El país conoció a ese hombre-pesadilla en medios de comunicación en el verano de 2019: se trataba de un agente despedido por reprobar sus exámenes de control y confianza dentro de la extinta Agencia Federal de Investigaciones, que cerró en 2012 tras acusaciones de estar infiltrada por el crimen organizado. Bajo el alias de “Carlos”, Édgar Martínez usó los conocimientos que adquirió dentro del gobierno para tejer una red de corrupción de alto nivel y ponerla a disposición de Ignacio Santoyo, “El Soni”, fundador del infame portal Zona Divas. Entre 2015 y 2017, “Carlos” se vio a sí mismo como un “proveedor” de mujeres secuestradas a quienes entregaba a Zona Divas a cambio de comisiones por cada violación que conseguía por internet. Con ayuda de su madre y su hijo, entre otras personas de su círculo más cercano, el exagente lideró su propia célula de tráfico humano y corrompió a decenas de agentes del Instituto Nacional de Migración, para traer mujeres de Sudamérica hasta México sin que sus ingresos al país quedaran registrados. (Rosi Orozco, El Heraldo de México, País, p. 8)
Ayer, en la mañanera, le preguntaron al Presidente por la situación de los migrantes en la frontera sur. Entre otras cosas, dijo: “Estoy informado de que ha bajado la afluencia de migrantes considerablemente y por lo mismo los albergues están ocupados a la mitad; es decir, tenemos espacios y siguen siendo atendidos los migrantes con todo: alimentación, atención médica, todo lo que necesitan y demandan”. El lunes, el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano dio a conocer un comunicado sobre las condiciones del centro de detención migratorio en Huixtla, Chiapas: “Al interior se encontraban detenidas 66 personas, entre ellas dos niños y una niña. Es decir, el centro está en completo hacinamiento. Entre las personas detenidas, 39 hombres, dos mujeres y una niña son personas originarias de Camerún (excepto una, de Togo), que llevan ingresadas en el centro desde hace 15 días. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
El verdadero trabajo de Christopher Landau, embajador de EU en México, se sintió con fuerza en las últimas horas de crisis de inseguridad para propagar la visión de Donald Trump en territorio nacional: anda de gira por los estados fronterizos, donde se ha reunido en privado con líderes de opinión y periodistas para asegurar que en Palacio Nacional, dijo, hay una estrategia fallida de combate al crimen organizado.
Donald Trump está aprovechándose de los altos niveles de inseguridad en México y de los errores de López Obrador, en medio de los deseos de ganar la reelección presidencial de EU. Ya pudo una vez con un discurso de xenofobia y odio contra los mexicanos. Además, Trump sacó tajada con el multihomicidio de los LeBarón, de doble nacionalidad, para afirmar que urge levantar el muro en la frontera. El estadounidense va algunos jonrones adelante del mexicano. (Alejandro Sánchez. El Heraldo de México, País, p. 9)
El presidente Andrés Manuel López Obrador cayó en su propio juego. Cada vez es más difícil salir airoso de las mañaneras y la exposición diaria a los medios incrementa la soberbia e incapacidad para reconocer errores de estrategia.
Lo que sí ocurre es que el gobierno ha mostrado impericia para perseguir sus objetivos y aplicar sus políticas, independientemente de que se esté o no de acuerdo con ellas: (1) tomó casi un año cancelar el nuevo aeropuerto de Texcoco e iniciar las obras en Santa Lucía; (2) la lucha contra el huachicol implicó desabasto de gasolina y no se eliminó el robo de combustible; (3) la centralización de la compra de medicamentos implicó desabasto de importantes medicinas; (4) la creación de la Guardia Nacional generó polémicas, incluso entre los apoyadores del Presidente; (5) la estrategia de seguridad no ha reducido la delincuencia y ha fallado en coyunturas importantes como la de Culiacán; (6) la estrategia original para enfrentar la migración sucumbió ante la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a productos mexicanos; (7) el objetivo de realizar consultas populares para tomar decisiones de gobierno fue detenida por falta de legalidad y certeza; (8) la revocación de mandato se aprobó con un modelo distinto al del Presidente; (9) la revocación de la Reforma Educativa no eliminó las movilizaciones y presiones de los maestros; (10) en menos de un año, renunciaron dos miembros del gabinete con críticas a la administración: Carlos Urzúa y Germán Martínez; (11) no hay control de manifestaciones que terminan con actos vandálicos de los llamados anarquistas; (12) la economía está estancada. (Arturo Sánchez, El Heraldo de México, Editorial, p. 21)
Si dejamos de lado las sutilezas del siempre hipócrita lenguaje diplomático, sólo queda una circunstancia: las condiciones de inseguridad en este país han llegado a un punto cuya gravedad obliga a los estadunidenses a intervenir de alguna manera. Y lo harán, pues esta situación refuerza todos los argumentos electorales, permanentes y recurrentes, de la campaña de Trump. La violencia del sur, es nuestra posible inseguridad. Debemos hacer algo, ofrece a su base.
