La gran paradoja que se nos presenta ante la pandemia del coronavirus tiene que ver con las fronteras, la migración y la globalización.
Mientras que el virus traspasó su habitual frontera entre la especie animal en la que solía alojarse –probablemente los murciélagos- para migrar al cuerpo humano, mutar, y adaptarse a un nuevo territorio biológico en su afán por sobrevivir y multiplicarse, los seres humanos vivimos todavía en el siglo XXI bajo un sistema de fronteras y nacionalidades que al virus le tienen absolutamente sin cuidado. El virus no requiere pasaporte o visa para migrar, no reconoce aranceles, nacionalismos, o muros fronterizos, nosotros sí.
Nuestras fronteras no son las suyas, está claro. Nuestras maneras tradicionales de reconocernos en diferentes nacionalidades, clases sociales o grupos étnicos son irrelevantes para la pandemia. (Edgardo Bermejo Mora, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 4)
Es irritante. Mientras el grueso de los mexicanos se halla dedicado a tratar de capotear la pandemia, unos cuantos —pocos, pero revoltosos— están abocados a intentar obtener dividendos económicos, políticos o diplomáticos mediante la difusión de paparruchas, mentiras descaradas enfocadas a malquistar al gobierno de Estados Unidos con la 4T.
Vano empeño de encizañar, hasta ahora. Lo prueba el que la frontera no ha sido cerrada, si bien han sido impuestas restricciones de lado y lado, aconsejadas por la sanidad, y la comunicación entre Marcelo Ebrard y Mike Pompeo es fluida. Con decir que ni la migración ilegal enfrente controles más drásticos.
Desavenir a Donald Trump y el Presidente López Obrador entraña la obvia finalidad de que el gringo ejerza mayores presiones sobre nuestro mandatario, y, de ese modo, contribuya a debilitarlo políticamente. (Aurelio Ramos Méndez, La Crónica de Hoy, Opinión, p.3)
QUE en una operación sin precedente, el gobierno federal ha logrado que más de mil 500 mexicanos regresen a casa provenientes de los cinco continentes, en su mayoría turistas que quedaron varados por las medidas sanitarias de muchos países y por las cancelaciones de vuelos y rutas. La SRE, que comanda Marcelo Ebrard, y su red de 150 embajadas y consulados negociaron con aerolíneas y empresas transportistas el restablecimiento especial de trayectos, pero sobre todo alcanzaron acuerdos con naciones que accedieron a reabrir su espacio aéreo y a permitir la salida a pasajeros en tránsito, cuando se cumplen 60 días desde que llegó la primera solicitud de ayuda de un paisano en Wuhan, China, zona cero de la pandemia. (Milenio, Opinión, p.2)
Al igual que en el caso de México, el turismo en Egipto constituye una de las más importantes fuentes de ingreso, pues le aportó 12.2 mil millones de dólares en el periodo 2018-2019. Ese monto se ubica en tercer lugar de importancia dentro de la economía nacional, sólo por debajo de las remesas de los egipcios que trabajan en el exterior y de las exportaciones no petroleras que alcanzaron la cifra de 17.1 mil millones de dólares en ese mismo lapso. De ahí que, en tiempos en los que el coronavirus se expande por el país del Nilo, la brutal caída de la industria turística signifique un golpe demoledor que presagia una crisis económica de grandes proporciones, agregada a los daños en salud que están creciendo a un ritmo similar a lo observado en nuestro país. (Esther Shabot, Excélsior, Opinión, p.11)
El presidente López Obrador decía ayer, presumía, que nuestro país ha estado listo para la pandemia desde hace al menos tres meses. Mejor que muchos otros países del mundo, aseguró. Sin embargo, en la práctica, en lo que vemos todos los días, en lo que he reportado en estas dos últimas semanas, el mensaje es otro. Han sido gobiernos estatales quienes han tomado medidas; las instituciones educativas las que se adelantaron a lo anunciado por la Secretaría de Educación Pública.
