Opinión Migración 220220

Ser migrante hoy en México

 

En años recientes la migración a México ha aumentado considerablemente. Lo que ha generado cambios relevantes en las polí-ticas migratorias. Como integrante del Consejo Directivo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) he conocido de primera mano los resultados y la información recopilada en estaciones migratorias por el área de solicitantes de asilo. De ahí me surge una gran preocupación por la respuesta que el Estado mexicano ha tenido hacia quienes ingresan a nuestro país intentando encontrar una vida mejor, o simplemente buscando salvar sus vidas y las de sus familias, a raíz de que son perseguidos por motivos de origen étnico, opiniones políticas, religión, nacionalidad, género, pertenencia a un grupo social, o porque sus países son azotados por la violencia generalizada, las violaciones masivas de derechos humanos, conflictos armados internos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público. A pesar de la larga tradición de asilo de la que México suele alardear, la realidad que enfrentan las miles de personas que llegan de América Central, Medio Oriente y el norte y centro de África dista mucho de ser reconfortante. De acuerdo con lo declarado por el canciller Ebrard, tan sólo en 2019 más de 180 mil personas fueron privadas de libertad en las llamadas estaciones migratorias. Este número incluye hombres, mujeres, niñas y niños que se atrevieron a llegar a un país donde asumieron que su vida y derechos estarían protegidos. La tragedia de las estaciones migratorias no se detiene con la privación de la libertad de gente que no ha cometido ningún crimen ni está enfrentando ningún proceso judicial. Lo más preocupante son las condiciones en que las personas se encuentran: hacinadas, durmiendo en el suelo en colchonetas sucias, sin que se les permita en meses lavar sus cobijas. Mujeres, hombres y niños pasan días y noches revueltos en habitaciones sin ventilación ni iluminación adecuada, y sin que se les realicen revisiones médicas para evitar el contagio de enfermedades. En los centros de detención el acceso al agua potable no siempre se garantiza, y en ocasiones la comida que se les da no es suficiente. En otros casos los alimentos están en estado de descomposición, y en algunas circunstancias no se les da de comer para castigarles por haberse quejado del estado en que se les tiene. El acceso a servicios de salud tampoco es algo que se les garantice. Incluso en casos en que alguien requiera de operaciones o medicamentos urgentes, la gravedad de su estado de salud no es garantía de que serán trasladadas a un hospital, o que se les permitirá ver a un médico. Podemos recordar como ejemplo que durante esta administración dos personas han fallecido bajo la custodia del INM: una niña guatemalteca de 10 años y un hombre haitiano. (Miguel Concha, La Jornada, Opinión, p.16)

 

Otra vez Estados Unidos…

 

En otra situación entre México y Estados Unidos, que podría causar un desencuentro con posibles consecuencias negativas para nosotros, está el comentario sin sentido hecho por Hugo Rodríguez, subsecretario adjunto para asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado de nuestros vecinos, en una sesión del subcomité correspondiente de la Cámara de Representantes, encargado de evaluar la eventual asistencia en materia de seguridad a México, ahora que prácticamente el Plan Mérida ha desaparecido, advirtiendo que si México compra helicópteros a Rusia, como se comentó durante la reciente visita a nuestro país del canciller ruso Serguei Lavrov, país con el que tenemos añejas relaciones, podemos ser objeto de sanciones bajo la Ley para contrarrestar a los adversarios mediante sanciones, aprobada en julio de 2017. (Sergio E. González Gálvez*, La Jornada, Opinión, p.22)

 

Inmigración.

En el foro sobre migración efectuado en Monterrey, el diputado Porfirio Muñoz Ledo señaló que para darle cauce al fenómeno se requiere una política de Estado, voluntad política, identidad cultural y una conciencia generalizada. Esto último es, quizá, lo más difícil. Involucra a instituciones que van de la familia a la Iglesia, a las organizaciones sociales. El paso a una nueva civilización. Nada menos (Milenio, Opinión, p.2)

 

Política Irremediable / El país del horror

Nuestra normalidad es absolutamente espantosa. Los mexicanos, sin embargo, parecemos estar ya acostumbrados al horror cotidiano o, en todo caso, exhibimos una extraña indiferencia, como si las espeluznantes atrocidades que acontecen en el territorio nacional nos fueran totalmente ajenas.

