QUE tiene razón el secretario de Gobierno de Baja California, Amador Rodríguez Lozano, cuando dice que no hubo filtración del video en el que su jefe, Jaime Bonilla, y la titular de Segob, Olga Sánchez Cordero, hablan sobre la “esgrima jurídica”, pues se trataba de una transmisión en Facebook Live.
Aclara que tampoco estaba en ese sitio durante la transmisión y queda anotado, uno entiende que seguro tenía cosas más importantes que hacer en ese momento. (Milenio, Opinión, p.2)
Olga Sánchez Cordero dijo con todas sus letras a Jaime Bonilla: “Para mí, la norma va a pervivir”.
En septiembre en la Cámara había dicho que: “Es claramente inconstitucional, no he cambiado de opinión, punto, la sostengo”.
Y es que la secretaria Sánchez Cordero parece haberse convencido del argumento con el que se defenderá el Bonillazo elaborado por Amador Rodríguez Lozano, hoy secretario de Gobierno de Baja California, antes funcionario en varios gobiernos chiapanecos.
El argumento de Rodríguez Lozano es el siguiente: la reforma no es electoral, lo que limita quién puede impugnarla y por lo tanto ni siquiera llegará a la Corte. Que sea o no constitucional, al final de cuentas, no importará. (Carlos Puig, Milenio, Opinión, p 2)
El miércoles pasado comenté con Pepe Cárdenas, en su programa de radio, que el gobierno y los legisladores deben ser responsables en sus reuniones para dilucidar lo sucedido en Culiacán e informar a la población, considerando la gravedad del acontecimiento y que divulgar cierta información potenciaría a los criminales, en agravio de nuestras fuerzas armadas y de México.
Pues, al día siguiente de mi comentario, López Obrador instó al secretario de la Defensa para que delatara al militar que coordina desde CdMx esos operativos, orden que el secretario tuvo que cumplir, pero el Presidente violó con ella la reserva que impone la Constitución (art. 16), la ley de transparencia (art. 113), la seguridad nacional, la lealtad y la razón. (Diego Fernández de Cevallos, Milenio, Opinión, p,.3)
El sábado pasado, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó la expulsión de todos los diplomáticos venezolanos y les dio plazo de 48 horas para salir del territorio salvadoreño. En un comunicado, justificó la insólita decisión, al afirmar que no reconoce la legitimidad del gobierno de Maduro, que éste realiza violaciones sistemáticas a los derechos humanos y reconoce la legitimidad del presidente encargado, Juan Guaidó.
Los argumentos son de asombrosa puerilidad. Por ejemplo, si el asunto de las violaciones a los derechos humanos pudiera ser tomado en serio resultaría obligado preguntarse por qué El Salvador no expulsa también al cuerpo diplomático chileno, cuyo gobierno ha emprendido una bárbara e injustificable represión contra manifestantes pacíficos y desarmados. (La Jornada, Editorial)
Los intereses de los generales // Chamaqueó Bonilla a Olga Sánchez Cordero // Sólo la Suprema Corte decidirá: ministro Zaldívar
En diciembre de 2015 el entonces secretario de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, otorgándoles todos los honores, pasó al retiro a cinco generales de división, el máximo grado en el Ejército. El retiro significa que dejan de tener tropas a su mando, pero reciben una generosa pensión. Uno de elllos, el general Carlos Gaytán Ochoa, fue retirado sin cumplir la mayor ambición de su vida: convertirse en secretario de la Defensa. Había sido director general del Banco del Ejército y subsecretario de la Defensa. Su nombre ha sonado en estos días porque en una reunion de jefes militares retirados y en activo, y ante la presencia del secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, expresó algunos conceptos insólitos. El militar en retiro dijo que la sociedad está polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se basa en corrientes pretendidamente de izquierda. No ofreció ninguna prueba para sostener su opinión. Es explicable su posición hacia la izquierda: recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas del Ejército estadunidense y sirvió a presidentes del neoliberalismo, de Zedillo a Peña Nieto. Además, sin referirse a un hecho concreto, añadió: Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados. Tendría que precisar a qué se refirió específicamente. El gobierno de López Obrador ha dado un giro hacia la búsqueda de la pacificación sin continuar la guerra que ha dado pocos resultados y tiñe de sangre al país, sino atacando las estructuras financieras y mejorando las condiciones de vida de la gente. Ese vuelco tiene un efecto que no se ha analizado suficientemente: disminuirá el negocio de la compra de armas y equipos militares. Afectará los intereses de los que hacían negocios con el sector militar desde adentro y desde afuera. Como en el caso de las medicinas y los laboratorios, hay perdedores. El general Gaytán Ochoa, que alguna vez manejó miles de millones de pesos desde Banjercito –con cuestionamientos de la Auditoría Superior– debería ser más explícito sobre el origen de sus inconformidades, que pudieran ser justificadas, pero falta claridad a sus palabras. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Opinión, p.6)
Polémica por golpe de Estado // ¿Temer o no temer? // Discurso del general Gaytán // Obradorismo y fuerzas armadas
Con las declaraciones del general Carlos Demetrio Gaytán Ochoa como preocupante telón de fondo, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dio un paso especialmente controvertido al hablar con todas sus letras, y con un amplio contexto histórico (aun en el reducido mundillo de los mensajes de lo que se suele llamar redes sociales), del riesgo de un golpe de Estado.
