DA LA IMPRESIÓN de que el gobierno federal decidió reiniciar la reapertura en los “municipios de la esperanza” porque tiene la esperanza de que en ellos no haya coronavirus.
Y ES QUE, si se revisa la información oficial, resulta que -oootra vez- se están tomando decisiones a ciegas. Porque no es que se trate de pueblos mágicos a los que no entró el Covid-19, sino que prácticamente no se hicieron pruebas de detección en ellos.
ASÍ QUE mientras al país le urge retomar la actividad económica, en lugar de hacerlo con pasos firmes y acelerados, habrá que hacerlo a tientas. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión)
Politizan la pandemia y ahora la nueva normalidad.- Como “anillo al dedo”, los jefes de la 4T politizaron la pandemia y el presidente Andrés Manuel López Obrador utilizó la arena para polemizar y golpear a lo que llama sus “adversarios”, desde empresarios, periodistas y hasta los médicos. Y, nos hacen notar, ahora tienen un plan para la reapertura de las actividades, el arranque de la maltrecha economía nacional, con tintes políticos. Así como lo lee, con jiribilla política. ¿De qué le hablamos? Nada más y nada menos, el gobierno de la 4T está utilizado el mote de municipios “de la esperanza”, los que están libres de contagio de Covid-19, donde va a volver “la nueva normalidad”. ¿Y qué le recuerda el eslogan? Atinó usted: “Morena, la esperanza de México”. Hoy en México tenemos una pandemia enferma de política y la nueva fase con el mismo medicamento: política rumbo al 2021, nos comentan. (El Universal, Nación, p. 2)
Infancia vulnerable. Los estudiantes mexicanos regresarán a clases hasta que las condiciones para su salud sean seguras, informó el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma. En las zonas de mayor contagio del covid-19 como la Ciudad de México y el Estado de México, el alumnado no retomará actividades académicas el 1º de junio, como se había previsto. “No vamos a regresar a clases hasta que sea seguro, esto nos lo indica la autoridad sanitaria, sólo abriremos con semáforo verde”, destacó Moctezuma en la presentación del plan de reapertura hacia una nueva normalidad desde Palacio Nacional. “Cuando sea oportuno cerraremos el ciclo con una etapa presencial, de evaluación diagnóstica”, detalló. Con cautela, señor secretario. Por obvias razones, usted no puede dar pasos en falso. (Excélsior, Nacional, p. 13)
QUE el anuncio de la vuelta a la nueva normalidad terminó dejando más dudas que respuestas, incluso para los propios integrantes de la autoridad federal, y es que por la mañana del miércoles alguien en la Secretaría de Gobernación subió una versión “preliminar” al Diario Oficial de la Federación solo para bajarla horas después. Para colmo, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, se encargó de enredar más la disposición al afirmar que aún están definiendo las nuevas actividades esenciales que arrancarán el 1 de junio y deben alistarse desde el 18 de mayo. Lo bueno es que es “voluntario”. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Sin preguntas y respuestas
Entre los reporteros que cubren las conferencias mañaneras queda claro que el Presidente quiere evitar la ronda de preguntas y respuestas.
La causa, dicen en corto, es que no quiere tocar el tema de la militarización de la seguridad pública, que va en sentido contrario a sus ofertas de campaña.
Sobre esa decisión hay muchas preguntas que no han respondido funcionarios responsables del área de seguridad, como Alfonso Durazo, de modo que más temprano que tarde López Obrador tendrá que explicar sus razones, ¿lo hará hoy mismo? (La Crónica de Hoy, Opinión)
Durazo y la Guardia Nacional.- Fue el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien salió al paso de las críticas que acusan que el decreto presidencial mediante el cual se incorpora a las Fuerzas Armadas a tareas de seguridad pública representa el fracaso de la Guardia Nacional. “Debo decirles que ésta cuenta ya con un despliegue de 80 mil elementos en todo el territorio nacional y su intenso trabajo empieza a dar frutos paulatinamente”. El funcionario, nos aseguran, apeló a las circunstancias del país, las cuales demandan que el Estado mexicano haga uso de todos los recursos con que cuenta para brindar seguridad a la nación. Además, recordó a quienes han cuestionado el decreto que el artículo quinto transitorio de la reforma constitucional aprobada por todas las fuerzas políticas, ya preveía el escenario que materializa el decreto. (La Razón, La Dos, p. 2)
La ausencia del canciller.- Lo que causó sorpresa en Palacio Nacional durante la presentación del plan progresivo para el reinicio de actividades fue la ausencia del canciller Marcelo Ebrard. Sobre todo porque hace poco fue nombrado coordinador operativo de la estrategia del gobierno federal contra la pandemia de Covid-19 y, por tanto, quien ideó el “semáforo” para la vuelta a la “nueva normalidad”. Y ya que hablamos de la Cancillería, el martes se dio a conocer que uno de los colaboradores más cercanos de Ebrard, el director de comunicación Social de la SRE, Roberto Velasco, dio positivo al coronavirus. (El Financiero, Nacional, p. 27)
El plan de reanudación a una nueva normalidad del gobierno federal deja mucho que desear. Peor aún, no es un plan consensuado ni articulado con los gobiernos estatales, lo que significa que no es una iniciativa federal para ser aplicada en todo el país, sino un conjunto de guías normativas de cumplimiento discrecional.
