A LO MEJOR tiene razón Andrés Manuel López Obrador con eso de que estamos en un tiempo de zopilotes. Y es que, a propósito del negociazo de la familia Bartlett, el Presidente dijo que lo importante del asunto era comprar los respiradores para salvar vidas. Pero, ¿acaso venderlos con tremendo sobreprecio no es una acción de zopilotes?
PORQUE si la prioridad se supone que son los pacientes, seguramente se podrían salvar más si se compraran más equipos a un costo real de mercado y no a un precio inflado. A lo mejor a esos zopilotes se refería el Presidente. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión)
¿Quién paga los bots? Por segundo día consecutivo, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a los directivos de Twitter y de Facebook que informen los ingresos que obtienen, supuestamente, por el pago para dar espacio para que bots ataquen su administración. Pero eso no es todo, el Ejecutivo federal también exhortó a las dos empresas de redes sociales que le informen con detalle el nombre de sus clientes, pues aseguró que en otros países esta información se hace pública. Mientras esto ocurre, el mandatario pidió a su equipo que vaya preparando una exposición para explicar a los mexicanos qué es un bot, cómo actúa, e incluso, cuánto cuesta. Al parecer a las “benditas redes sociales”, como las llama el Presidente, les ha entrado el diablo y se han convertido en malditas. Por lo demás, sería interesante que Twitter y Facebook le tomen la palabra y den a conocer información sobre bots, quizá se pueda saber quiénes están detrás de las granjas de bots que caen a palos a los periodistas y medios cuando hacen alguna crítica al mandatario o a la 4T. Podría haber sorpresas. (El Universal, Nación, p. 2)
Frentes políticos
Buena gestión. Quien sigue siendo el operador número uno del presidente Andrés Manuel López Obrador, en cualquiera de los temas, es el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon. El día de ayer el canciller, en medio de la semana con los picos más altos de contagios por coronavirus COVID-19, recibió equipo médico, ahora proveniente de los Estados Unidos. Ebrard agradeció al presidente Trump por apoyar al gobierno mexicano para facilitar el arribo de los 211 ventiladores. Por la mañana y durante el día fue el canciller quien recibió los reflectores, pues sus gestiones con Estados Unidos ahora, y antes con China, han sido una bocanada de aire fresco, no sólo para el gobierno federal, sino para todos los mexicanos afectados por el coronavirus. (Excélsior, Nacional, p. 15)
QUE la Mesa Directiva de la Comisión Permanente dio marcha atrás a su intención de celebrar por vez primera este miércoles una sesión a distancia, no solo por dificultades técnicas, sino por los vacíos en el contexto legal. Como lo recomendó el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, el órgano parlamentario encabezado por la senadora Mónica Fernández descartó igualmente una sesión presencial, “en virtud de que esta fecha se encuentra en el lapso de mayor riesgo de contagio por la pandemia de covid-19”. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Calderón y AMLO, en pleito nuevamente De nueva cuenta el expresidente Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador se enfrascaron en un intercambio de señalamientos. El mandatario federal reprochó que el expanista “está participando abiertamente en política, y eso enrarece el ambiente”. Reiteró que si se abre una investigación en su contra, “tendría que ser a partir de una consulta ciudadana”. Insistió en que “vamos a actuar siempre con rectitud, aunque nos haya robado la Presidencia”. El michoacano no tardó en responder y aclaró al titular del Ejecutivo que “la justicia no es una asunto de consultas, sino de pruebas y de leyes. Si la Fiscalía tiene pruebas de que he cometido algún delito, adelante, que proceda. Pero si no es así, no hay consulta que valga”. Y remató diciendo: “Respete mis derechos”. (El Financiero, Nacional, p. 27)
México, el único invitado.- Nos hacen ver que México es el único país de América Latina invitado a participar en la iniciativa de la ONU, la Unión Europea y la OMS para buscar una vacuna contra el COVID-19. El representante mexicano ante esos organismos internacionales es el canciller, Marcelo Ebrard, quien estuvo ayer en la primera cumbre realizada con ese fin. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Y ahora, ¿a leer poesía? Así que Hugo López-Gatell se ha convertido en el amigo que todos quieren tener: lo mismo responde o torea, según se quiera ver, las preguntas de reporteros y las críticas de especialistas, que da conferencias a niños, se reúne con secretarios de Salud, define periodos de sesiones en el Congreso y sale en portadas de revistas. Y pues resulta que este miércoles, además, se convertirá en lector de poesía, pues el Fondo de Cultura Económica lo invitó a su jornada cultural denominada #DesdeElFondo donde habrá entrevistas y el invitado leerá poesía a las 8 de la noche por las redes sociales. ¿Cómo le hace para distribuir su tiempo entre la tarea de domar una pandemia y al mismo tiempo entrenar aquello de “Volverán las oscuras golondrinas…”?; ¿seguirá después un reality?, nos inquieren. (La Razón, México, La Dos, p. 2)
Benditas redes malditas.- Cuando en las redes sociales los vientos soplan a su favor, lo que ocurre de manera frecuente, López Obrador se refiere a Facebook y Twitter como las benditas redes sociales. Todo es miel sobre hojuelas.