Palabras mayores, sin duda. Tanto que, al otro día de haber colocado por medio de Twitter tal cuestión tan perturbante en la mesa de la discusión pública, el propio AMLO emitió un mensaje, también por la vía cibernética, en busca de suavizar su impacto e incluso retirar tal tema preventivamente del escenario (vamos bien y no hay nada qué temer). Lo cierto es que el asomo de tan indeseable concepto en el agitado menú de la discusión colectiva no puede ser borrado o desalojado ni siquiera por la decisión o intención del emitente original: así como suele decirse, con base en la historia, que lo difícil no es sacar a los militares de los cuarteles sino regresarlos a ellos, podría decirse que lo difícil no es hablar de golpe de Estado en un momento histórico determinado sino retirar tal tópico del tablado nacional tan enardecido en ciertas zonas. (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.8)
En su primera respuesta al beligerante discurso del general retirado Carlos Demetrio Gaytán Ochoa publicado por esta casa editorial el 30 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo un día después en su conferencia matutina en Palacio Nacional, que el divisionario estaba en su derecho de expresarse y La Jornada de difundirlo. Agregó: Lo que pasa es que por buscar la nota destacan esto como algo extraordinario, espectacular. Lamentable, porque ahora resulta que un general del gobierno de Calderón, del periodo de mayor represión, es motivo de exaltación en un periódico independiente, pero así son las cosas.
López Obrador mencionó que Gaytán fue subsecretario de Defensa de Felipe Calderón, quien declaró una guerra de exterminio y represión con altos índices de letalidad (había más muertos que heridos en los enfrentamientos) y donde los mandos de mero arriba del Ejército decían a sus soldados ustedes hagan su trabajo, que nosotros nos ocupamos de las derechos humanos. Incluso, dijo, los jerarcas castrenses inventaron los daños colaterales. (Carlos Fazio, La Jornada, Opinión, p.17)
La visita a México de Alberto Fernández, primera que realiza el presidente electo de Argentina al extranjero, es un parteaguas en la relación bilateral y una señal inequívoca de la aspiración compartida de reconstruir la integración latinoamericana. Este evento marca el inicio de una renovada etapa en los lazos de amistad y vínculos políticos, comerciales y de cooperación entre ambos países, la segunda y tercera economías de América Latina y el Caribe.
Las coincidencias del presidente electo argentino con el gobierno mexicano son muchas, particularmente la de desarrollar una política interior que privilegie la justicia social y una política exterior basada en el diálogo, la diplomacia y la construcción de consensos. Estas coincidencias son los pilares sobre los cuales se construye el eje México-Argentina, una alianza austral, cuyos primeros cimientos se forjaron durante mi encuentro con el entonces candidato a la presidencia argentina, el 19 de octubre pasado. Una apuesta arriesgada pero atinada por la esperanza que representa para una región que hoy vive el agotamiento de las políticas económicas neoliberales. (Maximiliano Reyes Zúñiga*, La Jornada, Opinión, p.14)
LOS CABOS.- No es la primera vez que un gobernante utiliza primero a los medios para llegar al poder y después se incomoda ante su trabajo. En ningún caso, sin embargo, el cambio ha sido tan dramático.
Andrés Manuel López Obrador siempre se quejó de los medios, pero en realidad estos le dieron una plataforma envidiable para construir su movimiento. Si bien afirmaba que había un cerco informativo en su contra, la verdad es que, con excepción de unos cuantos medios y periodistas abiertamente opuestos a él, tuvo durante años más puertas abiertas que cualquier aspirante a la Presidencia. Sus presentaciones públicas eran más difundidas, mientras que los conductores pedíamos constantemente entrevistas que él solo aceptaba a cuentagotas.
López Obrador supo durante años administrar muy bien su presencia en medios. El que no prodigara sus entrevistas, por ejemplo, era frustrante para los periodistas, pero generó un enorme apetito por ellas. Las entrevistas que sí daba, en consecuencia, obtenían altos ratings y marcaban agenda porque eran citadas sistemáticamente por otros medios. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.12)
El 3 de octubre, las Comisiones de Derechos Humanos y de Justicia del Senado publicaron la convocatoria para designar al titular de la CNDH. El 15 de ese mes emitieron un acuerdo que publicó los nombres de los aspirantes que cumplieron los requisitos. La lista de estas 57 personas muestra varios hechos interesantes. El primero es que el actual titular de la CNDH no buscó la reelección.
