El niño problema, a punto de dejar la prisión.- El Gobierno de la Ciudad no da una en cuanto a lograr encerrar a los narcotraficantes de Tepito que arrestó la policía capitalina en el último mes. Y es que no sólo con el caso de El Lunares están batallando para lograr la vinculación a proceso — con la acusación por homicidio llevarían tres intentos—, también están sufriendo, y la gota gorda, para mantener arrestado a Carlos Iván, El Niño Problema o El Santero, mano derecha de El Lunares, quien también puede quedar libre al ser acusado de secuestro exprés agravado (el mismo delito que El Lunares libró). Dicen que la defensa de El Santero comprobó que el día de los hechos, el 11 de septiembre de 2019, estaba fuera del país; incluso presentó un pasaporte debidamente sellado por la autoridad de migración, vuelos de avión y una testigo, del Instituto Nacional de Migración. El juez corroboró la veracidad de las pruebas con la directora de Información Migratoria, y la consideró para no vincularlo a proceso. En verdad que están perdidos y hasta risa dan. No aprenden de los errores. (La Crónica de Hoy, Metrópoli, p. 12)
Las recientes visitas a México de William Barr, fiscal general de los Estados Unidos, indican para algunos que los dos gobiernos avanzan hacia una colaboración de seguridad más estrecha, luego de meses de desencuentros.
Algunos han expresado incluso la idea de que Barr visitó México para presionar por una mayor actividad mexicana en el combate al tráfico de drogas. Es posible, pero más bien podría decirse, diplomáticamente, que hizo notar que un papel más proactivo evitaría el cumplimiento de las amenazas del presidente Donald Trump, de designar a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y, antes, de imponer tarifas comerciales si no se controlaba el paso de presuntos refugiados centroamericanos. Lo cierto es que es uno de los puntos importantes en la agenda bilateral.
“El tema de seguridad es, obviamente, fundamental, porque sin seguridad no puede haber crecimiento económico o prosperidad”, dijo la semana pasada el embajador Christopher Landau. El diplomático ha sido insistente en la importancia de atender el problema, que es una de sus tres prioridades declaradas, junto con comercio y migración.
Pero no son metas personales. Ciertamente hay un grado de acuerdo entre EU y México en torno al tema, pero el gobierno estadounidense se preocupa por el impacto que la violencia en México pueda tener sobre la gobernanza, la economía y como factor de impulso a la migración. (José Carreño Figueras, El Heraldo, Orbe, p. 23)
Hace cuatro años, desde el inicio de su campaña electoral por la Presidencia de las Estados Unidos de América, el entonces candidato Donald Trump usó como tema de sus discursos la construcción de un muro fronterizo con nuestro país habida cuenta que “somos un pueblo de migrantes salvajes, de delincuentes, de violadores, de productores y traficantes de drogas, etc.”
Es bien sabido que los Estados Unidos tienen intereses en muchísimos países del planeta. Pero el Trump de hoy tiene problemas, rivalidades, contratiempos, adversidades o contrariedades con Rusia, China, Siria, Irak, Corea del Norte, y otros países de Europa, Centro y Sudamérica. Ya no sólo existe México en su cabeza, el muro, los migrantes violadores y traficantes, afortunadamente; hoy manifiesta su cordialidad y afecto con nuestro presidente. La actitud de López Obrador cambió por completo aquella animosidad extrema. (Francisco Fonseca, El Sol de México, On line)
Las imágenes de Trump ignorando el saludo de Nancy Pelosi y después ella rompiendo el discurso del Estado de la Unión del presidente, nos hacen pensar que las dinámicas políticas se desenvuelven en un estado de completa incertidumbre. Sin embargo, es en el desarrollo de las campañas primarias del partido demócrata donde obtendremos mayor claridad, ya que veremos las fortalezas y debilidades de los partidos políticos y hacia dónde se inclina la balanza de poder.
A nivel internacional, la incertidumbre comienza a invadir a los actores dentro del sistema. Después de estos movimientos en el escenario estadounidense, México sigue a la merced de las decisiones de la Casa Blanca. Sin poder generar una política migratoria independiente y esperando la consolidación del T-MEC, el triunfo de Trump mantendrá las mismas condiciones, pero si ganara Sanders, México vería un escenario mucho más a fin a las políticas de López Obrador. (Paulina Axotla Flores, El Sol de México, Mundo, p. 40)