Opinión Migración 300520

Cadena de Mando / ¡Los soldados seguirán ahí!

De lo que no debe haber duda respecto a la fase en que el país entra a partir del lunes es que las fuerzas armadas estarán prestas para que esta “nueva normalidad” sea segura.

La transición en la que ingresa México debe fortalecerse con toda la ayuda que los soldados de tierra, mar y aire puedan dar a los mexicanos y a las instituciones; por supuesto, a los diferentes sectores económicos y sociales para minimizar cualquier contratiempo que se pueda presentar.

Las 116 instalaciones hospitalarias reconfiguradas por el Ejército, para atender los impactos que el covid-19 genera en la gente, seguirán operando de manera permanente mientras se requiera.

De igual forma la repartición de despensas y ayuda que puedan requerir todavía muchos mexicanos seguirá desarrollándose conforme se necesite. Las cocinas comunitarias del Ejército apoyarán en las comunidades donde esta ayuda hace una verdadera diferencia en el día a día de quienes habitan en ellas.

La necesidad de insumos médicos en el país seguirá siendo prioritaria, por lo que soldados y marinos continuarán con el traslado terrestre y aéreo de todo el material que se tenga a disposición por parte del gobierno.

De requerirse más repatriaciones de mexicanos que se encuentran todavía en el extranjero, la fuerza aérea realizará lo necesario para que regresen. Es importante recordar que la FAM ha repatriado a más de 2,500 ciudadanos mexicanos que quedaron varados en diferentes países. (Juan Ibarrola, Milenio, Opinión, p.10)

Por una felicidad verificable

En ejercicio de mi derecho inalienable como diputado para presentar proyectos al pleno y como incasable promotor de la Reforma del Estado, he introducido iniciativas elaboradas en el curso de nuestras luchas; tales como la nueva Ley del Congreso, igualdad sustantiva, federalismo y municipalismo, salarios mínimos, régimen de bienestar, refugio, migración, defensa de los mexicanos en el extranjero y Política Exterior de Estado. Todas ellas bloqueadas por el grupo mayoritario al que pertenezco, bajo el pretexto soterrado, pero evidente, de que carecen de “línea” incluso para discutirlas. Esto explica mi aireada reacción cuando les dije “hipócritas y lambiscones”. Antes había sentenciado que “Morena se sale de mi corazón”.

Me apena la torpe conseja de que he transitado a la oposición. ¿A qué o a quién? Pregunto. Desde luego a los serviles que alimentan, por un hueso atávico, el retorno del poder hegemónico —sin contrapesos ni obligaciones exigibles— como el que habíamos desterrado. Me alienta como siempre el imperativo de la congruencia política y el mandato inequívoco del que somos depositarios. También mi afecto personal y lealtad consciente por Andrés Manuel. Incansables cruzados por la igualdad y la libertad, ambos sabemos que dichos principios son universales y recíprocos entre las personas.

A los adultos mayores nos obsede el impulso de aportar tanto como la restricción de no estorbar. En ese espíritu laboramos intensamente innumerables y probados compañeros: humanistas, científicos, economistas e intelectuales de distintas especialidades. (Porfirio Muñoz Ledo, El Universal, Opinión)

Nuestro comercio exterior, vistazo al futuro

Los efectos en el comercio exterior de la demografía y de la migración, transitoria o permanente, no se han considerado lo suficiente. Las corrientes migratorias, que han aumentado en todas sus formas, estarán presentes en los próximos años. Para algunos países la dependencia de mano de obra importada como temporal en la agricultura irá más allá de la existente. Es más, en algunos países de Europa, el bajo índice de reposición poblacional los orilla a recibir inmigrantes para mantener niveles no sólo de producción, sino por simple dimensión nacional. Para Estados Unidos la creciente población latina y asiática es social y políticamente relevante, por lo que una parte de la población intenta controlar o seleccionar la migración con el argumento de garantizar la identidad histórica de la nación. Para México, la llegada de migrantes de nuestros vecinos al sur nos reta a asimilar esos grupos a nuestra estructura social y productora y sumarlos a la preexistente necesidad de crear cientos de miles de puestos de trabajo.

Hay que entender esta migración no sólo como política humanitaria, sino como potencial que refuerza la capacidad económica del país. (Julio Faesler, Excélsior, Nacional, p. 13)