Pero cuando son más las críticas que los halagos, el Presidente cambia de opinión y quiere llamar a cuentas a las redes, a sus directivos y a sus usuarios.
El mandatario llegó a la extraña conclusión de que las críticas no provienen de ciudadanos inconformes con su desempeño, nada de eso, se trata de robots que alguien patrocina para perjudicarlo.
El Presidente no concibe la existencia de ciudadanos molestos, sólo de críticos a sueldo. Twitter y Facebook se saben defender y meten bien las manos. ¿Está seguro el Presidente que quiere pleito con las redes? (La Crónica de Hoy, Opinión)
“Hemos aplanado la curva” de contagios, comparte en la mañanera el doctor Hugo López-Gatell. Sus cifras indican que México “ha tenido una duplicación inicial de casos cada dos días, (pero) para el día 40, tuvimos un cambio y ahora hay duplicaciones cada seis días, lo que significa que se hace cada vez más lenta la epidemia. Hemos aplanado la curva…”.
Optimismo en Palacio Nacional. Algo bueno en lo que cabe. La luz al final del túnel, diría el Presidente de la República. Pero apenas unas horas después, desde Washington, la voz de la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, llama a la cautela.
La directora de la OPS, la rama americana de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sostuvo en videoconferencia que ha llegado el momento de “una vigilancia intensa”; debemos todos seguir actuando de una manera “agresiva” para contener esta propagación. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 6)
De inmediato se le revirtió al Presidente López Obrador su acusación matutina sobre las críticas a su gobierno que han marcado tendencia en redes en las últimas semanas. “Son bots”, insistió por segundo día consecutivo y advirtió que pedirá transparencia a Facebook y Twitter para que informen sobre quiénes son sus clientes. Todavía anoche el hashtag #NoSoyBot seguía siendo tendencia y acumulaba miles de reclamos, buena parte con credencial de elector vigente, y mensajes de enojo en contra del Ejecutivo.
Las benditas redes sociales como las había calificado AMLO parecen ahora darle la espalda y a mermar su carisma, ese que lo encumbró como el primer líder político nacional más popular de Twitter y Facebook. De otro modo sería difícil entender su forma de estallar en contra de las herramientas que contribuyeron con su arrollador triunfo electoral de junio de 2018 y a las que colmó de elogios en la histórica noche de celebración llevada a cabo en el Zócalo capitalino por propiciar un cambio de mentalidad entre los mexicanos. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 8)
La lucecita que el Presidente de la República ve al final del túnel, no es la salida de la crisis de la pandemia del COVID-19, sino un ferrocarril en sentido contrario que a su paso está dejando miles de muertos y una importante cantidad de afectados por el virus. Lo preocupante y alarmante, es que atrás de ese ferrocarril viene otro que arrollará económicamente a miles y hasta millones de los que sobrevivan a la pandemia.
