QUE hoy a las 10 de la mañana se reúne una delegación estadunidense encabezada por el embajador Christopher Landau con mandos mexicanos como Alfonso Durazo, Marcelo Ebrard, Luis Cresencio Sandoval y Rafael Ojeda para tratar el tema de las armas, a partir del acuerdo telefónico de los presidentes Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador.
Como adelantó el viernes el director de MILENIO Diario, Alfredo Campos Villeda, en su columna Fusilerías, la idea es tener un acuerdo a finales de año con todo el aparato federal mexicano, más los seis estados fronterizos, involucrando a la autoridad de EU para congelar el trasiego e instalar tecnología de detección de punta. (Milenio, Opinión, p.2)
Rozones
Reunión México-EU por tráfico de armas
La noticia es que la propuesta del canciller para contener el tráfico de armas de Estados Unidos a México, que este fin de semana tomó fuerza, luego de que se identificara el uso de armamento de procedencia estadounidense en los hechos de Culiacán, hoy dará un paso en su materialización, pues habrá una reunión México-EU con dos objetivos: congelar el tráfico de armas a México e instalar equipo tecnológico avanzado. Participarán el embajador Christopher Landau y los secretarios de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo; de Defensa, Luis Crescencio Sandoval; y de Marina, Rafael Ojeda. Pendientes de los resultados. (La Razón, Opinión, p.2)
Bogotá, Colombia. Cuando me subí al avión el jueves por la tarde para viajar por trabajo a esta ciudad, Culiacán vivía momentos de terror por la movilización de los integrantes del cártel de Sinaloa disparando, intimidando, bloqueando, tomando control de la ciudad. Ya a esas horas se sabía que aquella movilización era porque las fuerzas federales habían ido a detener a un hijo de El Chapo.
La noche del jueves, después de cuatro horas y media de vuelo, cuando aterricé, el escándalo era otro. Y era de tal tamaño que desde la persona de migración en el aeropuerto, hasta quien me recibió en el hotel, me preguntaban sobre Culiacán, El Chapo y el Ejército mexicano. Momentos similares se repitieron el fin de semana en conversaciones con colegas periodistas, profesores universitarios, empresarios. ( Carlos Puig, Milenio, Opinión, p.2)
El presidente Andrés Manuel López Obrador amaneció desnudo la mañana del 17 de octubre, la liberación de Ovidio Guzmán expuso los huesos frágiles de su estrategia de seguridad pública y de la neonata Guardia Nacional.
El gabinete de seguridad nacional, perdido, sin estrategia, confundido, y quizá hasta sorprendido no pudo, no quiso o no supo retener al del hijo de “El Chapo Guzmán”. Era el golpe más importante contra la delincuencia organizada de esta administración.
AMLO presume que todos los días se reúne el gabinete de seguridad nacional, muy de madrugada, lo que no sabemos es para qué. Lo que sí sabemos es que no es para hacer operativos de detención de delincuentes. (Eliseo Rosales Ávalos, El Economista, Opinión, p.54)
CIUDAD DE MÉXICO.- Recibí ayer un video que me envió Gerardo Fernández Noroña con el contenido de, al menos, las principales ocasiones en que fue grabado entre los años 2009 y 2011, acusando al entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna (en el gobierno de Felipe Calderón), de haber sido uno de los tantos cómplices de Joaquín, El Chapo, Guzmán. Por la importancia de esta noticia que le transcribo, presidente López Obrador, transcribo el texto íntegro del video, para conocimiento de los amables lectores de este espacio en que arrancó el drama del narcotráfico, porque presenta los hechos actuales desde el momento en que se originaron:
“2009. Gerardo Fernández Noroña: ¡Es usted un cobarde y a usted, García Luna, le repito que es usted un asesino!
