El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, se reunió ayer con el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en la Ciudad de México, para tratar temas concernientes al estado. “Esta tarde nos hemos encontrado el Canciller @m_ebrard y un servidor en la @SRE_mx para dar seguimiento a nuestra agenda de colaboración y coordinación en diversos temas. Como siempre, celebro y reconozco la disposición y apoyo al @GobiernoEdoChih de Marcelo Ebrard, gran amigo!”, publicó, textual, en su cuenta de Twitter. Corral hizo el viaje relámpago a la capital del país, y regresó para continuar una agenda privada durante el fin de semana, días cruciales para definir los pasos a seguir con respecto a la emergencia por coronavirus. Incansable mandatario, tiene los ojos puestos en todos lados. (Excélsior, Nacional, p. 9)
Que desde hace unos días México tiene a la mano una herramienta más para monitorear el coronavirus. Se trata de Go.Data, plataforma que la Organización Mundial de la Salud pone a disposición de los países que la necesiten y que puede almacenar en tiempo real casos de contagio, información de laboratorio, hospitalización, seguimiento de otros infectados, cadenas de transmisión y curvas epidemiológicas. Lo mejor es que puede ser utilizada por cualquier funcionario de Salud, para revisar. (Milenio, Al Frente, p. 2)
La cuestión no es la baja en la aprobación del Presidente. Lo que importa es la manera cómo actúa frente a los desafíos. Como se dice, cabecea para donde viene el golpe. La actitud frente a las víctimas de la violencia, los feminicidios, el reclamo feminista y en estos días la crisis por el Covid-19 y su efecto en la economía lo muestra carente de reflejos, desinformado, sin sentido de empatía y en ocasiones molesto y, sobre todo, voluntarioso. Algo debe de estar pasando en su círculo cercano. Los halcones están ganando terreno en la comunicación, en la economía y en la respuesta por el coronavirus. En este último caso se entiende que el Presidente no quiera activar alertas innecesarias, pero de la mano del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, está asumiendo una actitud preocupante por su pasividad e indolencia. (Milenio, Juego de Espejos, p. 3)
Con las pandemias, como en las guerras, la primera víctima es la verdad: se entra a un diagrama dual de verdades y mentiras inverosímiles y de verdades y mentiras verosímiles, donde la percepción de la población es más importante que la realidad. Aquí cuenta mucho la velocidad y la calidad de la comunicación, como aprendió el Centro para el Control de las Enfermedades de EU (CDC, por sus siglas en inglés), tras haber sufrido el desastre de su desinformación y su pésima comunicación con el H1N1 (https://bit.ly/38X8bEY).
En EU fue notorio el choque entre Trump y el connotado infectólogo Tony Fauci. Debido a su origen y peculiar propagación del Covid-19, la expertise debe recaer en la tríada de infectólogos/inmunónologos/neumólogos, quienes son los que tratan a los pacientes, y no los epidemiólogos que, por su limitada formación teórica sin práctica clínica, ignoran el cuidado de los enfermos. China acusó que el “ejército de EU podría haber llevado el virus (…) a la ciudad china de Wuhan”, lo cual no ocurrió en la previa pandemia del H1N1 cuando tampoco se desataron los demonios geopolíticos/geoeconómicos de ahora que concurrieron para conformar una tormenta perfecta. Zhao Lijian, portavoz de la cancillería china, publicó un video de Robert Redfield, jefe del CDC de EU, donde señala que se encontró coronavirus postmortem en varios estadunidenses que fueron diagnosticados con gripe. (La Jornada, Opinión, p. 13)
DICEN que, en tiempos de emergencia, el buen ejemplo no sólo es importante, incluso se convierte en algo necesario. Pero, por lo que se ha visto, en Palacio Nacional no lo piensan así.
MIENTRAS los mandatarios de Francia y Alemania, Emanuel Macron y Angela Merkel, limitaron sus contactos a saludos con los codos y Donald Trump -quien está en campaña- está aplazando eventos multitudinarios, Andrés Manuel López Obrador sigue acudiendo a actos masivos en los que saluda de mano, abraza y besa a quienes se lo pidan.
ADEMÁS, transita por aeropuertos, se queda en hoteles y usa diferentes vehículos, mientras que las recomendaciones a nivel internacional establecen justo lo contrario.
¿ACASO el médico personal del Presidente o su equipo cercano no le han hecho ver al jefe de Estado el riesgo innecesario al que se expone, más aún por ser mayor de 60 años y por sus antecedentes de problemas cardiacos? Es pregunta de Estado, no personal. (Reforma, Opinión, p. 8)