T-MEC: ya casi; falta Canadá // Seade: de sueño a realidad
inalmente se cumplió el sueño del subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Jesús Seade, quien desde octubre pasado presintió la aprobación del T-MEC por parte del Congreso estadunidense en muy corto plazo, porque, decía entonces, “todo está a punto de turrón”.
A finales de octubre pasado Seade confiaba en que “estamos en el umbral de la aprobación final de este tratado en los espacios restantes de Norteamérica y con ello vemos con orgullo y optimismo hacia los meses próximos que entre en vigor este tratado, que es excelente para Estados Unidos, Canadá y México, tanto en sus disposiciones específicas como en el efecto del conjunto del tratado sobre la confianza de los inversionistas… Lo que importa más es la señal a nosotros, a los inversionistas, de que hay tratado”. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Opinión, p.18)
La Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó ayer su Manual de Remuneraciones para 2020, en el cual los consejeros electorales se asignaron un sueldo de alrededor de 170 mil pesos, es decir, sustancialmente idéntico al de 178 mil pesos netos mensuales que la mayoría de ellos percibe en la actualidad. Los altos directivos del ente encargado de organizar y vigilar los comicios en todo el país justificaron que sus percepciones se mantengan a contracorriente de la Ley Federal de Remuneraciones con la especie de que realizan un “trabajo especializado”.
Cabe recordar que la ley referida establece que los funcionarios públicos no podrán recibir salarios superiores al del Presidente de la República, el cual asciende a 108 mil pesos mensuales en el presupuesto vigente, y en 2020 se actualizará a 111 mil debido a la inflación. Sin embargo, la práctica totalidad de los 130 funcionarios del instituto que reciben sueldos por encima de dicho tope se encuentran amparados para continuar cobrando al erario los mismos emolumentos que se asignaron durante el pasado año de la anterior administración federal. (La Jornada, Editorial, p.2)
QUE el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó claro su espaldarazo a Manuel Bartlett no solo con su discurso, sino que más tarde, en el acto de la Comisión Federal de Electricidad en Querétaro, comió con él y con el gobernador Francisco Domínguez, quien por cierto aprovechó la reunión para externar su molestia por los reclamos en materia de asistencia a las mesas de seguridad.
También apareció en la foto, como invitado en el evento, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, a quien el Presidente convocó para conocer más detalles de la trama García Luna y otras indagatorias que están en camino y pronto se concretarán.
“¡Prueben sus acusaciones y tápenme la boca!”, retó el Presidente a los críticos del director de la CFE. (Milenio, Opinión, p.2)
CUENTAN QUE los más contentos con la designación de Raquel Buenrostro al frente del SAT son los funcionarios ¡del sector salud! Y es que ella fue la encargada, desde la Secretaría de Hacienda, de concentrar la compra de medicamentos y servicios médicos del gobierno federal que derivó en una crisis de abasto y en severos recortes para instituciones y hospitales.
DE ACUERDO con lo que se comenta, en su afán por mantener la imagen de “dama de hierro” del lopezobradorismo, Buenrostro cayó en actitudes de intransigencia ante los reclamos y observaciones de los expertos del sector.
HABRÁ QUE ver ahora con qué instrucciones llega a la titularidad del Sistema de Administración Tributaria, aunque dadas las nuevas reglas fiscales, es fácil saber que no será un feliz 2020 para los contribuyentes. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
Cuando un político desahuciado hace del ridículo prueba de su vigencia, siempre termina peor de como empezó su carrera. Vicente Fox y Felipe Calderón corren ese peligro por separado, pero unidos por el cordón de la desvergüenza.
El primero, tropezando una y otra vez en su reinserción política, creyendo que su reciclamiento, auspiciado por la nulidad del encargado de Acción Nacional, Marko Cortés, puede recolocarlo en la palestra. El segundo, promoviendo un partido matrimonial para reaparecer en escena sin sentido, después de haber destrozado el partido king-size que llegó a encabezar.
Antes de pedir respaldo a su eventual reaparición y de plantarse en la escena como si durante su gestión nada hubiera ocurrido, ambos deben una explicación de qué fue lo que hicieron al ocupar la Presidencia de la República, cuando menos en el capítulo de la seguridad pública. (René Delgado, Reforma, Opinión, p.8)
No te preocupes, Manuel
Emblemática resultó aquella frase que el entonces presidente Enrique Peña Nieto le dijo a Rosario Robles en un evento público: “No te preocupes, Rosario”. Las acusaciones y el enojo de la oposición no eran suficientes para el jefe del Ejecutivo. Ahora parece repetirse el mensaje, pero no con palabras, sino con hechos: el presidente Andrés Manuel López Obrador dio su última gira presidencial del año en compañía de Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, acusado de conflicto de interés pero ya exonerado el jueves por Irma Eréndira Sandoval, la secretaria de la Función Pública. Y para cerrar con broche de oro, una comida en la popular Barbacoa Santiago de Palmillas con foto incluida para presumirla en Twitter. Redondo el día para el director de CFE. Eso sí es amor.
