QUIENES andan moviendo las aguas en la UNAM están buscando crear la tormenta perfecta.
No sólo siguen tomados siete planteles, ayer se vieron de nuevo escenas de vandalismo en Rectoría y hubo golpes en la Facultad de Derecho, sino que ahora además hay que sumar la tensión con el sindicato universitario.
ALGUNOS grupos al interior del STUNAM están queriendo aprovechar la mala situación del rector Enrique Graue para pedirle las perlas de la virgen.
Ante la propuesta de las autoridades de otorgar un 3.4 por ciento de incremento salarial, ellos están pidiendo… ¡el 50 por ciento!
LO MÁS EXTRAÑO es que Graue parece que prefiere seguir aguantando los embates, antes de alzar la voz para pedir que alguien rescate a la UNAM. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Acuerdos necesarios. En una reunión privada, Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, refrendó los lazos de cooperación permanente con las entidades federativas para fortalecer las instituciones de seguridad y cambiar el actual modelo aplicado. Además de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y cinco gobernadores, Durazo estuvo acompañado por el secretario de Marina, almirante José Rafael Ojeda Durán. “Ofreció el respaldo a las instituciones de seguridad federales para atender sus zonas más conflictivas y transitar de un modelo reactivo de seguridad pública a uno proactivo de seguridad ciudadana”, informó la SSPC. Ojalá que las palabras ahí vertidas no se las lleve el viento y se conviertan en hechos. De lo contrario, habrá sido otra gran pérdida de tiempo. (Excélsior, Nacional, p. 11)
Vandalismo impune.- Hay un afán de contagiar un virus de la inestabilidad en la UNAM. Es una acción orquestada.
Todos los días grupos pequeños, generalmente encapuchados, intentan alterar la vida académica en facultades y preparatorias.
Ayer en la mañana hubo un intento, fallido, de tomar la Facultad de Derecho y por la tarde se volvieron a registrar actos de vandalismo en la Torre de Rectoría. Grupos violentos que arremeten incluso contra los representantes de los medios.
Vandalizan porque pueden. Lo hacen una y otra vez de manera impune sin que las autoridades los toquen con pétalo de una averiguación previa.
¿Quién mueve los hilos? (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Mantener a la Universidad Nacional Autónoma de México a salvo de los movimientos políticos ha sido una hazaña de rectores magníficos como lo fue Juan Ramón de la Fuente, quien llegó en 1999 en medio de la mayor huelga de la máxima casa de estudios, y su sucesor, José Narro, por citar solo a dos de los antecesores del doctor Enrique Graue, hoy a cargo.
Con De la Fuente se resolvió aquel paro de nueve meses y superó la transición del PRI al PAN en 2000 y los peores momentos del proceso electoral de 2006 del que hasta la fecha Andrés Manuel López Obrador califica de fraude, y todo el conflicto postelectoral, el plantón Zócalo-Reforma. Lo que se pretendió fue llevar el conflicto a la UNAM, lo que el hoy embajador ante la ONU impidió.
Ahora, ya dentro de la cuarta transformación hay quienes, están buscando incendiar a la Universidad para sacar a los estudiantes a la calle. (Joaquín López – Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
En la UNAM el semáforo está en amarillo. Un conflicto que inició con el noble propósito de acabar con la violencia de género y lograr mayor seguridad en la máxima casa de estudios tiene ahora claros tintes desestabilizadores
El conflicto alcanza ya dimensiones alarmantes. Son once los planteles en paro. Siete preparatorias y cuatro facultades. ¿De quién es la mano que mece la cuna?
En CU se produjeron, ayer, dos hechos que abonan a la tesis de la desestabilización por grupos interesados en debilitar al rector Enrique Graue, nos dicen profesores universitarios. Muy temprano, un grupo de mujeres encapuchadas, vestidas de negro, intentaron tomar por asalto la Facultad de derecho. Agredieron, insultaron, rompieron y arrojaron pintura a los profesores que se opusieron al cierre de la facultad. La resistencia que encontraron las obligó a retirarse. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Alrededor de 200 estudiantes que dijeron pertenecer a los planteles 1, 6, 7 y 9 de la Escuela Nacional Preparatoria, así como a las facultades de Arte y Diseño (FAD), de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) y de Filosofía y Letras (FFL), se reunieron ayer en la Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con la intención de entregar pliegos petitorios relacionados con la lucha contra la violencia de género dentro de la casa de estudios.