1.- “2009. GFN: Puedo subir a tribuna a sostener que (usted,) García Luna, es un asesino y se lo estoy diciendo en su cara, así es que no hay un acto de cobardía, se lo sostengo con elementos, con pruebas y con argumentos y se lo estoy diciendo de frente, no hay ningún acto de cobardía. (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Opinión, p.4)
¡Honor y gloria para nuestras Fuerzas Armadas!; para su comandante supremo, no.
Mientras la economía cae peligrosamente y gente horrorizada tiene que pasar sobre cadáveres y ríos de sangre, él sigue diciendo: “el pueblo está feliz, feliz, feliz, vamos requetebién, aunque nos critiquen los conservadores”.
Desafiante, de poco juicio, dicharachero, moralista y pendenciero dice y se desdice, absuelve a su grey y persigue infieles, implora a mamacitas de asesinos y afirma que nadie está por encima de la ley, pero arrodillado libera un capo para salvar vidas inocentes. No hay responsables. Los civiles y agentes asesinados, los heridos y sus familias no cuentan. ¿Humillación ante el mundo?, “ninguna”. (Diego Fernández de Cevallos, Milenio, Opinión, p.3)
La orden de matar // El éxodo en el PRI // Saquearon el Museo de la Musa
) lo que generó que no hubiera condiciones para continuar.Foto Jesús Villaseca
Tarde o temprano, El Chapito Ovidio Guzmán será aprehendido. Hay en su contra una orden de aprehensión con probable extradición a Estados Unidos por diversos delitos. Lo sucedido en Culiacán añadió otros, por lo que la condena será larga. No hay que dejarse engañar por los videos que aparecieron en las redes sociales con motivo del episodio de Culiacán, la semana pasada. El Ejército Mexicano constituye una fuerza incomparablemente superior a la banda de narcotraficantes del cártel de Sinaloa. El Ejército se compone de tres instituciones permanentes, agrupadas en dos secretarías de Estado: la Defensa Nacional (tiene a su cargo al Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea) y la de Marina (a cargo de la Armada de México). Cuentan con 358 mil efectivos, tanques de guerra, tanquetas, helicópteros, aviones, barcos y sofisticados equipos de comunicación. De acuerdo al reporte Global Fire Power 2019, es el Ejército más poderoso de América Latina, después de Brasil. En comparación, la banda de narcotraficantes se compone, según datos de inteligencia, cuando mucho de 10 mil elementos y su armamento es infinitamente menos poderoso. El gabinete de Seguridad fue prudente porque si da la orden de abrir fuego, en vez de soltar al capo, hubiera desatado una carnicería espantosa, con muchas víctimas en la población culichi. Acabamos de tomar una decisión muy difícil, pero muy humana en el conflicto de Culiacán, Sinaloa: decidimos primero proteger la vida de los seres humanos, no a la violencia, insiste el presidente López Obrador. Ya fue probada la violencia y no dio resultados. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Opinión, p.10)
Astillero
Culiacán: jugar con fuego // Un mes atrás: la DEA // Errores y ¿traiciones?// Avanza Bertha; traban a Mario
El pasado 16 de septiembre, mientras mexicanos de variadas tendencias políticas se congratulaban de la equilibrada y muy bien llevada ceremonia global del Grito de Independencia en la capital del país, la noche del 15, y compartían los primeros comentarios sobre el tradicional desfile conmemorativo de ese 16, en Culiacán se reunía Uttam Dhillon, director interino de la siempre serpenteante y artera Drug Enforcement Administration (DEA), con funcionarios mexicanos encabezados por el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel.
