Auditoría.- El INE y la UNAM firmaron un convenio para que la Máxima Casa de Estudios audite los sistemas informáticos, con el fin de que nuestros paisanos que residen en el extranjero voten por internet. Éste sería el primer paso para conseguir que los residentes en México voten por la misma vía, en las elecciones presidenciales de 2024. (El Heraldo de México, Página Dos, p. 2)
El catastrofismo del BdeM e Inegi // Empresas suizas, en apoyo de los mexicanos // El Tren Maya va
Habrá que recordar que los economistas del BdeM se equivocaron en todas las estimaciones que hicieron el año pasado, y aun a principios del actual, sobre el comportamiento de la economía en 2020. Los del Inegi también erraron.
Nuestros paisanos han enviado a sus familias, en lo que va del año, 12 mil 158 millones de dólares. Incluso en abril, a pesar del desempleo que ha segado 40 millones de puestos de trabajo, tuvieron la generosidad de enviar 2 mil 861 millones. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que los bancos deben bajar las comisiones, hasta ahora se han excusado diciendo que una parte se la llevan las empresas internacionales. Es tan buen negocio que Western Union está en conversaciones para comprar a su competidor Money Gram, lo que crearía a una empresa gigante. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Opinión)
Ayer se difundieron en cascada una serie de pronósticos y datos negativos respecto de la economía mexicana. El primero tuvo que ver con un pronóstico, que puede o no cumplirse, pero que revela el grado de preocupación entre los analistas respecto del comportamiento del crecimiento económico nacional.
El nivel total de desconfianza disminuyó a 92% que consideran que sigue siendo un mal momento para realizar inversiones. Otra mala noticia, tiene que ver con la caída en casi 30% del flujo de remesas que envían los mexicanos que trabajan en EU -principalmente, aunque también de otros países- a sus familias en México y que han sido un catalizador importante para los ingresos de un segmento importante de la población mexicana.
Las remesas enviadas a 1.8 millones de familias en México durante abril, sumaron 2,861 millones de dólares. La cantidad refleja una caída de 28.5% tras el nivel histórico que llegó al país en marzo de 4 mil 7 millones, de acuerdo con datos de Banco de México (Banxico). La nota que podría alimentar el optimismo tiene que ver con el tipo de cambio del peso frente al dólar. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas, p. 25)
Estados Unidos enfrenta una nueva crisis política, motivada por manifestaciones contra la violencia racial en más de 30 ciudades del país. Las mayores desde las que provocó el asesinato del prócer Martin Luther King en 1968. La chispa fue la muerte del afroestadounidense George Floyd, tras ser detenido por la policía. La videograbación de los ocho minutos que el patrullero Dereck Chauvin mantuvo la rodilla sobre el cuello de Floyd, al que se escucha quejarse de que no podía respirar, provocó indignación.
Pero esta vez la cólera no es sólo de los afroestadounidenses, sino que incluye a otros, latinos afectados por las políticas migratorias de Trump, asiáticos ahora hostigados por el brote de COVID-19, y fuertes sectores de blancos jóvenes, los “mileniales”. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 21)
Los graves sucesos que han golpeado a las ciudades estadounidenses en los últimos cuatro días, ponen de manifiesto la debilidad de un sistema que ha sido incapaz de resolver sus diferencias.
Todas las crisis juntas en una ensalada explosiva que aplasta al ciudadano de las minorías, al latino, al afroamericano, al perseguido, hostigado, señalado y expulsado por un sistema que eliminó los programas sociales; suspendió casi por completo y redujo la inversión al Medicaid y del Medicare –mecanismos de salud pública para dar cobertura a quienes carecen de un seguro privado–; un sistema que inició racias y detención masiva de inmigrantes.
La descomposición americana que vive hoy –la alguna vez más admirada democracia del mundo– es resultado inequívoco del discurso xenófobo, divisorio y hostil del señor Trump. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, 23)
Trump sabe cómo manejar la opinión pública de las masas, a pesar de que muchas de sus políticas sean perjudiciales para la clase trabajadora que lo apoya en ciertos estados. Y es que sabe enfocar sus discursos para que se vuelvan congruentes con las emociones y sentimientos más profundos de quienes lo escuchan. Así es como logró que la narrativa sobre los migrantes mexicanos y la justificación del muro se volviera parte fundamental de su campaña, incluso ya siendo presidente.
Pero Trump no solamente requiere del discurso congruente con las emociones, requiere también de la ovación en vivo de las masas. Es decir, requiere de los rallies, donde una gran cantidad de individuos se congrega a aclamarlo. Para asistir a ellos, sean o no de campaña, las multitudes saben que pueden esperar un promedio de ocho horas para escucharlo y, en esa espera, convivir y retroalimentarse mutuamente sobre lo “extraordinario” que es el presidente. (Raquel Saed, El Universal, Opinión)
Trump llegó a la Presidencia en una afrenta a los valores liberales de la democracia estadounidense. Los 8 años de Obama significaron una enorme esperanza para transformar realidades, pero en los hechos el primer afroamericano en la Casa Blanca movió poco los indicadores de bienestar, y justicia racial. Incluso tiene el historial de haber deportado a más inmigrantes que su antecesor republicano. A la distancia, Obama fue un maestro de los símbolos, una Presidencia necesaria y urgente, pero acotada, débil y poco transformadora. En parte por eso perdió Hillary, por un diagnóstico impreciso, por no haber entendido el resentimiento de una parte del electorado por la presencia de ese demócrata en la Presidencia. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión)