Opinión Migración 130919

El Supremo apuntala a Trump

Donald Trump, en pleno maremoto de las encuestas, con la mayoría de sus viejos colaboradores cesados o dimitidos, consolida sus mayores triunfos políticos en el Tribunal Supremo, donde ha afianzado una mayoría conservadora que puede revertir décadas de bipartidismo más o menos tolerado. Su penúltima victoria llegó durante la tarde del pasado miércoles, cuando los jueces de la principal corte del país dieron el visto bueno a la regla que niega a casi todos los inmigrantes que provienen de Centroamérica que pidan asilo político en EE UU. Es una decisión temporal, pero de momento entrega en bandeja a la Casa Blanca su pretensión de evitar que los sin papeles que alcanzan EE UU tras cruzar otro país, puedan reclamar asilo en territorio estadounidense. Tendrán que esperar en México. O regresar a casa. Si pueden. Con independencia de que sus peticiones de asilo sean o no legítimas, estén mejor o peor fundamentadas, y sin importar el hecho de que haya quien escapa de una violencia cierta y corre peligro de muerte.

Nada más aparecer la sentencia un eufórico Trump tuiteó sobre la «¡gran victoria en el Tribunal Supremo de Estados Unidos por el asilo en la frontera!». Poco después informaba de que había hablado con el presidente de México. «Tuve una excelente conversación telefónica con Andrés Manuel López Obrador», escribió, «en la que hablamos sobre la Seguridad de la Frontera Sur y varias otras cosas de interés mutuo para la gente de nuestros respectivos países». Para Trump, «la frontera sur está fortaleciéndose a pesar de la obstrucción por parte de los demócratas de no aceptar hacer nada respecto a las lagunas del sistema de asilo». El propio López Obrador, también en Twitter, confirmó que «sostuvimos una buena conversación telefónica con el presidente Donald Trump. Se reafirmó la voluntad de mantener una relación de amistad y cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos». (Julio Valdeón, La Razón, Opinión, p.6)

 

Ahora contra los migrantes legales

El presidente Donald Trump ha lanzado la iniciativa de restringir el estatus migratorio de aquellos migrantes que, buscando la residencia permanente o la ciudadanía, podrían convertirse en “una carga” para la economía de Estados Unidos. En particular, habla del uso de programas de asistencia social. No se trata en esta ocasión de atacar a los indocumentados, sino a aquellos que se encuentran en Estados Unidos de manera perfectamente legal o que buscan hacerlo.

Es altamente probable que algún juez detenga, matice o modifique este tipo de disposiciones, pero la tendencia y perspectiva es claramente antimigrante. Es igualmente claro que cualquiera de estas medidas afecta a millones de mexicanos y, por supuesto, la ingenuidad no alcanza para suponer que el gobierno mexicano intentará hacer algo al respecto. A pesar de que los afectados sean mexicanos y sí, se cuenten por millones.

El presidente estadunidense, que busca relegirse, está ahora diversificando su discurso antimigrante y mucho me temo que ahora puede generar mayores apoyos. Mas allá de su base electoral. Veamos. (Jorge Santibáñez, La Jornada, Opinión, p.21)

 

Democracia y mercados abiertos: EU, México y Centroamérica

Estados Unidos (EU) contribuyó decisivamente con gran sacrificio en la Segunda Guerra Mundial para vencer al fascismo, contener al comunismo y salvaguardar la democracia liberal y los mercados abiertos. EU implementó el Plan Marshall para rescatar a Europa de la ruina y tener un bloque sólido de defensa contra la amenaza soviética, favoreciendo la formación de la Unión Europea.

hoy en día se requiere que EU conduzca la implementación de un generoso plan de desarrollo de infraestructura física y humana en Centro América (CA) para fortalecer la democracia y el libre mercado, que idealmente se complementaría con el plan de la Cepal de AMLO, integrando acuerdos comerciales vigentes como el acuerdo de EU con CA (CAFTA) y el TLC de México con CA. Esto fortalecería la economía regional para librarla de las garras del crimen organizado, del terrorismo y de gobiernos afines a Venezuela y Cuba con el apoyo de Rusia o China.

Para Estados Unidos, una relación constructiva con México y AL debería ser esencial para hacer frente al crimen organizado y al terrorismo, que son los flagelos que azotan actualmente al mundo. En los últimos 25 años el TLCAN y acuerdos similares en AL han fortalecido la relación entrelazando destinos económicos y facilitado el acercamiento en temas políticos y de seguridad. Sin embargo, por influencia ideológica, se mantienen vigentes o latentes gobiernos extremos de izquierda.

Generando resentimientos, Trump ha utilizado el comercio abusivamente como poderosa arma de negociación contra México y otros países del área para lograr sus fines migratorios, y en un futuro cercano podría hacerlo con el tema de seguridad. Carente de visión y compromiso, ignora que las causas subyacentes de la migración tienen que ver con el cambio climático y grupos criminales que con armamento americano se dedican a satisfacer la gran demanda de estupefacientes de su país. (Gerardo Traslosheros, El Economista, Opinión, p.26)

 

Sobrevivir a Trump

Por muchos años he creído fervientemente que los gobiernos de México y Estados Unidos deberían hacer todo lo posible por fomentar la cooperación entre los dos países en los muchos temas que les afectan, y que es necesario que los gobernantes de ambos lados de la frontera se sumen a la integración real que se está dando entre los dos países vecinos. Sigo pensándolo pero con un asterisco importante que cambia un poco el sentido de la propuesta.

En tiempos de Donald Trump, es probable que lo mejor que puede hacer el gobierno en México es sobrevivir, no avanzar, y lo mismo para los muchos funcionarios en el gobierno de los Estados Unidos quienes creen que la relación entre las dos naciones es de suma importancia. Reconozco que la idea de supervivencia no es muy inspiradora, pero quizás sea la más realista.

El martes le tocó al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, visitar la Casa Blanca para hacer seguimiento en materia de cooperación migratoria —y sobrevivió. Después de los embates de Trump contra México por los flujos migratorios en mayo y junio, y un acuerdo bastante duro para México, no salieron nuevos ataques ni nuevas demandas, ni nuevos acuerdos (de los que tengamos conocimiento). Y hubo un suspiro en el gobierno mexicano y entre los más sensatos del gobierno estadounidense que así quedó como un evento sin mayores pormenores, sin mayor transcendencia excepto que todo se quedó igual. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p 15)

 

Templo Mayor

EL QUE ya se dejó ver en Washington fue el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, quien acompañado por la embajadora Martha Bárcena se reunió tanto con el senador Ted Cruz como con la poderosa Nancy Pelosi. Y por lo que se cuenta, no le fue muy bien con la jefa de los demócratas en la Cámara de Representantes.

CUANDO terminó de escuchar su larga exposición sobre las bondades de la 4T, la legisladora le preguntó cuánto dinero del presupuesto se destinaría a los temas de la reforma laboral y de la migración. Dicen que Seade se enredó con las cifras y no acertó a dar una respuesta concreta. Y según los chismes en el Capitolio, Pelosi quedó enfadada y decepcionada. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)