Oda a Marcelo
Quien tiene bien armado su “grupo político” es el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien ayer celebró en la Cancillería los 10 años de la aprobación legal que permitió el matrimonio igualitario en la Ciudad de México. El acto fue para aplaudir y aplaudir a Ebrard. La subsecretaria Martha Delgado, incluso, “se resbaló” y al saludarlo en el micrófono le llamó jefe de gobierno. La senadora, Malú Micher, fue clara al llamarle jefe en varias veces: “mi jefe político”. En el mismo lugar advirtieron que sigue el festejo de la puesta en marcha de la Ecobici. Tiempo de pachangas. (El Universal, Opinión, p.2)
Hay “verdades oficiales” y “verdades históricas” que por más que se repitan y que digan sustentarse “en la ley”, nunca van a poder borrar la percepción ciudadana y la vox populi; que se encargarán de sostener la versión “no oficial” que termina siendo la más repetida y creíble entre la población hasta borrar y condenar al olvido a la verdad oficial sobre un tema. Eso pasó, por ejemplo, con la llamada Casa Blanca de Peña Nieto y de su esposa Angélica Rivera, que por más que intentaron vestirla de legalidad y borrar con investigaciones y dictámenes jurídicos oficiales su vergonzoso origen de conflicto de interés, en el imaginario colectivo la propiedad quedó como un momento emblemático de la corrupción de todo un sexenio.
Y el pasado jueves, la Cuarta Transformación y el gobierno del presidente López Obrador emitieron su primera “verdad oficial” sobre las denuncias de corrupción y conflicto de interés del director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, a quien se le documentaron junto con sus hijos y su pareja sentimental de los últimos 20 años, más de 28 propiedades e inmuebles y 12 empresas que conforman un evidente e inocultable emporio familiar creado y conformado en torno a la actividad única como servidor público de Bartlett por más de 60 años. (Salvador García soto, El Universal, Opinión, p.10)
Indemnizaciones, compensaciones por daños económicos y morales, limpiar expedientes, quitar su nombre de listas negras y en general ofrecerles un desagravio público y justicia es lo que exige un grupo de otras víctimas de la guerra contra el narcotráfico: uno de elementos policiacos del estado de Hidalgo que fueron acusados injustamente de haber tenido nexos con organizaciones de criminales en 2009, tiempo en el que Genaro García Luna estuvo al frente de la Secretaría de Seguridad Pública en el sexenio del presidente Felipe Calderón.
Fueron 150 agentes, integrantes de la Policía Municipal de Pachuca, engañados en lo que se les dijo sería simplemente un operativo rutinario de revisión de armamento, que concluyó con su detención —sin orden de aprehensión o explicación alguna—, posterior traslado en autobuses a la sede de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), en la Ciudad de México, y finalmente su internamiento en un Cefereso de Veracruz, en donde se encontraron con policías de otros estados de la República en su misma situación. Ahí, la mayoría pasaría los siguientes cinco años de su vida en condiciones de total violación a sus garantías y derechos humanos. A todos se les acusó de aparecer enlistados en una narconómina del cártel de Los Zetas, y al grupo de Pachuca se les dijo que habían sido delatados por un supuesto compañero suyo al que nadie de ellos conocía y que más tarde se sabría que había sido un testigo inventado al integrar el expediente acusatorio. (El Universal, Editorial, p.12)
El pasado miércoles volvió a sesionar el Consejo Nacional de Seguridad Pública, celebrándose “nuevos” acuerdos relativos a la seguridad, la procuración de justicia y el sistema penitenciario del país. ¿Qué es el Consejo y cuál es (o debería ser) su importancia? El Consejo es la instancia superior encargada de coordinar y definir las políticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y está integrado por todos los principales responsables de la seguridad y procuración de justicia en el país; es decir, por el presidente, los gobernadores, los secretarios de Seguridad, Defensa y Marina, y por todos los secretarios estatales de seguridad, fiscales, y autoridades del sistema penitenciario.
Hasta ahí todo bien. El problema es que el Consejo no funciona. De hecho, existe un estudio realizado por Causa en Común en el que se demuestra que la totalidad de los acuerdos relativos al desarrollo policial de los últimos años no se han cumplido. Y no funciona porque muchos de los acuerdos no son pertinentes al desarrollo de nuestras instituciones, porque la mayoría son muy ambiguos, porque no establecen plazos para su realización, y porque tampoco existen sanciones por su incumplimiento. (María Elena Morera, El Universal, Opinión, p.13)
La producción es bastante sencilla: una mampara, un pódium, algunas sillas y varias cámaras. No cambia de día a día. No requiere una gran inversión ni preparación. Incluso, las presentaciones que se hacen y se proyectan son bastante sencillas —tal vez, demasiado—.
Empieza desde —muy— temprano en la mañana y prácticamente termina cuando así lo determina su conductor. Algunas veces dura una hora. Otras, más de dos. No existe guion ni mucha planeación. Cuando comienza nadie sabe en qué puede terminar ni a dónde va a llevar.
A veces es monólogo, otras tantas hay invitados. Unos mejores que otros. Hay un par que son más frecuentes. (Ricardo Alexander Márquez Padilla, Excélsior, Opinión, p.11)
La semana pasada comentaba sobre el T-MEC que debe aprovecharse este nuevo marco institucional en beneficio del país.
El planteamiento filosófico era el de enfocarse en lo positivo de las oportunidades en lugar de viciarnos en lo que cedimos. En mi última reflexión del año voy a cambiar de perspectiva.
Es peligroso tener un discurso optimista sin fundamento. En estas situaciones hay que ser pragmáticos. (Guillermo Zamarripa, Excélsior, Opinión, p.16)