Como resulta explicable, la reunión fue privada, pero no secreta. El reportero Marcos Vizcarra, de la respetada revista impresa y portal electrónico Ríodoce, consignó que en esa sesión participaron, además de Dhillon (nombrado en el cargo un día después de la victoria electoral de AMLO: el 2 de julio de 2018), los comandantes Maximiliano Cruz Ramos, de la novena Zona Militar, Carlos Ramón Carrillo del Villar, de la tercera Región Militar, y representantes de la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina (es decir, las cúpulas del gobierno federal tuvieron que estar muy bien informadas de este encuentro). El temario dado a conocer oficialmente habló de un esfuerzo de las autoridades sinaloenses por mostrar que se registraba un avance en el combate a las drogas, a tal grado que, entre otros pedimentos, se solicitaba el retiro del aviso de alerta a los estadunidenses que deseasen viajar a tierras sinaloenses (https://bit.ly/2oxyS1d ) (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.12)
La gran noticia no es que el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, Ovidio Guzmán, se haya escapado temporalmente de la acción de la justicia, sino que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está demostrando que no respetará los viejos pactos entre el Cártel de Sinaloa y el Estado mexicano. La osadía del gobierno federal de intentar detener a Ovidio el jueves pasado en Culiacán simboliza el principio del fin del narcoestado mexicano consolidado durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Antes, los capos no tenían miedo. Se entregaban a las autoridades y se paseaban tranquilamente con sus esposas puestas frente a los medios de comunicación con la confianza de que tarde o temprano el gobierno o los jueces los dejarían libres. Los narcos tenían tan profundamente infiltrado al Estado mexicano, que no tenían problema alguno en participar en el show orquestado por sus amigos en el poder. (John M. Ackerman, La Jornada, Opinión, p.21)
El operativo para detener a Ovidio Guzmán López desató un enfrentamiento durísimo en Culiacán, donde el Cártel de Sinaloa, ya no con el mando de Joaquín El Chapo Guzmán, pero sí de Ismael, El Mayo, Zambada, su compadre, lideró la respuesta de fuego e hizo todo para demostrar el poder que tiene ese grupo delictivo.
Se organizaron en tan sólo 15 minutos. Pidieron refuerzos de todas las células criminales que operan en la zona: de la gente de El Azul, Los Limones, Los Leones, Los Avendaño y, por supuesto, la gente de El Mayo.
Cerraron las entradas a Culiacán y las vialidades importantes de la ciudad; quemaron camiones, tráileres y pipas. (Bibiana Belsasso, La Razón, Opinión, p.14)
La operación para capturar a Ovidio Guzmán López el jueves pasado en Culiacán, fracasó antes de empezar. No nos entrampemos en la discusión moral sobre si fue correcta o no la decisión presidente Andrés Manuel López Obrador sobre su liberación para salvar vidas –de eso hablaremos mañana-, porque oculta la magnitud y profundidad de la acción de un gobierno que llevaron a esa disyuntiva, y perfila lo ominoso del futuro. Como dice una experta en temas de seguridad, “las vidas no se salvan el día de la operación, sino de la planeación”. El jueves 17 de octubre definirá en muchos sentidos al gobierno de López Obrador.
Investigar a los mandos que ejecutaron la operación en campo, como anunció el gobierno el fin de semana, es un acto de cinismo que elude a la autocrítica y busca salvar la cabeza de los verdaderos responsables del desastre, que fue el gabinete de seguridad y, al avalar sus recomendaciones, del presidente mismo. La operación para capturar a Guzmán López se hizo por petición del gobierno de Estados Unidos para efectos de extradición. Por eso fue encabezada por agentes de la Fiscalía General apoyados por la DEA –primer anomalía, sobre la actuación en campo de agentes extranjeros-, con el respaldo táctico de la Guardia Nacional y el Ejército. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Opinión, p.46)
En apenas cinco días, Alfonso Durazo, todavía secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, pasó de tratar de convencer a México de que el país ha llegado, en materia de violencia, a un “punto de inflexión” que vislumbra un mejor futuro, a ser el artífice de un fiasco monumental en Culiacán, que costará al gobierno reputación internacional y doméstica.
El lunes pasado, el gabinete de seguridad se presentó en la mañanera para dar un informe de los avances en esa materia. Durazo habló ese día largo de la tarea que le encargó el presidente López Obrador. (Salvador Camarena, El Financiero, Opinión, p.50)
DE LA LLAMADA telefónica entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador hay dos cosas que llaman la atención. La primera es la ingenuidad con la que el gobierno mexicano presume que acordó con Estados Unidos “congelar” el tráfico de armas.