Aún es tiempo, Presidente. Ya corrigieron en otras partes del mundo. Lo hizo Donald Trump, quien ayer anunció que, desde hoy, está prohibido el ingreso de extranjeros a menos que se justifique su viaje por motivos de salud o trabajo. Adiós al turismo al menos por un mes. Ya lo hizo Reino Unido, quien, después de aferrarse a la estrategia de mitigación, para ralentizar la propagación del virus, abrazó el camino de la supresión, para detener el avance del nuevo coronavirus en su territorio. (Yurria Sierra, Excélsior, Opinión, p.12)
Pacto entre Ebrard y Pompeo, por Covid-19
Muy celebrado en la sede de la cancillería mexicana estuvo el acuerdo bilateral con Estados Unidos para la restricción de los cruces en la frontera común, como una medida para la contención del Covid-19. Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores se ponderó el arreglo como una muestra de la madurez de la relación entre la parte mexicana y su contraparte en Washington. No solamente, nos comentan en la diplomacia nacional, se le prodigó a México un trato igualitario, tal y como se le dio al gobierno de Canadá, sino que ambos jefes de las cancillerías, Marcelo Ebrard, y el estadounidense Mike Pompeo, se refirieron al acuerdo en exactamente los mismos términos. Esto es todavía más relevante, nos dicen, cuando hoy los países en el mundo están tomando decisiones unilaterales para afrontar la contingencia sanitaria. (El Universal, Opinión, p.2)
NOTAS INDISCRETAS…
Ayer en Palacio Nacional, durante la conferencia mañanera del presidente López Obrador, varios escucharon cuando el mandatario se quejaba molesto y preguntaba: “¿Dónde está Marcelo?”, ¿”Por qué no está aquí?”. Y es que al parecer el canciller no sólo llegó un poco retrasado a Palacio, sino que además no llevaba muy buenas noticias para el Presidente o las que llevaba más bien no le gustaron nada: que el presidente Donald Trump quería que López Obrador anunciara ayer en su conferencia, casi de manera simultánea que él lo haría en Washington, que México aceptaba cerrar sus fronteras aéreas a todos los vuelos provenientes de Europa. La medida no le gustó nada al presidente López Obrador que se negó a hacer el anuncio y le pidió, enojado, al secretario de Relaciones Exteriores que lo negara en público, desmintiendo lo dicho por Trump en la Casa Blanca. Veremos en qué acaba este desencuentro y la molestia de AMLO por los acuerdos que aceptó el canciller con sus contrapartes estadounidenses en el tema del Covid-19; ya le contaremos más detalles… (Salvador García Soto, El Universal, Opinión, p.5)
Desde el primer minuto de este sábado México y Estados Unidos limitaron los cruces fronterizos. Con el objetivo de frenar la expansión de la pandemia ocasionada por el coronavirus, ambos gobiernos acordaron suspender el “tráfico no esencial”. El comercio bilateral no se verá afectado, y solo podrán traspasar fronteras aquellas personas que tengan un compromiso laboral, médico o comercial.
La medida anunciada ayer es muy diferente a la que sugirió Donald Trump desde el pasado 29 de febrero cuando planteó el cierre total y unilateral de la frontera con México en un intento por detener la propagación de la enfermedad. En esa fecha EU contabilizaba 22 casos confirmados, mientras México reportaba solo dos. (El Universal, Editorial, P. 10)
A LA COMPLEJIDAD que enfrentó en estos días el canciller Marcelo Ebrard en la negociación con Estados Unidos para el cierre parcial de la frontera por el Covid-19, se sumó la ya muy prolongada ausencia del subsecretario para América del Norte, Jesús Seade.
CUENTAN que el propio secretario Ebrard fue quien sostuvo una laaarga reunión con el embajador Christopher Landau el miércoles y ha mantenido el contacto directo con autoridades estadounidenses dado que el encargado de la relación con ese país nomás no aparece por el continente americano.
SEGÚN ESTO, Seade está varado en Hong Kong -donde tiene familia- desde principios de febrero, por lo que ya lleva casi dos meses haciendo “home office”. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)