ de una crisis de valores, cuando se afirma que los inmigrantes roban empleos, o cuando se apela a una gran teoría de la conspiración orquestada por el pueblo judío, se siembra la semilla de un odio que, en los casos más graves, ha llevado a la humanidad al genocidio, pero que en general tiene el potencial de afectar en su vida diaria a sus destinatarios. (Arturo Zaldívar, Milenio Diario, p. 15)
En el gobierno capitalino y federal confunden la represión con el ejercicio legítimo de la fuerza para hacer cumplir los fundamentos básicos de la ley. Volvamos a los clásicos: los Estados fuertes son los que tienen leyes laxas que se cumplen en forma inflexible, los débiles son los que tienen leyes inflexibles que se aplican en forma laxa.
Pero pareciera que desde el poder consideran que ningún desafío se debe combatir. Cuando inició el sexenio se abrieron de par en par las fronteras a la migración con consecuencias funestas. El cambio de política lo impuso Estados Unidos, pero hay que insistir en que retomar el control fronterizo era una exigencia interna, de seguridad nacional. El combate al crimen organizado también parece transitar por una suerte de amnistía de facto, pero las consecuencias han sido un incremento de la violencia y de la inseguridad cotidiana de la gente, al tiempo que se deterioran nuestras relaciones internacionales y económicas internacionales por la imagen que de eso resulta. Hubo 19 muertos en Uruapan y 27 en Irapuato y la respuesta es que “no habrá guerra”. Nadie habla de guerra, sino de hacer cumplir la ley. El EZLN rompe acuerdos y rompe “el cerco”, ampliando su área de influencia. Si el día de mañana reactiva la declaración de guerra en contra del Estado mexicano, dirán que esperan abrazos no balazos. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, p. 16)
¿Guardia Nacional deja en el desamparo a Tijuana? Desde Tijuana, nos cuentan, existe una profunda confusión entre las corporaciones locales de seguridad por la labor de la recién llegada Guardia Nacional. El asunto, nos explican, es que apenas la semana pasada activistas denunciaron una redada de la Guardia en Playas de Tijuana, donde aseguraron a niños y adolescentes. Desde ese momento, nos dicen, se preguntaron si el objetivo de la corporación en esta frontera eran los migrantes o frenar la violencia —que se traduce en seis homicidios diarios— como aseguró el presidente Andrés Manuel López Obrador. Los cuestionamientos, nos comentan, se incrementaron el fin se semana, debido a que en el mismo sitio varios sujetos dispararon a un hombre a plena luz del día, además de que 11 personas fueron asesinadas el domingo pasado. Así, nos confían, oficiales locales aseguran que mientras los elementos de la Guardia Nacional se concentran en los refugios para migrantes, sólo un par de unidades los acompañan a las zonas de mayor peligro. (El Universal, Opinión, p. 25)
Los chingadazos de Porfirio
Habla cuando está a punto de sumar y sumar.
Ayer recibió el respaldo de tres bancadas para presidir un año más la Cámara de Diputados “y yo les agradecí, como corresponde a toda persona de bien, como soy yo”.
-Mañana me reúno con los de Morena y si me apoyan, yo acepto. Si no, yo seguiré igual.
-¿Cómo?
-Dando chingadazos.
-Y bien dados –lo elogio-. Me gustan los señalamientos puntuales que hace en materia diplomática, a Marcelo Ebrard, en la sumisión con Estados Unidos, en la represalia a los migrantes…
-Así voy a seguir.
El Gobierno está advertido. (José Ureña, 24 Horas, p.3)
Fiel a la cruz de su parroquia, el todavía presidente del Senado, Martí Batres, desconoció una votación en la cual perdió y muy a su pesar deberá ceder el cargo a su compañera de partido Mónica Fernández Balboa.
Lo que ocurrió ayer en la plenaria de Morena en el Senado es nacionalmente importante por eso: fue derrotado el candidato de la reelección.