PARA EMPEZAR, no es algo que el presidente norteamericano controle. No es que ahora lo permite y mañana apriete un botón que lo congele. Suponer que es una decisión que depende de la Casa Blanca es no entender el asunto. En realidad frenar la venta de armas supondría para Trump ir en contra de la Segunda Enmienda de la Constitución, en la que se fundamenta la obsesión y el enorme mercado de armas. Si no han querido hacerlo pese a las matanzas en aquel país, ya parece que lo van a hacer por lo que pase en México.
EL OTRO asunto que desconcierta a los expertos en seguridad es ver al presidente mexicano hablando con un mandatario extranjero por el altavoz… ¡de un teléfono celular! ¿En serio el gobierno mexicano no tiene equipos seguros que no puedan ser intervenidos? Está bien que López Obrador bromee con su “iPhone 21”, pero tratándose de asuntos de Estado tal vez habría que tomárselos más en serio. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
Entrada en sociedad, con el pie izquierdo, de la Guardia de AMLO
Todavía a las 21:00 horas del jueves pasado funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública confirmaban que Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo, se hallaba en manos del gobierno federal. “Lo tenemos. Ahorita sacamos texto”, informó uno de ellos.
En la Secretaría se redactó incluso un boletín que intentaba aclarar las aguas tras la deliberadamente confusa declaración del secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, en la que se anunció que Guzmán fue localizado en un patrullaje de rutina realizado por Sedena y la Guardia Nacional, y en la que se precisó que tras “las acciones violentas” ocurridas en Culiacán aquella tarde, el gobierno había decidido suspender las “acciones”. (Héctor de Mauleón, El Universal, Opinión, p.9)
Un día en la vida del presidente de México
El jueves pasado, el presidente de México decidió dirigirse al aeropuerto en medio de la mayor crisis de seguridad en la historia de su breve gobierno. Uno supone -digo supone, porque no hay confirmación alguna de que el presidente de México haya estado plenamente informado de los planes o de lo que había ocurrido– que conocía la gravísima situación de seguridad en la ciudad de Culiacán, capital de Sinaloa. A pesar de que sabía (de nuevo, una suposición) el calibre del problema, incluido el probable colapso de los planes de captura de uno de los nuevos líderes del cártel de Sinaloa, la amenaza de violencia contra los culiacanenses, los bloqueos en la ciudad, el peligro de la liberación de presos de una cárcel local y el riesgo que corrían las fuerzas armadas del país que gobierna, el presidente de México decidió irse al aeropuerto.
En el aeropuerto, el presidente de México se topó con un grupo de reporteros, como ocurre siempre que cruza por la terminal, dado que insiste en transportarse en aviones comerciales, donde no hay garantía de seguridad, pero tampoco de la discreción necesaria en momentos críticos ni los medios adecuados para comunicar decisiones que pueden ser, dado el cargo que ostenta el señor, de vida o muerte. Los reporteros, informados a plenitud del tamaño de la crisis, preguntaron al presidente de México los detalles. Había muchas dudas y habría muchas más. El presidente de México, que en cualquier otra circunstancia no puede dejar de hablar y comentar sobre todo lo que ocurre en el país, rechazó responder las dudas puntuales de los periodistas. El gabinete de seguridad informaría pronto, dijo, como si el secretario de Seguridad Pública fuera el presidente de México. Acto seguido abordó su avión. (León Krauze, El Universal, Opinión, p.2)
Durazo, el gran perdedor
No solo en algunos sectores de las Fuerzas Armadas hay muchas críticas para el secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo. Nos comentan que incluso dentro de Morena hay quienes ya desde ahora ven muy cuesta arriba darle el respaldo del partido para ayudarlo a hacer realidad su sueño de ser gobernador de Sonora. Comentan que el papel que hizo en la crisis de la liberación de Ovidio Guzmán, lo dejó muy mal parado, no solo por lo improvisado y fallido del operativo para capturar al hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, sino porque a la hora de las primeras explicaciones dio la impresión de culpar a todos menos a él. Consideran que él prácticamente se encuentra en campaña y que no quiere tomar decisiones que le cuesten capital político, por lo que aseguran que sería necesario que desde ahora el partido le diga claramente que no lo apoyará para la gubernatura y pueda dedicarse de lleno al tema de la seguridad. Bajo este criterio, el tema Ovidio podría dejar a don Alfonso como el gran perdedor. (El Universal, Opinión, p.2)
Comentar sobre los diversos aspectos y dimensiones que engloba la seguridad pública, no consiste únicamente en referirse a la acción policial, pues hay un amplio espectro temático: son varios los capítulos que intervienen en el ámbito y que provocan nuestra atención y reflexión.