Hasta ahora sólo ha sido con palabras, pero el verbo es el antecedente de la acción. Primero se habla de las cosas por hacer, después se hacen las cosas, sobre todo cuando la violencia les mata a sus mujeres y sus infantes, no importa si tenían o no la doble nacionalidad. El gobierno estadounidense, dispuesto a llamar terrorista a un tirador solitario en El Paso (seguido en ese empeño por el canciller mexicano, Marcelo Ebrard), no se detiene en esos detalles ahora cuando los asesinatos proditorios y de infinita crueldad, son una mancha más en la de por sí sucia hoja de servicios de nuestras policías corrompidas y nuestro Ejército maniatado. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
1.- Altos funcionarios mexicanos se han tomado fotografía donde masacraron a miembros de la familia LeBaron. Sin resultados hasta ahora. Al margen de ese histrionismo, los gobernadores de Sonora y Arizona, Claudia Pavlovich y Doug Ducey respectivamente, han tomado acuerdos. Se coordinarán para dar protección a ciudadanos de ambos lados de la frontera méxico-estadunidense y al flujo de migrantes. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)
El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard se encuentra quizá a las puertas de su mayor reto como canciller; la presión que se está ejerciendo desde los Estados Unidos tras la situación de violencia en el país va exigir al exjefe de Gobierno capitalino sus mejores dotes diplomáticas. Tras superar la amenaza de imposición de aranceles por la crisis migratoria, la tensión bilateral parecía haberse enfriado, pero el gobierno de Trump ha aprovechado el contexto mexicano para impulsar su carrera a la reelección, lo cual no es una buena noticia para la administración federal. La insistencia en la construcción del muro, o la idea de una intervención estadounidense no se deben tomar a la ligera. (Redes de Poder, Reporte Índigo, Reporte, p. 3)
Si el presidente Andrés Manuel López Obrador no escucha los tambores de guerra que empezaron a sonar en Estados Unidos tras la masacre de nueve ciudadanos estadounidenses en Sonora, que alguien se apure a explicarle lo que significa, porque de no atender el problema y empezar a revisar su estrategia de seguridad, el choque de trenes con el presidente Donald Trump será fuerte y lo va a aplastar. Por lo pronto, la ruta de colisión es una visión distinta sobre cómo enfrentar el crimen. Trump quiere guerra a los cárteles de la droga y que se aplique la ley; López Obrador quiere que se pare el trasiego de armas a México.
El Presidente no aceptó ninguna de la ayuda ofrecida por Trump por respeto a la soberanía mexicana, lo que es un argumento baladí porque el jefe de la Casa Blanca ya vio que López Obrador sólo lo dice para consumo doméstico. Cedió al cambiar la política migratoria para hacer el trabajo sucio contra migrantes en el sur del país ante el chantaje comercial. Entregó soberanía al decidir por presiones de su contraparte. Eso fue en un momento donde López Obrador estaba en uno de sus puntos más sólidos de su administración. Hoy se encuentra en el punto de mayor debilidad de su Presidencia. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)
El presidente López Obrador se reunió con su gabinete legal y ampliado para tratar dos temas principales: recordarles que él es quien define la estrategia de seguridad y pedirle que apuren la aplicación de programas sociales. Lo del tema de la seguridad no deja de ser una piedra en el zapato del Presidente, incluso más molesta que el tema del estancamiento económico.
Tan es así, que en lugar de enviar al secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo, decidió que el encargado de atender los reclamos fuera ¡el secretario de Relaciones Exteriores!, el vicepresidente Marcelo Ebrard Casaubón. ¿Por qué Ebrard? Porque le ha resuelto, bien o mal, los problemas que ha tenido el Gobierno de la 4T con Donald Trump. El ejemplo más cercano es cómo Ebrard negoció la política migratoria nacional para evitar que el Gobierno estadounidense aplicara impuestos progresivos a los productos mexicanos. (Adrián Trejo, 24 Horas, México, p. 4)
Ante las complejidades políticas contenidas en el operativo Culiacán (OC), al que se suma el inusual discurso del general Gaytán Ochoa, es necesario revisar la dimensión económico financiera, además de política, para apreciar los intereses que se mueven, incluyendo el papel de Estados Unidos en las sucesivas etapas del OC, también como los calderonistas, interesado en restaurar la fracasada estrategia de guerra de la Iniciativa Mérida (IM), centrada en perseguir, capturar y deportar capos, generando magna violencia, caos y desintegración del tejido social, eso sí, de interés al ímpetu electorero de Trump, al acceso a contratos privilegiados ( cost-plus) en la vasta maquinaria bélico-industrial de EU o acá a un no al cese de compras e importaciones de equipo y servicios militares. (John Saxe-Fernández, La Jornada, Economía, p.23 )
