Por azares de la geopolítica y la economía México es, a querer o no, uno de los países más involucrados en el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Confrontación cuyas repercusiones menos graves se manifiestan en los precios del petróleo y las gasolinas, y en creciente peligrosidad por el tránsito de migrantes sobre nuestro territorio.
De cara a esta evidencia, en modo alguno se antoja ocioso o mero afán protagónico del presidente López Obrador el haber preconizado un “no a la guerra, sí a la paz” para tratar de apaciguar los ánimos en un escenario prebélico situado a 13 mil kilómetros de distancia de nuestro país.
Asimismo, hizo bien el canciller Marcelo Ebrard en haber fijado la postura de México, favorable al diálogo para la solución de controversias, tan pronto se conoció la demencial acción ordenada por Donald Trump de asesinar al general Qasen Soleimani, segundo hombre más poderoso en el gobierno iraní. (Aurelio Ramos Méndez, La Crónica de Hoy Opinión, p.1)
México y la sucesión en la OEA
El gobierno de AMLO, nos dicen, tiene su voto cantadito por María Fernanda Espinosa, excanciller ecuatoriana y que tuvo a su cargo la presidencia del 73 periodo anual de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, para que ocupe la secretaría general de la Organización de Estados Americanos, la OEA. Tan es así que doña María Fernanda fue invitada, en calidad de candidata, a participar en la sesión de la Celac en donde México asumió la Presidencia pro tempore. Nos comentan que además se reunió con el canciller Marcelo Ebrard y terminó por tener encuentro con embajadores y cónsules mexicanos en América Latina y El Caribe. Ello no ocurrió con otro candidato que estuvo en México, Hugo de Zela, y ni qué decir del saliente secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien en lo más mínimo tiene la simpatía mexicana. Pareciera que el voto está cantado, pero vamos viendo… (El Universal, Opinión, p.2)
A QUIEN se le viene encima un montón de trabajo es a Marcelo Ebrard y no solo en el frente norte… también en el frente sur.
COMO si no fuera suficientemente complicado llevar la relación con Estados Unidos en año de elección presidencial, aprobación del T-MEC y el juicio a Donald Trump, México asumió esta semana la presidencia, por un año, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
Y AUNQUE el discurso oficial es que se busca fomentar la cooperación y los proyectos comunes, resulta prácticamente imposible evitar los temas políticos y la polémica en ese foro.
PARA MUESTRA, ahí estuvo la primera reunión que le tocó presidir a Ebrard el miércoles en la que, según cuentan, el representante de Colombia hizo un fuerte posicionamiento contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
LO BUENO es que Andrés Manuel López Obrador ya dijo que en América Latina ven a México como el “hermano mayor”, así es seguro que estará bieeen requetefácil conducir ese organismo regional. ¡Ajá! (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 17)