Opinión Migración 140520

Project Syndicate // La desglobalización y sus desencantos

Los motores de la globalización han sido la tecnología (desde aviones y satélites hasta Internet) y las políticas que abrieron los mercados al comercio y a la inversión. La estabilidad y la inestabilidad la promovieron, la primera, al hacer posible la actividad comercial y el turismo, y la segunda al impulsar flujos de migrantes y refugiados. Los gobiernos en general la consideraron favorable en términos netos y no le pusieron obstáculos.

Pero la globalización, como demuestran sus variadas formas, puede ser tan constructiva como destructiva, y estos últimos años cada vez más gobiernos y personas de todo el mundo han comenzado a verla como un riesgo en términos netos. Tratándose del cambio climático, las pandemias y el terrorismo (fenómenos que la globalización intensifica) los motivos están claros. Pero en otras áreas, analizar el creciente rechazo a la globalización es más complicado.

Tradicionalmente el libre movimiento masivo de personas a través de las fronteras fue algo aceptado e incluso bienvenido. En Estados Unidos los inmigrantes han sido la base del éxito económico, político, científico y cultural del país. Pero ahora muchos estadounidenses miran a los inmigrantes con recelo, viéndolos como una amenaza al empleo, a la salud pública, a la seguridad o a la cultura. Un cambio similar se ha dado en buena parte de Europa.

Todo esto apunta a un giro hacia la desglobalización, proceso no exento de costos y limitaciones. Poner obstáculos a las importaciones puede causar inflación, dejar a los consumidores con menos alternativas, frenar el ritmo de innovación y alentar a otros países a imponer barreras comerciales propias a modo de represalia. (Richard N. Haas, El Economista, Finanzas, p. 33)

Pandemia y cooperación

La pandemia empezó a dejarse sentir, al inicio del año, en un escenario global en el que ya se atisbaba menor velocidad de la actividad económica, se agudizaban las pugnas comerciales y el crecimiento del empleo y de los ingresos de los trabajadores volvía a quedar rezagado. Un rechazo más generalizado a los migrantes y solicitantes de refugio –con expresiones en diversos continentes y regiones– constituía la indicación más evidente de una evolución social y política contraria a la cohesión y la cooperación entre naciones. Sin embargo, con la pandemia y la percepción de su perturbador alcance y devastadoras consecuencias, en Naciones Unidas y otros ámbitos de colaboración internacional se han abierto algunas avenidas para la acción de la comunidad mundial. A ellas se alude en este artículo. (Jorge Eduardo Navarrete, La Jornada, Opinión)

Uso de razón // El calderonazo de AMLO

Por el afán de destruir lo que había, López Obrador liquidó a la Policía Federal y creó la Guardia Nacional que no tiene pies ni cabeza. Se trata de un cuerpo militarizado, integrado por marinos –que tienen una vocación y formación especial–, juntos con soldados que cuentan con otra preparación, y civiles que nada tienen que ver con la disciplina y el quehacer castrense.

El resultado de ese mazacote fue la Guardia Nacional, sin capacidad para someter a nadie, excepto a mujeres y niños migrantes.

Ahora el presidente López Obrador, ante la entrada de una terrible crisis económica, desempleo y descomposición social, lanzó este acuerdo para militarizar el país. Es todo lo contrario a lo que decía y prometía. Una mañana de estas debería tener la gentileza de decir “perdón Felipe, disculpa Enrique”. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 28)

AMLO: presidente ideológico

Ha quedado claro que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no es un líder pragmático, abierto a ajustar planes en respuesta a situaciones imprevistas. Salvo por contadas excepciones -como, por ejemplo, el cambio en su postura con respecto a la migración centroamericana por temor a enojar a Donald Trump- se ha mostrado reacio a modificar su programa de gobierno. Ejemplos de tal inflexibilidad abundan. Baste mencionar la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la suspensión de las subastas de hidrocarburos y eléctricas, y el rechazo a posponer la construcción de megaproyectos ante la contingencia sanitaria y el desplome de los precios del petróleo. Estas decisiones se tomaron a pesar de ser contrarias a criterios básicos de costo-beneficio y comprometer la salud y el crecimiento económico. (Alejandro Aurrecoechea, Reforma, Opinión)

El correo ilustrado // Sobre los asilados en la embajada de México en Bolivia

A causa de los problemas que nos aquejan y que son muchos, el asunto de los asilados en la embajada de nuestro país en La Paz, Bolivia, parece olvidado.

En efecto, desde el 10 de noviembre pasado, se encuentran bajo la protección de México las siguientes personas: Juan Ramón Quintana, ministro de Gobierno; Javier Zabaleta, ministro de Defensa; Héctor Arce Z., procurador general; Félix César, ministro de Minería; Wilma Alanora, ministro de Cultura; Hugo Moldiz, periodista/ex ministro de Gobierno; Víctor H. Vázquez, gobernador de Oruro; Pedro Dami, ministro de Desarrollo Rural; Nicolás Laguno, Agencia Digital del gobierno.

Mi pregunta es: ¿qué están haciendo nuestras autoridades para que el gobierno de facto en Bolivia otorgue los salvoconductos a este grupo de personas cuyo único delito es haber apoyado a un régimen que llevó a la prosperidad y la reivindicación de los pueblos originarios al país sudamericano después de años de dictaduras militares, discriminación y extrema pobreza? (Gabriel Vargas Lozano, La Jornada)