El presidente de México no dejó margen a las interpretaciones. Mediante un video emitido desde Baja California, señaló que sus adversarios políticos, a quienes llama los conservadores, quieren que él se aísle a causa de las previsiones a que obligan los crecientes índices de contagio del Covid-19.
Tal aislamiento implicaría que no hubiera conducción del país o, planteado de otra manera, que esos opositores asumieran el timón, pues “en política no hay vacíos de poder, los vacíos se llenan y eso es lo que ellos quieren, que haya un vacío para que se apoderen ellos de la conducción política del país. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.12)
Al aeropuerto de la Ciudad de México siguen llegando todos los días vuelos procedentes de Europa y Estados Unidos, este último convertido ya en el centro de la pandemia mundial. Como medida de protección se adquirieron cámaras termográficas, que son equipos para detectar a pasajeros que llegan con fiebre. Si no hay temperatura alta, pueden ingresar al país sin ningún problema. Muchos de ellos podrían ser portadores asintomáticos del Covid-19, pero eso no se toma en cuenta.
En contraste, a los aeropuertos de Canadá solamente pueden llegar ciudadanos de ese país y deben hacer aislamiento obligatorio, vengan de donde vengan y tengan o no síntomas. En el aeropuerto de Moscú se aplica antiviral en la ventilación, hay un área especial para los pasajeros provenientes de países de alto riesgo y hasta una zona para permanecer en aislamiento. (Paola Rojas, El Universal, Nación, p. A10)
La llegada del coronavirus paralizó casi a Estados Unidos y puso la fase inicial de la campaña presidencial, la selección de candidatos, en una especie de limbo que afecta principalmente a los demócratas.
La pandemia puso al país en una parálisis y obligó a la posposición de elecciones primarias (de votación por candidatos) y de hecho puso la atención de los estadounidenses en otros temas. (José Carreño, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)
En un hecho que pasará a la historia, senadores demócratas llaman al presidente Donald Trump a levantar por 90 días las sanciones económicas contra Venezuela para permitir el flujo de ayuda humanitaria. En una carta a los secretarios de Estado Mike Pompeo y del tesoro, Steven Mnuchin, 11 legisladores demócratas aseguraron que las sanciones de EU obstaculizan el flujo de suministros médicos al país sudamericano. De proceder la petición, estaríamos ante una histórica tregua política contra el Covid-19. En medios de Venezuela trasciende un intercambio de petróleo por alimentos y material médico, ya que aquel país está imposibilitado para importar medicamentos y equipo médico, lo que en medio de esta pandemia pone en estado de vulnerabilidad al país. La petición de los demócratas se suma al exhorto de la oposición venezolana a decretar que se exija el cese de sanciones estadounidenses. Mientras tanto, se reportan más de 100 contagios y una muerte por coronavirus en Venezuela, lo que exige dejar de lado las diferencias políticas y aceptar una tregua por el bien de MILLONES de inocentes. (Enrique Muñoz, El Heraldo de México, País, p. 12)
Aunque no se le ha visto mucho públicamente, nos dicen que sobre el canciller Marcelo Ebrard Casaubón recae parte importante de la estrategia de control de la pandemia provocada por el coronavirus. Opera en las reuniones de gabinete y en la relación hacia el exterior, con el cuerpo diplomático de nuestro país y líderes de todo el mundo. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
En momentos en que el número de infectados de coronavirus en Estados Unidos supera 121 mil y los decesos suman más de 2 mil, el presidente de ese país, Donald Trump, expresó ayer que su gobierno espera que en dos semanas se registre el máximo nivel en la tasa de letalidad de esta enfermedad –hacia el 12 de abril– y anunció la extensión de las medidas de contención de la pandemia hasta el último día de ese mes, aunque calificó de innecesario decretar la cuarentena en los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.