Una treintena de ellos vandalizó las instalaciones de Rectoría, donde realizaron pintas; intentaron romper las ventanas blindadas y las rejas y las puertas del edificio; arrojaron objetos en llamas y enfrentaron a reporteros para impedir que documentaran sus acciones. (La Jornada, Editorial, p. 2)
EL UNIVERSAL, en colaboración con el programa Por la mañana, de Grupo Fórmula, incursionó en el epicentro mismo de uno de los delitos con perspectiva de género con más repercusión pero a la vez con menos atención en la actualidad. El equipo de investigación llegó a Tenancingo, Tlaxcala, lamentable centro nacional de la trata de mujeres con fines de explotación sexual.
De Tlaxcala es la figura del padrote, un hombre que armado únicamente de su labia, o discurso seductor, es capaz de envolver a sus víctimas, despojarlas de prejuicios, convencerlas de romper con sus vínculos familiares y sacarlas de su lugar de origen con la promesa de una mejor vida, solo para, una vez extraída o aislada de su red de protección familiar, llevarlas a grandes ciudades —antes únicamente de la República Mexicana, ahora también de Estados Unidos—, doblegar su voluntad y someterlas al ejercicio de la prostitución.
Contra la trata de carácter sexual se requiere de acción en dos frentes: una decidida acción del gobierno que rompa con esas redes de protección a los tratantes y, por otro, una campaña de educación entre las adolescentes para que estén prevenidas de las formas que tienen los criminales para engancharlas en la trata. Es tarea pendiente, que no luce complicada. (El Universal, Editorial, p.12)
He preguntado a expertos por qué cayeron los homicidios en México entre 2012 y 2015. Y por qué volvieron a subir.
Nadie tiene una respuesta puntual a lo hecho en esos años, asunto de la mayor importancia para decidir qué hacer en los que siguen, pues hablamos de algo que funcionó y que podría funcionar de nuevo.
Tentativamente, los expertos consultados señalan que en esos años sucedieron dos cosas fundamentales. Primero, hubo un descabezamiento de los cárteles más violentos: Los Zetas en el Noreste y los Templarios en Michoacán. Segundo, hubo una reducción sustantiva de los homicidios en ciudades y regiones claves: Tijuana, Ciudad Juárez, Monterrey, La Laguna.
Quizá fue todo resultado de la misma decisión estratégica tomada por el gobierno federal: atacar implacablemente a los grupos más violentos, mostrándoles, por la vía de los hechos, que la violencia que dejaban a su paso sería el principio de su destrucción. (Héctor Aguilar Camín, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
Michoacán se incendió de nuevo. Uruapan, para ser preciso. Ese municipio fue escenario de un hecho terrible: en un local de maquinitas, un grupo de cuatro hombres armados asesinó a nueve personas, incluyendo a tres adolescentes.
La explicación oficial sobre el evento ha sido la de siempre: una disputa entre grupos criminales. Hay algo de cierto en eso. Pero esa teoría omite un hecho más básico: la gente mata porque no hay consecuencias en la mayoría de los casos. En Michoacán, ocho de cada diez homicidios cometidos en 2018 quedaron impunes, según un reporte reciente de la organización Impunidad Cero. Y eso es mejor que la tasa nacional (89.1%).
No sabemos cuántas personas están en cada una de esas categorías, pero asumamos que esos dos efectos se compensan entre sí y que hay en promedio un homicida por homicidio. Eso nos dejaría con 35 mil 588 asesinos. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. 9)
Muy poca gracia debió hacer a las autoridades estadounidenses la comentada y difundida boda de Alejandrina Guzmán, hija de Joaquín Guzmán Loera y hermana de Ovidio Guzmán, el otro hijo del Chapo que doblegó al Estado mexicano al ser liberado tras su detención el 17 de octubre de 2019. La Catedral de Culiacán, la misma ciudad donde ocurrió la inédita hazaña que convirtió a un desconocido como Ovidio en leyenda del narcotráfico, fue el escenario de la lujosa boda de la que nadie en el gobierno del presidente López Obrador estuvo enterado y que fue presumida en las redes sociales como cualquier evento de la socialité mexicana.