El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que no es una imposición para ningún estado o municipio, por lo que cada quien, en función de su autonomía, podrá acatar las medidas que decida.
Una vez más, que cada quien se rasque con sus propias uñas. Y aténgase a las consecuencias. El plan que guiará al gobierno federal se compuso de un paquete de enunciados y cronogramas pintados de colores, para buscar ser didáctico, sin entrar el fondo o resolver las dudas y preguntas que dejó. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 30)
La gente cada vez soporta menos el aislamiento exigido por las autoridades sanitarias. El encierro se vive como una imposición y a muchas personas les parece una medida arbitraria. Alegan, entre otras cosas, que la gripe estacional provoca más muertes y, como no viven la experiencia directa de una situación catastrófica, piensan que las disposiciones son exageradas e innecesarias.
No somos un pueblo particularmente obediente, encima, y nuestra consustancial indisciplina (un auténtico déficit de ciudadanía: ahí tienen ustedes, para mayores señas, la basura en las calles, el desorden en los espacios públicos o el implacable, e imparable, deterioro del paisaje urbano) nos lleva a incumplir las ordenanzas que evitan los contagios. Es muy extraño, en este sentido, que no se haya desatado todavía la furia del mentado coronavirus y que no nos encontremos en el escenario apocalíptico que cualquier observador de las cosas hubiere pronosticado. (Román Revueltas Retes, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
A pesar de que la discusión sobre la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública está lo suficientemente acabada, esta semana el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió dar a conocer un acuerdo que impone la presencia y operación permanente de las fuerzas armadas en la seguridad de las mexicanas y los mexicanos, hasta que concluya su sexenio. Se coordinarán con la Guardia Nacional (conformada en su mayoría también por fuerzas armadas), sin subordinación a la misma, de modo que el mando civil que la Constitución establece queda al margen.
Después de conocer el acuerdo es necesario colocar nuevas preguntas sobre la mesa. ¿Por qué le conviene tener al Ejército cerca? ¿Qué objetivos del gobierno federal requieren ofrecer total satisfacción a las solicitudes, de cualquier índole, de las fuerzas armadas? O más bien, ¿El Presidente no tiene condiciones para ponerle freno a las fuerzas armadas? ¿Qué nivel de poder han adquirido en estos últimos años? ¿No hay límite para ese sometimiento? (Maité Azuela, Milenio Diario, Política, p. 11)
El presidente López Obrador dijo en muchas ocasiones que el Ejército y la Armada no estaban para combatir a la delincuencia. No obstante, lo primero que hizo al asumir el poder fue echar mano de ellos para sacar adelante su plan de la Guardia Nacional.
Ésta es una más de las corporaciones que se han nutrido de militares a falta de civiles capacitados o por incapacidad o falta de paciencia para formarlos. Igual pasó en su momento con la Policía Federal Preventiva y la Gendarmería Nacional.
La Guardia Nacional fue puesta bajo el mando militar y se ha respaldado exclusivamente en militares para realizar su trabajo. Es decir, la participación de soldados y marinos en tareas de seguridad pública no ha sido extraordinaria ni regulada ni fiscalizada ni complementaria. Y es evidente que la Guardia Nacional no se ha subordinado al mando civil –dado que el superior jerárquico de su comandante, el general Luis Rodríguez Bucio, es el secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Cresencio Sandoval. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Reabrir la economía, reanudar las actividades productivas, es una condición insoslayable en la actual coyuntura. Pese a que se celebrara que “apenas” vamos a perder este año el 6.6% del PIB (“los conservadores creían que íbamos a caer más” sic), lo cierto es que si se estima que la caída de cada punto del PIB genera la pérdida de unos 450 mil empleos, eso implica que se perderán unos tres millones de empleos en el año. Sólo en abril se perdieron unos 555 mil y diez millones de personas regresarán a la pobreza y la pobreza extrema en este 2020, un retroceso de una década en el desarrollo del país.
