El doble discurso del gobierno mexicano llevará a sus fronteras al caos. No sólo tiene protestas diarias de migrantes africanos y centroamericanos varados en el sur con la promesa de resolver su situación, sino que el objetivo principal de la detención de indocumentados es un fiasco: el flujo sigue. Porque mientras da un mensaje político que responde a las demandas de Trump; por otro lado, el negocio de la venta de documentos en operaciones hormiga se denuncia un día sí y otro no.
Y mientras la secretaria de Gobernación se reúne a puerta cerrada con el comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, el presupuesto para el próximo año es una cuarta parte de lo que según la Comisión Mexicana para Ayuda a Refugiados necesita para atender a las más de 48 mil solicitudes que tiene.
En 2014, eran poco más de dos mil; en los últimos dos meses, al menos 200 extranjeros manifiestan sus intensiones de ser asilados en México. Además, la oferta de las visas pareciera que sigue ahí o eso es lo que creen muchos de los migrantes que organizan las protestas en Tapachula.
La respuesta a los 800 africanos que se ampararon porque una nueva disposición del Instituto Nacional de Migración los obliga a salir por el sur, no por el norte para llegar a EU o Canadá deja muchas expectativas. (Gardenia Mendoza, Heraldo de México, Opinión, p.23)
CIUDAD DE MÉXICO.- Quizá perjudicará al interés nacional publicar informaciones sobre el Presidente de los Estados Unidos que acrecentarán el ya casi excedido conocimiento de su mentalidad trastornada, pero la noticia principal del The NewYork Times sobre los migrantes que en meses pasados pretendieron entrar a su país, es de nuestro interés nacional conocerla.
Por ello sintetizo para los lectores de este espacio la nota que al respecto difundió CNN:
“El presidente Donald Trump sugirió dispararles a los inmigrantes en las piernas para reducir su velocidad después de que cruzan la frontera sur. Eso lo habría dicho durante una reunión en marzo, en la que pidió el cierre de toda la frontera entre Estados Unidos y México, reportó el martes The New York Times.
“Citando entrevistas con más de una docena de funcionarios de la Casa Blanca y de la administración directamente involucrados, el New York Times, en un extracto del libro Guerras fronterizas: sobre el asalto de Trump contra la migración, informó que Trump había abandonado la idea al final de lo que el Times describió como ‘semana frenética de furias presidenciales. Pero también se había centrado en sacar del Gobierno a los funcionarios que se habían opuesto a él. Una idea ampliamente defendida por el asesor de la Casa Blanca, Stephen Miller, en su impulso por una mayor influencia en la política de inmigración. CNN se ha comunicado con la Casa Blanca para obtener comentarios sobre el reporte. (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Opinión, p.2)
El gobierno de Donald Trump ha insistido por la buenas y por las malas que México y Guatemala [SEA1] seamos terceros países seguros. Algo que Estados Unidos logró desde el 2004 con Canadá. Esto implica que, si un migrante llega a frontera norte de Estados Unidos, para tener derecho a solicitar asilo, tendría que haberlo pedido y haberle sido negado por Canadá.
Trump le dobló la mano a la administración saliente de Guatemala y aceptaron actuar como tercer país seguro. Pero aún hay cierta incertidumbre, pues la Suprema Corte de Guatemala se interpuso en lo que había negociado el ejecutivo.
El gobierno de México ha estado sujeto a presión por parte de Washington para aceptar ser un tercer país seguro. Ni el gobierno de Peña Nieto lo aceptó ni tampoco el de AMLO ha dado su brazo a torcer. Trump incluso amenazó a México con imponerle aranceles, por lo que nuestro país aceptó fortalecer los esfuerzos para impedir que tantos centroamericanos llegaran a la frontera con Estados Unidos. (Rafael Fernández de Castro M. El Financiero, Opinión, p.34)
Dos textos en la prensa estadunidense de esta semana conforman un retrato preocupante del presidente Donald Trump.
El primero, un adelanto del libro que se publicará en unos días de dos reporteros de The New York Times sobre Trump y la frontera. En el texto reconstruyen una reunión de marzo pasado en que, desesperado, frente a los responsables de migración y relaciones exteriores y con el pretexto de que “fue el asunto más importante de mi campaña”, reclamó que según él no se había hecho nada para detener la ola migratoria.
Amenazó con cerrar completa la frontera sur, sugirió que a los migrantes se les disparara en las piernas, que se construyeran canales con animales para que no pasaran…en fin, la locura. (Carlos Puig, Milenio, Opinión, p.2)