Incluso en la prensa y en las redes hay versiones que aseguran que el mismo Ovidio, en contra de quien pesa una orden de aprehensión del gobierno de Estados Unidos y una solicitud de extradición que no pudo cumplimentarse en aquel fallido operativo del “Culiacanazo”, asistió como invitado al ostentoso festejo de su hermana, que a plena luz del día en una Catedral cerrada exclusivamente para su ceremonia y luego en la lujosa finca Álamo Grande, confirmó que, aún con su padre, El Chapo Guzmán, preso de por vida en una cárcel estadounidense, el poderío de su familia y del Cártel de Sinaloa sigue intacto y hasta se exhibe públicamente y sin tapujos. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 10)
La historia de Unión Tepito, lo más parecido a un cártel de la Ciudad de México, arrancó en Cuernavaca, Morelos, a finales del 2009. Un grupo de élite de infantes de Marina eliminó entonces a Arturo Beltrán Leyva, jefe del Cártel de Sinaloa, la organización criminal que controlaba en aquel entonces el corredor Acapulco-Ciudad de México que pasa por Morelos. Una vez que se publicó la foto del capo tirado en su departamento de lujo con billetes esparcidos sobre su cuerpo, la organización criminal que comandaba comenzó a dividirse, y entonces en lugar de una banda tuvimos que enfrentar a media docena.
Uno de los integrantes del primer grupo del Barbas era Edgar Valdez Villareal, conocido como La Barbie. Se trataba de un narco nacido en Texas y que quiso operar por su propio cuenta en la Ciudad de México, en particular la venta de cocaína. En Tepito varias pandillas vendían desde hace años drogas y armas y con frecuencia se enfrentaban entre sí por el control de barrios o calles. Lo que hizo La Barbie en mayo del 2010 fue intentar imponer un principio de orden y crear una sola banda denominada Unión Tepito que lo tendría a él como jefe máximo. (Juan Manuel Asai, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 2)
Algo no cuadra. Es el comentario de un campesino llamado Jaime, citado por el reportero Arturo de Dios Palma en un reportaje sobre el despoblamiento de las rancherías de la Montaña, en Guerrero, debido a la caída de precios de la goma de opio. El fentanilo le ha dado al traste a la economía de los pequeños cultivadores de amapola en la región, y en cuestión de tres años, el poblado de Jaime se redujo de 130 a 30 familias. Desde 2017 se les cayó el mercado de la amapola, y en 2019, como puntilla, el gobierno se atrasó tres meses en la entrega de los fertilizantes gratuitos que prometió, que son necesarios por lo degradado de la tierra en la región. El resultado fue que esos pobres campesinos tampoco alcanzaron la cosecha maicera, y la mayoría del poblado ha tenido que migrar. Los que se quedaron pasan hambres. (Claudio Lomnitz, La Jornada, Opinión, p. 16)
Los “subsidios cruzados” nunca han sido buenos para las empresas y vale la pena preguntarse si funcionan bien para un país.
La historia viene a cuento porque hoy la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuyo titular es el casi “vicepresidente” Marcelo Ebrard, ha tomado decisiones que le están permitiendo a la “burocracia dorada” del Servicio Exterior Mexicano mantener su estilo de vida sin violentar las reglas de austeridad del gobierno de López Obrador.
De ninguna manera el autor de este espacio considera que los diplomáticos mexicanos deban vivir en la pobreza; pero allí está la regla de que nadie puede tener un salario superior al del Presidente de la República. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 6)
El Presidente se enojó al leer en estas Historias de Reportero que su Gobierno está escondiendo las verdaderas estadísticas sobre el desabasto de medicamentos. Denuncié que dentro del propio Instituto Mexicano del Seguro Social habían detectado un histórico desplome en la atención a las recetas de los derechohabientes: en cinco meses cayeron de casi 99% a aproximadamente 89%, algo que no se había visto en muchos años. Se trata del Índice Nacional de Atención a Recetas, que elabora el propio Seguro Social, al que tuve acceso pero que no ha hecho público.