A pesar de las recomendaciones de los especialistas al conductor del segundo ferrocarril de que cambie de rumbo, éste se niega porque, según él, vamos bien, muy bien. Visión que no coincide con la de los catastrofistas, quienes pronostican que la “la gran depresión mexica” está a la vista, y será peor a la que vivió Estados Unidos en 1929, porque vamos a tardar en salir todo el sexenio.
Contrariamente a esos pronósticos, el senador Ricardo Monreal visualiza que, una vez terminada la pandemia a nivel global, vendrá un nuevo orden económico internacional, pues el capitalismo tiene sus días contados. Es momento de aprovechar la oportunidad que nos pone el cambio para que México resurja. (Luis Soto, El Heraldo de México, País, p. 12)
Todo comenzó el 27 de diciembre pasado, en Francia, cuando Amirouche Hammar, un hombre origen argelino, fue admitido en el hospital Jean Verdier, en Bondy, a 20 kilómetros al noreste de París.
El paciente se quejaba de fiebre, dolor de cabeza y una tos seca que expulsaba gotitas de sangre. También presentaba dificultad para respirar.
En ese momento, poco se sabía del COVID-19. Apenas nueve días antes, en Wuhan, China, un repartidor del mercado de mariscos de esa ciudad había acudido a urgencias con un cuadro semejante. El diagnóstico fue una neumonía de origen desconocido. Como empeoró, se enviaron sus muestras a un laboratorio con capacidad de secuenciación, que detectó un coronavirus. Hammar nunca ha estado en China. Su relación más cercana con Asia son los vendedores de sushi que trabajan a un costado del puesto de pescado que atiende su esposa en un supermercado.
¿Cómo fue que apareció el coronavirus en los suburbios de París a finales de diciembre, cuando apenas se comenzaba a hablar de neumonías atípicas en China? Hay mucho que investigar. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
El doctor López-Gatell ya cambió el Modelo “Centinela” por el de “Titiribaco”: un día estamos arriba y el otro muy abajo, dice el diputado del PRI, Héctor Yunes Landa.
“Pasó de ser un prestigiado infectólogo a un mal político-estadístico”, aseguró el priista.
Y es que López-Gatell, vocero gubernamental de la pandemia, ha dicho, basado en Centinela, que el número de contagiados del Covid-19 en México puede ser superior ocho veces, o hasta 30, a la cifra oficial que nos dan cada noche.
El número de casos confirmados, hasta anoche, era de 26 mil 25. En el mejor de los casos estaríamos hablando de 208 mil casos, y en el peor de más de medio millón.
El ex secretario de Salud, José Narro Robles, de plano dijo hace días que las cifras oficiales “no cuadran”, al recordar que, según la OCDE, «México está en último lugar de pruebas realizadas para detectar el virus”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Los cárteles buscan controlar territorios y lo hacen con estas acciones supuestamente solidarias y, cuando es necesario, lo reafirman con la violencia a destajo. Su campaña y su mensaje son claros: ganar la aceptación y apoyo de la gente más necesitada, mostrar su fuerza e impunidad en un territorio y desafiar a grupos rivales, así como a la autoridad que, en muchos casos, simplemente los deja hacer.
Cuentan, además, con un aliado: las fuertes presiones económicas que vive la gente y el desempleo masivo originado por el COVID-19 lo están aprovechado para incrementar sus filas. Son de los pocos sectores que saldrán de la pandemia fortalecidos social y materialmente y utilizarán sus recursos, que han quedado intactos, y su fuerza, para expandirse mucho más en el futuro inmediato.
No es una especulación, es lo que está ocurriendo, por ejemplo, en Italia, con los grupos mafiosos, no sólo en el sur del país, donde tienen su asentamiento tradicional, sino también en el norte, azotado por la pandemia.