Es inevitable apuntar que el crecimiento sostenido en las preferencias electorales del abiertamente fascista Vox y de su líder, Santiago Abascal, pone en entredicho el supuesto éxito de la transición democrática: ningún Estado que se reivindique como social y democrático de derecho, y que proclame el pluralismo político entre los valores superiores de su ordenamiento, puede ver con tranquilidad el ascenso de un discurso que llama a la expulsión indiscriminada de los migrantes, y promete la supresión inmediata de las autonomías regionales, así como un cavernario retroceso en toda índole de derechos humanos. (Editorial, La Jornada, p.2 )
La masacre de las madres y niños LeBarón activa en Estados Unidos tradicionales apetitos intevencionistas: Donald Trump ofrece su ejército para combatir y aniquilar a los “ejércitos” de las bandas del narcotráfico y uno de sus correligionarios republicanos, el senador Tom Cotton (del Comité de Servicios Armados), dijo ayer tener claro que el gobierno mexicano es incapaz de manejar el problema. En el noticiario Fox News que parece guiar el criterio de su presidente, el legislador descargó: “López Obrador llegó al cargo hace casi un año diciendo que su estrategia para lidiar con los cárteles iba a ser más abrazos, no balazos. Tal vez eso funcione en un cuento de hadas para niños, pero en el mundo real, cuando tres mujeres estadunidenses y seis niños estadunidenses fueron baleados y quemados vivos, lo único que puede contrarrestar las balas son más balas, y más grandes. Si el gobierno mexicano no puede proteger a los ciudadanos estadunidenses en México, en Estados Unidos tal vez tengamos que tomar las cosas en nuestras manos. Ciertamente podemos defender a ciudadanos estadunidenses en México si México no está dispuesto o no es capaz de hacerlo…”. (Carlos Marín, Milenio, Política, p. 7)
Porque no sólo fueron medios en EU sino también The Guardian en su versión semanal dedicó su portada a los 100 asesinatos diarios que se cometen en nuestro país. López Obrador debe aprender que la imagen de nuestro país importa y mucho, porque de ella dependen varios sectores. Deberá entender la necesidad de salir no sólo de Palacio Nacional, sino del país para afianzar sus lazos con otras naciones. Por fortuna, hoy el gobierno tiene figuras como Marcelo Ebrard, quien ha dado la cara ante sucesos como éstos, que dimensionan las repercusiones de lo ocurrido a la familia LeBarón, como lo hizo cuando el tiroteo en El Paso, la crisis fronteriza o la negociación del T-MEC, pero México urge por una figura presidencial que entienda que gobernar no sólo es atender necesidades dentro de nuestro territorio. Ésa es una cualidad que identifica también a un demócrata. (Yuriria Sierra, Excélsior, Pulso Nacional, p.18)
Hay un detalle pocas veces mencionado en la prensa sobre la masacre de nueve miembros de una familia estadounidense-mexicana -incluyendo seis niños- por una banda de narcotraficantes en el norte de México: la escalada de la violencia en México se debe en buena parte a las ridículas políticas de México y Estados Unidos.
López Obrador también dice que su recién creada Guardia Nacional ayudará a frenar la ola de violencia. Pero lo cierto es que muchos de los miembros de la Guardia Nacional están siendo desplegados en la frontera sur de México, a pedido de Trump, para detener las caravanas de migrantes centroamericanos que quieren llegar a los Estados Unidos. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p.14)
Salta a la vista que el único que medio entiende lo GRAVE de lo que está pasando es el Canciller Ebrard (y casi el único que habla inglés), por ello anda como ajonjolí de todos los moles despojando el manejo de la migración a la Segob y a la Sra. Sánchez Cordero, y ahora siendo el rostro del Gobierno mexicano en el sitio de la tragedia: todo para consumo de las cámaras norteamericanas. Con el fin, no lo duden, de aplacar la indignación, y el repudio, el escarnio y la denigración que está sufriendo la IMAGEN DE MÉXICO. Si así como son para simular y embustear fueran para actuar, otro gallo nos cantara y México no estaría pasando por el bochorno y repudio mundial que hoy lo acecha. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 10)
El combate a la inseguridad se está convirtiendo en una bola de nieve para el gobierno, consecuencia lógica de renunciar a la utilización de la fuerza contra las bandas criminales (“no se puede apagar el fuego con el fuego”).
¿Dónde quedan, por ejemplo, las medidas de inteligencia financiera para atacar las finanzas de organizaciones criminales? La eficacia mostrada para investigar presuntos actos de corrupción de personajes políticos del sexenio pasado tiene que ampliarse para indagar empresas y cuentas bancarias sospechosas de estar ligadas al narcotráfico. ¿En definitiva es imposible detener el flujo de armas que llegan de contrabando al país? ¿Se pueden contener las oleadas de migrantes, pero no el ingreso de armamento de alto poder? (Editorial El Universal, Opinión, p. A14)
En una nota anterior, le comentaba que un indicador del éxito de los países (o regiones o ciudades) es su tasa de migración. La gente siempre ha ido y seguirá yendo a donde tenga las mayores posibilidades para mejorar su vida. Y la gente siempre se ha ido y se seguirá yendo de donde no tenga oportunidades. En este punto, la lección política es que si la riqueza no va a la pobreza, la pobreza irá a la riqueza. (Carlos Vilalta, El Universal, Opinión, p.A14 )