En medio de lo que el mundo está viviendo, de nuevo aparecieron las singulares declaraciones de Donald Trump. El fin de semana insinuó que podría cerrarse la frontera por el coronavirus y, aprovechando el viaje, volvió a decir que nuestro país es quien está construyendo el muro. Algo tiene de razón el empresario-presidente; si bien no lo estamos construyendo materialmente, sí lo hemos venido a hacer con la política migratoria que se ha instrumentado en el último año. Las afirmaciones de Trump está visto que van dirigidas directamente a la campaña presidencial. Como se ha insistido, México será uno de los grandes temas del proceso, a pesar de que algunos candidatos no sepan ni cómo se llama el Presidente de nuestro país. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LADOS, p. 2)
Al anochecer del viernes, la Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito emitió un fallo fulminante. Invalidó los arbitrarios protocolos de inmigración inventados por el presidente Donald Trump para forzar a más de 60 mil migrantes, peticionarios de asilo, a esperar en nuestro país la resolución de sus solicitudes. Por unas horas, México se libró de tener que seguir cargando con estos extranjeros que ni siquiera aprecian estar en nuestro país. Finalmente, los sufridos mexicanos habitantes de las ciudades fronterizas se librarían permanentemente del crimen, prostitución, y cinturones de miseria que esta gente ha creado. ¿Se acuerda? Hace un año Donald Trump nos obligó a aceptarlos amenazando que si México no lo hacía, él impondría aranceles a todo lo que México le vende a Estados Unidos. (Armando Guzmán, El Heraldo de México, Orbe, p. 24)
Otra clave ha sido enfocar de manera distinta el tema que ha obsesionado a los políticos —y los medios de comunicación, para ser franco— desde hace años: la migración. Rocha me explicó que la clave para la campaña Sanders ha sido concentrarse en la economía, la salud y la educación, asuntos prácticos que influyen de manera directa en la vida de los hispanos. Aunque la migración es un asunto importante, no afecta la vida cotidiana de la mayoría de los votantes hispanos. Les afecta, eso sí, de manera emocional. ¿La solución? Rocha y su equipo produjeron anuncios en los que evocan la biografía de Sanders como hijo de inmigrantes. Antes que hablar de migración como un asunto de política pública, Sanders se presenta como un inmigrante más, enfatizando la empatía con la experiencia emocional de muchos latinos. Es un movimiento táctico de notable lucidez, que no encuentra comparación con ninguno de los otros candidatos demócratas, ni siquiera aquellos que, como por ejemplo Pete Buttigieg, podrían aprovechar su propia biografía como hijos de inmigrantes o su capacidad hispanoparlante. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A9)
La guitarra de Woody Guthrie tenía grabada la frase esta máquina mata a fascistas.
Esa guitarra viajó por todo el país, acompañando canciones de luchas sociales, huelgas, migrantes, desafíos y sobre todo de solidaridad entre los muchos que enfrentan la injusticia a manos de los pocos, o sea, canciones de amor y rabia desde abajo.
Tal vez la más conocida, aunque también censurada, es su himno This land is your land ( Esta tierra es tuya), escrita hace justo 80 años en la ciudad de Nueva York, una respuesta furiosa a una canción patriótica que se llama God Bless America. Esta tierra es tuya resume la disputa que hoy es más contemporánea que nunca, sobre a quién le pertenece este país. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 22)
El año pasado, las remesas enviadas por mexicanos que trabajan en EU, como lo anunció recientemente El Economista, establecieron un récord, con un ingreso para nuestro país de 36,048 millones de dólares, colocando a México como el tercer receptor de remesas a escala mundial y el primero en envíos con origen en EU.
La Inversión Extranjera Directa que llegó a nuestro país en el 2019 fue de 32,921 millones de dólares, de los cuales tuvo su origen en EU 37%, esto es 12,000 millones de dólares, mismos que en una buena proporción fueron reinversión de utilidades, en vez de dinero fresco. (Sergio Mota, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 9)
El gobierno federal anda muy tranquilo, quitado de la pena, con la llegada del coronavirus o COVID-19.
Cuando menos eso aseguran tanto Andrés Manuel López Obrador, como el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien hasta comparó los casos de influenza desde octubre de 2019 con los de coronavirus: 166 mil contra 5.
Y dice que, a diferencia de hace diez años, cuando se tomaron decisiones duras, como paralizar al país ante la influenza AH1N1, hoy se sabe contra qué se está trabajando, por lo que no es necesario.
Lo cierto es que todas las monedas se han devaluado ante el dólar estadunidensey los mercados se han desplomado.
Ha habido muertos, en Italia, en Irán y hasta en Estados Unidos.
Y Donald Trump ya se puso duro.
Algo ha de haber en ese virus, que enciende las alertas y, sobre todo, mata.
En Washington ya hay dos muertos.
El presidente estadunidense amenaza con cerrar la frontera, con los daños económicos que eso conlleva para México.
Y con practicar exámenes a todos los viajeros que lleguen a su territorio, para evitar contagios.
Mientras, aquí, en México, no se han implementado cercos o filtros y en el aeropuerto de la CDMX no hay aplicación de pruebas o exámenes para detectar casos que lleguen.
Dice López-Gatell que de nada serviría, porque no hay forma de detener el avance de la enfermedad.
Y Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores, asegura que no se ha recibido comunicado oficial de Washington en torno al eventual cierre fronterizo.
Su antecesor, Luis Ernesto Derbez, canciller con Vicente Fox Quesada y rector de la UDLAP, dijo que, obligadamente, el crecimiento -de por sí negativo- se verá afectado, como ha sucedido ya con las economías de otros países. (Radiopasillo, Ovaciones, Política, p. 2)