Si no entendemos que, además de una crisis sanitaria y económica, tenemos una muy grave crisis de seguridad, y si no actuamos en consecuencia, los costos serán altísimos. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 14)
Muchos estadunidenses lo aborrecen, pero otros lo quieren con locura. Las campañas harán poco para cambiar las intenciones de voto de los antiTrump y los proTrump. Ellos ya decidieron su voto. Lo que está en juego son los votantes que podrían irse a un lado, hacia el otro u abstenerse, los llamados “independientes”, sobre todo de los “estados columpio” que definirán los resultados finales de noviembre: Michigan, Pennsylvania, Wisconsin, Florida, Carolina del Norte y Arizona.
Del lado demócrata, el candidato Joe Biden tiene todo para ganar. Ha logrado unificar su partido, el cual estaba muy dividido gracias a que todas las facciones tenían la prioridad de desbancar a Trump.
El problema del exvicepresidente es que ya tiene una edad avanzada y a veces se le va la onda. Además, es un político profesional en un mundo donde esto ya es una desventaja. Supongo que para contrarrestar las críticas por su edad, Biden ha insinuado que será un presidente de un sólo periodo. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 15)
La pandemia parece estar creando espíritu cívico en los grupos más insospechados. En las últimas semanas, se han multiplicado escenas de filantropía criminal: hombres armados, identificándose como integrantes de alguna banda delictiva (Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo, etc.), repartiendo despensas y bienes de primera necesidad entre sectores marginados urbanos, golpeados por el virus y el confinamiento.
Esto, por supuesto, no es nuevo. Hay muchas historias de muchos narcos en muchos lugares pagando el festival del Día de las Madres o distribuyendo juguetes en el Día de Reyes o financiando la fiesta del pueblo. Algunos, además de los gestos de generosidad calendárica, le invierten un poco a la infraestructura de sus comunidades o a cubrir algunas necesidades sociales de su gente (gastos médicos o funerarios de sus pistoleros o sus familias, por ejemplo). (Alejandro Hope, El Universal, Nación)
Que Felipe Calderón sea considerado el principal opositor político de este país radiografía el estado de desgracia en el que se encuentra la oposición.
El expresidente no aguanta la prueba de la memoria: en 2012, cuando dejó el poder, tuvo prácticamente que huir del país y medio esconderse en Estados Unidos porque no podía salir a la calle en México: su gestión dejaba un regadero de sangre y había abierto la puerta para el regreso del viejo PRI. La conversación era si terminaría juzgado por crímenes de lesa humanidad. Y encima, el arranque trepidante del sexenio de Peña Nieto con el Pacto por México, lo caricaturizaba como un presidente incapaz de hacer política para lograr cambios estructurales.
Fue hasta año y medio después que Calderón pudo dejarse ver en público en México, cuando los escándalos de Ayotzinapa y la Casa Blanca habían noqueado al presidente Peña y se evidenciaba la inconmensurable corrupción que sería la marca del sexenio: la gente se había arrepentido de votar por los corruptos y a Calderón le valoraban no estar en esa lista. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación)
El presidente López Obrador protagonizó el lunes una de sus ‘mañaneras’ más preocupantes de una racha de por sí escabrosa de mensajes presidenciales. Pero al arrancar ya llevaba horas circulando por el mundo la versión electrónica de The Guardian. Allí, a partir del publicitado paralelismo Trump-López Obrador, el corresponsal David Agren –con tres lustros en México– pareció colocar como puntero al mexicano en la reñida competencia entre los dos presidentes por el supertazón al mayor exceso de promoción personal y ausencia de valor informativo de sus comunicaciones. El título, “López Obrador sostiene conferencias diarias de prensa rivalizando con las de Trump: ‘un espectáculo sin ningún valor’”. Su autor también pareció alzarle el brazo al de Macuspana en materia de falsedades y afirmaciones engañosas, quién sabe si en número, pero sí en la flagrancia de los engaños. (José Carreño Carlón, El Universal, Opinión)
TRAS haberse adjudicado el Tramo 1 del Tren Maya la gran incógnita es si el China Communications Construction (CCC), que preside Song Hailiang, será vetado por el gobierno de Estados Unidos. En el T- MEC, el régimen de Andrés Manuel López Obrador se comprometió a favorecer a sus socios comerciales y el gobierno de Donald Trump le pidió específicamente rechazar capital de ese país. Habrá que ver si no ocurre lo mismo que le pasó a Enrique Peña cuando le asignó el tren MéxicoQuerétaro al China Railway y lo terminó bajando Barack Obama. El CCC ganó con Mota Engil, que preside José Miguel. (Darío Celis, El Financiero, Economía, p. 6)
El mayor riesgo de México es caer en manos de los cárteles de las drogas, lo que ya está sucediendo por la desidia e indolencia del gobierno. La crisis económica traerá la mortandad de decenas de miles, o cientos de miles de empresas, porque el gobierno dejó a su suerte a los emprendedores y a sus empleados que levantaron hoteles, restaurantes, fábricas y negocios.