Sin embargo, en el “Pulso de la Salud” que realiza todos los martes en la conferencia mañanera, el Gobierno federal reportó que se estaban surtiendo 98% de las recetas.
¿Había entonces una contradicción entre los datos de la mañanera y los datos internos del IMSS que revelé en esta columna? ¿Por qué el Gobierno federal decía que se surtían 98% de las recetas y lo revelado aquí señalaba que era nueve por ciento menos? En realidad, no. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
La resolución de la Suprema Corte de Justicia de imponer un tope de 10 salarios mínimos al actual de 25 en el pago de pensiones del Instituto Mexicano del Seguro Social a la llamada “generación de transición”, conformada por más de 20 millones de mujeres y hombres, que como bomba le estallaría en las manos al Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, fue descartada, al menos momentáneamente, por el director general del organismo, Zoé Robledo.
En la mañanera de Palacio Nacional, a la que fue convocado por su jefe, el funcionario aseguró que la resolución de la Segunda Sala del alto tribunal de justicia, que implicaría una reducción en el cálculo y pago de pensiones por parte de la institución que encabeza, no será aplicada ya que se seguirá calculando el pago de las pensiones en 25 salarios mínimos. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 5)
El Presidente sabe de control político, y lo ejerce. No sabe de economía, y se nota. La seguridad no le quita el sueño, y también se nota. Resultado: no hay confianza para invertir ni generar riqueza, empleos, actividad económica.
Abreviemos: no hay confianza en López Obrador. Lo anterior no le resta popularidad ni capacidad de control político. Va un ejemplo:
Con la desaparición del Seguro Popular y creación del Insabi se planteó un monto de recursos transferibles a los estados por 56 mil millones de pesos, según el acuerdo de coordinación de servicios de salud, del 16 de enero en la Cámara de Diputados. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 34)
Los partidos y el electorado en México deben de ponerle mucha atención a cómo se está desarrollando el proceso electoral en el país vecino. En especial, esta semana hubo muchas lecciones de cómo perder una elección sin sudar en el intento.
Para los que intentan, de nuevo, seguir el proceso electoral en Estados Unidos, para anticipar las probabilidades de que sea reelecto el presidente Donald Trump, estoy a punto de decirles que casi es un hecho de que repetirá su mandato. (¡Ojalá que la lengua se me haga chicharrón!)
Por el manejo que le dieron los demócratas a las asambleas (caucuses) de Iowa esta semana, casi casi casi parecería un hecho de que el candidato demócrata va a perder el 3 de noviembre. No porque el presidente Donald Trump haya hecho un extraordinario trabajo como mandatario. Por lo menos la mitad de los estadounidenses piensan que ha sido desastroso. (Ana María Salazar, El Financiero, Opinión, p. 27)
Morena y crisis partidistas // Reducir dinero y privilegios // Los demás, peor // Trump: discursos y relección
Astillas
Donald Trump rindió ayer su tercer discurso sobre el Estado de la Unión y, con un sostenido tono de aires electorales y entre constantes aplausos de la élite de sus seguidores, habló del nuevo tratado comercial entre Estados Unidos, Canadá y México como un triunfo político de él mismo. Además, mencionó el avance en la construcción del muro fronterizo. Trump enfila todo hacia la búsqueda de su segundo periodo presidencial… A diferencia de lo sucedido con los gobernadores priístas, que luego de una reunión en Palacio Nacional con el presidente López Obrador anunciaron su adhesión al Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), los panistas comieron con el político tabasqueño pero aún no firmaron los convenios correspondientes, pues esperarán a que haya corridas financieras sobre el tema que los dejen convencidos… Y, mientras se ha aceptado la inminencia de la llegada del coronavirus a México (el subsecretario de Salud dijo que es de altísima probabilidad), ¡hasta mañana! (Julio Hernández Lopez, La Jornada, Político, p. 8)