De ser un funcionario casi desconocido, el director del INEHRM, Pedro Salmerón, se convirtió en la piedrita en el zapato y ahora en una pesada roca para Andrés Manuel López Obrador al abrir, innecesariamente, heridas muy profundas entre los empresarios y la sociedad de Nuevo León.
Al calificar como valientes jóvenes a los asesinos de Eugenio Garza Sada generó un escándalo y, en vez de disculparse, primero minimizó el tema, luego cambió la expresión por jóvenes socialistas y después se salió de Twitter ante la cascada de reclamos.
Las condenas que inició el ex titular de Economía Ildefonso Guajardo llegaron hasta el presidente del CCE, Carlos Salazar, legisladores de oposición e incluso de Morena.
Al final, el INEHRM emitió una forzada disculpa que nomás no satisfizo al empresariado nuevoleonés cuya relación con la 4T no termina de cuajar y ahora podría ponerse peor por este asunto, que no es menor. ¿Será que el Presidente los escuchará y cesará a Salmerón? Es pregunta que hará historia. (Reforma, p. Opinión, p. 8)
Sosamontes cambia de fotografía.- Quien al parecer, nos comentan, busca desvincularse un poquito de doña Rosario Robles, exsecretaria de Desarrollo Social y extitular de Sedatu, es su fiel amigo y compañero de muchas batallas, Ramón Sosamontes. Nos detallan que a pesar de que por años tuvo en su perfil de Twitter una fotografía junto a su exjefa, hace unos días don Ramón decidió quitarla y poner en su lugar una foto de la bandera mexicana. ¿Qué más mexicano que eso en el mes patrio? Será, nos dicen, que el exfuncionario federal trata de borrar cualquier rastro que lo ligue a su amiga Rosario o de plano este septiembre le entró con fuerza el espíritu patriota, después de que se enterara que la Fiscalía General de la República también lo busca vincular a proceso por ser presuntamente uno de los artífices principales de la Estafa Maestra. (El Universal, Nación, p.2)
Servicio a la carta.- Un día el líder tuvo una revelación. La elección del nuevo dirigente nacional de Morena debe ser por medio de una encuesta. La encuesta es una de sus opciones favoritas. Toma así decisiones personales y la presenta a los medios como decisión de la mayoría.
Surgió un obstáculo inesperado. La Comisión de Honestidad y Justicia de Morena reveló que tal opción no procede, ya que no aparece en la norma estatutaria del partido. ¿Qué hizo la dirigente nacional, Yeidckol Polenvsky, ante esta resolución?
Dijo: si la encuesta no aparece en los documentos básicos, pues cambiemos los documentos para que aparezca. Lo que sea con tal de contradecir a líder. La nueva pregunta es: ¿Qué proceso se tiene que seguir para cambiar los documentos y además hacerlo fast track pues la elección es el 20 de noviembre? De seguro algo se les ocurrirá. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Nuevo Orden.- Desde el triunfo de Donald Trump, el mundo se ha hecho más proteccionista, su arribo a la Casa Blanca no se puede desligar de otro aniversario: el décimo de la Gran Recesión que dislocó a grandes sectores de la población. El nuevo orden que está imponiendo Trump genera una oportunidad para México similar a la de 1994, dado que de reelegirse la rivalidad con China se va a seguir profundizando aunque puedan alcanzar acuerdos tácticos.
Muchas compañías están buscando rehacer sus cadenas de valor para salirse de China, es un asunto que tomará su tiempo, pero es evidente que el lugar lógico para establecer cadenas productivas se llama México, es difícil que otras geografías igualen las ventajas de nuestro país por una simple y sencilla razón: el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
Buenas Señales.- En la semana que termina, las señales de la ratificación del TMEC crecieron en número y magnitud. Nancy Pelosi, la líder de los demócratas que controlan la Cámara de Representantes, clave en la ratificación, dijo en entrevista que van camino a aprobarlo, y ayer Donald Trump daba señales de que esto puede ocurrir. Además, la presión se ha incrementado, todos los secretarios de Agricultura desde Clinton, pasando por Bush, W. Bush y Obama enviaron una carta a la líder demócrata para que ya lo ratifiquen. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Nacional, p. 22)
Aquella cálida tarde del 18 de mayo de 2019, en el venue de Jajalpa, nadie de los encumbrados invitados del abogado Juan Collado, que celebraba la boda de su hija, se imaginó que aquella fiesta sería el principio del fin para muchos de los que estuvieron presentes. Fue una reunión de la élite del poder del sexenio pasado en la que, en torno a la figura del abogado que los defendía a muchos de ellos, se reunieron expresidentes, ministros de la Corte, líderes sindicales, gobernadores, congresistas, juristas y toda una pléyade de poderosos que ignoraban el efecto político que aquella reunión tendría para muchos de ellos.