A lo menos, observo cinco temas en este gran conjunto que exigen ser abordados, todos sin excepción ni detrimento, con el fin de evitar cualquier vacío en su integración. Permítanme ejemplificar a dónde pretende llegar esta consideración. (Manuel Mondragón y Kalb, El Universal, Opinión, p.14)
El presidente Andrés Manuel López Obrador llevó ayer al terreno moral y religioso el debate nacional sobre la actuación de su gobierno y su gabinete de seguridad en Culiacán, Sinaloa, el jueves pasado.
Al defender su decisión de liberar a un presunto narcotraficante detenido y haber rendido al Ejército y a su Guardia Nacional ante el poder armado de grupos criminales, como una “decisión muy difícil, pero muy humana”, el titular del Ejecutivo sostuvo que “la paz, la tranquilidad, no la discordia, no el odio, no la violencia, la hermandad, el amor al prójimo, esa es la filosofía, esa es la doctrina de este gobierno”.
Incluso, dijo que no le importa que “los conservadores, los autoritarios quieran que se gobierne de otra manera, ya ellos lo hicieron y no dio resultados, enlutaron a México, convirtieron a México en un cementerio. Esa estrategia de apagar el fuego con el fuego, de combatir la violencia con violencia nunca más”. (Salvador García Soto, El Universal, Opinión, p.14)
La exsecretaria está dispuesta a poner contra las cuerdas al ahora senador del PRI, si el juez se pronuncia en su contra
Amigos que han visitado a Rosario Robles en Santa Martha, aseguran que está desesperada por su situación —este fin de semana, un magistrado mantuvo su caso en al aire para saber si saldrá o no de la cárcel—, pero la ex funcionaria federal tiene claro que si le abren proceso penal, va a revelar información que implica directamente en la Estafa Maestra a Miguel Ángel Osorio Chong, porque se siente traicionada por el ex secretario de Gobernación.
Está dispuesta a poner contra las cuerdas al ahora senador del PRI si el magistrado Ricardo Paredes se pronuncia en las siguientes horas —puede ser este lunes— en contra de Robles, acusada de actos de corrupción en Sedesol y la Sedatu en el sexenio pasado, pues asegura que Osorio la dejó sola desde su encierro, aún cuando en el daño a la Hacienda Pública, que fue descubierto por la Auditoría, se dieron indicaciones desde las oficinas de Bucareli.
A Robles le pesa la actitud del ex secretario, con quien tuvo una relación muy estrecha; y no sólo con él, sino también con Laura Vargas, esposa de éste. Al inicio se sintió respaldada por el ex titular de Gobernación, como el 18 de octubre de 2018, luego de comparecer ante los diputados y ser fuertemente vapuleada. El matrimonio la acompañó ese día a un desfile de modas de Colectivo Rincón Candelaria, en el que era invitada de lujo y que no quiso cancelar, a pesar del mal día que tuvo. (Alejandro, Sánchez, El Heraldo de México, Opinión, p.8)