Pensar en este contexto que se puede mantener cerrada la economía por mucho más tiempo sería criminal. Tampoco se puede decretar un confinamiento obligatorio cuando el 50% de la economía del país trabaja en la informalidad y ese mismo porcentaje de personas vive en viviendas que no tienen los servicios mínimos y la mayoría de las ocasiones lo hacen en situaciones de virtual hacinamiento. Para muchos se trata simplemente de sobrevivir, incluyendo (aunque otra vez se niegue desde la mañanera) a miles de mujeres, personas de la tercera edad, niños y niñas que terminan siendo maltratados en sus hogares si se prolonga el confinamiento. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)
Con un anuncio hecho de “puntitas”, como cuando no se quiere despertar a nadie en casa, la Presidencia dejó en la opinión pública un acuerdo por el cual dispone de las Fuerzas Armadas para la seguridad pública. Una de las decisiones más trascendentes para la institucionalidad y la vida democrática se hizo sin otra justificación que la genérica de combatir a la delincuencia.
El decreto no explica bien las circunstancias que motivan volver permanente un recurso que excede el horizonte de una emergencia y, por tanto, deja de ser excepcional. La narrativa presidencial es renuente a abordar la formalización del rol de los militares en la escena pública el resto del gobierno, incluso evita el vocablo “militarización” para referir un proceso que empezó hace 14 años con el gobierno de Calderón y su declaración de “guerra al narco”. Tampoco extraña esta forma de apatía hacia realidades que no encajan en el discurso, porque implica reconocer a la GN como proyecto malogrado y el fracaso de la estrategia contra el crimen sintetizada en su popularizada frase de “abrazos, no balazos”. Que la contradicen. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 16)
ERROR DE FONDO Y DE FORMA
Había dos errores en el DOF. Uno de fondo y otro de forma.
El error de fondo. No se tenía claridad si las actividades automotriz, minera y construcción reiniciarían el lunes 18 de mayo o el 1 de junio. Tampoco se detallaron los protocolos sanitarios para su reinicio de operaciones.
Vino el error publicado en el DOF, sin considerar fechas ni protocolos de reapertura, y sin firmas del acuerdo.
De repente, a eso de las 10 de la mañana, el acuerdo desapareció como por arte de magia del DOF. Los industriales automotrices, mineros y de construcción, se quedaron sin saber qué hacer. Fue hasta más tarde que el mismo Diario Oficial se remitió al clásico “fue un error de archivo”, es decir que había una versión previa del acuerdo que fue publicada.
PRESIÓN DE EU Y DE LA CAÍDA ECONÓMICA
El error publicado en el DOF trae de fondo una disputa dentro del gobierno de López Obrador, a qué hacerle más caso, a la economía que se está derrumbando con la mayor cantidad de desempleo en la historia del país o a la salud, por el riesgo de salir rápido del confinamiento con el riesgo de rebrotes.
Pero, además, viene una presión adicional… la de la Casa Blanca.
Al presidente Donald Trump le interesa tener a México listo para reemprender su apertura económica, en año electoral. Las cadenas de suministro mexicanas deben estar aceitadas y funcionando, así también lo ha dejado sentir el embajador estadunidense en México, Christopher Landau. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)
IMSS-Bartlett: que siempre no // Devuelven ventiladores // Sanciones, ¿a qué nivel? // Que no van contra Narro
Suena a una treta clásica para desactivar investigaciones y castigos a fondo: el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se echó para atrás en la compra de ventiladores para Hidalgo que vendió León Manuel Bartlett al precio más alto hasta ahora pagado por las instancias del gobierno federal en esa materia, comparadas incluso con otras adquisiciones hechas el mismo día en esa misma entidad.
