El voto de los mexicanos residentes en el extranjero tiene su principal fundamento en instrumentos jurídicos internacionales que han establecido que ningún país puede negar el derecho al voto de sus nacionales en el extranjero; al contrario, un Estado debe generar todas las condiciones necesarias para que el derecho al sufragio sea ejercido inclusive, desde el extranjero.
En 1996 fue reformada la Constitución (artículo 36, fracción III), para eliminar la obligación de la ciudadanía de votar en el distrito electoral que correspondiera a su domicilio, y con ello, se abrió la posibilidad de que se recibiera el voto de los mexicanos residentes en el extranjero.
En 1998, el otrora IFE integró una Comisión de Especialistas que concluyeron la viabilidad para instrumentar en una elección presidencial la votación de los residentes mexicanos desde cualquier parte del mundo. Para 2005 se adicionó al entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, un Libro (sexto) referido justamente al voto de los mexicanos residentes en el extranjero. (Fernando Díaz Naranjo, El Universal, Opinión, p.15)
El viejo régimen está liquidado y la mejor prueba es que sus principales partidos están en la lona y difícilmente se levantarán. Sin embargo, lo nuevo apenas empieza y el futuro de México está en juego. El país camina no a ciegas, pero sí en un ambiente brumoso lleno de obstáculos y peligros.
De esa situación incierta se ocupa Socorro Díaz en su libro Muro de ira y humo. El presente de la relación México-Estados Unidos (Siglo XXI, 2019). En esas páginas, la destacada periodista y política ofrece un apretado, pero interesantísimo y muy bien documentado panorama del momento que vive México en relación con el vecino del norte y con el mundo. Por supuesto, en el centro de sus preocupaciones está la manifiesta hostilidad de Donald Trump hacia México, país al que escogió “como rehén de presiones, desahogos y estridencias publicitarias”, guiado por una divisa de origen zoológico: “El verdadero poder es el miedo”.
A propósito del muy publicitado “muro de la ignominia” que pretende impedir el paso de indocumentados a la llamada Unión Americana, Socorro Díaz traza, en pocas páginas, un retrato de Trump para explicarnos el porqué de tantas declaraciones irracionales y de las abundantes medidas ofensivas para México, las que son y serán altamente lesivas para los propios estadunidenses, pues los primeros 92 kilómetros de la valla fronteriza ya le costaron a los contribuyentes de aquel país dos mil millones de dólares, gasto inútil, pues no se detiene el nomadismo con esa clase de barreras, sino promoviendo y mejorando las condiciones de vida de los países expulsores de migrantes. (Humberto Musacchio, Excélsior, Opinión, p.17)
Los migrantes son algunas de las mejores personas que tiene cada país
Los políticos suelen tener una relación equivocada y cínica con las remesas. Tratan de hacer creer que el ingreso de este dinero, enviado con sacrificio y dolor por los migrantes, es un éxito de sus administraciones.
Algo así como que los gobiernos prepararan y enviaran equipos de infiltración para “apropiarse” de la riqueza de otros países y fortalecer las finanzas públicas del propio. Sí, es algo que podría equipararse con la trata de personas, pero los políticos normalmente no están preocupados por la verosimilitud de sus historias, sólo por colgarse medallas que no les corresponden.
Los migrantes indocumentados salen de su país por el fracaso de sus gobernantes en dotarlos de las condiciones mínimas de prosperidad o, por lo menos, la oportunidad para desarrollar al máximo sus capacidades. (Kimberly Armengol Jensen, Excélsior, Opinión, p.29)
Exigen nota diplomática a Trump
Parece que alguien en la 4T no está de acuerdo con la pasividad de la Cancillería ante los indignantes comentarios de Donald Trump y sus sugerencias de dispararle en las piernas a los migrantes. Resulta que el senador Salomón Jara, de Morena, anunció que presentará hoy ante el pleno una propuesta para que México envíe una nota diplomática por los comentarios “absurdos y contrarios al marco jurídico internacional” del mandatario estadounidense. Seguramente el legislador oaxaqueño sabrá que esta advertencia suya no hará temblar al inquilino de la Casa Blanca… pero quizá piense que alguien tenía que alzar la voz. (El Financiero, Opinión, p.33)
Aún no sé cómo calificar, o cómo reaccionar, a la nota publicada por el diario New York Times en su edición del 1 de octubre titulada: “Disparar a las piernas de los migrantes, construir un foso de cocodrilos: las ideas de Trump para la frontera” (Shoot Migrants’ Legs, Build Alligator Moat: Behind Trump’s Ideas for Border), redactada por los periodistas Michael D. Shear y Julie Hirschfeld Davis. La historia que nos cuentan es escalofriante –creo que me queda corto el adjetivo.
En una reunión a inicios de marzo en la Oficina Oval, el presidente estadounidense, enfurecido por la situación migratoria en la frontera sur, lanza ideas para cortar de tajo el flujo, para darle una lección a los que él ha llamado hasta el cansancio “criminales”. No depura edades ni sexo, todos son delincuentes. Les pide a sus asesores que “cierren al día siguiente los 3 mil 200 kilómetros de frontera”, así, sin mayor aviso, de un día para otro nadie entra ni sale por el sur de EU. La nota del New York Times describe la tensa reacción de sus asesores y los ojos sorprendidos; inmediatamente le contestan que temen por los turistas estadounidenses que queden atrapados, otros se preguntan qué pasará con los niños que estudian en ambos lados de la frontera o los camiones repletos de mercancía. Varios con la cabeza baja le dicen que es imposible. Trump insiste ante la negativa: “reforzar el muro con un foso lleno de serpientes y cocodrilos”. Les pide a sus asesores explorar esa idea y presentar un presupuesto lo antes posible, todos apuntan en sus libretas; sigue inspirado Donald: pide que el muro tenga “puntas en la parte superior que pudieran perforar la carne humana”; los asesores siguen anotando y envían mensajes desde su celular para preparar presupuestos. Es difícil imaginar la furia de alguien que quiere detener a seres humanos con serpientes, cocodrilos y puntas que perforen la carne humana, el odio le hierve los ojos. De pronto tiene otra idea, ¡claro! ¡Cómo se le había olvidado! Trump propone dispararles a las piernas a los migrantes, tan sólo para inmovilizarlos, nada más; otra vez los consejeros se voltean a ver entre ellos y uno le dice al presidente que eso tampoco puede ser posible. La reunión, que tenía prevista una duración de menos de treinta minutos, ya va en dos horas, cuánta ira y cuánta frustración. ¿Se imaginan a Trump sin contrapesos, sin alguien con un ápice de razón en la oficina? (Javier Risco, El Financiero, Opinión, p.27)