QUE la plenaria de los diputados de Morena, que como decíamos ayer arrancará el miércoles con invitados de primer nivel como los secretarios de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y de Hacienda, Arturo Herrera, estará centrada en el interés de la 4T por plasmar en leyes una agenda legislativa que incluye reforma de justicia, uso lúdico de mariguana, combate al outsourcing, eliminación del fuero y que ningún funcionario gane más que el Presidente. Esto no pudo aprobarse en el primer año de gobierno y en Palacio Nacional lo consideran vital para emprender el cambio de régimen proyectado. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
VAYAN anotando en el libro de “conceptos” de la 4T la “utilidad razonable”, otro despropósito de Andrés Manuel López Obrador, quien ayer pidió que las empresas reduzcan sus ganancias.
SI BIEN el Presidente ya interviene en los mercados de combustibles y electricidad con el regreso de los monopolios energéticos, y en los agropecuarios tras revivir los precios de garantía, no les había pedido directamente a las empresarios recortar sus márgenes de utilidad. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
La nota que este diario publica hoy sobre la incorporación de un grupo de niños como integrantes de la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), en Ayahualtempa, Guerrero, para luchar al lado de sus padres contra grupos del crimen organizado, habla de un nivel más que se ha descendido en la escalada de violencia en México, en donde sus propios familiares prefieren que anden armados a esperar que un día los llamen de la escuela para avisarles que algo les ocurrió o simplemente pasar a reconocer sus cuerpos. (Editorial, El Universal, Opinión, p. A12)
Parece que tiene razón quien sentenció que nada pasa por azar y que los sucesos político-sociológicos, siempre tienen una explicación, y los extremos suelen tocarse. Tomando esta sentencia como válida, abordaré varios aspectos que seguramente están concatenados, pero que aún no sabemos cuál será su desenlace final. Por ejemplo, el asesinato del iraquí Qasem Soleimani, y la amenaza de Donald Trump de declarar a los cárteles mexicanos de la droga como terroristas. (Francisco Javier Martínez Galván, Excélsior, Nacional, p. 6)
Amenudo escuchamos a los voceros oficiales afirmar que la “verdadera democracia” nació el 1 de julio de 2018. La afirmación no es sólo falsa, es injuriosa para quienes participamos en la ardua batalla democrática desde 1968 hasta las elecciones de mitad de sexenio en 1997, cuando un Instituto Federal Electoral Autónomo supervisó los comicios en los que el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Y es injuriosa también para los ciudadanos que votaron y participaron en cada elección, desde entonces hasta las más recientes. (Enrique Krauze, Reforma, Opinión, p. 10)
Este domingo está previsto que dé una vuelta más el rizo de descomposición de Morena, la agrupación creada en 2014 a la sombra del movimiento social que cuatro años más tarde llevó a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador. Por segunda vez desde noviembre pasado, esta mañana se intentará llevar a cabo un congreso nacional extraordinario que conduzca a la elección de una nueva dirigencia, presumiblemente para suplir a la actual lideresa, Yeidckol Polevnsky. (Roberto Rock L., El Universal, Opinión, p. A11)
Quizá la principal incógnita que carcome a la oposición y a los intelectuales liberales y de derecha es tratar de explicar por qué a pesar de todas las debilidades y errores cometidos por Andrés Manuel López Obrador, la confianza en su gobierno se mantiene en altos niveles encuesta tras encuesta, estudio tras estudio, lo que incluso lleva a muchos a descreer de la demoscopía y a sostener que esas encuestas son pagadas. (Héctor Zamarrón, Milenio, Política, p. 13)
Los comentarios hechos ayer por el presidente Andrés Manuel López Obrador en torno a la participación y el comportamiento de las empresas privadas en la construcción de obra pública, induce a reflexionar sobre un tema que en México (pero no sólo en México) ha sido motivo de muchas discusiones y no pocos escándalos: los a menudo irregulares manejos de esas empresas primero para que les sean adjudicadas las licitaciones correspondientes, y luego durante el desarrollo de los trabajos que se comprometieron a hacer. (Editorial, La Jornada, p. 2)
La peor combinación para un inversionista es un Estado débil frente al crimen junto con un alto poder discrecional para limitar los derechos individuales o de propiedad. En ese contexto, el crecimiento económico será bajo.
Dado el voluntarismo de AMLO, se cree que basta una buena química entre los líderes empresariales y el Presidente. Es, por supuesto, mejor este ambiente a uno de ataques mutuos. También es bueno que se hagan anuncios optimistas. Sin embargo, el inversionista actuará en función del riesgo que perciba y la utilidad esperada. Así solemos actuar todos con nuestros recursos. (Carlos Elizondo Mayer-Serra, Reforma, opinión, p. 11)
El gran filósofo del siglo XVII, Baruch Spinoza, escribió que los dos sentimientos básicos del ser humano (afectos, en su terminología) son el miedo y la esperanza. Y sugirió que es necesario lograr un equilibrio entre ambos, ya que el miedo sin esperanza conduce al abandono y la esperanza sin miedo puede conducir a una autoconfianza destructiva. Esta idea puede extrapolarse a las sociedades contemporáneas, especialmente en una época en la cual con el ciberespacio, las comunicaciones digitales interpersonales instantáneas, la masificación del entretenimiento industrial y la personalización masiva del microtargeting comercial y político, los sentimientos colectivos son cada vez más parecidos a los sentimientos individuales, aunque siempre sean agregaciones selectivas. Es por ello que actualmente la identificación con lo que se oye o se lee resulta tan inmediata (eso es precisamente lo que pienso, aunque nunca antes se haya pensado sobre eso), al igual que la repulsión (tenía buenas razones para odiar eso, a pesar de que nunca se haya odiado eso). De este modo, los sentimientos colectivos se convierten fácilmente en una memoria inventada, en el futuro del pasado de los individuos. Por supuesto, esto sólo es posible porque, a falta de una alternativa, la degradación de las condiciones materiales de vida se vuelve vulnerable a una reconfortante ratificación del statu quo. (Boaventura De Sousa Santos, La Jornada, Mundo, p. 18)