Porque al calor de los brindis y la celebración, cantando canciones de Julio Iglesias, nadie se percató de que había invitados que se dedicaron a grabar no solo la fiesta, sino algunas de las conversaciones sobre temas políticos que se escuchaban en aquella lujosa olla de grillos. Y no faltaron los que, sintiéndose en confianza, se sinceraron y comenzaron a despotricar sobre el nuevo gobierno, el presidente y su llamada “Cuarta Transformación”. Hubo desde críticas lapidarias y comentarios soeces, hasta burlas a la nueva clase gobernante del país y a su líder, todas en voz de algunos personajes del pasado gobierno, pero también de otros que aún ocupan posiciones importantes en la vida pública. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 8)
En seis días se cumplirá un lustro de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa. Cinco años de traer a los padres de los normalistas de allá para acá sin despejar sus dudas. Cinco años de mofas y descalificaciones a la “verdad histórica”, que no han podido desmantelar, ni con los expertos pagados del GIEI. Cinco años pues, de explotar políticamente la barbarie de Iguala, que puso a México en el cuadro de horror a nivel mundial.
Hoy lo único que tenemos es esa “verdad histórica” que llevó a la cárcel a 124 implicados, de los cuales fueron liberados ya 77, con el argumento de que se les torturó y no se les respetó el debido proceso.
Además, de un gobierno que promete encontrar a los muchachos donde estén, lo que, no hay que engañarse, está en chino. Pero también tenemos a un subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, que retoma la expresión “mentira histórica” para justificar el replanteamiento de la investigación. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Por supuesto que proteger a la población en casos de desastres naturales o, bien, causados por el hombre es una de sus tres principales responsabilidades.
Desde hace más de 50 años, el Plan DN-III-E ha estado al servicio de quien lo ha necesitado cuando se presenta una situación que requiere de esta respuesta. Lo mismo el Plan Marina que implementa Semar, con el mismo fin.
El 19 de septiembre de 1985, Ciudad de México se cimbró con un movimiento de 8.1 grados Richter, temblor que tuvo una réplica al otro día de 7.6, alcanzando la Escala IX (ruinoso) en la escala de Mercalli, siendo estos eventos, los más mortíferos y destructivos desde que se tiene registro en la ciudad capital.
Entonces, para cuantificar la magnitud del problema, se activó el Plan DN-III-E, el cual mediante reconocimiento aéreo en 5 helicópteros y con 600 motocicletas se hizo lo propio de manera terrestre. (Juan Ibarrola, Milenio Diario, Política, p. 9)
El pasado 30 de agosto, se conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Esa mañana, el Gobierno Federal, en voz del Subsecretario de Derechos Humanos y Migración de la Segob, Alejandro Encinas, y en presencia del Presidente López Obrador, hizo dos anuncios de mayor importancia, relacionados con el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU (CED por sus siglas en inglés). México es parte de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas (la “Convención”) desde el 28 de diciembre de 2010, fecha en la que entró en vigor dicha Convención. México, por lo tanto, se encuentra entre los primeros 20 estados partes de la Convención, que actualmente cuenta con más de 50 estados partes.
Ante dicha situación, el CED ha solicitado a México le extienda una invitación para realizar una visita oficial y poder evaluar, en el terreno, la situación relativa a las desapariciones en nuestro país. Uno de los anuncios que el gobierno federal hizo el pasado 30 de agosto fue precisamente que le extendería tal invitación al CED para que pueda visitar México durante el año de 2020. Esta es una excelente noticia, pues abrirá la posibilidad de que el CED pueda evaluar la situación de primera mano, y ofrecer a México sus recomendaciones para hacer frente a la profunda tragedia humanitaria en la que se encuentra envuelto. (Santiago Corcuera, El Universal, Nación, p. 13)
Es notorio que el contexto social actual ha exacerbado el ánimo colectivo, generando incredulidad y desconfianza respecto a la información que nos llega a través de medios masivos de comunicación y de las redes sociales. A final de cuentas vivimos en un mundo regido por percepciones.