¿Quiénes van a tener los recursos para comprar esos hoteles, esos restaurantes y esas fábricas o negocios? Los cárteles del narcotráfico.
Al menos una buena parte, para legalizar sus ganancias de las drogas, la extorsión y el secuestro. Desde luego el gobierno, con su proyecto estatista y anti sector privado, va quedarse con empresas que no puedan pagar sus impuestos porque la 4T no les dio ninguna facilidad fiscal para sobrevivir.
Pero el gran ganador será el narco, que adquirirá a bajo precio fuentes muy valiosas para el lavado de dinero. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 28)
Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, dijo esto el 16 de abril al referirse al Covid-19: “0.5% de la población tendrá algún tipo de síntomas de la población mexicana total. (La gran mayoría) desarrollará inmunidad sin saber que estaban infectados”. Lo mismo ha dicho antes y después de ese día y quien lo dude que lo consulte vía Google.
El 24 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que “ningún estudio ha evaluado si la presencia de anticuerpos al SARS-Cov-2 (nuevo coronavirus) confiere inmunidad frente a una futura infección por este virus en los seres humanos”. Otros han afirmado lo mismo.
El hombre que era un burócrata de medio pelo antes de que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo pusiera a cargo de combatir la pandemia del Covid-19 decidió hace meses quedar bien con su jefe y no con los millones de mexicanos que por su cargo y juramento hipocrático debería proteger contra el nuevo coronavirus. (Eduardo Ruiz – Healy, El Economista, Política, p. 37)
El presidente Donald Trump se está encogiendo de tamaño súbitamente, conforme la crisis sanitaria del nuevo coronavirus avanza en Estados Unidos: 70,476 muertos hasta la tarde de ayer. Trump decidió nombrar a su yerno como líder en el manejo de la crisis sanitaria. Lo mismo hizo cuando llegó a la Casa Blanca, le encomendó a Jared Kushner negociar, con perfil de mediador, un acuerdo entre Israel y Palestina. Los resultados ya los conocemos: un desastre.
Kushner decidió conformar un comité de empresas consultoras que no cuentan con experiencia en pandemias de gran escala. The Washington Post publicó ayer un conjunto de revelaciones de funcionarios de la Casa Blanca y de un voluntario implicado en una de las consultorías.
Firmas como Boston Consulting Group, McKinsey e Insight, entre otras, han ofrecido su trabajo y su tiempo de manera voluntaria para ayudar a mitigar el azote del nuevo coronavirus en Estados Unidos. Las experiencias de las firmas son vastas, pero al inicio de la crisis no pudieron distribuir material de protección para el equipo médico. (Fausto Pretelin, El Economista, Geopolítica, p. 40)
Cuando Genaro García Luna fue detenido por el gobierno de EU, bajo la acusación del fiscal Richard Donogue de “recibir millones de dólares del cártel de Sinaloa cuando controlaba la Policía Federal y era responsable de la seguridad pública en México”, el ex presidente Felipe Calderón se limitó a desconocer las acusaciones contra su colaborador.
“Espero que se realice un juicio justo y de confirmarse las imputaciones, se aplique la ley”, comentó en su reacción oficial el ex mandatario que buscó forjar su imagen presidencial como la de un gobernante implacable contra la criminalidad.