En tanto, el epidemiólogo Anthony Fauci, quien encabeza el grupo oficial de expertos a cargo de la estrategia contra la epidemia en la Casa Blanca, previó que el país más poderoso del mundo puede sufrir entre 100 mil y 200 mil fallecimientos, mientras autoridades sanitarias anunciaron ayer que en una semana más estará listo un nuevo sistema portátil de pruebas de coronavirus capaz de dar resultados en un breve lapso –entre cinco y 13 minutos– y la empresa farmacéutica que los produce ofreció entregar en lo inmediato 50 mil unidades diarias y 5 millones de reactivos mensuales en el mediano plazo. (Editorial, La Jornada, Editorial, p.6)
En verdad el ultimátum de Hugo López Gatell, vocero de las recientes contradicciones socio-gubernamentales en torno de la epidemia y la cuarentena, fue —por fin— enérgicamente contundente la tarde del sábado. Aunque algunos tengan otros datos y otras actitudes.
Tanto sus palabras como su lenguaje no verbal, sus gestos y su tensión, hablaban de un discurso público demorado y preocupado. Al menos en ese tono. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, p. 3)
A México aplica eso de te lo digo, Juan, para que lo entiendas, Pedro, porque, ante la impredecible y multitudinaria demanda de atención clínica por la pandemia galopante, el gobierno de la 4T quiere ahora reclutar gente como la que hace un año echó a la calle con la disminución del presupuesto (dos mil 400 millones de pesos menos a la Secretaría de Salud), irresponsable medida de “austeridad republicana” para poder fondear programas sociales y cooptar clientelas electorales: en los primeros cinco meses de la gestión lópezobradorista fueron corridos más de 10 mil médicos, médicas, enfermeras, enfermeros y pasantes del IMSS, el ISSSTE y los institutos especializados (a todos se les desabasteció de medicamentos y hasta de jabones). (Carlos Marín, Milenio, Política, p. 7)
SI YA de por sí resulta desconcertante el saludo entre Andrés Manuel López Obrador y la madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán, lo preocupante es saber cómo fue que se dio el encuentro.
UNA VERSIÓN es que fue algo concertado entre el gobierno y los representantes del Cártel de Sinaloa, pues ya se sabe que sin su anuencia nadie entra a Badiraguato. La presencia de José Luis González Meza, abogado del capo, lo confirmaría.
LA OTRA OPCIÓN es que haya sido una simple y feliz casualidad que la señora haya estado en el lugar preciso y en el momento justo por donde pasaría López Obrador y que éste haya decidido, exactamente ahí, detenerse.
LO QUE resulta inquietante es ver la perfecta y armónica coordinación entre el gobierno y el Cártel para que el Jefe del Ejecutivo estuviera en la mera madriguera del liberado “Chapito”. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 14)
La señal es clara: quedémonos en casa. El doctor López Gatell lo dijo así el sábado en la noche: “esto es impostergable, es nuestra última oportunidad de hacerlo y hacerlo ya, y esto requiere que de manera masiva nos restrinjamos y nos quedemos en casa”. También dijo que a pesar de que la jornada de sana distancia había comenzado el lunes anterior, al menos en la Ciudad de México donde se monitorea la movilidad formalmente “vemos que solo hubo una reducción aproximadamente menor a 30 por ciento, a pesar de que hay una disposición gubernamental del gobierno federal que aplica a todas y todos, al sector público, al privado y al social; y que hay una segunda serie de disposiciones que corresponde al gobierno de la Ciudad de México…”. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
QUE LE DIGAN ALGO A SOLALINDE
Al parecer el otrora protector de los migrantes, Alejandro Solalinde, no tiene nada mejor que hacer en esta contingencia que difundir fake news. Ni siquiera los comentarios y las críticas que se llevó por compartir teorías de conspiración sobre el Covid-19 (sin sustento), le impidieron compartir en su cuenta de Twitter ‘remedios caseros’ para presuntamente combatir al coronavirus. Esta vez, además del escarnio de los cibernautas, Twitter borró los mensajes de Solalinde por incumplir las reglas de la red social. A ver si así recapacita. (Redes de Poder, Reporte Índigo, Reporte, p. 3)
Virus entre políticos
Lo primero que hizo Omar Fayad cuando se enteró de que dio positivo en la prueba de coronavirus fue llamar por teléfono al presidente López Obrador.
El gobernador de Hidalgo se lo informó sobre todo porque hace poco, el 18 de marzo, estuvo cerca del presidente en Palacio Nacional.
La salud del presidente es una preocupación compartida. No se tratada de generar un vacío de poder para que lo llenen sus adversarios. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)