Y personajes como Solalinde –que en sexenios pasados daba de comer al migrante y abogaba por él, y en éste aplaude que le echen encima el Ejército–, mostraron hasta dónde llega el impulso reeleccionista en Morena.
Batres, hecho una furia ante la evidencia de su derrota, estalló: Monreal “logró exhibirse como un político faccioso incapaz de encabezar un amplio movimiento. El riesgo es que regresemos a las épocas del cacicazgo y el poder de un solo individuo”. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 36)
Veracruz es hoy el epicentro de la violencia contra las poblaciones LGBT. Miguel Ángel Medina tenía 21 años, era estudiante de un taller de teatro en el Centro Cultural Acayucan, activista LGBT y coordinador local de un programa federal que beneficia a jóvenes emprendedores. El pasado 10 de agosto su cuerpo fue encontrado en un panteón, con los pantalones y calzones en las rodillas, semidesnudo, boca abajo y el cráneo destruido, con el rostro completamente ensangrentado.
Mike, como le decían sus amigos, desapareció solamente un día. El pasado viernes 9 de agosto por la noche, sus padres lo reportaron como desaparecido. Al día siguiente, el sábado 10, la Marina encontró su cuerpo. Solo 4 días después, el 14 de agosto, un sospechoso fue detenido. “Luis Humberto N”, un migrante guatemalteco, integrante de la Mara Salvatrucha, fue capturado, presuntamente confesó el crimen y se le imputó el delito de homicidio doloso calificado. Hasta aquí esta historia parece como si se hubiese brindado justicia de forma pronta y expedita. (Genaro Lozano, Reforma, p. 9)
La violencia, la incertidumbre y la pobreza reinantes en distintas regiones del mundo acompañan a sus víctimas más allá de sus lugares de origen. La última fotografía de la catástrofe la ofrece la embarcación humanitaria Open Arms, que por semanas no ha encontrado la vía para desembarcar, de manera segura, al centenar de migrantes que lleva a bordo en condiciones precarias y de hacinamiento, después de rescatarlos en dos distintas operaciones ocurridas a principios de agosto.
Éste es un escenario del todo conocido para la tripulación. Si bien en los últimos cuatro años la organización no gubernamental Open Arms ha rescatado a casi sesenta mil vidas en el Mar Mediterráneo Central —la zona marítima que contabiliza la mayor cantidad de muertes de migrantes desde 2014—, en muchas de estas misiones de salvamento y al igual que lo sucedido a otras asociaciones similares, un número constante de países europeos les han bloqueado el acceso a sus puertos para impedir el desembarco de los náufragos en el mundo desarrollado. (Maximiliano Cortazar, Excélsior, p. 19)
Chile anuncio cambios a su Ley de Migraciones y Extranjería e incrementó los requisitos para el ingreso de ciudadanos venezolanos al país mediante la visa de Responsabilidad Democrática, una visa que permite a venezolanos establecer residencia temporal en Chile. Claramente causada en consecuencia de un incremento sustancial en la diáspora venezolana. El gobierno chileno anunció que hay por lo menos 300 mil migrantes indocumentados en el país sudamericano, cuya población apenas roza los 18 millones. (Iñigo Guevara y Moyano, El Heraldo de México, p. 24)
Si un sector en México es seguro que tiene ganancias pese a que no haya un buen panorama económico es el bancario, pero también es el que más invierte para llegar a más mexicanos y el que cada vez busca más proyectos para financiar que tengan un enfoque social.
Desde hace años, por ejemplo, BBVA tiene la misión de apoyar a los niños y jóvenes hijos de migrantes con el programa “Por los que se quedan”, ya que consideran que la educación es la base para arraigar a muchos talentos mexicanos, además de apoyar con becas a quienes participan en las Olimpiadas del Conocimiento.
Santander con su programa de Universia que aplica en todos los países en que opera, sumado a los concursos que hacen de proyectos de emprendedores, han sido más que innovadores y revolucionarios en esta misión de responsabilidad social. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, p. 13)