Desde entonces ha pasado medio año y muchas controversias, sin que Calderón se deslinde por completo de un reo procesado por delincuencia organizada. (Diego Enrique Osorno, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
En plena pandemia cualquier otro tema es menor, pero los hay tan relevantes que no deben pasar desapercibidos. El de Calderón-García Luna, por ejemplo, sobre quienes llueven juicios anticipados y la eventualidad de que al ex presidente se le lleve a juicio penal mediante el sucio procedimiento de una tramposa “consulta popular”.
La continuación de la intriga salió de nuevo ayer en la mañanera, incitada por otro farsante a los que comunicación presidencial permite la interlocución con el hombre más prominente y poderoso de México, Andrés Manuel López Obrador.
A la insistencia en dar a García Luna por delincuente se sumó el ensalzamiento de una “periodista de investigación” inventora de falacias tan demenciales como que fue el Ejército, con su destacamento del 27 Batallón de Infantería en Iguala, el que comandó la desaparición y asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa. (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)
Retador, Felipe Calderón // AMLO elude con consultas // Intocados, los antecesores // Responde INE sobre México Libre
Andrés Manuel López Obrador sostuvo como candidato, y lo ha reiterado ahora que despacha desde Palacio Nacional, que no le parece conveniente desperdiciar energía política al procurar castigo para ex ocupantes de la silla presidencial que fueron corruptos y criminales, pues tal fuerza y dedicación se requieren para empujar hacia adelante, más viendo al futuro que al pasado, en un perdón claro a los principales responsables institucionales de la tragedia mexicana, una especie de ley informal de punto final que en lenguaje llano y en aplicación práctica equivale a lo que en lenguaje popular se conoce como borrón y cuenta nueva.
El presidente de México ha señalado en varias ocasiones que a él no le mueve la venganza, cuando lo que muchos mexicanos le demandan no es su procesamiento de ánimos personales, sino la firme aplicación de la ley contra ex presidentes y sus pandillas más cercanas, aun a sabiendas del reducido margen para la acción penal que tramposamente se regalaron los anteriores jefes sexenales del sistema político mexicano. (Julio Hernández López, La Jornada, Política)
Pandemia y economía // Borolas se pone gallito
Las rebanadas del pastel.- El comandante Borolas se pone gallito y reta: si la fiscalía tiene pruebas de que he cometido algún delito, adelante, que proceda. Que no coma ansias, porque en el juicio contra Genaro García Luna tarde que temprano Felipe Calderón tendrá que comparecer, y cuando ello suceda difícilmente saldrá bien librado. (Carlos Fernández Vega, La Jornada, Economía)
La pandemia de COVID-19 ha reafirmado lo que ya, a estas alturas, debería ser un principio elemental de gobierno: la mejor forma de hacer frente a los problemas públicos es diseñar -y adaptar- las políticas gubernamentales con base en evidencia. Pero para eso, por supuesto, hay que contar con evidencia.
Es decir, hay que hacerse a tiempo de muchos y buenos datos; analizarlos con rigor y transparencia, de cara al público; sobre esa base, decidir y corregir. Si el gobierno no se allega de información oportuna y precisa, actúa a ciegas. Si contando con ella no corrige, actúa con necedad. En ambos casos, sacrifica la evidencia, que dolorosamente cuesta vidas.
Pues bien. Ante la dura realidad sanitaria, en el país navegamos con información incompleta, por necesidad pero sobre todo, sorprendentemente, por decisión. A la austeridad que impone todo tipo de restricciones, se ha sumado la adhesión inflexible a un solo modelo de vigilancia epidemiológica. Desde hace meses, la autoridad federal decidió que hacer muchas pruebas no era el camino. La evidencia internacional mostró que masificar las pruebas, rastrear casos y enfocar el confinamiento podían ser estrategias efectivas. Aquí preferimos mantenernos en el mismo rumbo. (Salomón Chertorivski, Reforma, Opinión)