El IMSS informó ayer que levantó un acta administrativa de Rechazo de Bienes por fallas, daños e incumplimiento de las características técnicas acordadas (la falta de pantallas táctiles en los aparatos) con el hijo del director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). No se había pagado ni un centavo al vendedor, aseguró el fallido comprador. El imaginativo desenlace se produjo días después de que un reportaje de Laura Sánchez Ley y Raúl Olmos, publicado por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI, patrocinado por Claudio X. González Guajardo), reveló que Cyber Robotic Solutions, empresa que tiene entre sus accionistas a León Manuel Bartlett Álvarez, había conseguido un oneroso contrato de 31 millones de pesos por veinte ventiladores. (Julio Hernández López, La Jornada, Política)
Deshacen el negocio de Bartlett para desviar la investigación // Préstamo de Club Premier salva a Aeroméxico // Uber despide a 3 mil 500 en Zoom
Con el aparente fin de desviar la investigación que ya tiene en marcha la Secretaría de la Función Pública, el Instituto Mexicano del Seguro Social se sacó de la manga una historia increíble: le devolvieron los ventiladores pulmonares a la empresa Ciber Robotics Solutions, de la que aparece como responsable León Manuel Bartlett Álvarez, hijo del director general de la CFE. Este comunicado del IMSS es memorable por cuanto muestra que la chapucería es un mal inextinguible y pasa de un gobierno a otro aunque sean de signos distintos: Respecto de la información sobre la compra de ventiladores por el órgano de operación administrativa desconcentrada de Hidalgo, el IMSS informa: Derivado de la revisión técnica de los equipos, se determinó que no reúnen los requerimientos y características técnicas-funcionales acordadas en el contrato. Por lo anterior, el pasado día 8 de mayo se levantó el acta administrativa para la devolución de estos equipos, los que ya fueron entregados al proveedor. Al momento no se ha erogado ningún recurso por este contrato. El Instituto Mexicano del Seguro Social reafirma su compromiso con la transparencia en cada uno de sus procesos de adquisición y asegura que por ningún modo dará pie a actos de corrupción. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política)
Algo que ha marcado el desarrollo de la pandemia de Covid-19 en México, y que la volvió “diferente” al resto del mundo, fue la forma errática en que el gobierno federal enfocó desde un principio el problema, minimizando el grave impacto que tendría el nuevo virus en la salud y le economía del país y confundiendo advertencias y alarmas, tanto internas como externas, con una “conspiración” en contra del presidente y su 4T.
Para cuando López Obrador y su gobierno reaccionaron y dejaron de decirle a la gente que “no pasaba nada, que el problema no era tan grave, que se exageraba y que ni el virus era tan letal”, las cifras de mexicanos contagiados y muertos subían con rapidez y las autoridades federales comenzaron a describir a un país que “estaba bien”, que “estaba preparado desde hace tres meses” y que no tendría mayores problemas. La realidad nos alcanzó y los llamados al aislamiento social y a la “sana distancia” surtieron efecto a medias y sólo la mitad de la población pudo acatarla ante las desigualdades sociales y la falta de civilidad y respeto por las normas que hicieron que en amplias zonas urbanas del país la movilidad siguiera como si no pasaba nada. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 8)
Nuestro presidente le apuesta a la pobreza como virtud. De alguna manera la Cuarta Transformación quisiera convertirse en una especie de orden mendicante, vivir con poquito, con menos de lo indispensable, vivir de las limosnas, de la caridad y de las ilusiones del bien, algo así como los Agustinos Recoletos de Palacio Nacional.
Quién opta por la pobreza material como estilo de vida y apuesta a la espiritualidad como única fuente de riqueza tiene todo mi respeto, pero no considero para nada sano que una decisión personalísima sea impuesta como política económica para un país. Perdón, pero por eso, por la miseria, no se votó.
Sin embargo, la hecatombe económica en puerta, como apuntaba el periodista Mario Maldonado hace unos días en estas páginas, bien podría ser la antesala para la imposición de la llamada “Economía Moral”, sea lo que sea que eso signifique. (Luis Cárdenas, El Universal, Nación, p. 2)
Después de un año para olvidar, en el que se desplomó aproximadamente 15 puntos porcentuales, la popularidad del presidente López Obrador ha registrado en los últimos días un leve repunte. De bote pronto, podría parecer una gran noticia para Morena, de cara a las elecciones intermedias de 2021. Sin embargo, la popularidad de muchos gobernadores de oposición ha subido más que la del presidente, sobre todo porque han actuado con mano dura frente a la pandemia y eso lo ha valorado la ciudadanía.
Tal resultado debería ser un factor de preocupación para el partido en el gobierno. Sobre todo porque la mayoría de los mandatarios estatales son de oposición y si eso se traduce en una eficaz operación política el próximo año, al presidente López Obrador se le puede complicar mantener la mayoría en el Congreso. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
¿Cómo hacerle para navegar en medio de la incertidumbre, esa incertidumbre que envuelve a todos los países a causa del Coronavirus?
-Hay que hacerlo con cautela-, responde Hugo López-Gatell.
Sí, con cautela, ciertamente. Así hay que echarse a andar.
Así lo están haciendo en distintos países. Unas veces entreabriendo la puerta poco a poco; otras, volviéndola a cerrar de golpe ante el inmediato golpe de contagios.
Cautela, pues. Sólo que el subsecretario de salud olvidó mencionar que hay de incertidumbres a incertidumbres, que hay navíos que surcan los mares con instrumentos y apoyo marítimo, y otros que apenas si cuentan con una brújula, las estrellas y la esperanza de cielos abiertos.
Y por lo que toca al SARS-Cov-2, la diferencia la hacen las pruebas. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)