El acoso informativo parece ser una constante, pues no es casualidad que los temas que se convierten en tendencia nos llegan repetidamente por redes sociales, reenviados de buena fe por amigos, familiares o simplemente conocidos que pretenden mantenernos informados, con lo cual, la repetición nos genera la percepción de importancia y relevancia.
Sin embargo, poco se ha hablado del gran peligro que esto representa, pues nos enfrenta al riesgo de ser víctimas de bullying colectivo o linchamientos mediáticos, generalmente a partir de infundios y descalificaciones que buscan destruir nuestra reputación para ponernos en posición vulnerable. Es importante destacar que el objetivo de descalificaciones e infundios es masacrar la reputación y el buen nombre de personas o instituciones porque así se destruye la credibilidad. Después de ser convertida en paria social y político, la persona o institución quedan en posición vulnerable para recibir la estocada final con el beneplácito público. (Ricardo Homs, El Universal, Opinión, 13)
Nos estamos aproximando a una coyuntura decisiva para la vigencia de los derechos humanos en México. En un contexto en el que existe una muy importante disputa, no sólo en términos de la política pública en materia de derechos humanos, sino en torno al capital político y simbólico de esta dimensión de la lucha histórica por la dignidad humana, a mediados de noviembre se renovará la titularidad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Teniendo esto en cuenta, el Senado aprobó el pasado 12 de septiembre el Acuerdo de la Mesa Directiva por el que mandata a las Comisiones Unidas de Derechos Humanos y de Justicia elaborar una convocatoria que guíe el proceso de designación. La convocatoria deberá ser validada por la Junta de Coordinación Política. Lo que querría decir que los órganos legislativos especializados, que harán el planteamiento inicial, estarán subordinados a los órganos máximos de decisión política del Senado.
El marco legal del proceso, derivado del artículo 10 de la Ley de la CNDH, establece que la convocatoria deberá ser pública y emitirse 30 días hábiles antes de la fecha de término del cargo que se renovará. Es decir, a más tardar el próximo 4 de octubre. (Miguel Concha, La Jornada, Opinión, 15)
Las últimas iniciativas aprobadas han dejado mal sabor de boca. Normas malhechas, con lagunas y disparates. Al vapor y con la aplastante mayoría, crean peor incertidumbre e indefensión ciudadana.
Sabemos que hay miles de inocentes en las cárceles, aquellos que por razones económicas carecen de la debida defensa, sin que se les juzgue conforme al debido proceso.
Entre estos marginados sobresalen personas indígenas, que incluso ni hablan español ni se les dio la oportunidad de tener un traductor. La miseria elimina la posibilidad de una defensa adecuada. Faltan abogados de oficio y los pocos que hay tienen cargas de trabajo que los rebasan y muchos de ellos caen en el ámbito de la negligencia e irresponsabilidad, con quienes son sus clientes “a forziori”. (Catalina Noriega, El sol de México, Análisis, p.15)
En las conferencias “mañaneras” todos los días el presidente expone y defiende sus causas; repite su credo y las cuatro o cinco frases de su ethos político; denuesta a sus adversarios; pontifica y argumenta; defiende y ataca; promete.
Además, en las “mañaneras” le abre las puertas del foro principal de la nación a sus colaboradores para exponer planes o resultados —más los primeros— o bien para zanjar controversias, y aun le da espacio a otros representantes de la sociedad civil que al subir al podio presidencial de cada mañana se suman de manera implícita a su causa.
La “mañanera” es pues un ejercicio cotidiano que sirve para avalar al poder. Siendo pues la “mañanera” una herramienta de comunicación y propaganda tan efectiva, me he preguntado en los últimos días si los tres partidos nacionales que aun se ostentan como opositores, que fungen como oposición en los espacios del poder legislativo, que gobiernan algunos estados y ciudades importantes del país, y que ejercen millonarios presupuestos con recursos públicos, no podrían acaso diseñar e instrumentar una herramienta de comunicación que al menos intente contrarrestar el poderoso efecto de las conferencias mañaneras del presidente. (Édgar Bermejo Mora, La Crónica, Opinión, p. 2)