Opinión Migración 171119

El Cristalazo semanal // Rostros, rasgos, escenarios y un intento

Antes de irse, con discreción y elegancia, Alejandra Haas, la excomisionada contra la discriminación, alerta sobre uno de tantos puntos pendientes:

“Hemos normalizado la discriminación desde el Estado: políticas deficientes, presupuesto insuficiente y de ahí las brechas de analfabetismo, asistencia escolar y acceso a una educación superior, brechas que son enormes…  Hay que ser vigilantes”, pues esta conducta fácilmente, cuando por la presión sobre las comunidades de acogida de los y las migrantes, estos últimos  también se ven presionados y no reciben apoyo ni acompañamiento. “Se empieza por odiar al extranjero y terminamos odiando al vecino de toda la vida. En cambio, la historia de México como país de destino puede escribirse con otra tinta: La de la integración. Por ello urge una política nueva, amplia y de largo plazo”.

Política de largo plazo. No es necesaria. Basta con ser boliviano, rico y fugitivo. No hay xenofobia en la 4T. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 1)

Derechos del hombre en quiebra

En las Américas y en Europa, cuando se trata de los migrantes, los derechos del hombre se vuelven letra muerta. “Obedezco, pero no cumplo”, parece ser el lema de los Estados democráticos. Ni mencionar a los autoritarios y dictatoriales…  Nuestro México no canta mal la ranchera, cuando sus autoridades se vanaglorian de su política de arresto y deportación de cientos de miles de migrantes, algo que le vale las felicitaciones de nuestro querido amigo Donald Trump. ¿Cuántas veces la ONU y los defensores de los derechos humanos nos han denunciado en los últimos años? Digo “en los últimos años”, para no remontar a los años 1930 cuando la Sociedad de las Naciones, la ONU de la época, condenaba a México y a la Unión Soviética por su violación de la libertad religiosa. Hace poco, la ONU señaló a México que “el abuso de la prisión preventiva es contrario a la esencia misma del Estado democrático de derecho ya que, por un lado, es abiertamente violatoria del derecho internacional de los derechos humanos y, por otro, es un factor determinante de la calidad de administración de la justicia”. La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la ONU poco después de su creación, reza: Toda persona tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad. (Jean Meyer, El Universal, Opinión, p. 12)

De nuestras jornadas

Todo estaba muy claro. Pero ya casi transcurre el primero de los seis años del nuevo gobierno, y aún no se ve claro el avance. De hecho, recién el Presidente pidió un año más para empezar a dar resultados en seguridad pública.

Todo estaba muy claro hace un año, pero hoy todo se ha complicado; el recurso no alcanza para todo. Las armas siguen pasando la frontera, a pesar de que, se supone, las aduanas ya han sido limpiadas de corrupción. Hay 21 mil efectivos de la Guardia Nacional, o militares, apostados en la frontera norte, pero no para impedir que las drogas pasen a Estados Unidos o que las armas del país vecino pasen al nuestro, sino para impedir que los migrantes que no fueron detenidos en la frontera sur lleguen al otro lado, como exigió en su momento el presidente Trump. (La Jornada Guerrero, La Jornada, On line)

Los exilios, nunca es fácil

La elección en la que Evo Morales resultó vencedor fue un desastre, la autoridad electoral no era confiable para los adversarios y le faltó olfato; él que es un político nato para entender que los días e incluso las horas eran cruciales. Cuando cedió para llamar a otra contienda, ya era tarde.

El gobierno mexicano tomó una decisión adecuada y, más aún, acorde con una tradición de acogida que nos ha hecho mejores. No es un asunto de simpatías, sino de una visión sobre el propio continente y sus libertades. Con quien obtiene el asilo no se tiene que coincidir o disentir, en tanto los motivos de salida de su país sean los que tienen que ver con persecuciones de carácter político, religioso o incluso étnico.

El exilio de Evo Morales, como el de tantos otros, es incierto, tanto como la situación de su país y el camino con el que puedan procesar, ojalá, el retorno a la democracia. (Julián Andrade, La Jornada, Política, p. 9)

La maldición de la silla

El asilo a Evo Morales es bueno en principio, pero está teñido por las torpes declaraciones respecto a que fue un “golpe de Estado” y el uso de la Doctrina Estrada, —que sirve lo mismo para una barrida que para una fregada—, ya que lo mismo manda una reclamación a España que calla las tropelías de Maduro o defiende los fraudes de Evo; y si además lo nombran Huésped Distinguido, sobran los comentarios.

La realidad no se puede ocultar: Evo fue víctima de su ambición de poder, de su obsesión por eternizarse y de su desprecio por las leyes, la Constitución y el sentido común. No hubo golpe de Estado, Bolivia recibió a la presidenta interina, Jeanine Áñez, quien intenta calmar los ánimos. (Rafael Álvarez Cordero, Excélsior, Editorial, p. 10)