Es notorio que, a diferencia de procesos anteriores, ningún colaborador del ombudsperson se inscribió para sucederlo. Destaca también el número de expresidentes y presidentes de comisiones de las entidades federativas que decidieron probar su suerte pues ocho de ellos (Hidalgo, Jalisco, Oaxaca [dos], Puebla, Querétaro, Sonora y Veracruz). (Mauricio Ibarra. La razón, Opinión, p.4)
Jaime Bonilla, gobernador electo de Baja California, lleva meses utilizando todas las artimañas posibles para ampliar su mandato de gobernador, de dos años para el que fue electo a cinco años.
Algunas de éstas son desde comprar al Congreso local, hacer que legislaran en una sede alterna para que no estuvieran los legisladores que no pudieron sobornar y hacer una consulta patito, muy parecida a la que hizo el Presidente Andrés Manuel López Obrador para cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
Una consulta ciudadana para decidir si se ampliaba o no el mandato del gobernador de Baja California con preguntas sesgadas y a sólo una parte de la población, a los suyos. (Bibiana Belsasso, La Razón, Opinión, p.12)
La imagen del Ejército
Luego de varias semanas complicadas y de altas tensiones mediáticas, la Secretaría de la Defensa Nacional decidió mandar a levantar una encuesta sobre su imagen y qué pensaban los ciudadanos acerca de la decisión de haber dejado en libertad a Ovidio Guzmán, así como la opinión sobre la actual estrategia de seguridad. Los resultados son interesantes. Según la encuesta, 55.3% dice que el gobierno hizo bien en liberarlo, mientras que 38.5% dijo que estuvo mal y 6.2% no respondió. En el caso de la opinión sobre el Ejército Mexicano, 62.5% dijo que es buena, 26.4% que es regular y 10.1% que es mala, el resto no respondió. Cuando se preguntó sobre la estrategia de seguridad, poco más de la mitad, 53%, dijo que debe modificarse porque no está dando resultados, mientas que 42.4% opinó que debe mantenerse y 4.6% no contestó. La encuesta se levantó vía internet los pasados jueves y viernes a nivel nacional por la firma Mitofsky con la aplicación de 2 mil 500 cuestionarios. Los resultados, nos dicen, dieron un respiro al interior de la Secretaría de la Defensa Nacional en especial en lo que toca a la opinión que los ciudadanos tienen del Ejército. (El Universal, Opinión, P.p.)
Todos los gobiernos cometen errores y tienen algún fracaso que les produce una crisis. Es inevitable. La manera como enfrentan esto, es lo que termina por definirlos.
El presidente López Obrador actúa ante cada tropiezo como si reconocerlo significara aceptar la derrota en una situación de vida o muerte.
En vez de acotar el problema a su dimensión real y buscar soluciones, se acorrala a sí mismo al atrincherarse contra cualquier cuestionamiento o crítica, porque los considera “ataques”. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Opinión, p.2)
En tan sólo quince días el presidente Andrés Manuel López Obrador pasó de asestarle un golpe al Estado mexicano, con su decisión de liberar al narcotraficante detenido Ovidio Guzmán, a empezar a hablar de un posible “golpe de Estado” en contra de su gobierno. ¿Qué pasó en ese lapso que desató en la mente y el discurso del presidente un tema históricamente vetado para los presidentes mexicanos?
Hubo dos consecuencias relacionadas con el fallido operativo de Culiacán detrás del alterado estado de ánimo presidencial. La primera fue el fuerte impacto que causaron en el presidente las duras críticas a la actuación de su gobierno por parte de la opinión pública nacional e internacional, y particularmente el manejo informativo de los medios de comunicación en ese suceso que, en el juicio particular de López Obrador, fue excesivamente crítico y despiadado. “Se nos fueron con todo”, se ha quejado insistentemente el mandatario. La segunda consecuencia, que es la que más explica la aparición del fantasma “golpista” en el discurso presidencial, tiene que ver con el malestar y la indignación que causó en las Fuerzas Armadas el maltrato y el desprestigio de que fueron objeto por las decisiones civiles tomadas aquel 17 de octubre en la capital de Sinaloa. (Salvador García Soto, El Universal, Opinión, p.11)
A casi 30 años de creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de los cuales 20 han sido bajo el carácter autónomo que le dio la reforma constitucional de 1999, el tránsito del país hacia una política de respeto a derechos humanos aún se encuentra en proceso. En este momento México acumula graves pendientes en la materia que van desde la violencia cotidiana contra mujeres, periodistas y activistas sociales hasta la desaparición forzada de personas, así como la situación de ingobernabilidad que se da en los penales.
Luego de cinco años al frente, el próximo 15 de noviembre concluirá la gestión de Luis Raúl González Pérez como titular de la CNDH.
Desde su perspectiva, en entrevista que hoy publica EL UNIVERSAL, el ombudsperson señala que “no ha sido sencillo” mantener el carácter autónomo de la Comisión. Menciona que enfrentó “tormentas y huracanes” por los señalamientos que hizo a los gobiernos de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador en temas como Ley de Seguridad Interior, las muertes en Tlatlaya, la conformación de la Guardia Nacional y las consideraciones sobre la operación de estancias infantiles. (El Universal, Editorial, p.12)