Qué lejos estoy del cielo en donde he nacido… Ante el complejo entorno laboral y la exacerbada violencia que azota a algunas entidades del país, muchos buscan su suerte al otro lado de la frontera.
En el último lustro, el número de personas que salieron del país fue cercano a los 760 mil; por arriba de los 40 mil que lo hicieron entre 2009 y 2014.
Hoy, México es la segunda nación con el mayor número de emigrantes en el mundo, sólo superado por India. (Ángeles Aguilar, La Razón, Opinión, p.20)
En mayo del año pasado Donald Trump no podía creer lo que estaba sucediendo en la frontera entre México y Estados Unidos. A pesar de todos sus esfuerzos, incluso inhumanos como separar a los niños centroamericanos de sus padres, las aprehensiones de centroamericanos por la patrulla fronteriza rompían record y llegaban cerca de 150 mil. Más aún, dicen que al observar un video en el que poco más de mil centroamericanos literalmente se colaron por un hoyo en la barda fronteriza entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas, Trump explotó.
“Si México no detiene a los centroamericanos, le impondré un arancel mensual del 5% hasta llegar al 25%”.
El presidente Andrés Manuel López Obrador despachó a una delegación a Washington que negociaría con Trump y se comprometería a limitar la entrada de centroamericanos. Sin dilación, la flamante guardia nacional fue enviada a nuestra frontera sur y norte, dando un giro de 180 grados la política migratoria del nuevo gobierno. De vengan queridos hermanos a la guardia nacional impedirá su tránsito hacia Estados Unidos. Las imágenes de la guardia nacional repeliendo a la última caravana de Honduras en la frontera sur es la mejor evidencia del cambio total en nuestra política hacia la transmigración de principalmente centroamericanos, pero también de muchas otras nacionalidades del planeta. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Opinión, p.27)