Opinión Migración 210919

Frentes Políticos

Por algo se empieza.- Tiene un pasado histórico el desprecio de algunos estadunidenses por los latinoamericanos que sin papeles llenaron sus ciudades. El odio ha echado raíces y erradicarlo no será sencillo. La irrupción de indocumentados en EU ha tenido que sortear inclusive temporadas de caza a cargo de rancheros y hacendados, sobre todo de Arizona. Toca a Marcelo Ebrard hacer algo para suavizar la relación. El canciller hará uso de la máxima tribuna en la Asamblea General de la ONU el 28 de septiembre, para condenar el terrorismo y los discursos contra la comunidad de hispanos que viven en EU y otros países. La matanza en El Paso, Texas, con claros tintes racistas, fue la gota que derramó el vaso. Condenarlo ya es algo, pero cambiarles el chip del desdén necesita mucho más. (Excélsior, Nacional, p. 9)

Rozones

Ni Santa Anna se atrevió a tanto.- Buena la puntada que se aventó el aspirante al senado de Arizona, en Estados Unidos, Daniel McCarthy, para resolver el problema de la migración ilegal, pues propone anexar a México a su país. Dice el político que son 30 millones de mexicanos que desean ser gringos por las condiciones en su lugar de origen. McCarthy asegura que su propuesta, aunque es polémica, tiene respaldo en el Artículo IV, Sección 3, Cláusula 1 de la Constitución de EU que señala que el Congreso puede admitir nuevos estados en esta unión. Y en redes, mexicanos ya le piden que aprenda historia y mejor EU regrese el territorio que México cedió en 1848 y que hoy comprenden los estados de California, Texas, Nuevo México, Nevada y Utah… (La Razón, p. 2)

Detective // Solalinde en la Almudena

Cinco años después, algunos de los funcionarios responsables de crímenes murieron, otros desaparecieron y muy pocos fueron juzgados. La mayoría goza de impunidad, pero (Alejandro) Solalinde sigue siendo un referente en la búsqueda de la justicia. A sus 76 años de edad, los alcances de su lucha se han vuelto internacionales y su estrategia en México incluye el apoyo decidido al actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

En una de las mesas de análisis, Jacques Mourad, un sacerdote católico que permaneció secuestrado durante cinco meses por el Estado Islámico, escuchaba con atención hablar a Solalinde sobre la situación de los migrantes en México.

El respaldo de Solalinde se mantiene activo. Este no lo disimula en medio de la cúspide de su reconocimiento internacional. México merecía un presidente como Andrés Manuel López Obrador. Precedida de una serie de actos de oración realizados por cada una de las religiones que participaron en la conferencia, la ceremonia de clausura fue realizada en la explanada de la Almudena, la cual fue transmitida en vivo en todos los países de la Unión Europea, a través de Eurovisión:

El orador final de la conferencia fue Solalinde, quien brindó un mensaj e ante los principales líderes religiosos del mundo, teniendo de fondo la leyenda Peace with no borders. Su discurso lo enfocó en la lucha más importante de las varias en las que ha participado: Los migrantes son también la imagen de la humanidad: una rica pluralidad que se desprende de lastres materiales para aligerar el camino. Como Iglesia aprendemos de ellos que nosotros somos también peregrinos. Después de eso, se lanzó una proclama mundial por la paz. Y Solalinde empezó a preparar su regreso a México, para seguir apoyando esa revolución pacífica del presidente López Obrador. (Diego Enrique Osorno, Milenio Diario, p. 14)

Popularidad de AMLO, es ascenso

Según Consulta Mitofsky, hasta ayer López Obrador tenía 63.2 por ciento de aprobación ciudadana, el porcentaje más alto para un mandatario en el siglo XXI a nueve meses de haber iniciado su gobierno.

Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, en entrevista para esta columna, dijo que la noche del 15 de septiembre, “con los ‘vivas’, AMLO no polarizó porque no gritó ‘viva la cuarta transformación’, por ejemplo. Se dirigió a los valores del país. Incluso cuando dijo ‘la fraternidad universal’, se refería al flujo migratorio o a la ‘soberanía’. Todo lo que gritó ese día, no hay discusión de que son correctos porque no divide.” Además, para Roy Campos el sentimentalismo que se observó en la Plaza de la Constitución la noche del 15 hacía mucho que no se observaba. “Era gente que lo apoyaba a él, no a la Independencia.

El pueblo en lo que menos pensaba era en Hidalgo, sino en gritarle ‘no estás solo’ o ‘presidente, presidente’.” (Manuel Mejido, El Sol de México, Análisis, p. 9)

De caminantes y héroes

Quienes tuvieron el coraje de dejar atrás sus terruños o sus patrias, de abandonar lo conocido por lo desconocido, de aventurarse en paisajes agrestes u hostiles, son los mejores de entre nosotros.

Esta obscena inversión de la ética recuerda la practicada, en su momento, por los nazis: perseguir a los judíos, gitanos y homosexuales dejaba de ser deleznable y se transformaba en algo deseable y recto. Esa es la misma receta que hoy ponen en marcha Trump y sus secuaces: frenar a los migrantes -a esos indeseables que se atreven a cruzar nuestras sacrosantas fronteras- se convierte en un imperativo.

Para lograrlo, vale cualquier estrategia. La primera, para referimos ya solo al caso mexicano, es valerse de la naturaleza: la árida hostilidad del desierto en el norte o la densa profusión de la selva en el sur. A la cual sigue la formación de corporaciones armadas destinadas a perseguir y detener a los migrantes, convertidos de pronto en delincuentes: de la migra a la Guardia Nacional, es decir, a las dos guardias nacionales, la estadounidense y ahora también la mexicana. Y, por si no bastara, los campos de concentración donde se retiene a quienes se juzga de ilegales -hombres, mujeres y niños y las nuevas medidas que acotan o impiden el derecho de asilo. Y, como epítome, el Muro.

Es probable que, frente a la brutal presión de Trump, no tengamos otra alternativa, pero al menos deberíamos denunciar que somos rehenes de un tirano en vez de presumir con orgullo nuestra cuota. (Jorge Volpi, Reforma, Nacional, p. 9)