En menudo lío se encuentra metido el gobierno mexicano con la presencia de alrededor de 3 mil africanos que se quejan ante la Asamblea de Migrantes Africanos y Africanas, de la mala alimentación, alojamiento y condiciones sanitarias de la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula, Chiapas, donde denuncian que las autoridades del Instituto Nacional de Migración les ha negado los salvoconductos para cruzar libremente por nuestro país y llegar a Estados Unidos. Y es que no es lo mismo deportar a centroamericanos por la frontera con El Salvador o Guatemala que repatriar a miles a Eritrea, Angola o el Congo, y todo por no hacer enojar al patrón, perdón, al presidente Donald Trump, quien nos tiene amenazados con aplicarnos los temidos aranceles progresivos a nuestras exportaciones, si no actuamos como agentes de la migra estadounidense en nuestro territorio. Lo malo de mezclar los temas de migración con el comercio exterior. (Enrique Muñoz, El Heraldo de México)
A finales de agosto, hace nueve años, en 2010, en San Fernando, Tamaulipas, fueron asesinados 72 migrantes, en cuya comisión de los hechos se abrieron investigaciones por la participación de autoridades y su actuación violatoria de derechos.
humanos.
A través del derecho de acceso a la información se requirió a la Procuraduría General de la República la averiguación previa sobre este caso, que fue reservada por estar en trámite.
El caso fue impugnado ante el entonces Instituto Federal de Transparencia y Protección de Datos (IFAI), hoy Inai, decidiendo por mayoría de sus miembros mantener clasificada la información al ser una investigación en curso.
No obstante, se sostuvo una posición en favor de la apertura por parte de dos integrantes del órgano colegiado: la comisionada Jacqueline Peschard Mariscal y el comisionado Ángel Trinidad Zaldívar, quienes votaron en contra de la reserva de la averiguación previa, argumentando que en este caso se acreditaba la excepción de la Ley de Transparencia que establece que no es posible clasificar información cuando se trate de violaciones graves a derechos humanos. (Marina A. San Martín Rebolloso, 24 Horas, p. 11)
Al mejor cazador… Si hay algo que se ha querido cuidar al referirse a las personas, particularmente a los migrantes, es el lenguaje. A nivel internacional, incluso, se ha buscado eliminar el adjetivo “ilegales”. Curiosamente, a quien de pronto se le olvidó esto fue al subsecretario de Relaciones Exteriores, Jesús Seade, nada más y nada menos el funcionario que vela por los mexicanos en la Unión Americana, sin importar su estatus migratorio. Seade consideró que los mexicanos deben darse a respetar y defender su nacionalidad, aunque reconoció que resulta difícil, por la manera en que muchos llegan a Estados Unidos. Son, dijo, “inmigrantes ilegales”. Nadie está libre de tropezones. (El Universal, p. 2)
Una libertad fundamental es la de circular por tu país sin ningún tipo de restricciones. Tomar tu auto, tu bicicleta o un transporte público y trasladarte desde tu localidad hacia los destinos a los que el placer, la curiosidad o algún mandado te conduzcan. Tal vez no podrás hacer lo mismo en un país extranjero -en cuya frontera te pedirán documentos migratorios y, es posible, que en su territorio debes llevar contigo pasaporte- pero, al menos en México, si tienes nacionalidad mexicana o permiso de residencia tienes el derecho a transitar con libertad.
Por desgracia lo que dice en la Constitución no siempre sucede en la realidad. Al parecer mañana -o a más tardar en una semana la Primera Sala de la Suprema Corte conocerá un amparo -275/2019- que proviene de una historia alucinante. Tres personas de nacionalidad mexicana, nacidas y residentes permanentes en Chiapas, salieron de su estado rumbo al norte del país -querían obtener trabajo en Sinaloay fueron detenidas en la ciudad de Querétaro por un retén migratorio. La razón fue simple: parecían migrantes.
Aunque llevaban consigo documentos que acreditaban su nacionalidad -lo cual, vale la pena insistir, no era obligatorio- fueron detenidos y retenidos durante ocho largos días. A las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) la documentación exhibida les pareció falsa y la apariencia de las personas no les resultó convincentemente mexicana. Así que, como hacen de manera por demás arbitraria con los migrantes, los privaron de la libertad. (Pedro Salazar, El Financiero, p. 28)
La popularidad del Presidente está por las nubes y el gobierno va mal. ¿Sólo en México puede ocurrir algo así? No, eso también sucedió con Chávez y con Maduro en Venezuela, y en otros países latinoamericanos. Así es el populismo. En eso estamos.
La mayoría de la gente, sin embargo, le aplaude al Presidente. No hay para medicinas, se despiden a decenas de miles de trabajadores del gobierno, y tiran el dinero en destruir una obra porque no le gusta al Presidente.
Durante la semana pasada tuvimos otro ejemplo de ineficacia populista en seguridad pública. Luego de la matanza del 19 de abril en Minatitlán (15 asesinatos en una fiesta), el gobierno anunció que enviaba a mil 059 elementos para cubrir esa ciudad, Coatzacoalcos y Cosoleacaque.
La Guardia Nacional sólo sirve para corretear y detener migrantes centroamericanos, pero no combate ni frena la delincuencia de los grandes grupos criminales. Tienen órdenes de dejarse golpear “por el pueblo”, al que “no se le reprime”. Populismo puro… e ineficacia comprobada. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 32)
En México todo es posible. El primer informe puede ser el tercero si así lo decide quien gobierna. Su partido puede cambiar las reglas del juego en el Congreso en cualquier momento para reelegir a la Mesa Directiva y manipular para evitar que la oposición, por disminuida que esté, responda formalmente, como es su deber, a dicho informe. Los mexicanos palpamos, sentimos y sufrimos la realidad todos los días de maneras muy distintas, en las calles de los pueblos, las pequeñas y grandes ciudades, en el campo, en el centro y las costas, en la frontera norte, en las dos penínsulas y en la frontera sur. Resulta alarmante que las palabras utilizadas para describir la realidad de estos primeros meses de gobierno sean más una alabanza personal que un análisis reflexivo y autocrítico de lo que no se ha hecho o podría hacerse mejor. (Armando Regil Velasco, El Economista, p. 54)
En 2016, triunfan el Brexit y Donald Trump. El fin de un modelo de la realidad sobre el que habíamos construido durante 40 años ha provocado una sensación de desconcierto en todo Occidente. Aparecen decenas de explicaciones al respecto, desde las que culpan de todo a un supuesto incremento en desigualdad, hasta las que ven en los financieros el origen de los males. Los políticos inescrupulosos, capaces de asumirse como salvadores mesiánicos, ofrecen echar a los mercaderes del templo, siempre y cuando se les entregue dicho templo. Ya en él, quitarlos resulta muy complicado.
Lo que ocurre, en la hipótesis de esta columna, es que la falta de un modelo explicativo de la realidad se refleja en un brutal crecimiento de la incertidumbre que enfrentan las personas, que por lo mismo se llenan de miedo. Cuando los seres humanos tienen miedo, tienden a agruparse, y eso lo hacen excluyendo aí otro. Por eso la migración se ha convertido en un problema mayor, a pesar de que sus números se han reducido. (Macario Schettino, El Financiero, p. 33)