El recuento de la brutalidad pasa por los feminicidios, los abusos a los emigrantes de Centroamérica que intentan alcanzar la frontera norte (vaya intrepidez, la de esta pobre gente, para que la perspectiva de ser violadas, ellas, o de afrontar, todos, a los canallas que les quitan lo poco que llevan encima, que los secuestran, que los esclavizan como bestias, que los extorsionan o los matan, no sea siquiera disuasoria y no les arrebate el sueño de vivir, algún día, un futuro mejor), las fosas clandestinas rebosantes de cadáveres, los cuerpos que cuelgan de los puentes y los despojos de humanos desmembrados en bolsas de plástico, macabras evidencias, cada una, de historias tan reales como sobrecogedoras, es decir, de hechos abominables que acontecen aquí, en este país, todos los días y que son parte, hay que repetirlo, de una aberrante normalidad. (Román Revueltas Retes, Milenio, Opinión, p.10)

 

La migración de retorno: un tema pendiente

 

La migración tiene sus orígenes desde la existencia misma del ser humano. Su estudio ha cambiado a lo largo del tiempo según las diversas causas que la motivan (guerras, pobreza, desempleo, inseguridad y/o cambio climático, entre otras), así como sus modalidades, frecuencia, magnitud y la atención que le otorga la opinión pública.

En este sentido, la migración de México a Estados Unidos no es la excepción. El fenómeno existe desde hace más de un siglo, derivado de la proximidad geográfica y la historia compartida. De acuerdo con el Censo de EU (2017), más de 35 millones de migrantes con ascendencia mexicana y alrededor de 11.5 millones nacidos en México viven en ese país.

A lo largo de la historia, México ha sido estudiado como un país expulsor de migrantes, pero en las últimas décadas el foco ha cambiado hacia la migración de retorno —etapa en la cual los migrantes regresan a su lugar de origen de manera voluntaria o forzada—. El retorno siempre ha existido como una etapa dentro del proceso migratorio. Sin embargo, su incremento exponencial (Alejandra Bracho, Milenio, Opinión, p.14)

 

Vórtice / Caminar a ciegas

 

Durante los siguientes años, esa tríada de funcionarios encumbró sus resultados, desde los cientos de colectivos de teatro, coros y de fotografía en estados como Michoacán, Guerrero, Estado de México y Tlaxcala.

También le daban fuerza al Sistema de Fomento Musical (SFM), crearon el colectivo teatral de la Casa Xochiquetzal, en La Merced, para mujeres de la tercera edad y sexoservidoras en retiro (¿aún existe?), y con voz de megáfono anunciaron, en Tijuana, La Techumbre, un espacio para atender a migrantes deportados. Sí, los mismos que hoy combatimos en la frontera sur. (Juan Carlos Talavera, Excélsior, Opinión, p.19)

 

El ‘gran error’

 

LAS VEGAS.- Los demócratas no van a ganar el voto latino prometiendo más deportaciones y, aunque les duela, tienen que alejarse del legado del ex presidente Barack Obama. El desafío de los candidatos presidenciales es ganarle a Donald Trump. Y para eso necesitan los votos y la confianza de los latinos.

Ahora que los candidatos del Partido Demócrata les están haciendo todo tipo de promesas a los latinos, es preciso asegurarse de que se comprometan a no deportar a millones de inmigrantes, como lo hicieron los últimos ex presidentes. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.8)

 

¿Qué necesitan los mexicanos que viven en Estados Unidos?

 

La nación mexicana se encuentra repartida a ambos lados del Río Bravo. Si bien en el territorio nacional habitamos casi 130 millones de almas, en el vecino país del Norte, de acuerdo con la Current Population Survey, se estima que 38.5 millones de personas residentes son de origen mexicano. Es decir, una tercera parte de la población de la República Mexicana.

Esta condición sui géneris ha traído consigo grandes ventajas para nuestro país, como es el caso de las remesas, que tan sólo el año pasado superaron por mucho los flujos de Inversión Extranjera Directa, así como las mismísimas exportaciones petroleras, al ubicarse en 36 mil 48 millones de dólares. (Alejandro Moreno, Opinión, p.13)