Opinión Migración 071219

Sacapuntas

Ebrard, de nuevo.- Otra vez, el Canciller Marcelo Ebrard desactivó las amenazas del presidente de EU contra México. De reflejos bien afinados, el funcionario atajó de inmediato la advertencia del magnate para catalogar a los cárteles mexicanos como terroristas, y entabló diálogo con autoridades estadounidenses. El resultado es el que vimos ayer: Trump dio marcha atrás. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

No a las tropas de Trump

México no debería, bajo ninguna circunstancia, aceptar la presencia de tropas de Estados Unidos (o de cualquier otro país) en su territorio. Es una cuestión de principios, de soberanía y de historia.

Este tema surge tras el brutal asesinato de seis niños y tres mujeres mexicano-estadounidenses en Sonora, México, miembros de las familias LeBarón y Langford. Poco después, la familia le pidió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que designara a los narcotraficantes mexicanos como grupos terroristas y este, en una entrevista, dijo que lo haría.

AMLO debe reconocer, con mucha humildad, que su estrategia anticrimen -“abrazos, no balazos”- no ha funcionado y que tiene que hacer algo urgente. La Guardia Nacional, en lugar de detener inmigrantes centroamericanos, debería concentrarse en rescatar las ciudades y carreteras más peligrosas. México está a punto de registrar el año más violento de su historia moderna; ya van más de 28 mil muertos de enero a octubre. Si el presidente de México no corrige ahora, todo su sexenio podría estar marcado de sangre, secuestros y feminicidios. (Jorge Ramos, Reforma, Opinión, p. 8)

Sobreaviso // Acción, no sólo relato y queja

El efecto externo de la acción criminal en territorio nacional ha generado un replanteamiento en un campo originalmente no prioritario de la administración, el de la diplomacia con Estados Unidos y la región.

El tráfico de personas y drogas del sur al norte y de armas del norte al sur, acompañado de una violencia cada vez más bárbara y brutal, ha llevado a reconsiderar la idea de que no hay mejor política exterior que la interior.

De ello, resulta sintomático que, al enunciar los asuntos que sacudieron al Ejecutivo durante su primer año de gestión, éste haya mencionado sólo uno de carácter nacional y cuatro con vínculos hacia Estados Unidos. La tragedia de Tlahuelilpan provocada por el robo de combustible fue, de los cinco, el único de carácter nacional. Los cuatro restantes no.

La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos fue la palanca del chantaje para modificar la política migratoria nacional. El operativo fallido en Culiacán, emprendido para cumplimentar la extradición de Ovidio Guzmán, el hijo de El Chapo, a Estados Unidos, así como el infame crimen cometido contra las familias LeBarón y Langford en Bavispe, Sonora, llevó a intensificar las negociaciones para tratar de conjurar la intención estadounidense de reclasificar a las organizaciones criminales como grupos terroristas. Y, desde luego, está el asilo debidamente otorgado a Evo Morales, tras ser sujeto de un golpe de Estado.

Ese efecto al exterior provocado por la actividad criminal en combinación con el creciente malestar que genera al interior terminará por llevar a un ajuste en la estrategia de seguridad, se reconozca o no. (René Delgado, Reforma, Opinión, p. 8)

Suavidad en las palabras y firmeza en los hechos

Hasta ahora han fracasado todos los intentos del conservadurismo mexicano por desestabilizar al gobierno de López Obrador. Ni la campaña mediática ni los esfuerzos por crear las condiciones para dar un golpe de Estado han tenido éxito. Por eso los conservadores están apelando a su carta maestra: la intervención militar de Estados Unidos.

Pero tampoco se observa que se trate de un recurso eficaz. Porque a pesar de la retórica siempre amenazante de Donald Trump hasta ahora las palabras no han pasado a convertirse en hechos.

El famoso muro para contener la migración indocumentada no ha pasado de ser un proyecto odioso y verborreico. La amenaza de imponer aranceles punitivos a las exportaciones mexicanas a EU se quedó en pura palabrería. Y tampoco se le ve al magnate yanqui disposición para embarcarse en una aventura militar fuera de sus fronteras. (Miguel Ángel Ferrer, El Sol de México, Análisis, p. 17)

Arsenal // El espaldarazo de Trump a AMLO y la intempestiva salida de Evo

El espaldarazo de Trump al Presidente mexicano contrasta con el balde de agua fría que le significaron las declaraciones de Cuauhtémoc Cárdenas, el jueves, al diario español El País. El ingeniero dijo que no ve a nadie en la Cuarta Transformación con el mismo nivel que los personajes que aparecen en el emblema de Morena: Hidalgo, Morelos, Juárez y Lázaro Cárdenas.

Traducción: ¿Cuál Cuarta Transformación ni que ocho cuartos?

Peor: el Ingeniero declaró que piensa que vamos a un sexenio perdido;  y que México le hace el “trabajo sucio” a los gringos en el tema de los flujos migratorios hacia Estados Unidos. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Frentes políticos

Gritos y susurros. Cómo ha cambiado la relación bilateral México-Estados Unidos. De las amenazas de Donald Trump, cuando arribó a la presidencia, a ahora, hay un océano de diferencia. Ahora el canciller mexicano Marcelo Ebrard reconoció el más reciente gesto de Trump. “Agradezco la decisión de Trump de postergar la designación de organizaciones como terroristas a petición del Presidente López Obrador”, escribió el titular de la SRE en su cuenta de Twitter. Una hora antes Trump aseguró que había completado todo el trabajo necesario para declarar organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos, pero que retrasaría temporalmente la designación en atención a la solicitud directa del Presidente de México. Menos ruido es sano para todos. (Excélsior, Nacional, p. 9)

Un reparto justo de migrantes

La avalancha de migrantes que entró de modo irregular en la Unión Europea en 2015 creó un problema de distribución territorial de estas personas que se arrastra desde entonces y que debería abordarse sobre nuevas bases, en opinión de Raluca Bejan, profesora de Política Social en la Universidad St. Thomas de Fredericto, Canadá.

Recuerda la autora que se decidió entonces la transferencia de 120.000 migrantes en 20167 y 2017 desde Italia, Grecia y Hungría a otros países designados tras aplicar una fórmula que atendía a cuatro indicadores: PIB, Población, tasa de desempleo y número de peticiones de asilo registradas. (El País, Opinión, p. 12)